Los tibios

Por Sonsoles Fernández Day

Como muchos millones de españoles, he vivido estos días con una mezcla de incredulidad, preocupación y bochorno contemplando el triste espectáculo de ver cómo Pablo Casado, líder del Partido Popular, el principal partido en la oposición al Gobierno, apretaba el botón rojo de la autodestrucción. Cuesta creer que no sabía en lo que se metía cuando acusaba a Isabel Díaz Ayuso de corrupción, en un programa de radio y sin pruebas. A partir de ahí, han volado cuchillos y han rodado cabezas. Falta la suya, que está al caer. Ni inteligente, ni líder, ni popular. No puede haberlo hecho peor.

Mi hermana Rose tiene una frase muy buena para cuando ve a una persona que va hecha un cuadro. Siempre dice: ‘¿Quién le habrá asesorao?’ Eso mismo llevo yo pensando de Casado todos estos días, y no hablo de su ropa, ojalá fuera tan simple. ¿Quién le habrá asesorado? Cualquiera pensaría que se ha vendido al mismísimo Sánchez. De no ser eso, se ha rodeado de un equipo tan poco inteligente como él. Esas cabezas que ya van cayendo.

Isabel Díaz Ayuso es una líder. Tiene eso que les falta a muchos políticos hoy en día, carisma. Además de cercanía, inteligencia y coraje. Podría haber escrito ‘huevos’, pero queda más ordinario. Provoca amor y provoca odio, pero un odio crecido desde la envidia, porque cualquier político querría lo que ella tiene, el apoyo de la mayoría. En esta época de gobiernos Frankenstein, Ayuso arrasó ella solita en las elecciones de la Comunidad de Madrid.

Que demuestren que he movido un solo dedo para ayudar a mi familia’, decía desafiante frente a las acusaciones de su propio partido. Casado dio marcha atrás, aunque ya era tarde, aceptó cerrar el expediente. La Fiscalía Anticorrupción ha abierto una investigación debido a las denuncias del PSOE, Unidas Podemos y Más Madrid. Sin embargo, ya ha dicho que no ve indicios delictivos suficientes contra Isabel Díaz Ayuso.

La izquierda, como suele ocurrir en política, aprovecha el momento y saca a relucir historias pasadas. Se les llena la boca repasando delitos en el PP y, de paso, generalizan para contribuir al hundimiento. A los creadores de la Memoria Histórica les falla mucho la ídem a la hora de recordar casos de corrupción. Unos cuantos miembros de gobiernos socialistas se han sentado en el banquillo por beneficiarse ellos y a familiares y amigos. Todavía están por saberse todos los tejemanejes habidos en tiempo de pandemia. Y que un vicepresidente segundo convierta a su pareja en ministra y ella a su vez coloque de asesoras a todas sus coleguitas tampoco pasaría el filtro de la honradez absoluta. Ahí están, tan pichis. Aunque al de la coleta se lo llevó por delante Ayuso. Eso no se olvida, ni los que la odian ni los que la aman.

Mientras volaban los cuchillos y empezaba a correr la sangre, el resto de los políticos del Partido Popular medían su reacción con milimétrico cuidado. Sin saber aún quién ganaría la partida, Casado o Ayuso, mejor no definirse. Hubiera ocurrido lo mismo en cualquier partido. Los políticos están ahí porque mola, porque tienen un buen sueldo, poder, un cargo y un prestigio, o al menos eso creen. Los tópicos ideales de hacer de éste un país mejor y demás clásicas promesas se quedan en los mítines y en los discursos de toma de posesión de su butaca, de donde no se quieren mover. Cuando vienen tiempos convulsos y ven peligrar su puesto, esperan hasta saber a quién tienen que arrimarse para seguir ahí.

Algunos miembros del Comité de Dirección del PP de Guadalajara, después de ver cómo miles de personas se manifestaban en Madrid ante la sede popular, firmaban una carta reconociendo entre otros puntos que ‘el actual contexto exige decisiones extraordinarias y dolorosas, que permitan recuperar la confianza y unidad interna para poder ofrecer la alternativa al gobierno de Pedro Sánchez que España se merece’. No concretaban cuál sería esa decisión, pero sí pedían al Comité Ejecutivo nacional que designe ‘una dirección provisional que se haga cargo de las cuestiones ordinarias del partido hasta la celebración de un congreso’. Son tan delicadas estas palabras que no sabemos si significan un ‘Váyase señor Casado’ o un ‘Pero Pablo, hombre, ven que te acompaño a la puerta’.

Paco Núñez, presidente del PP en Castilla-La Mancha hablaba el lunes de una crisis en su partido que debía tener ‘una solución inmediata, urgente’, pero sin referirse a un congreso extraordinario. Cuando le preguntaron quién debería asumir la dirección del partido nacional y quién debería dimitir contestó que ‘no es momento de personalismos ni de hablar de personas’. Señor Núñez, entonces ¿de qué hablamos? ¿De las colonias felinas?

No soy analista político ni lo pretendo. Soy una española, madre, azafata y runner que ejerce el periodismo una vez a la semana. Y que generalmente, como hoy, tiene la suerte de escribir exactamente lo que piensa. Leí un artículo haciendo mofa de los que se presentaron en la calle Génova pidiendo la dimisión de Pablo Casado. El fácil recurso de criticar a las señoras peperas del barrio de Salamanca. No puedo estar más en desacuerdo. Nunca se debería menospreciar la voz del pueblo, venga de donde venga. Esa es la España que necesitamos, la que no se conforma con quejarse en las tertulias, públicas o privadas, la que sale a la calle pacíficamente a gritar su opinión. A sacar a los tibios y a los mediocres de sus despachos y sus escaños. Sean de la ideología que sean.

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Madrid, Madrid, Madrid

Por Sonia Jodra

Todo lo bueno y todo lo malo que tiene Guadalajara nos llega de Madrid a partes iguales. Cuando la economía, la demografía y la dinámica social de la provincia están condicionadas en las últimas décadas por nuestra proximidad a la Comunidad de Madrid, resulta casi obsceno pensar que la última crisis política de nuestros vecinos no acabará afectándonos. En época de bots, fake news, burbujas filtrantes y algoritmos controladores, es difícil discernir cuáles son las opiniones acertadas y las interesadas. Pero hay hechos indiscutibles, como que Isabel Díaz-Ayuso es la tercera presidenta de la Comunidad de Madrid, el motor económico y social de España, que se ve salpicada por un presunto caso de corrupción.

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El adiós de Guarinos

Por Sonia Jodra

Ana Guarinos junto a María Dolores de Cospedal.

Llegó hace 9 años a la presidencia provincial del PP y en este tiempo ha tenido que hacer frente a todo tipo de dificultades, externas e internas (las peores). Si ya es difícil manejar un partido, lo es doblemente cuando eres mujer. Fue presidenta de la Diputación en 2011, un mérito que se ganó a pulso después de convertirse en la peor pesadilla del PSOE en el Gobierno de Castilla-La Mancha. Fue “la cabeza de turco” en 2015 para gobernar con Ciudadanos el Ayuntamiento de la capital y la Diputación. Y ha tenido que hacer frente a los últimos dos años, los peores del Partido Popular en Guadalajara. Con aciertos y errores, mantenerse nueve años en el poder con puñaladas de los compañeros incluidas merece el reconocimiento de la política provincial, donde ella ya tiene un hueco. La lástima es que cada vez que una mujer sale del puesto de mando al que tanto le ha costado llegar, la releva un hombre. Me temo que tampoco esta vez será diferente.

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Crónica de una inundación anunciada

Por Gloria Magro.

El Ayuntamiento de Guadalajara ha advertido del peligro de acercarse estos días al parque fluvial del río Henares ante la crecida del río y la previsión de más lluvias. El cauce lleva días desbordado, abarca todos los ojos del puente árabe al completo e incluso los aliviaderos. Y la previsión es que el caudal aún suba más ante la posibilidad de que arriba del cauce el embalse de Beleña tenga que empezar a desaguar. Esta es la crónica de una inundación anunciada, además de esperada, prevista e inevitable.

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El rival se encuentra en el ambiente

Por David Sierra

Mientras la mayor parte de la población está – estamos – concentrados en combatir la pandemia de coronavirus, cada uno con su aportación particular en función de la posición en la que le ha tocado vivir esta situación, en el Partido Popular de Guadalajara y de Castilla La Mancha siguen emperrados en exigir responsabilidades ante un asunto que, ni tan siquiera, ha concluido.

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Francisca Villalón, guadalajareña de corazón

 

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Por José María Bris. (*)

Francisca Villalón era extremeña de nacimiento pero guadalajareña de corazón. Conocí a Paquita -con ese cariñoso diminutivo llamábamos a esta gran mujer- en un acto sobre emigración y la integración de los emigrantes en nuestra sociedad que tuvo lugar a finales de la década de los ochenta en la inigualable Plaza Mayor de Siguenza (S.XV). Intervinimos en un pequeño tablado que habían puesto utilizando las escaleras de la Casa Consistorial seguntina y teniendo como fondo la fachada de dicho edificio (S.XVI). Paquita estaba entonces en la Fundación Madre, una asociación sin animo de lucro, preocupada por las personas marginadas. Trataba de mejorar la calidad de vida de esas personas y su participación activa en la sociedad. Sus palabras estaban llenas de interés por esos colectivos y la posibilidad de poder ayudarles. Sigue leyendo

Son los mismos

Por David Sierra

Había que mirar los datos con perspectiva. Alejarse de los resultados inmediatos y las declaraciones de éxito y alabanza. Retraerse de los mensajes que auguraban que Guadalajara era ahora más “facha”. Poner distancia sobre el terreno en el auge de VOX, de la ultraderecha. Y entender que lo que nunca se fue, sigue estando aunque configurado de otra forma. Que los votantes de la formación verde no son nuevos, ya estaban en los bares, en las tiendas, en el supermercado, en las discotecas, en los puticlubs. Puede ser el vecino, el amigo, el compañero de trabajo, el pescadero, la frutera o la conocida a la que saludas todos los días porque simplemente coincides con ella a una hora determinada todos los días. Y es un alivio comprobar que, en realidad, todo sigue igual.

Quien mejor lo ha expresado en nuestra provincia ha sido Antonio Román. El ahora senador por el Partido Popular reconocía, apenas unas horas después de conocer los resultados del 10N, que “si las fuerzas de centroderecha hubieran aceptado la propuesta de Casado hoy estaríamos hablando de una mayoría absoluta”. Así lo expresaba la Crónica de Guadalajara en su noticia en la web donde también apuntaba que “la única manera de desbloquear esta situación es concentrando el voto”.

Y es que, a diferencia del paracaidista y ya diputado por VOX en la provincia, Ángel López Maraver, Román conoce a la perfección y por su nombre y apellidos en algunos casos a muchos de los que en estos comicios han preferido quitarse la careta. Algunos, de hecho, han compartido durante años misma afiliación e ideología con el exalcalde.

Nada más lejos de la realidad; si tomamos como referencia las cifras del centro derecha guadalajareño en los diferentes comicios celebrados en la última década. En 2011, cuando aún Ciudadanos no había tomado relevancia a nivel nacional y VOX estaba fraguándose en las entrañas del Partido Popular, el conservadurismo concentrado en la gaviota obtuvo 71.362 votos. Cuatro años después, en los comicios generales de 2015, la suma de la derecha – ya con ‘naranjas’ y ‘verdes’ disputando escaños en el arco parlamentario – fue de casi 72.500 votos. No obstante, los ‘populares’ concentraban aún buena parte del poder en la derecha a pesar de perder más de 24.000 sufragios. Eso sí, Ciudadanos le arrebataba un diputado nacional de los dos que tuvo cuatro años antes.

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Sin duda alguna, el medio rural se ha convertido en una de las principales lanzaderas para la irrupción de la formación política de Santiago Abascal como alternativa de poder en el conservadurismo español. Sustentada en un relato basado en la defensa a ultranza de la caza y de la tauromaquia como símbolos de la españolidad, ha conseguido atraer la atención de las poblaciones de la España vaciada a la que aún le cuesta entender que buena parte de su repoblación transita ineludiblemente por el acogimiento de esa inmigración capaz de instalarse en aquellas zonas donde más carencia de recursos hay, bien sea por cuestiones económicas, laborales o simplemente por una mayor cercanía en la asimilación del espacio con sus entornos de origen. Ese hecho ha generado que las provincias como es la de Guadalajara, donde estos sentimientos son más sensibles y esas carencias más acuciantes, el mensaje de la ultraderecha haya calado de manera más profunda y significativa.

A ello se suma un Corredor del Henares carente de identidad que en apenas unos años ha pasado de la bonanza desmesurada a la miseria más deprimente para acabar subsistiendo a los vaivenes de la inestabilidad del mercado laboral. De la ilusión al desencanto en un chasquido de dedos. Buena parte de su población, más bien joven, ha perdido o nunca ha encontrado un referente ideológico y político estable sobre el que sustentar su ideario de acuerdo con la realidad de la zona. Promesas incumplidas sustentadas en el ladrillo y la logística con condiciones que, tras el golpe de la crisis y levantar la cabeza, ya no son lo que eran. Un filón para introducir el mensaje del odio al diferente y de la confrontación que VOX ha explotado de manera excepcional, dado que lo lleva intrínseco en su naturaleza.

Atendiendo de nuevo a las cifras, y a modo de comparativa, la diferencia en la suma de las ‘derechas’ en nuestra provincia entre las Elecciones Generales de 2011 y éstas últimas es de menos de 700 votos. Ante esta disyuntiva, lo que sí se desprende es que el Partido Popular tiene un grave problema de fondo, puesto que buena parte de ese electorado ultraconservador, que hace una década se resguardaba en la calle Génova, ha decidido, de momento, caminar por su cuenta y ha sumado a su causa a todas aquellas ovejas descarriadas que hace tan solo unos años anhelaban convertirse en ‘clase alta’. Son los mismos rescoldos de la España del pasado, que se han unido de nuevo para azuzar la llama. Y corresponde ahora a quienes mantuvieron las brasas, de manera definitiva apagarlas.

PD: Los datos han sido extraídos de la siguiente fuente: https://resultados.elpais.com/elecciones/2019/generales/congreso/07/19.html

 

El comodín de Echániz

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El candidato del PP ha sido ya diputado tanto por Madrid como por Guadalajara. // Foto: GD.es

Por Álvaro Nuño.

A un mes de las próximas elecciones generales del domingo, 10 de noviembre, el Partido Popular ha dado la campanada en nuestra provincia cambiando a los candidatos al Congreso que intentarán remontar sus malos resultados del pasado 28 de abril. Así, vuelve a Guadalajara todo un clásico del partido de la gaviota por estos lares, José Ignacio Echániz, que sustituirá a Silvia Valmaña como cabeza de lista en las papeletas del PP por la provincia. Parece ser que el cambio ha venido teledirigido directamente desde la calle Génova, aunque en este caso no se puede hablar de paracaidismo puro y duro, porque Echániz ya sabe lo que es ser diputado por Guadalajara en el Congreso, además de concejal en el Ayuntamiento, aunque abandonó la política provincial en 1996 para «alojarse» en Madrid parecía que ya definitivamente.

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Guadalajara resta

Nepotismo Cs

Destacados, los concejales de Ciudadanos y sus hermanos-asesores. // Foto: Libertad Digital

Por Álvaro Nuño.

Menos mal que finalmente el dirigente de Ciudadanos, Albert Rivera, no ha aceptado la propuesta lanzada por su homólogo del Partido Popular, Pablo Casado, de concurrir ambos juntos a las próximas elecciones generales del 10 de noviembre en coalición bajo la denominación de «España suma». O, al menos, eso deben estar pensando aliviados los cargos locales de sus grupos municipales del Ayuntamiento de Guadalajara, en guerra abierta tras la publicación de una noticia en la que se acusaba de «nepotismo» a dos de los tres concejales naranjas por haber contratado como asesores a sus propios hermanos, noticia que de hecho ha producido ya la renuncia de una de ellos.

El pasado 25 de septiembre, el periodista de «Libertad Digital» Luis F. Quintero publicaba una documentada noticia en la que denunciaba que el actual primer teniente de Alcalde y cabeza de lista de Ciudadanos, Rafael Pérez Borda, había contratado a su propio hermano, Juan Antonio como asesor -hecho ampliamente conocido en la ciudad por haber sido éste segundo también asesor del anterior alcalde popular, Antonio Román, al que acompañó en sus tres mandatos-. Lo que no era tan aireado fuera del ámbito municipal es que su segundo de abordo, el concejal Israel Marco, había hecho lo propio también con su hermana Esther. Además, se dio la circunstancia de que hubo un error en las contrataciones y se equivocaron de categoría laboral por sus diferentes titulaciones académicas, lo que resolvieron intercambiándose los contratos entre ambos.

Como buen profesional, el periodista intentó contrastar la información que una fuente «anónima» que no cita le dio, con los propios interesados que «agradecen la llamada pero declinan hacer declaraciones», aunque señalan que, al tratarse de puestos de libre designación, «entra dentro de la normalidad» contratar a personas de confianza». Hay que felicitar a este profesional por estar tan bien informado de las intrahistorias de un Ayuntamiento de tamaño mediano como el nuestro. Sin duda, bebió de buenas fuentes, de esas de chorro abundante y agua clara.

Fue el secretario regional de Organización, el también alcarreño Alejandro Ruiz, quien salió posteriormente a intentar apagar el incendio que ya se había encargado de avivar el grupo popular con su portavoz, Jaime Carnicero a la cabeza. Ruiz dijo que las contrataciones de esas personas habían sido una «excepcionalidad» en Ciudadanos, saltándose incluso su propio código ético, pero que la formación y experiencia de ambos asesores así lo aconsejaban. La verdad es que es muy difícil intentar explicar una acción así viniendo de un partido que tiene por bandera la regeneración de la vieja política. El también diputado regional incluso no estuvo de acuerdo en un principio con estos nombramientos y anunció la renuncia de la hermana del concejal Marco, «porque afortunadamente tiene otro sitio donde ir, es funcionaria de carrera de profesión y no estaba aquí ni para medrar, ni para conseguir un cargo, ni conseguir un sueldo que es para lo que está mucha gente que la ha denunciado», argumentó para acusar al PP de estar detrás de esa noticia y abrir después él libro de familia de los concejales populares y sus relaciones parentales con sus asesores, que también las había en el anterior Ayuntamiento y fuera de él.

Ciudadanos por tanto utilizó uno de los clásicos de la vieja política que dice combatir, el recurso del «y tú más» cuando te han pillado con el carrito del helado. Sabiendo que no había otra defensa posible, trató de denostar a los que les criticaban, amparándose en que se había contratado a esas personas por su valía y no por su apellido, y que todo era absolutamente legal. Pero ya lo dijo el gran Julio César hace más de veinte siglos, «la mujer del César no sólo tiene que ser buena, sino también parecerlo».

El Partido Popular, a quien todavía le pica y le irrita ese gobierno contra natura PSOE-Ciudadanos que le desalojó del balcón principal del Ayuntamiento, ganaba una batalla en esta larga guerra que va a ser el mandato y que ellos no perdieron sino que ganó Emiliano García Page desde Toledo, sacándose de la chistera a última hora un pacto regional con los naranjas aquí, en Ciudad Real y en Albacete. Tras los resultados electorales municipales, todo hacía presagiar que el «España suma» que infructuosamente ha buscado Pablo Casado de cara a estas Generales iba a fructificar en Guadalajara entre colegas de pupitre, la mayoría de ellos salidos de la factoría salesiana de la capital. Y es algo que se les está haciendo difícil de digerir a Carnicero, Engonga y compañía, expulsados ahora al rincón de la fría oposición.

Por eso, aún sin materializarse esa alianza preelectoral, para alivio de unos y otros, el discurso nacional de la campaña de todo el fuego disponible contra Pedro Sánchez que pregona Rivera en todo el país les va a resultar muy difícil de materializar en el campo de batalla a los cargos y militantes de Ciudadanos, que gobiernan con el partido del puño y la rosa en el Ayuntamiento y en la Diputación. Los discursos nacionales y locales sin duda se acabaran cruzando en la campaña y el Partido Popular incidirá en la brecha abierta para intentar recuperar su segundo diputado, como consiguió hacer ya en las elecciones de 2016, volviendo al clásico bipartidismo roto por otra mujer de Ciudadanos sólo un año antes, la torrejonense Orlena de Miguel, hoy apartada de su propio partido.

 

La Comisión del olvido

Por David Sierra

«Si quieres que algo sea hecho nombra un responsable, si quieres que algo se demore eternamente nombra una comisión». Esta célebre frase atribuida a Napoleón Bonaparte ha tomado rabiosa actualidad en nuestros días cuando ante cualquier situación de conflicto la manera de abordarlo es conformar estos grupos de estudio y/o investigación cuyos resultados, en muchos casos, distan del propósito para el que fueron creados. En Castilla La Mancha, su recién conformada cámara legislativa ha considerado por unanimidad esta vía, a propuesta de Ciudadanos, como la más idónea para abordar la problemática de la despoblación y su análisis.

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