Pastrana y la Feria Apícola virtual

Por Gloria Magro.

La Villa Ducal de Pastrana (858 habitantes) es desde el pasado jueves y hasta mañana domingo la capital mundial de la apicultura. En esta ocasión y debido a la pandemia habría que decir que es una capital virtual en una Feria Apícola de carácter telemático. El contexto por el Covid y la renovación de su Patronato gestor han hecho que este 2021 el encuentro apícola anual más importante de cuantos se celebran en España llegue a su 40 edición renovado en el fondo y también en la forma. Más de mil participantes se han inscrito en Feriaapicolapastrana.com.

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Carta de amor a Pastrana

pastrana

Foto: Escapadarural.com

Por José Manuel López López (*)
LA LLEGADA
Bienvenida sea la llegada a mi vida de la persona correcta para mí.
Enhorabuena, mi amor.
A ti te doy siempre gracias.
Bajas hacia mi.
Envuelta de rojo
Atrayéndome con tu mirada.
Bajo el arco de piedra.
En la calle empedrada.
A tus ojos dirijo los míos.
Bajamos los dos.
Entrelazando nuestras manos
A la fuente de los cuatro caños.
Belleza infinita.
El reflejo de tu rostro en el agua.
Anonadado estoy.
Beso tras beso.
En la quietud de la noche.
Abrazo tras abrazo.
Bajo la luz de la Luna.
El amor verdadero llega a mi vida para quedarse.
Alegría, alegría, alegría.

Este texto, mezcla de realidad y ficción, pertenece a uno de los capítulos del libro “Ponle Tu Música 2. Temas Románticos, que publiqué en Amazon. 

Mis primeros recuerdos de Pastrana vienen de mucho tiempo atrás, de una visita a la Feria Apícola con mi padre. En tiempos recientes quise volver a Pastrana. Quería recordar cómo era el pueblo. Fue amor a primera vista. No pude evitarlo. Me entró por los ojos. Me flechó Cupido, como dirían en México.

Nada más entrar al pueblo por la carretera que viene de Guadalajara, un enorme macizo floral parecía darme la bienvenida en un hermoso día soleado. Una vez aparcado el coche, tuve el privilegio de recorrer a pie las calles medievales de Pastrana. Me seguí enamorando de este precioso pueblo, del arco de piedra, de las calles empedradas, de la fuente de los cuatro caños (siglo XVI), del renacentista Palacio Ducal, del Convento del Carmen ( dado por Santa Teresa de Jesús), de sus casas, del entorno natural. Sabía que volvería. Y así fue.

Quedé impresionado, en otro viaje, por la celebración del Festival Ducal, por la pasión con la que los pastraneros de todas las edades, con sus trajes de época, viven la fiesta. Merece la pena visitar Pastrana en estas fechas, en el mes de julio. Recuerdo una señora, elegantemente vestida de época, muy metida en su papel de mujer rica, del que disfrutaba especialmente, ya que, según dijo, pasaba el resto del año de mujer pobre.

Muy interesantes también las demostraciones de oficios artesanales y las explicaciones de la carga de pólvora en las armas medievales. Un continuo aprendizaje.

En posteriores viajes tuve ocasión de conocer el impoluto Museo de los Tapices, realmente digno de ver. Impecable visita guiada. En el año 1570 llegó un numeroso grupo de moriscos expulsados de las Alpujarras de Granada para trabajar la seda y levantar una de las fábricas de tapicería más prestigiosas de España durante los siglos XVI y XVII.

No quería perderme el también impoluto SPA, en la parte alta del pueblo, así que decidí pasar una noche allí, y disfrutar de la piscina climatizada y sus distintos tipos de chorros. La decoración del hotel es ideal para los amantes de la caza, y el desayuno, a la carta, muy rico.

Y no podía faltar una nueva visita a la Feria Apícola, donde uno puede encontrar los más variados objetos, desde camisetas, letreros de “ABEJAS TRABAJANDO “, muñecos de abejas, y todo tipo de materiales para los profesionales del sector, todo ello bajo una gran carpa blanca. Se me pasó por la cabeza diseñar un cartel, mezclando la historia de Pastrana con la naturaleza. Pensé en la princesa de Éboli, que estuvo prisionera en el Palacio Ducal, por orden de Felipe II, y murió en Pastrana. Me puse a ver carteles premiados de otros años y vi uno que reflejaba exactamente lo que había pensado. Mis lectores artistas encontrarán muchas fuentes de inspiración en Pastrana, para diseñar carteles y mucho más.

Sorprende ver en un pueblo de interior, en una plaza, concretamente la plaza de Abajo, algo tan marinero como un ancla, en una fuente. Y los amantes del mar también pueden ver cientos de conchas de moluscos en el Museo de Ciencias Naturales.

Queridos lectores, si quieren enamorarse de un pueblo, visiten Pastrana. Quedarán, sin duda alguna, enamorados.

Pero no se enamoren solamente de un pueblo. Son las personas las que crean, con sus acciones, los pueblos, así que sean amorosos, hagan a diario el bien a los demás, y cuanto antes mejor. Cultiven sus amistades. No dejen pasar mucho tiempo sin contactar con aquellas personas a las que quieren y aprecian. Disfruten del presente.

Ahora que acaba de pasar el Día de San Valentín, les invito a la reflexión. ¿Estarían mucho tiempo con una persona que no les considera importantes?. ¿Sienten que son una prioridad para la otra persona?. ¿Su pareja le apoya con acciones, o al menos con palabras de ánimo, en sus proyectos? En cierta ocasión escuché una frase, “si quieres tener enemigos, supera a tus amigos“, que refleja la forma de ser de muchas personas.

Muchas veces los amigos se sienten bien rodeados de personas con habilidades similares a las de ellos. En el momento en que alguien del grupo sobrepasa claramente a los demás, ya le ven de distinta manera. Yo me preguntaría ¿quiero tener amigos así?. En el amor y en las amistades, debemos buscar personas que nos apoyen en la adversidad, en los momentos difíciles, y no solamente en la diversión.

Si no tienen pareja y desean tenerla, pasen a la acción. La futura pareja no va a venir a tocar a la puerta de su casa si no va a buscarle primero. Salgan más de casa, mejoren sus habilidades sociales. Lean, asistan a conferencias y cursos. Pregunten. Crean en sí mismos. Actúen como si ya tuvieran su pareja. Hagan un hueco en el armario para las cosas de la otra persona, como si ya fuese a vivir en su casa. Tengan la mentalidad de compartir lo que tienen con la futura pareja. Asegúrense que los sentimientos de cariño y afecto son recíprocos y que una persona no busca aprovecharse de la otra.

Si ya tienen pareja y son felices los dos, ¡enhorabuena!. ¿Hay algo mejor que vivir en pareja y en armonía? Pero hay que seguir fortaleciendo los lazos de unión, hacer sentir importante a la otra persona, no dar nada por hecho, seguir apoyando a la otra persona en los momentos difíciles, seguir conquistando día a día a la pareja y, algo muy importante, mantener una buena comunicación. La falta de comunicación puede provocar malentendidos, que pueden llevar a situaciones desagradables, y así, una acción provoca una reacción, y de este modo, sucesivamente, se va perdiendo la ilusión y aparece paulatinamente la decepción. Queridos lectores, no den lugar a que esto ocurra, sean asertivos en la comunicación y hagan cosas que les hagan sentirse felices, como, por ejemplo, visitar Pastrana en compañía de sus seres queridos.

 

thumbnail(*) José Manuel López López. (Madrid, 1961). Licenciado en CC. Geológicas en la Universidad Complutense de Madrid, es un enamorado de Pastrana, además de un reputado autor de libros de desarrollo personal y autoayuda. Su último libro Haz de cada año tu mejor año se puede descargar en Amazon Kindle.
(La oferta de descarga gratuita de 24 horas en Amazon se rige por el horario del Pacífico de EE.UU, no es inmediata y requiere de varios intentos)

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Erase una vez…

Por Celia Luengo

Trazado de la autovía de la Alcarria a su paso por nuestra provincia.

Hubo una vez un tiempo feliz en el que los sueños eran posibles, eran tiempos en los que nadábamos en la abundancia y en los que nuestros gobernantes nos prometían grandes obras. Ese tiempo no es tan lejano aunque parezca que hace ya muchos años que abrimos los ojos y nos caímos de la cama porque algo llamado crisis nos hizo despertar. Ese día los grandes proyectos se desvanecieron, cayeron en el pozo del olvido como si sólo hubieran sido eso, sueños sin ninguna base de realidad. Y con ellos cayeron las esperanzas de muchas personas, de pueblos enteros que veían en esas grandes obras una oportunidad para hacer de su vida algo mejor. Sigue leyendo

Sector apícola: sabor agridulce

Imagen de una edición anterior de la Feria Apícola de Pastrana. // Foto: http://feriaapicola.es

Por Raquel Gamo

Pastrana acoge hasta mañana su tradicional Feria Internacional Apícola, convertida en referente del gremio. En su trigésimo sexta edición, cuenta con la participación de 70 expositores españoles y procedentes de países como Portugal, Francia, Alemania, Italia, Hungría o Dinamarca, una veintena más que en la anterior cita. Algo que confirma su éxito de asistencia profesional, de visitantes y de volumen de negocio año tras año. Pastrana ya no podría entenderse sin su feria de la miel. Primero por la simbiosis que se ha establecido entre esta actividad y el pueblo, y segundo porque supone un encuentro de primer nivel para evaluar la radiografía de un sector icónico en la economía de Guadalajara, no tanto por su peso pero sí por su simbología.

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Julio sin maletas

2016.07.01 Hita

El Palenque de Hita acoge este fin de semana su Festival Medieval. // Foto: http://www.demercadosmedievales.info

 

Por Álvaro Nuño.

Muchos de los que estén leyendo este artículo, lo harán con las maletas a punto para disfrutar de unas merecidas  vacaciones, o quizás ya estén en pleno viaje rumbo a esa playa, esa montaña, ese rincón que todavía no conocen o ese país exótico al que siempre quisieron ir. Si es así, buen viaje, prudencia en la carretera y descanso para todos. Si, por el contrario, son de los que todavía les queda medio verano para cogerse las vacaciones, que no tienen el dinero suficiente para viajar o, simplemente, al seguir en el paro -17.726 personas están desempleadas todavía en la provincia-, eso de irse de vacaciones sigue siendo una quimera, he aquí algunos de los planes más cercanos que Guadalajara nos ofrece en este caluroso y recién estrenado mes de julio.

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Un puente para disfrutar en Guadalajara

Uno de los lienzos del nuevo museo de Pastrana. Foto: E.C. (Cultura en Guada).

Uno de los lienzos del nuevo museo de Pastrana. Foto: E.C. (Cultura en Guada).

Por María José Establés

Octubre es uno de mis meses favoritos del año. Y, por ende, el otoño es mi estación preferida del año. Adoro los días soleados en los que pasear y disfrutar de los rayos del sol son todo un placer. Y cómo no, el puente de la Hispanidad es un pequeño tesoro para disfrutar estos días, y más en nuestra mágica provincia. Hace unas semanas, la compañera ‘hexagonera’ Miriam Pindado nos hablaba de uno de los mejores lugares de la provincia para poder disfrutar en otoño: el Hayedo de la Tejera Negra. Como ella, este año tampoco he podido conseguir plaza en el aparcamiento para poder acceder al Hayedo. Sin embargo, estoy convencida que algunos de ustedes sí que aprovecharán este fantástico puente para deleitarse en uno de los parajes más espectaculares de la Serranía de Guadalajara. No saben la envidia que me dan.

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Pastrana y las abejas

Paseo inaugural de la Feria Apícola. // Foto: Guadaqué

Paseo inaugural de la Feria Apícola. // Foto: Guadaqué

Por Concha Balenzategui

Se ha celebrado, entre el jueves 5 y el domingo 8, uno de los eventos más destacados del calendario comercial de la provincia de Guadalajara: la Feria Apícola de Pastrana. Los organizadores han hecho balance positivo a su conclusión, con más de 30.000 visitantes a la carpa de la plaza de la Hora, que este año ha vuelto a aumentar en número de participantes. El tiempo ha acompañado a esta edición y las ventas han estado animadas, hasta el punto de que algunos expositores agotaban existencias de sus productos mucho antes de echarse el telón final.

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Fitur y el imperdonable error del camarero

Los Reyes de España visitaron el stand de Castilla-La Mancha, en Fitur, en el que está incluido Guadalajara. // Foto: lacronica.net

Los Reyes de España visitaron el stand de Castilla-La Mancha, en Fitur, en el que está incluido Guadalajara. // Foto: lacronica.net

Por Marta Perruca

“Más vale regalarte un traje que invitarte a comer” -suele decirme cierto amigo-. Debo admitir que tengo un estómago agradecido y que me gusta disfrutar de esos pequeños grandes placeres con los que, de vez en cuando, nos obsequia la vida como sentarse delante de una buena mesa a comer. Para mí, casi tan importante como el destino turístico es su gastronomía que incluso, a veces, se convierte en un placer en sí misma si, sencillamente, un día me levanto de la cama y me digo a mi misma “hoy me apetece comer fuera”.

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Por la vereda del medio

Ermita de los Remedios

Imagen de la Ermita de los Remedios, antes de su demolición // Foto: Pastrana Villa Ducal

Por Óscar Cuevas

La historia que ayer por la tardé salió a la luz pública es uno de esos caramelos periodísticos que se dan muy de cuando en vez; una auténtica bicoca informativa que combina lo insólito con lo sentimental, ungido todo ello de gotas de esperpento y actitud contestataria. No sé si les ha dado tiempo de informarse, pero la cosa se resume en que un vecino de Pastrana que tenía licencia de obra para arreglarse una vieja vivienda en ruinas de la calle de la Castellana, ha ido un “pelín” más allá de lo esperado, y no ha dudado en demoler por su cuenta y riesgo una pequeña ermita, erigida en los años 50, que tenía adosada a su casa. Un pequeño edificio de culto que, colocado junto a su pared, y en medio de la calle, se ve que le molestaba un poco bastante. Se llama Jacinto Vereda, el señor en cuestión, y la verdad es que acaba de liarla parda. Pardísima.

O mucho me falla el olfato, o esta será una de esas noticias que se pueden convertir en “virales” -como dicen los modernos- en las próximas horas. No me extrañaría que este viernes, o a lo largo del fin de semana, las calles de Pastrana se llenaran de cadenas nacionales de televisión para contar la historia de un hombre que destruye ermitas, y que visto lo visto, parece que “los tiene cuadraos”.

En el Ayuntamiento de Pastrana están que no se lo creen, claro. Y en un comunicado emitido desde el consistorio han anunciado que se decreta la paralización de las obras de la vivienda del señor en cuestión; que se le abre un expediente sancionador, y se anuncia una batalla en los tribunales a la que también parece que se sumará el Obispado, propietario a la sazón de la Ermita de los Remedios, que ese es -era- su nombre.

El caso es que el señor Vereda no dudó. Y al tiempo que derribaba las ruinas de la vieja casa que heredaba, encargaba a una empresa especializada tirar también el pequeño templo. Así, a lo bestia. Todo sucedió a primera hora de la mañana de ayer, y tan repentina fue la cosa, que cuando al lugar llegaron los del Ayuntamiento y la propia Guardia Civil, de la ermita no quedaba ni el amén. “Lo hizo de forma alevosa”, clama el alcalde pastranero, Ignacio Ranera, que tacha lo ocurrido de “atentado al patrimonio histórico, cultural y religioso de la villa”, y que ha recordado que la citada ermita es -era- un “Bien Especialmente Protegido”.

De lo sucedido inicialmente y de la versión municipal han dado cuenta casi todos los medios de comunicación de la provincia. Pero les aseguro que lo más interesante de lo publicado ayer es lo que escribía la periodista cabanillera Patricia Biosca en la sección provincial de ABC: La justificación del “vecino demoledor”.

Y es que el señor Vereda dice, y no se corta un pelo, que lo que tendría que hacer el alcalde, lejos de denunciarle, es “darle las gracias”. Afirma de hecho que él ha procedido conforme a la Ley, y cita el Artículo 68 de la Ley de Bases de Régimen Local, que contempla la posibilidad de ejercer una cosa que se llama “acción vecinal sustitutoria”, y que viene a ser algo así como que los ciudadanos pueden defender por sus medios el bien común, si las administraciones no lo hacen por su cuenta.

Les transcribo el citado artículo, porque Vereda no da puntada sin hilo:

Artículo 68

1.- Las entidades locales tienen la obligación de ejercer las acciones necesarias para la defensa de sus bienes y derechos.

2.- Cualquier vecino que se hallare en pleno goce de sus derechos civiles y políticos podrá requerir su ejercicio a la Entidad interesada Este requerimiento, del que se dará conocimiento a quienes pudiese resultar afectados por las correspondientes acciones, suspenderá e plazo para el ejercicio de las mismas por un término de treinta días hábiles.

3.- Si en el plazo de esos treinta días la entidad no acordara el ejercicio de las acciones solicitadas, los vecinos podrán ejercitar dicha acción en nombre e interés de la entidad local.

4.- De prosperar la acción, el actor tendrá derecho a ser reembolsado por la Entidad de las costas procesales y a la indemnización de cuantos daños y perjuicios se le hubieran seguido.

La tesis del protagonista de nuestra historia es que fue el Obispado el que ya construyó en los años 50 la ermita de modo ilegal, al colocarla en medio de la calle, ocupando un dominio público por el que debería pelear el Ayuntamiento, y además, tapando las luces de la fachada de la vivienda que él pretende rehabilitar.

También asegura este señor que lleva remitiendo escritos al consistorio, reclamando por la situación, desde hace años; y que el pasado 4 de abril avisó de su intención de derribar la ermita. Y afirma que está amparado para actuar ante el silencio administrativo. Niega además haber actuado ayer de forma alevosa, porque anunció de nuevo su decisión el día anterior. Y finalmente completa su explicación asegurando que la ermita carece de valor arquitectónico, que no hay informes que lo sustenten, y que la protección municipal a la que se alude es arbitraria.

Nos encontramos pues ante un curioso conflicto donde, como les decía, los tribunales van a tener que dirimir entre los derechos que asegura este hombre que le estaban siendo conculcados, el valor patrimonial del inmueble, y aspectos más sentimentales, como el lícito dolor que tienen los miembros de esa Hermandad que velaba por la ermita y sus imágenes (que afortunadamente fueron sacadas del edificio antes de destruirlo). Un dolor que no le ha importado mucho a don Jacinto, porque asegura que los fieles son apenas una quincena de hermanos que van allí “un día al año”, mientras que él padecería la presencia del edificio frente a sus narices los otros 364.

Y dicho todo lo anterior, caben algunas reflexiones. La primera es que la actitud del vecino se me antoja poco justificable, por cuanto se toma la justicia por su mano. No creo que pueda haber tribunal que avale su actuación. Y aunque no dudo de que quizá tenga algún fondo de razón legal en su argumentación, en todo caso el camino que debió haber recorrido es el contrario: Pleitear en los tribunales primero, y si le dan la razón, demoler después. Nunca al revés.

La segunda consideración que quiero hacer es que esta historia tiene más de llamativo que de grave, al menos en términos patrimoniales. Vistas las fotos del edificio, cualquiera puede juzgar que no se ha destruido un inmueble de valor precisamente incalculable. Sí es irreparable, por contra, el daño moral que ha infringido el señor Vereda a muchos de sus convecinos.

Una tercera consideración que me viene a la cabeza es respecto al alcalde. Si el “vecino demoledor” dice la verdad respecto a los anuncios, avisos y plazos que advirtió, se me antoja que Ignacio Ranera -y quizá también el obispo, no lo sé- han cometido una imperdonable dejación de funciones. Debieron haber actuado antes, debieron haber negociado, o al menos instado a un juez a que parase los pies y bajase los humos al señor de la piqueta.

Acudir al Juzgado ahora no está de más, porque allí se verán todos las caras y se solventará el asunto. Pero lo único cierto es que los “remedios” había que haberlos puesto a tiempo. Antes de que Jacinto tirara por la vereda del medio. ¿No les parece?

Buenas noticias para el patrimonio

Lectura del manifiesto por el castillo de Galve de Sorbe. // Foto: Óscar Cuevas

Lectura del manifiesto por el castillo de Galve de Sorbe. // Foto: Óscar Cuevas

Por Concha Balenzategui

No está todo perdido. En dos días se han cruzado en la prensa provincial sendas noticias que se apuntan en el haber del patrimonio provincial. Ya las conocen: la inauguración del museo parroquial de Pastrana, donde se exhiben sus afamados tapices, el pasado viernes, y la cadena humana en torno al castillo de Galve de Sorbe, el sábado. Dos ritos de muy distinto formato y consideración, evidentemente, pero con un sentido positivo innegable. En común tienen la constatación de que la sensibilidad por el cuidado del patrimonio gana enteros. En el caso de la villa alcarreña se celebra ya la consecución del grueso de los objetivos (no todos), y en el pueblo serrano solo se ha dado un paso más, una muestra palpable de que la población no permanece adormecida ante la desidia. Dos hitos que plasman que la intensidad de las preocupaciones que nos acucian en estos días -el paro, la crisis, los servicios básicos…- no nos hacen perder de vista otras cuestiones de calado, como son los bienes culturales. En definitiva, que lo urgente no oculta lo importante.

Sala donde se exhiben los tapices restaurados. // Foto: Elena Clemente. www.culturaenguada.es

Sala donde se exhiben los tapices restaurados. // Foto: Elena Clemente. http://www.culturaenguada.es

Con todos los honores, la presencia de María Dolores Cospedal, y la música a cargo de Ignacio Yepes, se ha celebrado la apertura del museo donde se exhiben los tapices flamencos que, completamente restaurados, han sido admirados en distintos países y ahora pueden serlo en su casa. Ha sido un día grande para Pastrana porque se pone fin a años de desazón por el estado de esas fantásticas telas del siglo XV, y a tiempos de incertidumbre sobre su destino final.

No es el momento de repasar los retrasos en las obras de la Colegiata, comprometidas en tiempos anteriores a la crisis, o las causas por las que estas joyas llegaron a ser pasto de las polillas. Hoy, cuatro de las telas ya están perfectamente rehabilitadas, gracias a la Fundación Carlos de Amberes, y además cuentan con un espacio donde podamos contemplarlas, con las suficientes garantías de que no volverán a ser dañadas por la humedad, el polvo, o las condiciones inadecuadas de luz y temperatura. Y eso es lo importante. Sabemos que aún quedan dos telas por restaurar, pero a la vista del resultado del trabajo anterior, las esperas no estarán envueltas en la incertidumbre.

Estoy segura de que muchos hemos apuntado ya entre nuestras próximas salidas una visita a Pastrana para contemplar las telas en el moderno museo. Y en mi caso, despejar algunas dudas que aún me planteo viendo las fotografías de la exposición, porque siempre he pensado que esas grandiosas telas requerían de más espacio para poder contemplarlas a una distancia en la que la vista abarque el conjunto, y en la cercanía que permita apreciar los detalles de las batallas. Personalmente, siempre creí que un espacio grandioso como el Palacio Ducal, restaurado e infrautilizado, era el mejor lugar para la exhibición de las telas. Pero doctores tiene la ciencia museística como para cuidar detalles de la conservación que a los profanos se nos escapan.

Pastrana tiene un motivo más para presumir, y no son pocos, y para afrontar con más argumentos el Año Teresiano que se avecina, pues en marzo de 2015 se cumplen 500 años del nacimiento de la santa que fundó dos conventos en la villa, y que residió unos meses en el palacio ducal dirigiendo la instalación de esas dos congregaciones.

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Los dulzaineros “Kalaberas” tocan al pie del castillo de Galve, en la jornada del pasado sábado // Foto: Ó.Cuevas

Al día siguiente, con un acto bastante más sencillo, los vecinos de Galve de Sorbe, algunos hijos de este municipios, algunos habitantes de otros pueblos de la sierra, y algunos forasteros amigos o simpatizantes de la causa, volvieron a hacer una llamada de atención sobre el estado de su castillo. El de Galve de Sorbe, como Salvar Bonaval, o los Amigos de Villaescusa de Palositos, es un movimiento que, de por sí, causa simpatía. Basta con leer cuatro líneas sobre la historia de estos bienes (el castillo, el monasterio o la iglesia), ver dos imágenes de lo que eran y lo que son, y conocer los propósitos de las asociaciones que los sostienen, para despertar el interés y la adhesión de cualquiera con un mínimo de querencia por esta tierra. Pero cuando uno acude a uno de estos actos de reivindicación, o conoce a uno de los impulsores, se ve contagiado de la ilusión y del desvelo por estas piedras.

El sábado, subiendo la cuesta del castillo de Galve y observando de cerca sus lienzos y almenas, me dio por pensar que el estado de esta fortaleza no es tan dramático como el de otras en la provincia. Quiero decir que el deterioro ha hecho menos mella física que en otros castillos -y todos tenemos ejemplos en la mente- como para pensar que aún es posible una actuación que le devuelva la majestuosidad. Pero sobre todo, me refiero a que aquí ni el olvido ni el conformismo van a permitir que la ruina avance de modo silencioso. Porque hay gentes dispuestas a enviar cartas, a reunirse con las autoridades competentes, a organizar actos -quizá sencillos y no tan multitudinarios como quisieran- pero con la capacidad, constancia y entereza suficientes como para seguir reivindicando lo que es justo. Quizá porque les mueve el apego por este castillo, que en definitiva es suyo, porque lo defienden, porque recorta el horizonte de un paisaje que les identifica, porque preside el caserío que les pertenece, porque es el escenario de sus batallas de infancia, y la esperanza de un futuro que tiene que apuntalarse necesariamente también en el turismo. Y si ellos no lo hacen, no lo va a hacer un propietario que lo adquirió, junto a otros castillos de la provincia, en una subasta ignominiosa, para después desentenderse de ellos, ni una Administración que siempre tiene excusas para aplazar sus actuaciones.

Por eso, el abrazo que los vecinos de Galve y de la Sierra dieron al castillo el pasado sábado, pese a no ver aún la luz al final del túnel, es también una buena noticia para nuestro patrimonio.