El movimiento obrero en Guadalajara.1854-1939

Por Rubén Gutiérrez Berlinches (*)

La obra que nos ocupa es un proyecto de extensa investigación sobre los movimientos y organizaciones obreras que tuvieron lugar durante la época contemporánea, en la provincia de Guadalajara. Para ello, el autor, Enrique Alejandre (**) ha desglosado el libro en trece capítulos:

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Obreros de la Hispano Suiza. Fondo Centro de la Fotografía e Imagen Histórica de Guadalajara.

Los cinco primeros capítulos se basan en el estudio del siglo XIX. El primer capítulo expone los cambios que se produjeron en la provincia a nivel económico, en los distintos sectores, para lo cual Alejandre establece una ubicación contextual sobre los datos demográficos y geográficos. El segundo capítulo explica el contexto proletario en el siglo XIX, para lo cual se exponen los datos de las condiciones laborales y vitales de los obreros de Guadalajara, abarcando desde los salarios, la población activa, el trabajo…, hasta las condiciones de subsistencia proletaria, como la vivienda, educación, sanidad… En el tercer capítulo, el autor expone las distintas revueltas, huelgas y conflictos laborales acontecidos en la provincia, habida cuenta de las condiciones tan precarias que sumían a la clase obrera a la necesidad de luchar por la conquista de derechos. El cuarto y quinto capítulo explican nítidamente el calado que tuvo en la provincia la Primera Internacional, que derivó en las distintas organizaciones obreras que tuvieron lugar en Guadalajara, tanto en la capital como en la provincia, teniendo especial interés el PSOE y la UGT.

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Franco no volverá

Por Francisco Palero*

Francisco Palero

Francisco Palero

Se decía en aquel 1975 y en aquella Guadalajara, que había cambiado social, económica y culturalmente, que un viejo republicano, escaso de recursos, llevaba años yendo todas las mañanas al quiosco de prensa de Santo Domingo y cogía el periódico ABC, sin comprarlo, aún indicando el quiosquero que podía mirar en su interior, a lo que respondía no ser necesario, porque la noticia que él esperaba iba a aparecer en primera página. Y un día la primera página reseñaba un lacónico “Franco ha muerto» junto a la imagen del dictador metido en el féretro y Arias Navarro llorando. Y ese día, el único en su vida desde que terminó su condena en Cuelgamuros, allá por el año 1956, ese hombre compró el periódico.

Esa fue la foto que sintetiza los hechos que recuerdo y que recorrió todas las agencias internacionales: fue tan importante que ha perdurado en todas las hemerotecas.

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