Disfraces para todos

2017-02-24-charran-comun

El disfraz de charrán sustituirá al de gaviota este Carnaval en el PP // Foto: El Confidencial

Por Álvaro Nuño.

Pasado ya el Jueves Lardero o “Día de la tortilla”, como es conocido en algunas localidades de la Campiña, donde es costumbre salir al campo a degustar tan delicioso manjar en compañía de amigos y compañeros, nos adentramos ya de lleno en los días en que Don Carnal campa a sus anchas por calles y plazas. Hay que aprovechar estos días para pasárselo bien, disfrutar tras una máscara o aprovechar para desenmascarar el rictus que nos imponen las obligaciones y compromisos de formar parte de una sociedad muchas veces demasiado seria para permitir un desmelene de vez el cuando. Pues bien, ha llegado la ocasión. Las fiestas de disfraces se celebran por doquier y no es extraño cruzarse por la calle con estrafalarias vestimentas que intentan causar la carcajada propia y ajena. Es sano esto de celebrar el Carnaval.

Sigue leyendo

Anuncios

El bueno, el rojo y el guapo

Madina, Sánchez y Tapias

Madina, Sánchez y Tapias aspiran a ser el nuevo secretario general del PSOE // Fotomontaje: Republica.com

Discutía ayer con el compañero que fue de este blog Roberto del Barrio sobre temas futbolísticos. Y, en medio de nuestros habituales desacuerdos, coincidimos en afirmar que, si algo ha demostrado el fútbol moderno, es que sobre el césped no hay un sistema “bueno” capaz de ganar siempre; y que casi cualquier sistema puede servir, si encuentras los peones adecuados para ejecutarlo. En política las cosas pueden ser parecidas. No hay una estrategia o un programa único y acertado para ganar, sino que los partidos tratan de encontrar “su estilo de juego” en cada momento de la historia. También coincidíamos Roberto y yo -discutiendo sobre quién sustituirá a Del Bosque tras el Mundial, si es que se va- en que el estilo de juego lo debe definir el entrenador, en virtud de los jugadores de que dispone. En política es lo mismo: Los partidos precisan de un liderazgo poco discutido, desde el cual se fijen las posiciones a defender.

En estas andan en las últimas semanas en el PSOE. Buscan un nuevo líder que componga a un partido destrozado y sobrepasado por los acontecimientos, que renueve ideas, fije posiciones, y señale el rumbo a seguir de cara al próximo año y medio, en el que se ventilarán unas importantísimas elecciones municipales y autonómicas en primavera, y unas vitales elecciones generales allá por diciembre. El PSOE debe decidir, en suma, si trata de recuperar el electorado que se le fue a la abstención, a UPyD o al PP, o si frena la sangría que se le ha abierto por la izquierda con Podemos e IU.

A pesar de las lógicas similitudes ideológicas que tiene que haber entre los aspirantes a dirigir un mismo partido, lo cierto es que leyendo y escuchando empiezan a verse matices que diferencian las propuestas. Y son importantes en unas votaciones que, por primera vez, supondrán una elección puramente democrática del secretario general socialista. Ya saben, “1 militante, 1 voto”, y nada de manejos de aparatos, delegados, compromisarios, familias y componendas.

A estas alturas ya sabrán que hay dos candidatos principales con opciones reales de ganar el liderazgo, ambos jóvenes diputados: Eduardo Madina y Pedro Sánchez. El tercero en discordia es Juan Antonio  Pérez Tapias, con menos opciones. Y también ha aparecido un cuarto “outsider”, Alberto Sotillos, que difícilmente logrará si quiera los avales para participar en la elección.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez es un economista de brillante currículum y posición centrada // Foto: Wikipedia

Las posiciones dibujan a un Pedro Sánchez de corte socialdemócrata tirando a liberal, para un PSOE ubicado en un tibio centro-izquierda. Enfrente, un Madina más abiertamente progresista, o al menos eso parece. Y finalmente a un Pérez Tapias que es de la izquierda clásica, marxista, hasta el punto que sus mensajes se parecen bastante más a los de IU o Podemos que al discurso del PSOE de los últimos 30 años.

Los dos diarios impresos nacionales más conservadores, ABC y La Razón, dejaron clara su posición hace pocos días, con sendas portadas que tildaban de “moderado” a Sánchez; frente a un “radical” Madina. Exageraciones aparte (porque ya me dirán que tiene Madina de “radical”) lo cierto es que si pretendían hacer un favor a Sánchez, los dos periódicos de la derecha le echaron una auténtica soga al cuello. Fue un abrazo del oso. “Si Sánchez le gusta a Marhuenda no nos puede convenir, es imposible”, me decía estos días un veterano y sabio militante del PSOE provincial.

Precisamente, hablando de Guadalajara, las cosas también se están moviendo. Algunos de los líderes del partido en la provincia han empezado a posicionarse públicamente, aunque otros muchos están guardando un silencio, que no sé si es prudente, o directamente “cobarde” (por aquello de que, si no digo quien me gusta, no pierdo, digo).

Sanchez y Valerio

Sánchez, acompañado de Valerio y Bellido, en una conferencia en Guadalajara // Foto: PSOE

Ha quedado claro, por lo visto en sus perfiles de redes sociales, que la ex consejera, diputada nacional y portavoz socialista en la capital Magdalena Valerio es la cara pública más identificada con Pedro Sánchez en Guadalajara. Sus tuits de apoyo son casi de veneración, diría yo. Me cuentan también -aunque esto otro no he podido contrastarlo, la verdad- que buena parte del “viejo” PSOE provincial también está remando en esa dirección; y que Sánchez cuenta con el apoyo de gente de peso, como la ex secretaria general María Antonia Pérez León, por ejemplo. Incluso me dijo otro militante, muy recientemente, que el “desaparecido” José Luis Ros ha despertado de su letargo en sus últimos días para remover voluntades en favor del diputado madrileño.

De este puñado de viejos líderes socialistas alcarreños hay que sacar a otro ex secretario general, Jesús Alique, quien, vaya usted a saber por qué, está apoyando claramente a Madina. Me ha sorprendido la decisión del ex alcalde, la verdad, porque yo le tenía por un hombre del “ala derecha” del partido, cercano a las posiciones que pueden representar José Bono o el propio Felipe González. Pero parece que no.

Bellido y Madina

Pablo Bellido y Eduardo Madina en un mitin en Azuqueca de la última campaña europea // Foto: PSOE

Por su parte, el “nuevo” PSOE de Guadalajara, el que lleva las riendas en la actualidad, está identificado con el diputado vasco. Aunque el secretario provincial Pablo Bellido ha prometido “neutralidad”, ha dicho que no recogerá avales, y no quiere decantarse públicamente por nadie, no es difícil saber que representa un perfil de renovación de izquierdas, y que sus simpatías están con Madina, al que se llevó a Azuqueca, sin ir más lejos, en la última campaña electoral. También son “madinistas”, y estos de modo muy abierto, los dos “números 2” del partido: los vicesecretarios Eusebio Robles y Rafael Esteban. Es curioso, qué vueltas da la vida política: Hace apenas dos años, Robles y Esteban estuvieron a punto de enfrentarse entre ellos en un Congreso Provincial, peleando por ser el secretario general, ante la renuncia de Pablo Bellido a presentarse. Y sólo el postrero cambio de opinión de este último propició la lista de consenso, en la que integró a su lado a ambos. Ahora, el ex concejal de la capital y el alcalde marchamalero, que iban a luchar por controlar el partido en Guadalajara, están remando en la misma dirección. Debe ser el roce, que hace el cariño.

Tapias y Trotsky

Pérez Tapias representa el marxismo que aún queda en el seno del PSOE. En su Twitter colgó esta foto

En cuanto a Pérez Tapias, que representa a una histórica corriente interna como es Izquierda Socialista, son pocos los apoyos alcarreños claramente expresados que he conseguido encontrar. El del concejal de la capital Víctor Cabeza es uno de ellos. Y, obviamente, el de la gente de IS en Guadalajara es otro, aunque tienen poco peso. El brazo guadalajareño más conocido de Tapias, y este sí es importante, es el de la mediática cabanillera Beatriz Talegón, quien es de hecho uno de los grandes apoyos del granadino en su campaña.

Quizá piensen que importa poco la visión provincial de estas posiciones. Pero créanme si les digo que tendrán su importancia local. Porque quién apoye a quién, o cómo lo haga, será recordado cuando sepamos el resultado de la votación. Por ejemplo: Hasta hace poco, Magdalena Valerio estaba convencida de que debía intentar de nuevo el asalto a la Alcaldía en 2015, frente a la oposición de Pablo Bellido. Me cuentan que en los últimos días ya no está la cosa tan clara. Pero intuyo que sus opciones cogerán fuerza si gana Sánchez, y se diluirán casi por completo si lo hace Madina.

En cualquier caso, es una elección apasionante, por cuanto la presión de Madina por el “congreso abierto” ha desbaratado cualquier capacidad del aparato de parachutar a sus elegidos. Las urnas son incontrolables cuando se vota en libertad, y bien lo sabe Susana Díaz, que estaba dispuestísima a ser secretaria general, pero sólo si le preparaban un Congreso a medida (como las Primarias andaluzas que “ganó” sin jugar); y que que ha cogido las de Villadiego en cuanto a visto a la democracia aparecer por la puerta.

Se presentan pues unos días intensos en la familia socialista, con un chico “bueno”, como se presenta Madina; un “rojo” de vieja escuela como Tapias; y ese economista de cartel imponente (por currículum, y por presencia), que es Sánchez.

El favorito es “El Bueno”, pero a lo mejor la presencia de “El Rojo” acaba brindando el triunfo a “El Guapo”. El final del western lo analizamos en unos días.