Sin sobresaltos

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El Ayuntamiento de Guadalajara tendrá en 2016 unas previsiones económicas poco sorprendentes y austeras en lo inversor. // Foto: lacronica.net

Por Borja Montero

Hace no muchos años, en una provincia bastante cercana, la aprobación de los presupuestos municipales en cada uno de los municipios era una especie de carta a los Reyes Magos en las que todos cumplían sus deseos. Los barrios veían subsanadas viejas deficiencias, siempre caía algún detallito para las pedanías y, envuelto en el papel de regalo más deslumbrante, se encontraba el gran proyecto de cada año, la obra por la que ser recordado, ya fuera en solitario o en colaboración con otras administraciones. La fiebre del ladrillo y el pleno empleo de aquellos años hacía que las arcas se llenaran a base de impuestos sobre construcciones y obras, tasas por el creciente parque de vehículos e, incluso, multas, que uno, cuando no tiene problemas para afrontar el día a día, se vuelve más descuidado también al volante.

La situación ha cambiado. Ahora, las administraciones se tienen que conformar con, en el mejor de los casos, el de buen pagador, poder cuadrar sus cuentas, mientras que otros incluso están pagando aún sus desmanes de la época en la que cada saco de cemento relucía como el oro (y costaba casi tanto). El Ayuntamiento de Guadalajara ha presentado estos días el Presupuesto que, a falta de su refrendación plenaria, Ciudadanos mediante, guiará los designios económicos y financieros de la ciudad a lo largo de los próximos doce meses. La lista de deseos que cada año traía este documento ha desaparecido totalmente y solo cabe esperar un año sin sobresaltos. Sigue leyendo