Primarias, ¿una solución envenenada?

Por Celia Luengo

Si miramos lo ocurrido en el PSOE durante los últimos meses, con duros enfrentamientos entre los seguidores de Susana Díaz y Pedro Sánchez, o echamos la vista atrás y analizamos la trayectoria de este partido durante los últimos 20 años, creo que no me aventuro si afirmo que nadie excepto el propio partido es responsable de su decadencia, dicho de otra forma, es el propio PSOE quien parece estar destruyéndose a sí mismo. Sigue leyendo

Sí es Sííííí

sanchez1Por David Sierra

Cuando recibí la invitación a través de whatsapp apenas dudé en decidir que iría. No sabía cómo iba a ser mi reencuentro con la política, de la que había estado prácticamente apartado más de un lustro y los nervios fueron mis compañeros de viaje en el trayecto desde la antigua cárcel hasta el Centro Municipal Integrado Eduardo Guitián, donde habían sido convocados todos los socialistas con aspiraciones de retorno.

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Maxi y la convergencia

Maximiliano

Maximiliano, en un Pleno del Ayuntamiento del año 2007 // Foto: Archivo El Decano

Por Óscar Cuevas

Lleva casi toda la vida trabajando en el Ayuntamiento. Primero, como policía local de la capital, que lo es de plantilla -“y por oposición”, como le gusta recordar- desde 1982. Luego, como asesor liberado del Grupo Municipal de IU, entre 1999 y 2007. Y desde entonces, como único concejal de la coalición en la corporación local. Esta semana hemos conocido que abandona la política, en una decisión sobrevenida, impensable hace apenas unos días, y que personalmente me ha sorprendido mucho. Creo que la izquierda de Guadalajara, en su conjunto, pierde mucho con este adiós de José Luis Maximiliano.

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Primarias a tres bandas

Urna en la sede del PSOE, usada en las últimas Primarias // Foto: lacronica.net

Urna en la sede del PSOE, usada en las últimas Primarias // Foto: http://www.lacronica.net

Por Óscar Cuevas

Rien ne va plus. No va más. En la sede socialista de la Calle Madrid la bolita ha comenzado a girar, impulsada por el “crupier” Pablo Bellido, quien ha prometido limpieza y neutralidad en el proceso de elección del candidato del PSOE a la Alcaldía de Guadalajara. Rien ne va plus, digo. Ya no queda tiempo para más postulantes. Hay tres candidatos, y ahora todo está en manos de los militantes de la Agrupación Local de la capital. Son poco más de 300 los que tienen posibilidad de participar; bastantes menos que hace 4 años, cuando eran 376. Un síntoma del declive vivido por el PSOE en los últimos años.

Bellido

El secretario rovincial, Pablo Bellido, se ha comprometido a mantener neutralidad // Foto: PSOE

Las que ahora comienzan serán -si se impone la lógica y al final se vota- las segundas Elecciones Primarias que vivirá el PSOE de Guadalajara para buscar candidato a la Alcaldía. Hagamos memoria. En 1999, cuando el partido aprobó este método de participación interna, el entonces secretario general, Jesús Alique, se encargó de impedir que su rival, Javier Irízar, consiguiera los avales necesarios. Lo hizo en base a acapararlos para sí, desde el control del partido, por lo que el proceso comenzó, pero al final no se votó. En 2003 ni siquiera hubo proceso, porque Bono dijo que el candidato era Alique sí o sí, que no quería Primarias en Guadalajara por nada del mundo, y nadie se atrevió a chistar. En 2007 tampoco hubo urnas, por una razón lógica: Alique se presentaba a la reelección, a la postre fracasada. Y en 2011, por fin, sí hubo urnas y votos. Fue cuando se enfrentaron Magdalena Valerio y Araceli Muñoz, con contundente victoria de la primera.

Al fin, para esta ocasión han mostrado su intención de presentarse tres pretendientes. Y si hace cuatro años la cosa fue un “mujer contra mujer”, ahora todos ellos son hombres. Ignacio Andarias, Juan José Palacios y Daniel Jiménez son quienes pretenden llegar al día de la votación con su nombre inscrito en una papeleta.

Mi percepción inicial es que tanto Juanjo Palacios como Dani Jiménez tienen claras opciones de lograr los 61 avales de militantes que se precisan para ser candidato. El primero cuenta con el velado apoyo de la Dirección Provincial; y el segundo, con el de dos pesos pesados como Magdalena Valerio y María Antonia Pérez León. Mientras, Nacho Andarias lo tiene más difícil. El eterno aspirante lo ha intentado muchas veces, y nunca lo ha logrado. No obstante, hay que reseñar que Jiménez parte con una desventaja importante: Comunicó su intención de presentarse 24 horas después de iniciado el proceso, días después de que lo anunciara Palacios, y semanas después de que lo dijera Andarias. Y en una búsqueda de avales tan ajustada, 24 horas pueden jugarle una mala pasada a Jiménez. Sobre todo, si alguno de sus rivales trata de acaparar muchas más firmas de las precisas, por aquello de dificultar las cosas al rival. Veremos.

Andarias

Ignacio Andarias, en su presentación como precandidato // Foto: PSOE

En un análisis político clásico, tirando del eje izquierda-derecha, se supone que Nacho Andarias es teóricamente el más rojo de los tres. De hecho, en la reciente elección del Secretario General apoyó públicamente al candidato Pérez Tapias, de Izquierda Socialista, corriente en la que el abogado alcarreño asegura también militar. Por contra, el teóricamente más a la derecha sería Jiménez, por cuanto apoyó a Pedro Sánchez. Y creo poder decir, aunque no lo afirmo con seguridad, que entrambos cabría colocar a Palacios, quien -por como respiran las cosas- creo que se decantó por Eduardo Madina.

Sin embargo, estos teóricos perfiles ideológicos que les comento no se corresponden con la realidad. Por sus hechos los conoceréis, y lo cierto es que aunque Andarias milite ahora en IS (corriente que representa la esencia marxista que queda en el PSOE), sus orígenes políticos se encuentran en el CDS de Suárez. Así que ya me dirán.

Les decía que Andarias es un eterno aspirante que ha intentado varias veces ser candidato y nunca lo ha logrado. En su contra juega que carece de peso específico en el partido, donde tiene poco predicamento. A su favor tiene el hecho de que es un profesional reconocido a nivel ciudadano. Y sobre todo, una condición imporante en estos tiempos: aunque es el más veterano, nunca ha vivido de la política. Y por tanto su cara, paradójicamente, sería la más renovadora. No obstante, no ha comenzado bien la carrera, el abogado. En la rueda de prensa de su presentación como precandidato cometió la enorme torpeza de asegurar que, para llegar a la Alcaldía, no descarta pactar con ninguna fuerza. Una frase que dicha hoy no sirve para nada más que perder apoyos.

Juanjo Palacios

Juan José Palacios // Foto de su perfil de Twitter

Al igual que Andarias, también comenzó su andadura política en el CDS suarista Juan José Palacios Rojo. Médico de Atención Primaria, su carta de presentación como candidato tiene una ventaja clara precisamente en su profesión. Nunca he sabido muy bien por qué, pero es conocido el predicamento que tienen los médicos en la política local, donde son cotizadísimos. Su gran impulso está además en el hecho de que tiene el respaldo (aunque no sea explícito, por aquello de la neutralidad) de Bellido, Robles y Esteban, el triunvirato que controla el PSOE provincial.

En contra de Palacios juega la evidencia de que el hombre es un poco un “segundo plato”, cocinado muy a la carrera tras la repentina renuncia de Araceli Martínez, de la que ya hablamos hace unos días en este mismo blog. También juega en su contra el hecho de que sea un hombre que está muy de vuelta. Ya ocupó en el pasado cargos de gestión (gerente del Hospital de 2002 a 2004, delegado de Sanidad de 1996 a 2002). Y su etapa como único senador socialista de la provincia (2004-2008) pasó, la verdad, sin pena ni gloria.

Daniel Jiménez

Jiménez, en la rueda de prensa de presentación de su candidatura // Foto: PSOE

El tercero en discordia, Daniel Jiménez, es sin duda alguna el mejor municipalista de los precandidatos. Tras 7 años ejerciendo la oposición en el Ayuntamiento, conoce perfectamente los resortes de funcionamiento del consistorio. Su edad (41 años, el más joven) y su cercanía a los vecinos de la capital (ha acudido a hablar con todo aquel que le ha pedido ser escuchado) son otros dos de los valores que atesora. Además, tiene una buena formación política (es licenciado en Derecho y Sociología), y como concejal ha llevado algunas de las batallas mejor perfiladas por el PSOE en la oposición a Román. Sin embargo, en su contra tiene una carga imporante: A su edad, y pese a su importante formación, lleva toda su vida laboral viviendo de sueldos políticos (como edil en la capital, y antes como asesor del Gobierno Regional en Toledo). Algo que los enemigos le tiran a la cara con frecuencia. Por cierto, sus enemigos lo son mucho. No se pueden imaginar la tirria personal que los populares tienen a Daniel. Daría para un libro.

Así que, en fin, esta es -más o menos y a grandes rasgos- la situación del tapete en este juego de la ruleta. Una carrera que tiene su primera meta fijada en el 30 de noviembre, cuando deberán celebrarse las votaciones entre quienes logren esas 61 rúbricas precisas. Personalmente espero de todos una pelea limpia y democrática, que se sustancie en una lícita confrontación de ideas. Porque siempre son de alabar los ejercicios de democracia interna. Y aunque a mi juicio sigue faltando dar el paso de esas anunciadas y nunca vistas “primarias abiertas”, lo que tiene el PSOE ya es mucho más de lo que hacen otros, donde la “dedocracia” sigue siendo la manera de actuar.

Llegado el día de las votaciones (unas Primarias sin urnas serían como tener hambre y rascarse un pie), el PSOE local iniciará otra batalla mucho más complicada, en un panorama político que le tiene comido terreno por la derecha (esta es una ciudad difícil, y de histórica mayoría conservadora), y también por la izquierda, con el empuje de los partidos emergentes.

Pero esa será otra historia.

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Misivas con las que los tres candidatos se han dirigido a la militancia

El Tourmalet del PSOE

 

Araceli Martínez, en su época de diputada regional (2007-2011) // Foto: PSOE

Araceli Martínez, en su época de diputada regional (2007-2011) // Foto: PSOE

Por Óscar Cuevas

La última semana ha sido de gran convulsión en el seno del PSOE de Guadalajara. Todo, a cuenta de la búsqueda de un candidato a la Alcaldía de la capital en las Elecciones Municipales de la próxima primavera. Las turbulencias se desencadenaron por la especie de baile de la yenka que se ha marcado la concejala Araceli Martínez, quien en pocos días ha pasado de estar a punto de anunciarse como postulante a las Primarias, a decir que nunca se lo ha planteado. Abundaremos en este asunto de Martínez enseguida, pero tratemos antes de analizar un trasfondo que posiblemente sea más interesante. Porque el PSOE arriacense tiene infinidad de problemas, muchos de ellos de compleja solución, que quizá expliquen la situación actual.

Javier Irízar ha sido el único candidato capaz de ganar unas elecciones locales para el PSOE en Guadalajara. Las últimas, en 1987 // Foto: PSOE

Javier Irízar ha sido el único candidato capaz de ganar unas elecciones locales para el PSOE en Guadalajara. Las últimas, en 1987 // Foto: PSOE

La primera dificultad para el PSOE arriacense es de carácter histórico, o más bien sociológico, si me apuran. Porque en toda la historia de la democracia municipal los socialistas sólo han ganado en una ocasión por mayoría absoluta unos comicios locales en Guadalajara (1983). Y no son el partido más votado desde hace la friolera de 27 años, cuando superaron a los populares (entonces AP) por apenas 900 votos en 1987. Desde entonces, las victorias de la derecha se han repetido de manera sistemática. Incluso en 2003, cuando Jesús Alique accedió a la Alcaldía, el PP fue ligeramente más votado que el PSOE. Y digo que el problema es sociológico, más que organizativo, porque tampoco en Elecciones Europeas o Generales el PSOE gana nunca en esta ciudad (la última vez fue en 1982). En definitiva: Que esta es una capital netamente conservadora, donde el voto de centro-derecha está mucho más consolidado que el de centro-izquierda, y donde ser candidato socialista es, casi siempre, un auténtico marrón.

Barómetro electoral de Metroscopia para El País de octubre de 2014 // Gráfico: El País

Barómetro electoral de Metroscopia para El País de octubre de 2014 // Gráfico: El País

El segundo problema de fondo está en la situación política general de España. El PSOE sigue arrumbado en las encuestas, se miren como se miren. No recuperan los votos perdidos, no rescatan apenas apoyos de los que pierde a chorros el gobernante PP y, al tiempo, tienen un boquete enorme abierto en el flanco izquierdo. Tal es la situación que, si el ambiente no cambia, no sería nada raro que la izquierda alternativa le meta al PSOE un bocado de proporciones históricas en mayo de 2015. Sobre todo si se consolida ese movimiento de convergencia que está surgiendo en ese espectro ideológico, y que en por estos lares parece que va a fructificar en torno a “Ganemos”.

El tercer problema del PSOE de Guadalajara es, este ya sí, de carácter interno. La Agrupación Local es una grillera desde hace años. Los intentos más o menos bienintencionados por confluir, naufragan. Las rencillas de viejas disputas afloran a la mínima. Las “familias” siguen existiendo y estiran la cuerda hacia sus posiciones. Y la ausencia de liderazgo se hace patente. La situación se agravó hace tres años y medio, cuando lo que se esperaba como una derrota “aceptable” de Magdalena Valerio en 2011, se convirtió en un batacazo tan descomunal como inesperado.

Han pasado tres años y medio desde entonces, y el partido no ha hecho más que dar tumbos y palos de ciego con este asunto. Entre otras cosas, porque Valerio decidió seguir como cara pública del socialismo local a pesar de su derrota, y se ha perdido un tiempo valiosísimo que quizá debía haber utilizado el PSOE construyendo ese nuevo liderazgo que ahora buscan casi a la desesperada.

Mensaje de Araceli Martínez publicado en su perfil de Facebook

Mensaje de Araceli Martínez publicado en su perfil de Facebook

Les decía al comienzo del artículo que Araceli Martínez ha bailado la yenka, y me reafirmo en ello. Ayer mismo la concejala decía lo siguiente en su perfil de Facebook: “A lo largo de los últimos días se ha especulado en distintos medios de comunicación de Guadalajara sobre mi intención de presentarme a las Primarias. Es sorprendente, pues yo nunca lo he planteado en esos términos”. Y afirmaba también: “No es mi intención concurrir en estos momentos, pero si lo hiciera estaría tan acreditada y merecería tanto respeto como cualquier otro militante”. Entre medias, Martínez habla de unas “maliciosas filtraciones de vete a saber quién y por qué” y se queja de que algunos medios no la habían llamado para contrastar la noticia.

Puede ponerse como quiera, Araceli. Pero ella sabe que oculta parte de la verdad. Porque su paso adelante hacia las Primarias era, hasta hace muy pocas horas, un hecho del que nadie dudaba. Ni la actual Dirección, que estaba impulsando su candidatura con todas las bendiciones; ni el -digamos- “sector crítico”, que el pasado fin de semana estaba que fumaba en pipa porque la candidatura de Martínez les parecía descabellada.

Algo ha pasado en apenas un par de días, y habrá que esperar a que lo aclare la interesada. Si quiere, en cualquier red social, ya que a los periodistas que le han llamado no les ha querido contestar.

Les contaré algo personal. Cuando supe de fuentes de primerísima mano, el pasado fin de semana, que Araceli Martínez pretendía ser candidata a la Alcaldía, lo primero que pensé fue que no era la mejor de las opciones. Creo que los socialistas necesitan de un perfil de más peso, de alguien más popular (en el sentido estricto de la palabra), más conocido, y de amplia aceptación en la sociedad civil, si quieren recuperar posiciones en el Ayuntamiento y tener alguna opción de arrebatar la Alcaldía a la derecha; siquiera pactando con el resto de fuerzas progresistas.

Pero, dicho lo anterior, también reconozco que cuando escuché a los opositores de la “opción Martínez” (también destacados militantes socialistas) haciéndose cruces, indignándose por la apuesta de la Dirección, me sorprendí aún más. Porque el PSOE dispone de un valioso instrumento de democracia interna, del que puede justamente alardear, y que en ocasiones pareciera que nos gusta más a quienes no militamos en partido alguno, que a los propios afiliados socialistas.

Quienes querían aupar a Araceli Martínez como candidata argumentaban varias razones de peso: Pese a su juventud, tiene una dilatada experiencia en la política local y regional. Tiene también una notable cultura política y una muy buena capacidad dialéctica. Asimismo, sus defensores apuntan que Araceli Martínez tiene un perfil progresista muy moderno y actual, que puede conectar con esa izquierda alternativa con la que quizá necesiten pactar, y que puede al tiempo taponar la sangría de votos hacia IU, Podemos, Ganemos, o como quiera que se llame el asunto al final.

Por contra, quienes son críticos con su opción también tienen algunos argumentos. Señalan que está demasiado ligada a dos figuras que fueron duramente derrotadas, como Alique y Barreda. Y le afean que en la presente legislatura, en la que ha sido concejala del Grupo Socialista del Ayuntamiento, su trabajo político ha sido escaso, y su implicación con sus compañeros, prácticamente inexistente.

En cualquier caso, lo indiscutible es que el tiempo perdido por el PSOE no es recuperable. Porque si la apuesta iba a ser Araceli… ¡qué tres años han desperdiciado! ¿No debía haber sido ella entonces una de las ediles liberadas del Grupo Municipal? ¿No debería haber asumido hace meses la Portavocía? ¿No debería haber tenido una presencia pública nítida que limara el hándicap de su desconocimiento por la ciudadanía? ¿A qué ha estado esperando Pablo Bellido?

Llegados a este punto, lo que parece claro es que el PSOE, su militancia y sus dirigentes, deberían creer más en las Primarias, deberían confiar más en ellas. Porque unas verdaderas primarias siempre refuerzan a quien las gana… si es que se celebran, claro. De poco sirven si luego nadie da el paso y el candidato sale elegido “a lo Page”, sin oposición alguna.

Por ello, creo que hacen mal los críticos con Bellido (sí, ya sé que él ha dicho que será neutral, pero también les digo que quería a Martínez) en afearle su apuesta. Porque en sus manos está la posibilidad de confrontar ideas y candidatos si no les gusta lo que hay. Y harían bien estos críticos en dar pasos adelante, en lugar de hacer aspavientos ante lo que otros construyen.

El abogado Andarias es a día de hoy el único militante que ha anunciado su deseo de ser candidato en las Primarias // Foto: lacronica.net

El abogado Andarias es a día de hoy el único militante que ha anunciado su deseo de ser candidato en las Primarias // Foto: lacronica.net

Sea como fuere que resuelvan el “embolao”, el caso es que los socialistas arriacenses tienen mucha tarea por delante. Todo un Tourmalet que tendrán que escalar ellos solitos. Y, no sé, quizá llegando a la cumbre encuentren un mirlo blanco, aunque no parece probable. De momento, a día de hoy, el único postulante sigue siendo el incansable Nacho Andarias. Nadie da un duro por él, ni siquiera porque logre los avales suficientes. Pero quién sabe. Igual, como sigan mareando la perdiz los demás, don Ignacio se convierte en el mirlo a desplumar.

¿Hay algún socialista en la sala?

El nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, flanqueado por Valerio y Bellido en la presentación de su candidatura para secretario general. // Foto: GuadalajaraDiario.

Pedro Sánchez, flanqueado por Valerio y Bellido en la presentación de su candidatura para secretario general. // Foto: GuadalajaraDiario.

Por Rubén Madrid

Recordarán aquella broma macabra de Cospedal cuando, todavía en la oposición, dijo aquello de que el PP era el partido de los trabajadores, o tal vez el Partido de los Trabajadores. Ahora sabemos, como ya sospechamos, que cualquier parecido con la realidad ha sido mera coincidencia. El PSOE (recordamos: Partido Socialista Obrero Español) no ha cometido aún el error de rebautizarse con marcas chiripitifláuticas, pero bien podría reconocer que hoy en día se ha convertido en algo que a Pablo Iglesias (el suyo) le invitaría más bien a fundar un círculo de Podemos con rosas mustias. Venimos observando que, del mismo modo que el PP se presentaba como lo que no era, también el PSOE se muestra, en su acción política, como lo que jamás creíamos que llegaría a ser: el partido conservador. El partido conservador, eso sí, del estado del bienestar.

En los últimos años, sobre todo a raíz de la impotente respuesta socialista a la crisis económica, se ha debatido mucho sobre el proyecto (o su falta) de la socialdemocracia española. Y basta con prestar atención a sus discursos para reconocer que, a pesar de tantos titubeos, su línea mejor definida pasa por proteger, defender y preservar el Estado del Bienestar Social…

Pareciera de cajón decir que un partido socialdemócrata defienda el bienestar social, la sanidad pública, la educación pública, las ayudas a la dependencia, la defensa de los derechos de las minorías… Resulta tan obvio… Pero es precisamente este carácter conservacionista, en un contexto de virulenta ofensiva neoliberal, lo que mejor define el proyecto. El problema, y tal vez de ahí deriven muchos de sus males, es que es un programa muy pobre.

El PSOE mantiene unos planteamientos reaccionarios (de reacción ante las reformas neoliberales), un ideario desprovisto de utopías y una estrategia de luces cortas para unos tiempos en que estamos asistiendo en ámbitos globales y locales a unas enormes transformaciones sociales (ya saben: globalización, degeneración democrática, revolución tecnológica, etc). Si faltaban evidencias en los últimos tiempos, lo ha confirmado con sangre, sudor y lágrimas esta crisis financiera, que ha sido también económica, que está siendo también institucional, que está resultando también política y que está tirando a la basura centenares de proyectos vitales aquí (en Guadalajara) y ahora en que brotan tantas raíces vigorosas.

¿Cuál es el discurso del PSOE en medio de todo ésto? ¿Qué propone? En este contexto de empobrecimiento real de los curritos y ante el insaciable recorte de derechos sociales, el PSOE actúa más bien como una organziación sin ánimo de lucro o como una agrupación de voluntarios en plena situación de emergencias. Quizá sea una percepción muy personal, pero veo que en el sempiterno debate entre movilizarse por la justicia social o por la caridad, los socialistas (o al menos los que llevan la voz cantante) se han posicionado como un partido defensor de la beneficiencia y del “virgencita-que-me-quede-como-estoy”.

Frente a un PP que mantiene unos objetivos definidos y que los defiende con coherencia ideológica, y frente a los nuevos proyectos de la izquierda transformadora impulsados por la reacción de la calle de mayo de 2011, el PSOE opta por ocupar un centro equidistante entre ambas partes, por considerar que sigue valiendo la pose acomodada de los partidos ‘atrapa-todo’ que confían en rascar a diestra y siniestra a la espera de que la derecha vuelta a enfangarse en sus decretazos, sus guerras preventivas y sus vacas locas. El PSOE, lo dijo ayer su líder, proclama lo que no quiere ser, pero sigue sin definirse en positivo. Dicho en términos balompédicos: ante la ofensiva de la derecha, el PSOE se repliega a defender el empeate a cero, mientras la izquierda alternativa ya está jugando al contragolpe.

De modo que, aunque sea como partido conservador de lo que queda del estado del bienestar, el PSOE tiene su proyecto y tiene ahora, además, su líder.

Donde el liderazgo resulta incierto es en Guadalajara. A ocho meses de las elecciones, el principal partido de la oposición no cuenta con candidato para recuperar la Alcaldía. Se avecinan primarias porque hay, de momento, un único militante que ha dado un paso al frente, el veterano abogado Nacho Andarias, cuyo nombre sale a relucir, tarde o temprano, cada vez que hay fiesta en la Agrupación Local. Suponemos que habrá primarias porque no creo que sea el único aspirante: no parece del gusto de las direcciones local y provincial, es decir, que sea el hombre de Bellido, secretario provincial, y de Valerio, número uno del PSOE arriacense mientras no se demuestre lo contrario.

La situación de Valerio, por cierto, resulta del todo inaudita. En el momento en que  creíamos más fuera de juego que nunca a la todavía portavoz municipal del PSOE, cuando ya había renunciado a la carrera por la Alcaldía, de pronto la escuchamos en la nueva temporada del debate radiofónico de la SER de cada lunes con Angels Barceló y advertimos su foto en todos los periódicos como nueva secretaria general adjunta del PSOE en el Congreso.

Sabíamos que había sido una de las figuras próximas al nuevo secretario general, que pensó en ella incluso para ser portavoz en la cámara, y finalmente vemos que la mantiene en sus equipos de confianza. En una ciudad acostumbrada a ver pocos ministros, secretarios generales, vicesecretarios y cargos de peso en Madrid, ser tertuliana en la SER y vicesecretaria general no está del todo mal. Pero lo realmente llamativo pasa, desde luego, por la oportunidad de este renacimiento, justo en el momento en que todo el mundo daba su carrera política por amortizada. Resulta que no estaba muerta y que estaba de parranda.

Merece la pena repasar las declaraciones con las que precisamente Valerio apoyaba al que finalmente resultó ganador del Congreso del PSOE, Pedro Sánchez, en la campaña anterior al Congreso de primavera. “Me gusta mucho las ideas que va a defender [Pedro Sánchez], son las ideas de la socialdemocracia, un estado del Bienestar fuerte, un control de ciertos aspectos económicos que no han funcionado en los últimos tiempos, sanidad, educación, servicios sociales y que estos estén vinculados a la Constitución”. Puro partido conservador del estado del bienestar… ningún paso atrás, pero tampoco ningún paso al frente.

A partir del 20 de septiembre se darán los banderazos de salida a los procesos de primarias en la región. Por supuesto que interesan las quinielas para conocer el candidato del PSOE porque, aunque parta con una enorme situación de desventaja por los resultados de 2011, siempre será un nombre alcaldable. Pero a estas alturas interesa todavía más la definición de una vez por todas del proyecto para Guadalajara, y creo que no está claro.

Los mensajes que circulan adheridos a la marca PSOE siguen resultando un auténtico galimatías que impide visualizar con nitidez qué proyecto político y de ciudad defenderían si retomaran el gobierno regional o si lograsen una más que hipotética mayoría en Guadalajara: al ciudadano le llegan consignas de un socialismo descafeinado desde Toledo, música de unos pretendidos nuevos valores que encarnaría Bellido desde Azuqueca, los ecos del hasta ahora último gobierno municipal del PSOE con Alique y sus ladrillos y, ahora más que nunca, esa estrategia de partido conservador desde Ferraz, con Valerio como renovada voz cantante desde Guadalajara.

Esta vez el debate sobre el nombre del candidato resulta más ligado que nunca a la búsqueda de un discurso potente y definido. Lo que queda por dilucidar en el PSOE de Guadalajara, en definitiva, es trasladar a la opinión pública y a sus bases si está buscando a un Pedro Sánchez, varón o fémina, a poder ser con sonrisa profident, que defienda el empate a cero de la política municipal, o si el socialismo alcarreño, casi ya contracorriente de Madrid y Toledo, se va a inclinar por un líder con un proyecto de izquierda real dispuesto a defender, también desde lo más próximo, la política como herramienta para transformar la ciudad en que la vivimos, más allá de oponerse a una tala de árboles, de proponer un museo de la Semana Santa o de mantener los pocos recursos públicos que aún quedan. Y si de veras hay intención de impulsar una candidatura que juegue al ataque, entonces será el momento de hacer la pregunta oportuna entre los aspirantes: ¿hay algún socialista en la sala?