La competición deportiva echa el cierre en el año 2019

Por Pablo Vázquez

El Dépor sudó para vencer al Manchego en el último minuto gracias a un gol de Fratelli, mientras que el Azuqueca no pudo pasar del 0-0 en La Moheda. En balonmano, el Quabit despide 2019 cayendo eliminado de la Copa del Rey y el Marchamalo cierra el año como líder destacado del Grupo II de Primera Autonómica Preferente.

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Luis Fratelli volvió de la lesión para erigirse en el héroe morado. Fuente: Mariano Viejo (CD Guadalajara).

El año 2019 llega a su fin y lo hace con el Club Deportivo Guadalajara como líder en solitario del Grupo XVIII de Tercera División. Fratelli volvió tras 10 partidos de inactividad y se convirtió en héroe inesperado al marcar el 2-1 definitivo en la última jugada del encuentro. Antes, Fran Santano había adelantado a los morados y Rubén Gómez había logrado empatar el choque tras una gran jugada dentro del área.

En partido del otro equipo de la provincia, el Club Deportivo Azuqueca se quedó sin goles en su visita a La Solana. La Moheda fue testigo de un resultado gafas que pudo ser cambiado en el último instante por un cabezazo de De la Cuerda. Sin embargo, el árbitro anuló el que era el 0-1 y el conjunto azudense sigue sin conseguir la victoria desde que llegó a su banquillo Alberto Parras.

El Quabit Balonmano Guadalajara se estrelló en el mítico pabellón de La Albericia, en Cantabria, ante el Sinfín de Rodrigo Reñones. La efectividad de Chema Márquez de cara a portería -nueve goles anotados- fue insuficiente para un Quabit que queda eliminado de la Copa del Rey. Los de Mariano Ortega no volverán a disputar un partido de competición oficial hasta el próximo 9 de febrero debido al Campeonato de Europa.

El otro evento destacado de la última jornada deportiva de Guadalajara fue el derbi de Preferente entre Cabanillas y Horche. Ambos equipos firmaron tablas a dos en el San Roque en un grupo liderado con amplia ventaja por el Marchamalo de Aitor Gómez, que empató sin goles ante el Mocejón. El Hogar, por su parte, volvió a conseguir los tres puntos ante el Noblejas con goles de Jorge -2- y Cristian de la Mata.

Un Guadalajara sin brillo, pero con tres puntos más

El Club Deportivo Guadalajara venció sufriendo al Manchego de Ciudad Real. Los de Acciari encontraron en Fratelli un goleador inesperado que le mantiene líder de su grupo por segunda jornada seguida. El central volvía a la titularidad tras su larga lesión -con máscara incluida-, mientras que Aitor Rubio fue la otra gra novedad del once en detrimento de Óscar Cabo y Franco. Campoy causó baja por lesión.

El Manchego de Sergio Inclán visitaba el Pedro Escartín sin poder siquiera completar la convocatoria. Un juvenil, Adrián, fue titular en el lateral derecho y una decisión arbitral rigurosa terminó con su expulsión con 20 minutos de partido aún por delante.

La primera mitad transcurrió sin goles y, por momentos, sin ocasiones de peligro. El Guadalajara mereció más en los compases iniciales con ocasiones de Chema Lorente y Doménech entre otros. Sin embargo, el portero Sergio y el poco acierto local dejaron el partido en 0-0 al descanso.

En el segundo acto, el Dépor siguió buscando el área rival y encontró el 1-0 en botas de Fran Santano a la hora de partido. El portentoso extremo morado metía el primero del choque tras un gran centro de Miguel García desde la parte derecha del ataque de los del Escartín. Sergio no acertaba a atrapar el balón y Santano, tirándose, la empujaba al fondo de las mallas. Un defensor del Manchego estuvo a punto de sacarla sobre la línea, pero el cuero se colaba.

Desde ese momento hasta el final del partido, los de Sergio Inclán no inquietaron a Manolo. Parecía un partido abocado a la victoria por la mínima del Guadalajara, pero Rubén Gómez se iba a encargar de demostrar lo contrario. El futbolista visitante se aprovechaba de las facilidades dadas por la defensa morada dentro del área para sorprender por alto a Manolo. Gómez hacía el empate tras irse de dos jugadores locales y picarla por encima del portero para enmudecer a la grada del Escartín.

Fue entonces cuando los de José Luis Acciari apretaron para conservar el liderato a falta de siete minutos más el alargue. Mansour enviaba un cabezazo al larguero primero y, en la última jugada, aparecía el héroe de la tarde. Fratelli anotaba el 2-1 tras un tiro de Fran Santano que iba a desviar Fratelli a la red del Manchego sobre la bocina.

El Azuqueca acaba 2019 alejado del descenso

El conjunto entrenado por Alberto Parras se quedó sin gol en La Solana. Los azudenses formaron una vez más un once inédito con Guille Atance como lateral izquierdo y con Raúl Medina repitiendo titularidad. Ropero fue de lo más destacado de los alcarreños, con varias paradas de mérito a tiros de La Solana.

El Club Deportivo Azuqueca viajaba a Ciudad Real con la intención de sellar la primera victoria de la ‘Era Parras’. Sin embargo, ni la solidez en defensa no mostrada en citas enteriores permitió a los visitantes llevarse el gato al agua. Los de Parras se tuvieron que conformar con un punto que les deja décimos con siete puntos por encima de los puestos de descenso.

De la Cuerda marcó gol en el último minuto, pero el colegiado señaló fuera de juego. El central del Azuqueca había perforado las mallas de la portería de Monreal con un gran cabezazo a centro desde el costado izquierdo.

El Balonmano Guadalajara dice adiós a la Copa del Rey

El Quabit BM Guadalajara se despidió de la Copa en la tercera ronda. El Liberbank Cantabria Sinfín fue su verdugo en un partido que los locales se llevaron con una amplia renta (38-27). La Albericia presenció un partido en el que los cántabros estuvieron por delante durante los 60′. Chema Márquez, con nueve goles, y Jorge Romanillos destacaron en el ataque morado, algo que fue insuficiente para acceder a la siguiente fase.

El conjunto de Mariano Ortega viajaba lejos del David Santamaría con la ilusión de pasar la eliminatoria tras el 32-32 del partido de ida. Sin embargo, los de Reñones les hicieron ver la realidad desde el primer minuto para acabar el 2019 de una forma amarga. Ahora, el Quabit no volverá a disputar competición oficial hasta el 9 de febrero debido al europeo en el que España tratará de revalidar título.

Empate entre Cabanillas y Horche y pinchazo del líder Marchamalo

La última jornada del año en Primera Autonómica Preferente trajo un derbi entre Cabanillas y Horche en el San Roque. El choque se saldó con 2-2, con los visitantes poniéndose por delante nada más empezar el segundo periodo. Sin embargo, el Cabanillas se aprovechó del viento y le dio la vuelta, aunque un penalti al final provocó el reparto de puntos entre ambos equipos.

El Marchamalo, líder indiscutible del grupo, pinchó en casa ante el Mocejón (0-0) y ve cómo el Hogar Alcarreño -segundo- se le acerca, aunque a ocho puntos. Los de Aitor Gómez no encontraron el gol en una tarde marcada por el temporal adverso, pero siguen en lo más alto de la clasificación. El Hogar de Terrazas, por su parte, venció cómodamente al Noblejas con un doblete de Jorge y un gol de Cristian, máximo goleador y que se perderá el primer partido del año por acumulación de amarillas.

Despoblación vs okupación

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188 municipios de la provincia no tienen ni cien vecinos // Foto: DCLM.es

Por Álvaro Nuño.

Que la Guadalajara rural se va quedando poco a poco sin habitantes es una tozuda realidad que acreditan los datos y la percepción de cualquier observador. Sólo hace falta coger el coche e ir más allá de Horche por la N-320, por la A2 más allá de Torija o por la carretera CM101 por encima de Humanes. La imagen de los pueblos es desoladora en los días laborales, porque los fines de semana no dejan de ser un espejismo en el que muchos “hijos” de estos municipios hoy semiabandonados vuelven a casa de sus padres, al pueblo de su infancia o, en el mejor de los casos, a su residencia de verano. Calles desiertas, plazas vacías, colegios y cuarteles de la Guardia Civil abandonados, tiendas cerradas, iglesias sin culto y calles en silencio, mucho silencio. Esa es la postal de la mayoría de los pueblos de nuestra provincia.

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¿Quién es Ángel Canales?

 

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Ángel Canales, tomando posesión como alcalde de Prádena de Atienza el pasado mes de abril. // Foto: PSOE

Por Álvaro Nuño.

Tras la toma de posesión del nuevo delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Manuel González Ramos, la semana pasada, el último día del mes de junio anunciaba a su vez el nombramiento de los cinco subdelegados del Gobierno en sus respectivas provincias. Por lo que a la nuestra respecta, el nuevo inquilino del antiguo Gobierno Civil será un aparente desconocido en la vida política local: Ángel Canales Cerrada, que desde hace apenas tres meses es alcalde de Prádena de Atienza, una pequeña y bonita  localidad a orillas del arroyo de Pelagallinas, con medio centenar de vecinos y tres casas rurales. Ingeniero en Topografía, es funcionario de carrera -como el cargo exige- y este curso recién finalizado ha trabajado como profesor de Tecnología en el Instituto de Secundaria “Laguna de Joatzel” de Getafe, perteneciente a la Comunidad de Madrid, donde parece haber desarrollado toda su carrera docente.

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Quien tiene pueblo, tiene un tesoro

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Quien tiene un pueblo tiene un plan. /Foto: M.P

Por Míriam Pindado

Quien tiene pueblo, tiene un tesoro… Y un Plan (A o B, eso dependerá de las circunstancias y prioridades de cada uno).

Hoy muchos estamos poniendo a punto el coche y haciendo una maleta de esas que solo tienen un destino posible: el pueblo. Todos sabemos lo que tenemos que meter en esa bolsa de viaje, aunque la bolsa de cada uno sea diferente. Y es que hay pueblos de todo tipo. Están los elegantes, esos que viven sus fiestas y tradiciones por todo lo alto. También están los pueblos de “andar por casa”, es decir, aquellos en los que no hace falta llevar muchos cambios de ropa (total, para estar de casa en casa, en la peña o en el bar…). Y luego están los pueblos perdidos en plena naturaleza, esos que por estas fechas, deben visitarse con forro polar y botas de montaña. Podríamos seguir categorizando los pueblos hasta el infinito o hablar de “el pueblo” de manera categórica. Pero sea como sea, debemos admitir que los pueblos son un regalo para todos los públicos y eso es algo que, siempre que podamos, deberíamos aprovechar.

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La Sierra de ayer, hoy y mañana

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Imagen del VIII Día de la Sierra, celebrado el 17 de octubre en Pálmaces de Jadraque. / FOTO: Asociación Serranía de Guadalajara

Por Míriam Pindado

De su Sierra, de sus pueblos, de sus campos, de sus jaras, hoy se desprende un lamento que nos desgarra hasta el alma. Para quien quiera escuchar, cantaremos alto y fuerte: Que si la Sierra se hundiese, Guadalajara también se muere”. Esta es parte de la Canción de La Sierra, compuesta por Isabel Nolasco e interpretada por el Grupo Folk Las Colmenas. Estas frases desvelan el sentir generalizado de una comarca que quiere hacerse oír sin que el eco de sus montañas, las más altas de la provincia,  interfiera en su mensaje.

El pasado fin de semana hablaron alto y claro y lo hicieron desde Pálmaces de Jadraque con motivo de la celebración del VIII Día de la Sierra. Los serranos (y los que les quieren) se dieron cita en este municipio de la Serranía de Guadalajara -uno de los más dinámicos de la zona a pesar de contar con menos de 50 vecinos- para celebrar su fiesta pero también para reivindicar que los serranos tienen voz (y que además cantan muy bien). Sigue leyendo

La Casa sin cimientos

Casa de Guadalajara

Fachada de la Casa de Guadalajara en Madrid, en la plaza de Santa Ana // Foto: Amparo García-Otero

Por Óscar Cuevas

El cierre de la Casa de Guadalajara en Madrid es una tragedia institucional, pero no es ninguna sorpresa. Es una noticia tristísima, de las que tocan el corazón; pero ante todo es un síntoma. Un perfecto paralelismo del destino de nuestra provincia como ente colectivo. Diría que es como un hito, una de esas efemérides que se remarcan en los libros de Historia; no tanto por lo sucedido en el día en cuestión, sino como punto que fija un proceso. El cierre de “la Casa” es el hito que marca el final del paulatino desmembramiento de una identidad: La nuestra.

“Regresaré a la casa; la casa de mi padre. Abriré las ventanas y que la limpie el aire”, cantaba Labordeta. Hablaba de la casa paterna como lugar de custodia de los orígenes de ese hijo que un día salió a recorrer mundo, pero que no pierde de vista su esencia. Para mí, la Casa de Guadalajara en Madrid era precisamente eso. Un arca vetusta, quizá polvorienta, pero de madera noble y bellamente labrada, en la que se custodiaba el ADN de una provincia, las razones del amor a la tierra de aquellos que la sienten, quizá idealizada, porque no viven en ella. La Casa era para Guadalajara un nudo de afecto, de esos que creemos imposibles de desatar, pero que, como tantas cosas, al final prescriben. Y se van, porque la cuerda se gasta.

Ayer mismo lo escribía mi amigo Raúl Conde; que Guadalajara ha dejado de quererse. Efectivamente, hay mucho de eso. No se han cuidado las raíces, que de hecho se arrancaron: la Guerra, la represión, la despoblación, el desprecio, la identidad diluida en la autonomía… Y al final, la cercanía a Madrid, esa que tantas ventajas nos aporta, pero que tantas señas de identidad nos ha arrebatado.

Carta

Comunicación de la Asamblea que aprobará la disolución de la Casa el próximo mes de enero

Hace muchos años que los guadalajareños dejamos de mirar introspectivamente a nuestra provincia, y permitimos que se perdieran cosas con las que no se debió jugar. Guadalajara creció de modo descompensado. Y los que la habitamos empezamos a pensar mucho más en lo cotidiano que en lo que nos agarra al suelo. Y los caserones de los pueblos se cerraron, sin que lamentablemente haya habido demasiados labordetas que volvieran a abrirlos, ni amigos con los que levantar un árbol a la puerta, como decía el canto. Y del mismo modo, ahora se cierra la Casa de Guadalajara en Madrid.

Guadalajara no se quiere por muchos motivos. Por los que cita Conde en su artículo, y por otros que se nos escapan. Pero lo cierto es que los que llegaron de fuera, en estos últimos años de crecimiento pre-crisis, o no quisieron, o no supieron, o no pudieron sentir el pálpito. No sé si es que somos poco hospitalarios, cerrados o muy nuestros. No sé si es culpa de las administraciones, del PP, del PSOE, de los autóctonos, o de los foráneos. Pero la cruda realidad es que la “GTV” es una agónica minoría que no ha podido contrarrestar ese vendaval que nos ha convertido, desde hace demasiado tiempo, en un ente más del “gran Madrid” que todo lo diluye. Mirábamos por encima del hombro cómo las cuencas, sorias o terueles se quedaban pequeñitos ante nuestro desarrollo, sin darnos cuenta de que, cuanto menos nos parecíamos a Soria, más nos asemejábamos a Coslada, Parla o Alcorcón.

El boom del Corredor, ya saben. Esta comarca de logística y ladrillazo creciendo de modo torpe a golpe de cebada reconvertida en unifamiliar, mientras la pura provincia moría de pena. Y nosotros, en el pujante oeste, a lo nuestro, a las cosas del comer. A la hipoteca, el tercer carril, la A-2, el nuevo supermercado de la esquina, el horario del Cercanías, el abono del Bernabéu, los domingos de apertura comercial en Alcalá, el aparcamiento del Ferial Plaza o el viaje a Cortylandia. Y así, en dos patadas nos pulimos nuestro provincianismo. Para lo bueno, claro. Pero también para lo malo.

Fundadores Casa de Guadalajara

Foto oficial de la fundación de la Casa de Guadalajara en Madrid, el 4 de junio de 1933 // Foto tomada del libro “Guadalajara en la savia de Madrid”, de Tomás Gismera

La Casa de Guadalajara en Madrid se cierra por muchos motivos. Las razones básicas las ha ido explicando estos días por los medios de comunicación su presidente, al que ayer oía en una estupenda entrevista en Radio Arrebato, que aquí resume muy bien CulturaEnGuada. Hay un local en Santa Ana cuyo alquiler era antaño una ganga, pero que pasó a ser un peso insoportable a partir de 2010. La crisis hizo el resto. Las administraciones redujeron subvenciones, las empresas-mecenas se vieron imposibilitadas de seguir ayudando, la Caja de Guadalajara si te he visto no me acuerdo… y las cuentas no salen. 450 socios a 70 euros al año, más unas raquíticas ayudas, no permiten financiar los casi 10.000 euros que cuesta mantener el local, entre renta y gastos fijos.

Arriaca

Arriaca era el boletín interno de la Casa, nacido en los años 80. En la imagen, sus primeros números // Foto: Tomás Gismera

Noticia que da cuenta de la refundación de la Casa, tras el paréntesis de la postguerra, en el local de San Ana // Foto: Tomás Gismera

Noticia que da cuenta de la refundación de la Casa en 1961, en el local de San Ana // Foto: Tomás Gismera

En este punto cabe señalar que hubo hace unos años una propuesta de salvación. La Casa pudo haberse trasladado a un barrio periférico, a un local más barato. Hasta tuvieron sobre la mesa una generosa oferta de cesión gratuita en Paracuellos del Jarama. Pero quizá no hubiera tenido sentido ni razón de ser. Porque la esencia de la tierra había que defenderla en el corazón de Madrid, en un lugar a mano de la mayoría de los socios, muchos entrados en años. En el fondo, el traslado hubiera sido un parche temporal que tampoco hubiera evitado el declive final.

Dice Pérez Acevedo que no quiere que la tristeza de hoy deje sabor a fracaso, porque lo importante es celebrar los 82 años pasados. Que hay que alegrarse de la existencia vivida, de lo realizado desde que en 1933 la Casa quedó constituida. Y probablemente tiene razón. Hay que valorar, agradecer y dar cumplida cuenta del amor incondicional demostrado por miles de socios a lo largo de ocho décadas; hay que poner en primer plano de actualidad el empeño que han puesto defendiendo y difundiendo Guadalajara a lo largo de casi un siglo, y a cambio de nada.

Pero hay otra realidad, que Pérez Acevedo trata de disimularla con su imperturbable sonrisa y su exquisita educación. Y es que el modelo también se había agotado. Quienes en los 60 buscaron en la Casa el refugio de la tierra han envejecido demasiado. Sus hijos y nietos han pasado del amor incondicional a un afecto que es valioso, pero que no es igual. Y en definitiva: Si Guadalajara no se ha sabido defender en casa, tanto más difícil iba a ser hacerlo jugando a domicilio. Si los que vivimos en ella no hemos “querido quererla”, con qué cara vamos a pedírselo al nieto de un señor de Zarzuela de Jadraque.

Nuestra Casa de Guadalajara en Madrid era un precioso edificio, levantado sobre el amor a la provincia. Y lo que se ha podrido, desengáñense, son los cimientos.