Balcones y ventanas

 

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Salir al balcón es una de las pocas maneras de realicionarse con el exterior. // Foto: Guillermo Mestre (heraldo.es)

Por Álvaro Nuño.

Apenas llevamos una semana enclaustrados en nuestras casas por orden gubernativa y ya estamos que nos tiramos de los pelos. La lucha contra la pandemia nos ha obligado a encerrarnos en nuestras casas y ha cambiado por completo nuestras rutinas. Ahora resulta que echamos de menos que el despertador nos levantara temprano todos los días  y ver la cara al jefe desde por la mañana, o a ese compañero de oficina que siempre contaba el último meme que había visto por ahí y del que tú no te habías ni enterado. Labores tan ingratas como bajar a por el pan, hacer la compra, tirar la basura o sacar al perro a hacer sus necesidades se han tenido que racionar entre los miembros de la unidad familiar para que todos chupemos calle por igual. Y es que a muchos se les cae la casa encima, más que por el simple hecho de estar metido en su habitación -algo habitual sobre todo entre los más jóvenes-, porque no tenemos la libertad de hacerlo cuando nos apetezca. Y ahora sí que nos apetece.

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