¿Salirse de Castilla-La Mancha?

Molina Aragón

Los presidentes de Aragón y Castilla-La Mancha, el pasado martes en Molina de Aragón // Foto: CLM24.es

Por Álvaro Nuño.

El pasado lunes, el veterano periodista Félix García, realizó una entrevista en directo en Onda Cero Guadalajara, al presidente de la Plataforma “La Otra Guadalajara“, Ángel Luis López. La fecha no estaba escogida al azar sino que era la víspera del encuentro que llevarían a cabo los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, y de Aragón, Javier Lambán, en Molina de Aragón. López aprovechó la situación para criticar duramente al toledano por hacer poco caso a la comarca del Señorío en general y a su plataforma en particular. Llevan dijo la cuarta carta enviada pidiéndole una reunión y Presidencia de la Junta no ha dado ninguna respuesta.

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Yo tampoco voté

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Monumento a la Constitución de 1978 // Foto: GuadalajaraDiario.es

Por Álvaro Nuño.

Efectivamente, yo no voté la Constitución de 1978. Evidentemente con mis ocho años recién cumpliditos, no tenía edad para participar en aquel lejano referéndum celebrado ayer hace cuatro décadas como hicieron 81.355 vecinos de la provincia. Dicen los viejos del lugar -perdón, los más veteranos que lo pudieron seguir– que Guadalajara fue uno de los lugares donde la Carta Magna recibió más apoyo, un 81,43 por ciento de síes, lo que nos convirtió en la quinta provincia de España más constitucionalista de España. Por contra, un 14,14% de los que metieron su papeleta en la urna, dijeron que no la querían, lo que nos colocó como la séptima provincia del país donde más rechazo suscitó, lo que nos colocó en el mismo grupo que las tres provincias vascas y Navarra.

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¿Crisis de los 40?

Por Borja Montero

Hoy es 6 de diciembre, Día de la Constitución Española. Para los que hemos nacido después de la muerte de Franco, esta festividad ha estado siempre ahí y si hemos sabido de su significado, más allá de la confección de minivacaciones invernales junto a la celebración festiva de origen religioso de dos después, ha sido porque hemos querido tomar conciencia de nuestra idiosincrasia política y ciudadana. En la cuadragésima celebración de este 6 de diciembre con valor añadido, si bien no fue festivo hasta 1983, parece un buen momento para mirar a aquello que se homenajea en este día, la Constitución, pieza central del ordenamiento jurídico español, que fue votada en referéndum tal día como hoy de 1978 y entró en vigor tres semanas después.

Precisamente el paso de estas cuatro décadas de servicio, y la maduración que en este tiempo deberían haber sufrido nuestras entendederas democráticas, ha hecho que muchos vean cada más cercana la posibilidad de modificar la carta magna, este sacrosanto documento que otros, por su parte, ven intocable. Es cierto que la Constitución establece las bases de algunos de los pilares fundamentales de la organización del país, precisamente por lo cual es un tema tan delicado que no puede ser impuesto por una sola opción política sino que requiere de una visión poliédrica de los asuntos y de un talante de diálogo y acuerdo de los que el mundo político español en la actualidad adolece (y no soy muy optimista en que los próximos años).

A pesar de que su reforma esté más bien lejos, y con la perspectiva y el cambio de enfoque que nos dan cuarenta años de existencia y el hecho de que la mayoría de la población a la actualmente afecta siempre ha vivido a su amparo, en el articulado de la Constitución, encontramos algunas cuestiones que podrían estar sujetas a revisión, algunas por la pérdida de la utilidad social que pudieron tener en su momento, otros por tratarse de conceptos pasados de moda y otros por ser preceptos que no se aplican, si bien esto tendría más que ver con la falta de desarrollo legislativa posterior que por la propia redacción del texto constitucional.

Sea cual sea el diagnóstico de cada uno y de las mejoras que cada uno pueda pretender (el PP es el único partido que no ha propuesto ninguna modificación a la carta magna, mientras que el resto de partidos, desde todos los ámbitos de la izquierda hasta la derecha más radical, sí incluyen en sus programas puntos a revisar), este cuadragésimo aniversario de la ratificación ciudadana de la Constitución Española parece venir a decirnos que tengamos paciencia y aprendamos a vivir con los preceptos y mandatos de nuestra viaje amiga de 1978, ya que parece poco probable que un Gobierno, ni siquiera el Ejecutivo interino y muy aficionado a la grandilocuencia en sus gestos e iniciativas, se atreva a iniciar un proceso tan sofocante como puede ser el pactar una modificación de cierto calado en el texto constitucional en un ambiente político tan fragmentado y lleno de egocentrismos.

La sociedad española debería estar madura para afrontar las correcciones que impone la vida adulta, pero puede que la política española, en lugar de madurar, haya regresado a una etapa infantil.

Bandera blanca

2017.10.06 Cataluña

Por Álvaro Nuño.

El foco de atención durante estos días parece haber estado alejado de Guadalajara. La celebración del referéndum ilegal en Cataluña el pasado domingo, 1 de octubre, ha impregnado todo, desde las conversaciones de barra de bar hasta las reuniones familiares, pasando claro está por los medios de comunicación, que parecen no tener otra noticia más que “el procés”. Ni siquiera las altas temperaturas que estamos sufriendo, más propias de agosto que de octubre, o el expolio de Entrepeñas y Buendía, que continúa pese al calamitoso estado que presenta la cabecera del Tajo,  son temas que ni le han hecho sombra a los realmente preocupantes acontecimientos que se van sucediendo en esa comunidad autónoma y que seguimos al minuto por redes sociales, televisión y radio.

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El 1-O desde la Feria del Stock

La Feria del Stock 2017. // Foto: P. B.

La Feria del Stock 2017. // Foto: P. B.

Por Patricia Biosca

— ¿Te has enterado de algo de lo de Cataluña?

La Feria del Stock de Guadalajara parece ajena a los debates, los gritos, los golpes, las declaraciones de uno u otro lado de la cuestión catalana y el referéndum, ilegal para muchos, necesario para otros tantos. Hay gente probando colchones rebajados a mitad de precio y que aseguran “activar el cuerpo mientras duermes”; señoras echándose cremas de muestra que prometen acabar con las arrugas; niños que saltan en hinchables mientras sus padres compran cerveza artesana y miran zapatos; gente que se hace fotos con el cartel de Guadalajara detrás como recuerdo de su paso por el Palacio Multiusos (un gran nombre para un gran lugar); dependientas que asaltan a los visitantes (35.000 en anteriores ediciones, según dice el Ayuntamiento de Guadalajara) y que recuerdan a los relaciones públicas del centro de Albacete un sábado por la noche ofreciendo chupitos en su bar; incluso un hombre disfrazado de oso para reclamar la atención de los potenciales compradores.

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Molina ‘El Golpista’

Por David Sierra

Cualquier argumento en política pierde toda su razón de serlo cuando para defenderlo se utilizan calificativos descalificadores contra quienes sostienen o apoyan la postura contraria o diferente. Esto le ha ocurrido recientemente al senador popular por Guadalajara, Juan Antonio de las Heras, que ha llamado – con  todas las letras -, “golpista” al líder de Podemos en la región, José García Molina, en su afán por criticar la visita de éste a su homólogo en la Generalitat de Cataluña, Oriol Junqueras, en pleno conflicto independentista.

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Juan Antonio de las Heras durante su comparecencia para criticar la reunión de José García Molina con Oriol Junqueras.

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Consultas vecinales sí, pero no así

Por Raquel Gamo

La convocatoria de consultas vecinales como fórmula para dar voz a la sociedad sobre cuestiones políticas resulta, a priori, positiva. Es, sin duda, una forma de acercar la política a la gente, de implicar a los vecinos en la “res publica”, más allá de la participación en unas elecciones cada cuatro años. Las consultas potencian la participación democrática y favorece la transparencia de la gestión local. Algo de lo que muchos ayuntamientos de España adolecen.

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La otra forma

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El encierro por el campo de Torrejón del Rey siempre atrae a muchos visitantes a la localidad. // Foto: torosymastoros.blogspot.com

Por Borja Montero

La ciudadanía está acostumbrada, a pesar de que la democracia nacional no es excesivametne longeva, a que los representantes emanados de la expresión popular puedan hacer y deshacer a su antojo durante los cuatro años que dura su nombramiento y sin rendir cuentas a quienes son sus jefes de facto. Sin embargo, y a pesar de que aquello de “el gobierno del pueblo” o como quiera definirse la palabra que define el régimen en que vivimos, los vecinos no están tan habituados a que estos mismos representantes les pidan de forma directa su opinión acerca de los asuntos de su interés, sobre todo cuando éstos no habían sido abordados con claridad en las promesas y programas electorales que les llevaron hasta allí. Quizás es por ello que ha sobresaltado tanto la decisión del Ayuntamiento de Torrejón del Rey de someter a votación entre sus ciudadanos un hecho de cierta envergadura en la vida municipal: la conveniencia o no de seguir financiando con fondos públicos los gastos necesarios para la celebración de los festejos taurinos. Sigue leyendo

El discurso de la caspa

La cabra de la Legión. / Foto: El Mundo Today.

La cabra de la Legión. / Foto: El Mundo Today.

Por Rubén Madrid

“Ese discurso político es el discurso de la caspa, porque es antiguo y rancio”.

Cuando ayer escuché estas palabras en boca del ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, pensé de pronto que estaba poniendo letra a la música marcial que me venía rondando desde que el lunes presencié atónito el anuncio de nuestras autoridades locales, provinciales y militares convocando a una jura de bandera a todos los guadalajareños de bien.

Jurar bandera. Asimilen: será en octubre y en La Carrera –tal vez en homenaje al capitán golpista que da nombre a esta plaza, Boixareu Rivera–, con una parada militar: para que a nadie se le olvide de qué lado están las armas en este país, pero con un amor democratizado a la patria, porque cualquier civil podrá rendir homenaje a la Constitución que algunos de ustedes votaron… hace ya casi cuarenta años, cuando el coronado Felipe VI tenía sólo diez años y cuando Chani, fíjense si ha llovido, corría delante de los grises y no detrás, como ahora.

Jurar bandera… ¿Puede haber algo más casposo que una jura de bandera abierta al público? Esa era, insisto, mi pregunta. Y esta otra, como digo, la respuesta que me escupía el televisor: “Ese discurso político es el discurso de la caspa, porque es antiguo y rancio”. Lo curioso es que el ministro, en cambio, escupía sus palabras contra Podemos, que todos menos sus votantes saben que es ETA. Miren si será verdad que lo ha confirmado Esteban González Pons.

La contrarreforma. El resurgimiento de la izquierda real con un 20% de los votos en las europeas y la oleada republicana en las calles en vísperas de la proclamación de Felipe VI como rey han desatado una reacción casi comparable a la contrarreforma en tiempos de Lutero. Los defensores del desorden establecido tenían dos opciones ante el descontento social expresado primero con el 15-M, más tarde con las mareas ciudadanas y ahora también por cauces políticos: podían haber aceptado el debate abierto con quienes exigen cambios en aquellos puntos donde realizan propuestas; o podían cerrar filas apelando además a la testosterona de nuestros héroes militares de ayer, de hoy y de siempre.

Han elegido lo segundo.

En esta lógica de la contrarreforma la Constitución de 1978 resulta innegociable. Y se pretende presentar a Felipe como símbolo de una modernización en las formas, perdiendo de vista que cada vez más ciudadanos señalan la necesidad de meter el bisturí algo más profundo. No somos pocos quienes no entendemos que en un asunto histórico se nos niegue una consulta (perfectamente constitucional, por cierto) y se nos invite, en cambio, a jurar bandera, tomándonos por palmeros de la democracia en vez de por auténticos protagonistas.

Se niega el referéndum, el plebiscito, la democracia directa o como queramos llamarlo, pero el asunto se lleva a pleno esta misma semana en el Ayuntamiento y en la Diputación, “en defensa de la Constitución Española de 1978 y de la forma política del Estado español en ella establecida, la Monarquía Parlamentaria”, reza el enunciado de la moción del PP. Si leen entre líneas descubrirán que la moción reconoce el problema de legitimidad de la Corona, pero este recurso a las votaciones en foros locales resulta todo un contrasentido para solucionarlo cuando se está escatimando la vía más democrática, que no es una votación consistorial sino una consulta popular.

Alvar Fáñez ‘matamoros’. También la celebración del IX Centenario de Alvar Fáñez en la ciudad de Guadalajara ha reforzado el discurso de la caspa. Coincido con la lectura del evento que hacía aquí mismo mi compañero Abraham Sanz. No sólo fallaron detalles como el sonido, el limitado plantel actoral y el guión justito para teatralizar los hechos más allá de arengas militares, sino que fundamentalmente se caía el planteamiento: desde el mensaje (niños: los moros son muy malos) hasta la supuesta misión de dar a conocer mejor nuestro pasado como ciudad.

Recreación del sábado: Alvar Fáñez celebra la toma de la ciudad rodeado de cadáveres musulmanes. // Foto: R.M.

Recreación del sábado: Alvar Fáñez celebra la toma de la ciudad rodeado de cadáveres musulmanes. // Foto: R.M.

De hecho, apenas disiento con el artículo de ayer en que confío en que esta edición haya sido una cita puntual que no se repita hasta el décimo centenario. Además, andamos saturados de mercados medievales y a la concejala Nogueroles no le gusta la competencia en la oferta cultural: se la haríamos a Hita y Sigüenza, y por menos que esto ella misma justificó el cierre del Teatro Moderno.

Entonces, ¿por qué este despliegue tan espléndido para este ‘sarao sin mucha historia’ en una tierra que se olvida tanto de insignes figuras que representan el poder de la palabra en vez del lenguaje de las armas?

Sólo encuentro una respuesta convincente si acudo de nuevo al discurso de la caspa. Lo que se reivindicó este fin de semana a tenor del mensaje de la recreación histórica fue el canto a una banda de fanáticos religiosos tomando una ciudad musulmana que destacaba por la riqueza de su industria y de sus artes. Unos bárbaros arrebatando las llaves de la ciudad a un pueblo culto. Pero en esta remembranza a capricho vale cualquier cosa, aunque fuese una adaptación libre de la historia, con tal de resucitar el mito del Cid Campeador de las escuelas de ‘El Florido Pensil’ y el Santiago Matamoros a lomos de su blanco caballo derramando sangre infiel. El discurso de la caspa exige volver sobre el eterno enemigo llegado del otro lado del Estrecho y admirar en carne y hueso a los héroes salvapatrias.

La Guadalajara de la Monarquía 2.0 (consigna: un rey moderno para los nuevos tiempos) le pone un poco de caspa a nuestras vidas, una estatua a Juan Pablo II en el Fuerte, el cambio de un festival de títeres magnífico por unos guiñoles y unas matrimoniadas en la Plaza Mayor, una alfombra roja y barra libre a la procesión del Corpus, un capítulo de serie B de moros y cristianos… y una jura de bandera para militares y civiles. ¿Qué será lo próximo? ¿Un ciclo de cine de verano dedicado a los Ozores? ¿Tirar una cabra desde el campanario de Santa María? Ya puesos, que tiren dos, siempre que no sea la cabra de la Legión.

La vitamina M

Una ilustradora, en el Infantado durante el maratón. // Foto: Dossier de prensa del maratón de Cuentos 2013.

Una ilustradora, en el Infantado durante el maratón. // Foto: Dossier de prensa del maratón de Cuentos 2013.

Por Rubén Madrid

El Maratón de Cuentos ya está a la vuelta de la esquina. Llega, como cada año, con su vitamina M, el particular reconstituyente en nuestras vidas arriacenses que nos aporta una dosis extraordinaria de fabulación y la cantidad necesaria de ilusión en sangre para recibir el verano. Porque lo que este acontecimiento ha logrado en poco más de veinte años se escapa al entendimiento por su originalidad, su participación, su  seguimiento, su beneficio para el turismo o su propia capacidad para poner patas arriba la ciudad…

Tal vez por eso llame tanto la atención la falta de apoyos, que tantas veces hemos denunciado. Que se repartan al por mayor declaraciones de interés turístico provincial sin que el maratón todavía lo tenga, que el señor consejero Marcial Marín vaya a completar su mandato –y quizás abandone el cargo: tanta paz lleve como descanso deje– sin haber contado un solo cuento en Guadalajara, que los toros y la cetrería sean bien cultural inmaterial mientras la narrativa oral pasa de largo, que Nogueroles no reserve plaza fija en primera fila durante todo el fin de semana en el Infantado… El desprecio se vuelve sobre quienes precisamente intentan observar con tanta indiferencia un evento que les sobrepasa en altura y que les sobrevivirá como concejales o como consejeros. Los verdaderos apoyos se ven después: Bris continúa acudiendo cada año a la cita.

Pero no vengo aquí a hablar únicamente del Maratón –que tendrá quien le escriba estos días en este mismo espacio–, sino de su vitamina. Y esa vitamina no es exclusiva de este evento que, sin embargo, nos la dosifica desde hace ya más de veinte años. La vitamina del Maratón, su carácter alegre y revitalizador, su capacidad para anunciarnos el solsticio con la palabra… conecta con una forma de vivir en comunidad que tiene la virtud de identificarnos plenamente con el lugar en el que vivimos porque hace de nuestro pequeño mundo un lugar mejor. Pocas veces como estos días muchos sentimos la ciudad tan acogedora y tan propia, tan habitable, como durante este fin de semana de junio.

Última sesión de Amigos del Moderno a las puertas del teatro. // Foto: R.M.

Última sesión de Amigos del Moderno a las puertas del teatro. // Foto: R.M.

Y este espíritu que premia la cooperación y que sitúa a cada vecino en su verdadero contexto, la comunidad, se descubre cada vez más en otros ambientes y en más momentos del año, con gentes dispuestas a hacer causa común, con gentes a las que les encanta “hacer la calle”. Y quisiera ver en eso un cambio de mentalidad precisamente en mitad de esta tormenta en que se nos ha convertido la crisis. Y así, frente al paso que marcan los cabestros hacia un destino tozudo, hay quienes entienden la vida en comunidad como una oportunidad única –eso es la vida– de compartir y cooperar –y eso es vivir en comunidad– con un objetivo compartido más allá de un balance de resultados. Frente a quienes elevan a los altares de la excepcionalidad política a tecnócratas de la Transición o a príncipes de ocasión están quienes devuelven al ciudadano al centro de la plaza pública, que es donde le pusieron los griegos, aunque ahora hayan dejado de ser clásicos para resultarnos arcaicos.

También en Guadalajara están quienes abren círculos en vez de cerrar filas, quienes fundan nuevas formas de pensamiento y actuación –el Rincón Lento, quién lo diría, ha cumplido ya cinco años–, quienes se ganan los aplausos a pulso en un escenario callejero (bien, siempre, por Amigos del Moderno), quienes defienden el suministro de la vacuna de la hepatitis C en esta España que ha gastado ya más de 100.000 millones de euros en rescates bancarios… y quienes ríen por no llorar al ser blanco de la pataleta de los hombres del Ibex en la tierra que les ametrallan con aquello de terroristas, violentos, antisistema y bolivarianos, precisamente contra quienes devuelven la política de las alfombras a las aceras nada más recoger al mendigo de las puertas de la que fue su casa.

El morado está de moda. La vitamina M es también la vitamina de un color morado que se ha puesto de moda, de quienes se mueven por una causa que consideran digna en vez de esperar a que venga Dios y lo vea: quienes tuitean #justiciaparaelguadalajara con humor, indignación o resignación, pero con el sentido de la responsabilidad que da sentirse llamado a defender a un equipo que es mucho más que un proyecto presidencialista; y quienes hacen política en asamblea o quienes añaden un color más a la bandera para pedir tan elemental quimera como un referéndum. También en Guadalajara, por partida triple y más que nunca, el morado está de moda.

Seguramente son muchas las causas de que esta mentalidad abierta a la cooperación y proclive a la participación eche raíces en Guadalajara, pero a buen seguro que el Maratón de Cuentos, que ha ido haciendo cantera, tiene su parte de culpa. Porque hay una generación de jóvenes que ha crecido cada mes de junio en esta ciudad compartiendo veladas en el Infantado, contando y escuchando cuentos, dibujándolos en el maratón de la ilustración, haciendo fotos, viviendo el ambiente de las calles que ellos mismos han decorado y mostrando con orgullo a los foráneos ese milagro de los prodigios que es esta cita en la que se comparte amor al arte durante 46 horas ininterrumpidas, en un evento generoso en beneficios inmateriales que les permite presumir de cooperación y de sentido colectivo. De ser alguien no sólo por cuanto tienen sino por cuanto valen al sumar entre sí.

Estos días volveremos a creernos por derecho propio que Guadalajara es el centro del universo y quien más -implicándose de lleno- y quien menos -paseando las calles o escuchando en silencio- se acercará hasta el Infantado: para recibir, pero sobre todo para aportar, su dosis de vitamina M.