(In)seguridad laboral

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Un conflicto laboral podría afectar a los centros de salud a partir del próximo 15 de febrero. // Foto: lacronica.net

Por Borja Montero

Lo primero es pedir disculpas porque el título de estas líneas puede llevar a equívoco a sus potenciales lectores. A pesar de la reciente publicación de las cifras de desempleados en Guadalajara en el mes de enero, con sus consiguientes lecturas analíticas, esta reflexión acerca de la seguridad laboral no se va a centrar en los nuevos modos de contratación ni en las consecuencias de la última Reforma Laboral en el mercado de trabajo, cosa que también daría para unos cuantos párrafos bien hilados. El tema de este artículo tiene que ver con otra noticia que ha saltado en las últimas horas a la palestra informativa: las trabajadoras de los servicios de limpieza de los centros de salud de Guadalajara comenzarán en algo más de una semana una huelga indefinida debido al impago de tres mensualidades de salario. Según denuncian desde los sindicatos, la situación afecta a un total de 70 empleadas que prestan sus servicios en distintas instalaciones sanitarias de la provincia de Guadalajara contratadas por la empresa Linorsa. El comunicado habla también de otros incumplimientos a lo largo de los dos últimos años, así como de la rebaja de sueldos y de jornadas laborales en alrededor de un 20 por ciento. Sigue leyendo

La maternidad según Cospedal

Cospedal presenta el Programa de Apoyo a la Maternidad, hace una semana. // Foto: castillalamancha.es

Cospedal presenta el Programa de Apoyo a la Maternidad, hace una semana. // Foto: castillalamancha.es

Por Concha Balenzategui

“Programa Operativo de Apoyo a la Maternidad 2015-2016”. Así han bautizado al nuevo plan presentado hace una semana por la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal. Se trata de un conjunto de acciones, dotadas con 43 millones de euros, de las que 20 son ya para el próximo año, y que pretenden ayudar a las madres con dificultades económicas y sociales desde el embarazo. Aunque el proyecto cuenta con 40 medidas, la mayoría apenas han sido esbozadas, centrándose las miras en las llamadas “becas mamá”, que consisten en destinar 150 euros mensuales a 2.000 mujeres con dificultades económicas, durante el embarazo, y que se pueden prorrogar hasta dos años más tras el nacimiento del niño.

Es inevitable comparar esta acción con los llamados “cheques bebé” que promovió el Gobierno de Zapatero, por mucho que las diferencias sean notables. Los “cheques bebé”, claramente electoralistas, daban 2.500 euros por niño nacido, y el PSOE tuvo que retirarlos con los primeros embates de la crisis. Antes, incluso, se daba una ayuda de 100 euros al mes para las madres trabajadoras durante los primeros años de vida del niño. La diferencia con la medida actual es que esta se produce durante el embarazo, y se puede prorrogar durante dos años después del nacimiento. La otra diferencia es que la medida socialista -que fue criticada por el PP- era universal para todas las madres, y esta solo se destina a las que tengan dificultades para ejercer la maternidad.

Si quieren seguir jugando a las diferencias, no tienen más que comparar las dos imágenes siguientes, la de Cospedal babero en mano presentando las “becas mamá”, y la del ministro Caldera haciendo carantoñas al retoño en la presentación de los “cheques bebé”. ¿Realmente ha evolucionado tan poco el marketing político en siete años?

Cospedal presenta las becas mamá. Año 2014. // Foto: castillalamancha.es

Cospedal presenta las “becas mamá”. Año 2014. // Foto: castillalamancha.es

Caldera presenta los cheques-bebé. Año 2007. // Foto: Javi Martínez

Caldera presenta los cheques-bebé. Año 2007. // Foto: Javi Martínez

Juegos al margen, a mí también me parece más sensato destinar fondos a personas con verdaderas necesidades que repartir la misma cantidad a una millonaria que a una limpiadora. Pero ahora, en el caso de Castilla-La Mancha, tampoco veo la argumentación clara. ¿Por qué son 2.000 mujeres?, me pregunto. ¿Es que hay algún estudio que estime que es esa cifra la que lo necesita, la que tiene la maternidad en riesgo? ¿De ese cálculo parte también la cantidad de 6 millones de euros que van a destinar a las becas?

Como suele ocurrir, aunque la medida entrará en vigor dentro de 15 días, aún no se ha concretado en qué cifra la Junta esa “dificultad”. No se ha dicho cuántos son los ingresos mínimos por debajo de los cuales se tiene derecho a la ayuda, o en qué condiciones (existencia de una pareja, un trabajo o una hipoteca, por poner casos) se van a basar luego los técnicos para concederla o denegarla. Y no sabemos qué pasará si los 6 millones de euros son insuficientes. Del resto de las medidas tampoco se conoce mucho, pero suponemos que tendrán su reflejo normativo, y no tardando.

En verdad, poca concreción, y mucho interés por difundir desde el Gobierno regional las “becas mamá”, de las que en el fondo se beneficiará una cantidad muy pequeña de personas. Vamos, mucha parafernalia. Ahora, cuando “la crisis es historia del pasado”, -Rajoy dixit-, cuando se acerca la Navidad, el Gobierno de Castilla-La Mancha dice que le preocupan las personas. ¿Qué ocurrirá cuándo pasen las elecciones y el déficit vuelva a ser el centro de sus políticas?

No voy a caer en la tentación de calificar el programa de electoralista. Por la estética de la presentación, más bien parece un spot de Navidad. Porque no lo ha anunciado la Consejería de Sanidad o el Instituto de la Mujer, como parecería razonable. Lo hizo la propia Cospedal, y en el Palacio de Fuensalida, como en las grandes ocasiones. Oímos frases de una presidenta con pose afectada y la mano en pecho, hablando de un programa que nace del corazón, y que es por el bien de la región, de España y de la Humanidad, que llega a decir. Vemos a Cospedal en el papel de gran madre, de mujer sensible preocupada por el futuro de los niños, que también invitó a la escena, como si de un belén viviente se tratara. Solo faltaba un villancico sonando de fondo.

No necesita tocarme la fibra sensible Cospedal ni nadie para convencerme de la grandeza de la maternidad. Ni de su dureza. Hace unas pocas semanas, una mujer joven, a la que conozco de verla por el barrio, llamó a mi puerta diciendo que no tenía nada que dar de cenar a sus hijos. Eso sí me conmueve.

La maternidad es una circunstancia que no se extingue tras las elecciones, ni en los dos primeros años de vida del niño, ni en 2016, que es lo que dura el programa. La maternidad -y la paternidad- está ahí, cada día, durante mucho tiempo. Años en los que los niños asisten a colegios donde el maestro de baja no es sustituido durante semanas, o donde faltan profesores porque se ha despedido a los interinos. Días de enfermedad con menos centros de salud, con menos enfermeros y con menos camas en los hospitales. Meses de buscar trabajo y no encontrarlo, de pagar hipotecas, facturas de luz y carros de la compra. Y en el mejor de los casos, trabajos con jornadas prolongadas que son irreconciliables con la vida familiar. También la maternidad es vivir con salarios de 600 euros que impiden pagar una guardería o un canguro para seguir trabajando. Esa es la dureza de la maternidad. Esa es la circunstancia a la que nos ha abocado la crisis, agravada por una reforma laboral y unos recortes que no reparaban en las madres ni en los hijos, ni en los padres, ni en los abuelos.

En fin, una campaña de postureo maternal justo tras la crisis interna del PP a cuenta de la retirada de la reforma del aborto. ¿Qué es populismo?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.

Dueños de nuestro hambre

Por Marta Perruca

Últimamente la televisión me da cierto repelús y el mando se ha convertido en esa máquina del infierno que abre la caja de los truenos cada vez que pulso cualquier botón al azar. De verdad que hay momentos en los que necesito el silencio informativo más que respirar, porque una se harta ya de indignarse frente al televisor, de sentirse impotente ante lo que es injusto, porque es injusto, sin acertar a ver ese rayo de luz que nos indica la salida del túnel, si es que la hay.

Tengo un amigo que siempre me dice que las cosas parecen mucho más complejas cuando se observan en medio de la frondosidad del bosque y que, muchas veces, tenemos que salir en busca de un claro para ver los problemas en perspectiva. Desde dentro, perdida en esa maraña de hojas, ramas y sotobosque, lo único que acierto a ver es que estamos dando vueltas en círculo, y que la maleza ha tapado caminos que costó mucho trazar. Veo que la situación actual nos ha condenado a la inestabilidad, a sueldos precarios y a unas condiciones laborales que nos degradan a poco más que esclavos; que se han puesto las baldosas para que la clase alta sea cada vez más poderosa y la clase media, que constituía la condición de posibilidad de nuestro sistema, tal y como lo conocíamos, descienda varios escalones y, para colmo, hemos visto cómo la crisis pasaba factura a los servicios sociales llegando a herir de gravedad a las “intocables” sanidad y educación. Y todo ello, mientras nos señalaban como culpables, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando realmente eran ellos, los de arriba, quienes estaban reventando las arcas públicas a base de comisiones bajo manga, tarjetas opacas, ERE´s falsos y demás fraudes y corruptelas.

Por alguna razón, siempre que la indignación supura por todos los poros de mi piel, recuerdo la entrevista que Jordi Évole realizó a José Luis Sampedro en el programa “Salvados”, cuando se comenzaba a fraguar todo esto y en la que se le preguntaba, precisamente, por esta afirmación: “De verdad, no se puede vivir por encima de las posibilidades”, decía Sampedro. “Hombre, a lo mejor a base de créditos, uno sí que puede vivir por encima de sus posibilidades”, respondía Évole. Precisamente, “utilizando las posibilidades, que son el crédito, ya no vivo por encima de las posibilidades, sino que aprovecho las posibilidades”, argumentaba el economista y escritor.

Así que de esta manera llegamos a la conclusión de que no somos culpables y, sin embargo, hemos tenido que pagar los platos rotos y aún seguimos haciéndolo, mientras los que sí que han sido responsables salen reforzados. Y así surgen del suelo otros árboles, con sus frondosas ramas repletas de hojas y crecen las enredaderas y las zarzas y matojos,  por doquier, haciendo el bosque cada vez más profundo e impenetrable, hasta tal punto que a una le entran ganas de gritar como Mafalda: “Paren el Mundo que yo me bajo”.

Cuando eso sucede, no nos queda otra que dejar de caminar en círculos para correr en una única dirección en busca de un claro que nos permita ver todo el problema en su conjunto, desde fuera, porque lo cierto es que, muchas veces, crisis y oportunidad son las dos caras de una misma moneda.

Pues sí, hay nubarrones en el cielo, pero hasta el más espeso manto de nubes deja escapar de vez en cuando un rayo de sol y, por algún motivo, ese instante de calor es infinitamente más placentero y gratificante que los intensos baños de sol estivales en las playas de Levante (o en las que sean).

¡Qué genial era José Luis Sampedro! En esa misma entrevista para Salvados, rescataba un fragmento de un libro de Salvador Madariaga: una especie de fábula en la que un cacique trataba de comprar a un pobre campesino por dos duros y este se los tiraba a la cara manifestando: “En mi hambre mando yo”.

Quizá esta crisis nos haya devuelto un poco de esa dignidad y no haya ya quien gobierne en el hambre de muchos de los que ahora mandan en las iniciativas que han decidido llevar a cabo. Quizá sigan siendo pobres, pero son dueños de su destino.

Un momento de la presentación de la I Guía de Árboles y Arboledas Singulares de la Comarca de Molina de Aragón y Alto Tajo. // Foto: M.P.

Un momento de la presentación de la I Guía de Árboles y Arboledas Singulares de la Comarca de Molina de Aragón y Alto Tajo

La semana pasada estuve en la presentación de la “I Guía de Árboles y Arboledas Singulares de la Comarca de Molina de Aragón y Alto Tajo”,  fruto de un proyecto llevado a cabo la Asociación Nacional Micorriza. Esta asociación está formada por un equipo multidisciplinar de jóvenes, en su inmensa mayoría del Señorío de Molina de Aragón, todos ellos con formación universitaria, que al acabar la carrera y constatar las escasas oportunidades que les ofrecía el mercado laboral no se resignaron a quedarse de brazos cruzados y decidieron tomar las riendas de su destino.

El proyecto es cuanto menos interesante. Os invito a echar un vistazo a su página web www.micorriza.org. Estos chavales no solo se han embarcado en un proyecto propio y muy ambicioso, sino que han apostado por su tierra, esa de la que la gente se ha marchado durante décadas debido a la falta de oportunidades.

Detalle del Roble de las Ermitas en Olmeda de Cobeta. // Foto: M.P.

Detalle del Roble de las Ermitas en Olmeda de Cobeta. // Foto: M.P.

La I Guía de Árboles y Arboledas Singulares ha rescatado del olvido los principales ejemplares de árboles y arboledas singulares de esta comarca, entre los que destacan el chozón sabinero de Escalera, un ejemplar único en Europa, al tratarse de una construcción que se sirve de un árbol vivo como pilar central de la misma; o el Roble de las Ermitas de Olmeda de Cobeta, cuyo tronco se abre por las dos caras en sendas cavidades para albergar dos altares opuestos. El proyecto ha quedado en el primer puesto de las votaciones en Internet para el Premio CONAMA 2014 a la Sostenibilidad de Pequeños y Medianos Municipios, que se entregará en el próximo Congreso Nacional de Medio Ambiente, entre el 24 y el 27 de noviembre, en el Palacio de Ifema (Madrid).

Pero esta iniciativa solo es la punta del iceberg. Esta asociación desarrolla otro tipo de proyectos dirigidos a la recuperación de cultivos autóctonos que se han perdido; la restauración de fuentes y manantiales o la elaboración de un archivo audiovisual etnográfico con los testimonios de nuestros mayores sobre los usos, costumbres y tradiciones de nuestros pueblos.

Además, ofrecen sus servicios para el desarrollo de proyectos de custodia del territorio y responsabilidad corporativa, entre otros y, hoy en día, pueden felicitarse por haber conseguido su primer contrato para la dinamización de la Mancomunidad de la Sierra, con la creación de un sello de calidad para promocionar los productos agroalimentarios de la zona.

Todavía les queda un largo camino por recorrer para que este proyecto se consolide y pueda, quizá, convertirse en una pequeña empresa que constituya una alternativa laboral sólida, pero lo cierto es que, como muchos guadalajareños, estos jóvenes han decidido ser dueños de su hambre y coger las riendas de su destino.