Reyes Magos, pajes chivatos y… ¿Hello Kitty?

Sus Majestades de oriente al final de la cabalgata 2019 de Guadalajara // Foto: Guadaqué

Sus Majestades de oriente al final de la cabalgata 2019 de Guadalajara // Foto: Guadaqué

Por Patricia Biosca

Todos, en algún momento de nuestra infancia, hemos escuchado ruidos por la noche que provenían de unos seres que nos dejaban regalos en el salón -Reyes Magos o Papá Noel, en el caso de los modernos-. Yo aún sigo manteniendo que vi asomarse por la ventana de la entrada al conocido “rey negro” (que siempre pensé que se llamaba Melchor, porque el nombre me sonaba más oscuro que Baltasar… racismo en la letra desde la infancia, supongo). El caso es que me encantaba creer que, una vez al año, tenía una cita con aquellas personas mágicas que me hacían regalos sin conocer nada salvo mi nombre, solo con las referencias de aquellos chivatos invisibles que se hacían llamar “pajes”. Igual que con su “colega”, el Ratoncito Pérez -con el fetichismo de cambiar dientes por dinero debajo de almohadas. Cada uno con sus perversiones y Leticia Sabater con las de todos-, ser partícipes de aquellos momentos nos hacía sentir dentro de una historia que solo se podía leer en libros o ver en las películas de fantasía. Hasta que llegaban las cabalgatas y podías verlos en carne y hueso. Y ahí se empezaba a resquebrajar el sueño. Sigue leyendo

Carta a los Reyes Magos

ReyesMagos

Sus Majestades, Melchor, Gaspar y Baltasar. // Foto:  guias-viajar.com

Por Álvaro Nuño.

Sus Majestades, no podía dejar pasar esta fecha sin enviaros esta misiva como cualquier niño del mundo de cualquier edad. Hoy es el día de los ojos encendidos, de la ilusión y de la esperanza. Quizás sea el día y la noche más mágica del año, en la que todos los sueños se pueden convertir en realidad y todos guardamos en nuestro interior un poco de esa infancia en la que la creencia absoluta en vuestra existencia era tan real como la Navidad misma.

Desde esta tierra castellana, la llegada de sus Majestades de Oriente siempre se ha esperado, año a año, con la misma ilusión o más que en el resto de lugares de vuestro incansable camino. Ya sabéis que aquí, muchos de nosotros nos resistimos todavía como gatos panza arriba a la invasión de ese gordo fondón llegado de las nieves del norte y del otro lado del charco. A nadie le amarga un dulce y la presión de la publicidad, de las películas americanas y, por qué no decirlo, del contacto con nuevos vecinos que acaban compartiendo con nosotros sus propios costumbres, han hecho que en muchos hogares incluso se haga doblete y que mientras vosotros prácticamente salías del lejano Oriente, los renos de Papá Noel ya hayan dejado regalos a los pies de no pocos árboles de Navidad. Pero su gorrito con el pompón y sus campanillas no generan la misma ilusión que vuestros camellos y vuestros pajes. Buena prueba de ello las colas para entregar las cartas en vuestros tronos de la Plaza Mayor o la cabalgata de esta tarde, uno de los actos más multitudinarios que año a año cierra la Navidad.

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