La campaña trae cola

Montaje de Guadaqué con fotos de la pegada de carteles de esta camapaña

Montaje de Guadaqué con fotos de la pegada de carteles inaugural de esta campaña

Por Óscar Cuevas

Cepillos, cubos de cola, escaleras, cuerdas y pancartas tomaron ayer las calles de los principales municipios de la provincia para cumplir con una ceremonia de la democracia que tiene más de ritual que de eficacia. A finales de los 70 y principios de los 80, cuando se abrió el champagne democrático, la efervescencia de la libertad hacía que estas cosas tuvieran su intensidad, notable. Se empapelaba todo: la fachada del vecino y la de la sucursal del banco, lo privado y lo público, lo humano y lo divino. Y se lanzaban octavillas al aire desde los coches en marcha, en una acción heredada de tiempos de clandestinidad y de correr ante los grises.

Hoy, una pegada de carteles de inicio de campaña es sólo una cita con la prensa, una excusa para juntar militancia, y una sonrisa ante un tablón puesto por el Ayuntamiento de turno. Hay que mantener las tradiciones, y seguimos haciendo de este tiempo un carrusel de carteles y banderolas. Aunque sirva de poco. Aunque los votos ahora se ganen más en el discurso ante los medios, en el argumento, en el mensaje eficaz vía nuevas tecnologías; y se pierdan en los errores de la gestión.

Es curioso que, a pesar de que nadie gana un voto ni lo pierde ya por un “quítame allá un cartel”, aún hay quien juegue a la trampilla de ir por detrás del partido rival poniendo carteles encima de los ya colocados. Ayer lo vi con mis propios ojos. Pero les contaré un secreto: Suelen hacerlo quienes denotan nerviosismo. Son errores del perfecto manual del candidato atacado.

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