¡Salud!

Calidad de vida

Índices de calidad de vida de las ciudades españolas // Foto: Fundación BBVA

Por Álvaro Nuño.

Guadalajara es la segunda ciudad más saludable de España, según un estudio que se hizo público el pasado miércoles financiado por la Fundación BBVA. Nuestra capital sólo es superada por Toledo en una puntuación del 0 al 1, en donde la ciudad imperial consigue el pleno (1) mientras que nosotros nos quedamos tan sólo una centésima por debajo (0,99) pero por delante de Madrid (0,93), Murcia (0,89), Vitoria (0,87) y Albacete (0,86) de entre un grupo de 73 áreas urbanas del país con más de 50.000 habitantes. La tasa de mortalidad infantil y por tumores o enfermedades cardiovasculares y respiratorias entre adultos, la esperanza de vida al nacer o las defunciones por SIDA o suicidio son algunos de las factores que se han tenido en cuenta a la hora de elaborar este ranking.

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The Neverending Hospital Story

 

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Emiliano García-Page junto a Jesús Fernández Sanz en la visita con supuestos “figurantes” // Foto: JCCM

Por Patricia Biosca

 

“¡No puede ser, es imposible!”, gritaba Bastian a la vez que pegaba un puñetazo encima del libro. Esas páginas escribían a tiempo real una historia, la suya, que se entremezclaba con otra de un mundo llamado “Fantasía”, que agonizaba ante la llegada de la “Nada”, ente negro que se tragaba todo a su paso, convirtiéndolo en una suerte de Universo antes del Universo. Ahí es nada el argumento que se marcó Michael Ende en su novela “La historia interminable”, un clásico de la literatura juvenil que tiempo después fue reconvertido en una polémica película ochentera odiada por los lectores, idolatrada por los amantes de la ciencia ficción de bajo presupuesto pero muy altas miras. El propio Ende renegó de la adaptación, seguramente por la implicación personal con su obra: antes de terminar de escribirla, aseguró a sus editores que estaba atrapado en “Fantasía” y que necesitaba ayudar a Bastian a salir de allí, o quedaría atrapado para siempre. Les parecerá una locura, como lo de Ende, pero es justo lo que me ha ocurrido a mí al intentar escribir sobre las obras del hospital de Guadalajara (aunque yo aún estoy buscando a un perro volador que me amenice el viaje). Sigue leyendo

Mayores, que no al final del camino

Mayores en un pueblo de Cuenca. // Foto: Foto: El País

Por Gema Ibáñez

Mañana, 1 de octubre, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las personas Mayores. O lo que es lo mismo pero barriendo hacia casa. .. Que mañana será el día de 39.603 personas en la provincia de Guadalajara.

Dos de cada diez de los que vivimos en capital y provincia ya han soplado 65 velas. Y es que según los datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística, a 31 de diciembre de 2016, había en Guadalajara 9.982 personas con una edad comprendida entre los 65 y los 69 años; 7.816 entre los 70 y los 74; 6.641 entre los 75 y 79; 6.953 con edades comprendidas entre los 80 y los 84 años; 5.049 entre los 85 y los 89; 2.483 entre los 90 y los 94; 574 entre los 95 y 99 y… atención, 105 personas con más de cien años.

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Tres deseos

El genio de la Navidad ha concedido tres deseos a la provincia de Guadalajara. // Foto: talent.paperblog.com

El genio de la Navidad ha concedido tres deseos a la provincia de Guadalajara. // Foto: talent.paperblog.com

Por Marta Perruca

Siempre que en un cuento, un relato o una historia alguien frota una lámpara mágica, un todopoderoso genio sale de su interior para concederle, curiosamente, tres deseos: ni uno, ni dos, ni cuatro, justo tres. Me pregunto por qué. Sinceramente, yo sólo necesitaría uno, aunque es cierto que al escuchar la palabra deseos se nos vienen a la cabeza, casi de manera automática, tres cosas: Salud, dinero y amor. Esto es, precisamente, lo que solemos desear a nuestros seres queridos por estas fechas y, aunque no me creáis, esta mañana me he tropezado con un artefacto misterioso y al frotarlo ha emergido, entre una nube de humo, el gran genio de la Navidad, concediéndome tres deseos para Guadalajara. Soy consciente de que lo que muchos desearían es acostarse el día 23 y despertar el 7, cuando todo este mogollón se haya terminado. Bien mirado y gracias al Corte Inglés, no basta con estos días para escapar de la Navidad y debiéramos irnos un par de meses atrás en el calendario.De alguna manera, la concepción consumista de estas fechas, hace que se pongan de manifiesto nuestras carencias agravadas con la crisis, y eso genera en muchas personas un añadido de frustración y tristeza, que se termina por respirar en el ambiente.

En Navidad, dice el anuncio, nuestros sueños juegan a la lotería, y este lunes nos hemos despertado expectantes con ese soniquete de los niños de San Ildefonso cantando los números del bombo dorado en el televisor, porque el dinero, también dicen, no da la felicidad, pero ayuda. Los guadalajareños hemos gastado una media de 44 euros en la lotería de Navidad, por debajo de la media española, que se sitúa en los 48, y hemos visto que los premios han pasado de largo por nuestra provincia: Tan solo ha caído aquí un Quinto Premio, que ha ido a parar a una papelería de Marchamalo. Al menos en mi casa, nos contagiábamos de la alegría que irradiaban todos esos premiados en el televisor, que parecían necesitarlo.

Pero sin duda el gran agraciado del sorteo ha sido Hacienda, que se embolsará unos 188 millones de euros, ya que se queda con un 30 por ciento de la recaudación y un 20 por ciento de los premios superiores a 2.500 euros. Podríamos sentirnos dichosos, por eso otro que dicen de que Hacienda somos todos, pero a estas alturas creo que ya hemos comprendido que para unos, mucho más que otros. Aun pareciéndome injusto, debo reconocer que no me hubiera importado nada haber tenido que tributar este año por un premio, pero de tener que formular un deseo para la provincia en este sentido, hubiera preferido empleo en cantidad y calidad.

En estas fechas solemos acordarnos también de los que menos tienen, de quienes no pudieron cenar con champán, marisco o cordero y carecen de recursos para apilar paquetes de colores a los pies del árbol de Navidad, porque aunque no lo valoremos en su justa medida, ser solidarios también nos hace un poquito más felices.

En el mes de noviembre, el senador socialista, Jesús Alique, alertaba de que más de 20.000 niños de esta provincia no comían adecuadamente por vivir en condiciones de pobreza, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE). Braulio Carlés, responsable de la Red de Lucha contra la Pobreza en Castilla-La Mancha, manifestaba en el mes de octubre que en Guadalajara se habían atendido en torno a 10.000 personas en esta situación, que según sus previsiones, alcanzarían las 14.000 a finales de año y es conocido por todos que los comedores sociales no dan abasto para atender el incremento en el número de comensales.

Así que en Navidad surgen por doquier las iniciativas que llevan el apellido Solidario. En mi pueblo, Molina de Aragón, se celebrará, mañana por la tarde, un bingo cuya recaudación irá destinada a Cáritas, pero también somos testigos de cenas y comidas, bancos de alimentos, recogida de juguetes, conciertos y galas, todos ellos con el mismo apellido y en toda la provincia… Probablemente, en otro tiempo, alguien nos pudo reprochar que solo nos acordáramos de nuestros desheredados y de los que sufren el drama a diario de la guerra, el hambre y la pobreza, en Navidad, pero ahora la crisis nos obsequia con estampas de miseria todos los días del año, por lo que parece difícil olvidarse de ello.

Siempre he dicho que si tuviera dinero compraría tiempo, porque a menudo pecamos de dar demasiada importancia a cosas que realmente no la tienen: envidiamos el coche o la casa del vecino, cuando, al menos en lo que a mí respecta,  lo más valioso que puedo atesorar son los momentos compartidos con las personas que me importan. Sin embargo, hay un tiempo que no se puede comprar, aunque a veces el dinero ayude. Por eso en El Casar han decidido celebrar una gala solidaria de Navidad cuya recaudación irá destinada a pagar el tratamiento de una niña de la localidad, que tiene leucemia.

El tiempo y la salud han adquirido en esta época otra dimensión. Me contaban ayer la historia de una vecina que asegura no poder morirse, porque su pensión es el único dinero que entra en casa para mantener a sus hijos y nietos. Asimismo, todos conocemos algún caso en el que las familias han sacado a sus ancianos de las residencias para poder subsistir con su pensión.

Y hablando de salud, doy gracias de que dios me la haya conservado durante estos años, porque tal y como está la Sanidad, no querría haber estado en la piel de los enfermos de esta provincia, de los que han tenido que irse a recibir tratamientos para el cáncer a Ciudad Real, antes del convenio sanitario con la Comunidad de Madrid, por ejemplo; los que han llegado a unas urgencias con unas condiciones de personal que no eran las más adecuadas o los que han pasado a engrosar unas infladas listas de espera. Creo que llegado el momento de formular mi segundo deseo para Guadalajara al todopoderoso genio, le pediría una sanidad gratuita, universal y de calidad.

Visto lo visto, un año más el panorama no parece muy alentador. Aunque el Gobierno hable de crecimiento y recuperación, pienso que a los ciudadanos ya no nos impresionan demasiado los datos, porque a pie de calle la realidad es muy distinta.

Aun con todo, yo no querría hacer paréntesis y despertarme el día 7 de enero como si tal cosa, porque desde mi punto de vista y por muy mal que anden las cosas, la Navidad siempre nos ofrece alguna excusa para sentirnos felices, aunque solo  sea por los momentos de encuentro empapados de sonrisas, por las cenas y comidas compartidas con la familia, por esa tregua de sueños, deseos y esperanzas que nos concede estos días, incluso  por los propósitos de ser mejores, que a los pocos días terminarán en la papelera.

Si me tropezara con una lámpara de aceite y me afanara por frotarla hasta sacar de sus entrañas un genio que tuviera la decencia de concederme, no tres, sino solo un deseo, no lo pensaría dos veces. Pediría la felicidad que quiero compartir con todos vosotros.

¡¡¡ Feliz Navidad!!!

P.D.: Alguno dirá que he hablado de dinero y salud, pero me he dejado algo en el tintero. Nada más lejos, creo que el amor está en cada una de las cosas de esta vida que merecen la pena, por lo que pediría precisamente eso, que cada proyecto, iniciativa, empresa o política esté respaldado por el amor. Como decían los Beatles: “All you need is love”.