Reminiscencias terracistas

Toledo anota el primer gol ante el Amorebieta. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Toledo anota el primer gol ante el Amorebieta. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Por Ana G. Hernández

Exactamente 480 días después, dos pretemporadas mediante, una campaña en el Grupo IV siendo quinto; 14 jornadas en el Grupo II, 11 de ellas en play-off, y no se cuantos dimes y diretes con la justicia, el Deportivo Guadalajara todavía conserva la filosofía que implantó Carlos Terrazas al comienzo de esta última década. Prácticamente en tres temporadas, el entrenador vasco dejó su sello de identidad en el club morado a base de trabajo, esfuerzo y mucho carácter. Fruto de ello llegó el ascenso a Segunda División y dos años de permanencia en la élite del deporte rey en España. Una obra de autor reconocida y reconocible aún en el Depor de Carlos Pérez Salvachúa. “Si las cosas funcionan, ¿por qué cambiarlas?”, pensará el técnico madrileño.

No en vano, el que fuera segundo de Terrazas conserva su idea de pivote único en la medular, que impuso con fe de hierro el bilbaíno. Y es que, a pesar de que el sistema ha tenido que variar impeninablemente por el cambio de cartas sobre el verde, la figura del mediocentro defensivo anclando el sistema del equipo es inamovible. Pérez Salvachúa no solo mantiene esta característica típica de la “Era Terrazas” también pequeños detalles como que los laterales tienen prohibido sacar de banda más allá de la línea de tres cuartos rival, que se lo digan a Abel Molinero o Javi López expertos en estas lides desde hace tiempo, o la forma de comenzar las mitades de los partidos desde el centro del campo: pitido del árbitro, balón hacia el central de turno que la pone arriba hacia la banda izquierda. Huelga decir, que pocas veces vi que la jugada saliera bien. Pero como decía un compañero: “De alguna forma hay que comenzar los partidos”.

Los morados celebran el tanto de Molinero. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Los morados celebran el tanto de Molinero. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Los tres años con Terrazas al frente, además de por todo lo anterior, se caracterizaban por la solidez defensiva y la seriedad con la que se planteaban los partidos. De hecho, el míster se quejaba, constantemente, de que muchos de los equipos a los que se enfrentaban resultaba que hacían el peor partido contra el Guadalajara y que por eso el Guadalajara puntuaba. Y añadía que quizá era el Guadalajara el que provocaba que su rival hiciera el peor partido de la temporada contra ellos. Y es que, el “Terrazas’ Team” estaba perfectamente engrasado para que su rival fuera incapaz de hacer lo que sabía. Una habilidad que Pérez Salvachúa no fue capaz de conservar tras la marcha del vasco. Es más, me remito a los 20 goles que ha encajado el Depor en las 14 jornadas disputadas. De hecho, solo hay cuatro equipos más goleados que los alcarreños en la categoría. Unos datos reveladores, sobre todo si se tiene en cuenta que los morados están luchando jornada sí y jornada también por el liderato del Grupo II.

Además de todos estos matices del fútbol, Carlos Terrazas implantó un nuevo modelo ser club en Guadalajara. Se puede decir que junto a él, la cantera se profesionalizó, por llamarlo de alguna manera, para intentar convertirse poco a poco en una cantera respetable. Por aquella época, el bilbaíno era el entrenador del primer equipo, el director de fútbol base y el secretario técnico, en otras palabras, el mánager general del Deportivo Guadalajara. Un nuevo modelo de gestión deportiva, que, tras su marcha, perdió sentido.

Por último, señalar que incluso en rueda de prensa Terrazas marcó escuela en Guadalajara. Todos recordarán el mítico “con la gorra” o las aspiraciones de ascender a Primera, incluso alguna cita filosófica trasnochada, pero lo que no saben o quizá intuyan es que para el técnico vasco la prensa era un rival más contra el que había que defenderse. Una idea que puede ser válida o no y que persiste aún en este renacido Deportivo Guadalajara.

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El Depor desperdicia la ocasión

Javi López es junto a Toledo el máximo goleador del equipo con tres dianas. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Javi López es junto a Toledo el máximo goleador del equipo con tres dianas. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Por Ana G. Hernández

La buena noticia, después de cinco jornadas en las que solo se han sumado tres puntos, es que el Deportivo Guadalajara solo está a cuatro del líder de la categoría, Las Palmas Atlético. Un líder que sin ir más lejos fue, literalmente, superado por el club morado en el primer partido oficial de la temporada. Un líder que se aprovechó de los escandalosos tropiezos del Barakaldo, cayó 8-1 en La Fuensanta, y del Fuenlabrada, que hizo lo propio en Zubieta aunque con un 3-0. Un líder que, al igual que el Depor y que todas las personas que prestan un poco de atención a la Segunda División B, es consciente de la igualdad de la categoría.

Partiendo de esa sólida base en la que los morados están a cuatro puntos del líder y a tres de la promoción de descenso que abre el Leioa, los de Pérez Salvachúa solo han sacado tres puntos de quince posibles. Datos nada halagüeños para un equipo que está llamado a estar entre los mejores. No obstante, nadie dijo que estar entre los mejores iba a ser fácil.

Como muestra, el partido de este domingo ante el filial del Getafe en el Escartín. Un partido, relativamente, asequible. Y digo asequible porque para el Depor todos los partidos que se disputen en su feudo tienen que serlo. No en vano, la racha negativa morada se agudiza más si cabe por los dos partidos que se disputan en casa y no se consiguen ganar. El primero ante el Toledo, en un duelo de poder a poder en el que los visitantes desmontaron al equipo alcarreño. Y el segundo, el ya mencionado ante el Getafe B, en el que los deportivistas fueron claramente merecedores de la victoria, pero incapaces de conseguirla. Dos choques muy diferentes con el mismo resultado, el Depor no consiguió los tres puntos.

Y es que, a fin de cuentas, si un equipo hace de su casa un fortín, por muy pocos puntos que saque a domicilio, estará en la pomada de arriba. Esa es la realidad. Y si el Depor es uno de los cabeza de cartel de la categoría que, además de tener la obligación de ganar en casa, puede rebañar puntos fuera; estar en esos puestos de privilegio no debería de ser tarea extremadamente difícil de llevar a cabo.

Además de marcar el único gol, Toledo se encontró también con la madera. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Además de marcar el único gol, Toledo se encontró también con la madera. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

El problema, que el equipo entrenado por Pérez Salvachúa no ve portería con facilidad. La lesión de Toledo, que le impidió estar durante varias jornadas y que le interrumpió el ritmo al goleador francés, fue el principio de uno de los problemas deportivistas de esta temporada: hacer diana. Con Marc Mas en el dique seco, después de ese error en la primera jornada de liga ante, precisamente, Las Palmas Atlético en aquel mano a mano que hubiera supuesto su debut soñado; Toledo y los volantes ofensivos son los encargados de hacer olvidar a Quique González y, de momento, no lo están consiguiendo.

El hueco que dejó el ariete pucelano fue grande. Toledo recortó ese hueco dando un paso al frente con Javi López y Abel Molinero como apoyos fundamentales a la hora de sumar tantos, pero aún queda mucho para llegar a la eficacia de la temporada pasada. Es más, probablemente, esta campaña nunca se consiga llegar ni a la mitad de esa efectividad, a no ser que en invierno llegue otro Quique González. Claro que no va a suceder y aún así, el Depor cuenta con los suficientes recursos ofensivos como para que cada gol no cueste un mundo. Dicho de otra manera, para que el promedio de tantos respecto de oportunidades generadas ascienda.

Promesas

Deportivo Guadalajara

Hasta 10 goles ha cosechado el Dépor en los dos últimos partidos de pretemporada. El miércoles se prueban ante un 2ª, el Leganés // Foto: Luis Polo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Ana G. Hernández

Si la pretemporada fuera una competición y esa competición diese puntos para lograr promocionar a Segunda División, el Deportivo Guadalajara sería favorito para lograr el ascenso y para ganar el título de campeón. Sin embargo, la pretemporada poco tiene que ver con eso, puesto que es el momento en que los equipos buscan su forma óptima para conseguir los objetivos marcados. En el Depor se está haciendo este trabajo físico, pero además se está acoplando a un nuevo grupo de jugadores que poco tienen que ver con los que la temporada pasada quedaron quintos en el Grupo IV de Segunda B y subcampeones de la Copa Federación.

En otras palabras, durante la pretemporada se siembra la cosecha que se recoge en mayo, y el equipo de Pérez Salvachúa promete ganancias. Y es que los cinco partidos disputados hasta el momento son más que satisfactorios. Cinco amistosos contra equipos de Segunda B y Tercera que se saldan con un balance de uno perdido y cuatro ganados, incluyendo una grandísima remontada en el debut del cuadro morado en el Pedro Escartín. Datos halagüeños que no solo animan a seguir trabajando en la misma dirección, también provocan un sabor muy dulce en el paladar del hincha alcarreño.

Como bien dijo Pérez Salvachúa, el ascenso hay que conseguirlo deportivamente y, precisamente, el propio míster está construyendo los cimientos necesarios para que así sea. No en vano, el Depor está sorprendiendo a propios y a extraños con una capacidad goleadora impensable tras la marcha de Quique González. En los cinco partidos disputados, los morados anotaron 14 tantos, es decir, una media de 2,8 dianas por amistoso. Sin embargo, esa media se dispara a 3,5 goles por encuentro si excluimos de la lista el primer choque de la pretemporada ante el Castilla de Zidane. Mientras Marc Mas parece haber cogido el rol de Quique, Toledo le ha tomado prestado, y ojalá durante mucho tiempo, su olfato goleador. No en vano entre los dos suman 8 de los 14 goles morados en estos cuatro últimos encuentros. Por no mencionar las incorporaciones de Abel Molinero o Chema Mato, que tanto han ilusionado, después de verlos ante el Getafe B.

Sin embargo y de momento, como digo, el Depor solo promete. Promete una gran temporada. Promete luchar por ganar su primer título de liga. Promete luchar por el ascenso a la Liga Adelante. Sin embargo, y valga la redundancia, de momento solo son eso… promesas, que no es poco. Como bien recuerdan, la temporada pasada ni siquiera existieron esas promesas porque, básicamente y como recordó Sergio Alberruche en una red social, a estas alturas del mes de agosto el Depor solo contaba con dos jugadores en su plantilla: Tello y Prosi. A partir de ahí y con los primeros partidos de liga como pretemporada, el cuadro de Pérez Salvachúa realizó una grandísima temporada partiendo de esas condiciones. Ahora la situación no tiene nada que ver, las promesas están sobre la mesa. Queda lo más complicado, corroborarlas en mayo.

Con la gorra

No puedo resistirme a dar una pincelada sobre el descenso administrativo del Real Murcia, el regreso del Mirandés a Segunda y, por extensión, el de Carlos Terrazas. El técnico vasco se hizo con los controles en Anduva, después de conseguir ser el mánager general de la entidad, cambiando así el modelo deportivo de la misma. Achacando el descenso del conjunto de Miranda de Ebro al modelo anterior y a la bicefalia en la toma de decisiones, Terrazas prometió, hablando de promesas, devolver al Mirandés a Segunda División. Lo que Terrazas no sabía, y eso es mucho decir, es que su equipo se aprovecharía del descenso administrativo del Murcia. Precisamente el Murcia. Casualidades de la vida y del fútbol que cierran un círculo vicioso entre el Depor, el Mirandés y el propio equipo pimentonero. Lo que está claro es que Terrazas sigue con la gorra bien puesta y en Segunda División.