Candy Semana Santa Crush

Uno de los pasos de la Semana Santa alcarreña. // Foto: Guadanews

Uno de los pasos de la Semana Santa alcarreña. // Foto: Guadanews

Por Patricia Biosca

Camino por la calle Virgen de la Amparo y veo al final dos camiones de bomberos y personal de Protección Civil y Policía Nacional que cortan la calle y me acuerdo de los encierros de Ferias. Bajo hasta San Ginés observando las vallas de la calle y las personas que se asoman detrás, niños y ancianos sobre todo. Una comitiva de nazarenos toma rumbo calle Mayor a paso lento, muy lento. Me parece una señal que en ese momento en los auriculares que llevo puestos suene “Just like heaven”, de The Cure, cuyo ritmillo alegre (a pesar de ser una canción de abandono) contrasta con la sobriedad del acto que no presenciaba desde hacía años, pero que dos décadas después me sigue encogiendo por dentro de alguna manera. Es Semana Santa y, por varios motivos y al contrario que años anteriores, me he quedado en Guadalajara. Así que aprovecho para poner cara a cara los recuerdos ideales de la infancia en la que me ilusionaban estas fechas frente a lo que ahora estoy a punto de observar con la mirada más cercana a un científico o un sociólogo, acercándose de forma aséptica a algo tan subjetivo como las razones de fe. Comencemos el experimento. Sigue leyendo

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Quien tiene pueblo, tiene un tesoro

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Quien tiene un pueblo tiene un plan. /Foto: M.P

Por Míriam Pindado

Quien tiene pueblo, tiene un tesoro… Y un Plan (A o B, eso dependerá de las circunstancias y prioridades de cada uno).

Hoy muchos estamos poniendo a punto el coche y haciendo una maleta de esas que solo tienen un destino posible: el pueblo. Todos sabemos lo que tenemos que meter en esa bolsa de viaje, aunque la bolsa de cada uno sea diferente. Y es que hay pueblos de todo tipo. Están los elegantes, esos que viven sus fiestas y tradiciones por todo lo alto. También están los pueblos de “andar por casa”, es decir, aquellos en los que no hace falta llevar muchos cambios de ropa (total, para estar de casa en casa, en la peña o en el bar…). Y luego están los pueblos perdidos en plena naturaleza, esos que por estas fechas, deben visitarse con forro polar y botas de montaña. Podríamos seguir categorizando los pueblos hasta el infinito o hablar de “el pueblo” de manera categórica. Pero sea como sea, debemos admitir que los pueblos son un regalo para todos los públicos y eso es algo que, siempre que podamos, deberíamos aprovechar.

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Semana Santa

2016.03.17 domingo-ramos

Procesión del Domingo de Ramos // Foto: guadalajaradiario.es

Por Álvaro Nuño.

Quizás tras el verano, podemos decir que hoy comienza uno de los periodos vacacionales más señalados en el calendario de muchos. Hoy les dan las vacaciones a los escolares, que desde la semana pasada ya no tienen exámenes, y no volverán a las aulas hasta el martes 29. Eso hace que las vacaciones de Semana Santa se alarguen más allá de los “días de Pasión” y que los que más y los que menos aprovechemos para hacer un alto en el camino, unos días que sirven para desconectar de las obligaciones diarias, para romper la rutina cotidiana, para viajar en algunos casos al exterior y en otros al interior. Sea como fuere, la Semana Santa ha llegado para todos y quien más y quien menos presta atención al inestable mapa del tiempo para saber si estos días acompañará a los planes de cada uno o no.

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De pasiones

El Tobar

Bicicletas de niños amontonadas en una vieja casona de pueblo este Jueves Santo // Foto: Ó.C.

Por Óscar Cuevas

Hace muchos años que la Semana Santa no es sinónimo de recogimiento. En los tiempos de los abuelos, en el régimen nacional católico, estos días infundían algo que estaba a medio camino entre el respeto, el temor de Dios, y la mala hostia de los poderosos. Los niños dejaban de correr por las calles, no se podía gritar, ni saltar a la comba, ni montar en bicicleta. Nadie cantaba, las músicas bajaban su volumen, y hasta las tabernas cerraban “porque se ha muerto el Señor”. Y porque si no lo hacían pasaban al catálogo de indeseables y perseguibles, y le jodían la vida al personal. Perdonen que hable tan claro, pero es que era básicamente así. Estaba prohibido estar contento.

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La ocurrencia de Nogueroles

Esteban y Nogueroles

Nogueroles presentó la iniciativa acompañada del edil de Hacienda, Alfonso Esteban // Foto: Jesús Ropero (Ayto.Guadalajara)

Por Óscar Cuevas

Isabel Nogureoles tiene estas cosas. De vez en cuando se le enciende una bombillita, así de repente, y pare una idea. Y si nadie la frena (que no suele ocurrir, menuda es) pues la lleva a cabo. Porque ella lo vale. ¿Que por el camino tiene que convencer a Román? Lo hace. Y mira, a veces la cosa le sale bien; a veces, hasta muy bien. Pero en otras no pasa de ocurrencia. Y lo de esta semana es eso: una ocurrencia carísima.

Tan costosa, como 120.000 euros. Son los que apoquinaremos los guadalajareños por su decisión de erigir tres estatuas de bronce, dedicadas a otros tantos acontecimientos del calendario sociocultural de la capital. A saber: La Semana Santa, el Tenorio Mendocino y el Maratón de Cuentos. La fácil división nos da el cociente de 40.000 lereles por estatua. Curiosa cifra, pardiez, que debe ser tarifa habitual, porque coincide con el precio de la famosa efigie que los populares se empecinaron en levantar para mayor gloria de Juan Pablo II. Esa que los vecinos de la zona tienen rebautizada como “la de Batman”.

Estatua Juan Pablo II

Inauguración de la estatua de Juan Pablo II, en diciembre de 2011. // Foto: http://www.guadaque.com

Cardenal Mendoza

La estatua del Cardenal Mendoza fue otro intento de “embellecer” el entorno, que debemos a Bris // Foto: Herrera Casado

“Se trata de embellecer la ciudad”, ha dicho Nogueroles. Échense a temblar. Cada vez que un edil de esta ciudad ha decidido “embellecernos”, ya saben lo que ha venido ocurriendo. Bien es cierto que lo del arte urbano es muy subjetivo, y a unos agrada lo que a otros espanta. Servidor, en su particular museo de los horrores, tiene en un pedestal esa bicicleta gigantesca y amórfica de allá por Los Valles; las gotas con forma de peonza de Aguas Vivas, la peladura de monda de naranja que nos cascaron frente al Escartín; ese Cardenal Mendoza que parece un picador en tarde de toros… Y, sobre todo, esa “galería del terror” en que convirtió el viejo Bris al paseo de Las Cruces, cascando un decapitado cada 50 metros. Escalofríos me entran cada vez que pienso en ellos.

Dice Nogueroles que su nueva ingeniosidad goza del consenso del resto de partidos del Ayuntamiento. Supondremos, por tanto, que en el Pleno que hoy se celebra allí habrá unanimidad para aprobar la modificación presupuestaria que va a habilitar la partida para estas nuevas “estatuas noguerolianas”. En estos días no he leído reacción alguna de la oposición ni a favor ni en contra. Pero dando por cierto lo que dice la edil, si es verdad que hay consenso, repártanse los capones equitativamente, según nivel de representatividad, PP, PSOE e IU. Porque una ocurrencia compartida no es menos ocurrencia. Aunque si Nogueroles fue capaz de embaucar al siempre sensato Alfonso Esteban para que presentara con ella esta memez, la creo capaz de seducir hacia la locura de bronce al mismísimo Maximiliano. Que todo es ponerse.

Me pregunto de dónde habrá sacado la idea, doña Isabel. ¿Acaso han visto ustedes a algún representante de los colectivos a los que se pretende homenajear reclamar semejante asunto? Yo sí les he visto -a esos y a otros muchos ciudadanos con inquietudes culturales- pedir dinero, pero para muchas otras cosas. Para estatuas, nunca. Y se me antoja aberrante pulirse 120.000 del ala en estos muertos, en lugar de destinarlos a la financiación las verdaderas necesidades de la Cultura local. Que no son pocas, precisamente. ¿No es tremenda contradicción anunciar este dispendio la misma semana que conocemos que las asociaciones tienen que abandonar su cuchitril del Centro Cívico, y que varias se van a quedar sin un mísero localito, a falta de Casa de la Cultura? ¿No es tremenda contradicción que la partida prevista para estas efigies sea similar al gasto de la ñapa que le están haciendo al Teatro Moderno?

Les voy a contar una hipótesis. Alguno dirá que esta es ocurrencia de mi cosecha. Pero yo pongo la mano en el fuego. Estoy convencido de que el PP lo que de verdad quería era tan solo levantar la estatua de los nazarenos “semanasanteros”. Pero el único modo que ha tenido de presentarla con ese “consenso” del que presume es metiéndola en un paquete, digamos, “ideológicamente más amplio”. Faltan 5 meses para las Municipales, y los populares no podían someterse a otra catarata de críticas como las que recibieron con la estatua de Wojtyla. Ha habido ya demasiados gestos, demasiadas transferencias de dinero a la Iglesia (y no hablo de ayudar a su labor social, precisamente) como para permitirse otro aluvión de reproches. Por eso han tenido la ocurrencia para con el Tenorio y sobre todo la del Maratón. Vamos, que no es más que un ejercicio de “a ver si cuela”. Y colará, claro. Para eso mandan.

Imagen de la Semana Santa de Guadalajara // Foto: Enrique Mata http://enriquematag.blogspot.com.es/

Imagen de la Semana Santa de Guadalajara // Foto: Enrique Mata http://enriquematag.blogspot.com.es/

Pero lo cierto es que a la Semana Santa de Guadalajara no le hace falta ninguna estatua. Lo que necesita es un interés cultural y un respaldo social mayor; que no tiene, desafortunadamente para sus devotos. Porque esto no es Zamora, Murcia, Cuenca, ni siquiera Toledo. Y eso me temo que no hay estatua que lo remedie. Es más. Digo yo que puestos a poner una escultura a un acontecimiento religioso de peculiar valor de la capital, la mirada tendría que haberse ido hacia el Corpus, no hacia la Pasión. Y digo también que, puestos a ayudar al realce de la Semana Santa local, era bastante mejor idea aquella que sugirió la socialista Magdalena Valerio, en la última campaña electoral, sobre crear un centro de interpretación o un museo alusivo.

Tenorio Mendocino

Don Juan y doña Inés, en el último Tenorio Mendocino // Foto: Elena Clemente

Al Tenorio Mendocino, por su parte, tampoco le hace falta más escultura que las que figuradamente componen los actores, en esas tétricas escenas finales a la entrada de un Convento de la Piedad reconvertido en camposanto. El Tenorio precisa, si acaso, de más soporte económico. Y seguramente, de más cariño institucional. Y no tanto por parte del Ayuntamiento como de una Junta y de un consejero de Cultura que lo desprecia reiteradamente, hasta el punto de no conocerlo siquiera (como tampoco ha pisado en 4 años el Maratón de Cuentos). Y en cualquier caso. Puestos a poner una estatua a nuestro Tenorio, ¿por qué no decidieron representar las figuras principales de don Juan o doña Inés? Es fácil: El PP quiere la de Don Gonzalo porque es el papel que encarnaba el entrañable y nunca suficientemente bien ponderado Javier Borobia. Que es una eminencia adorable, pero que tampoco necesita estatuas.

Finalmente, el fantástico Maratón de Cuentos de Guadalajara no necesita de ninguna Bella Durmiente perenne y bronceada. Ya tiene su propia Blancanieves, de carne y hueso, que lo ha convertido -junto a cientos de manos voluntarias- en una maravilla. Pero desde el calor, no desde el frío metal. El Maratón, como el Tenorio, necesita de contadores y escuchadores, y de fondos que garanticen su superviviencia. Y sobre todo de mucho cariño social e institucional, de cosas tan sencillas como que el consejero de Cultura, ese compañero de partido de Román y Nogueroles, no demuestre su inmensa idiocia cada vez que se refiere a él.

Claro, que ahora que lo menciono, se me ocurre que, en lugar de la rueca de Aurora, la estatua alusiva al Maratón podría ser algo así como un perol gigante, colocado a la puerta del Infantado, donde hacernos una queimada comunal y bolivariana. Nos la beberemos a la salud de Marín, Nogueroles, y de sus ocurrencias.