Por todos conocido

Juan Pablo Sánchez, en una comparecencia en el PP, siendo senador. // Foto: PP Guadalajara

Juan Pablo Sánchez, en una comparecencia en el PP, siendo senador. // Foto: PP Guadalajara

Por Concha Balenzategui

La Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha hacía público ayer el nombramiento (o propuesta, si lo prefieren) de los nuevos subdelegados de Gobierno en las cuatro provincias castellano-manchegas que tienen esta figura. En todas ellas se produce un relevo de los ocupantes del cargo, salvo en Guadalajara, donde repetirá, una vez que tome posesión, el por todos conocido Juan Pablo Sánchez Sánchez-Seco. Sigue leyendo

Anuncios

Un cargo de cartón

2016-11-04-sub-gob

Edificio de la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara, sin titular desde hace un año // Foto: LaCronica.net

Por Álvaro Nuño.

Tras 320 días en funciones, hoy toma posesión el nuevo Gobierno presidido por Mariano Rajoy y, sin pérdida de tiempo, celebrará su primera reunión del Consejo de Ministros en el Palacio de La Moncloa, justo después de que los miembros del ejecutivo juren o prometan su cargo ante la Constitución y el Rey en el protocolario acto del Palacio de La Zarzuela. Han sido 320 días desde aquel ya lejano 21 de diciembre de 2015. Para algunos, un periodo de desgobierno que tenía que finalizar cuanto antes. Sin embargo, para otros, 320 días en los que las cosas han seguido funcionando razonablemente hasta el punto de que el hecho de que el Gobierno estuviera en funciones no se ha notado demasiado ni alterado la vida cotidiana. Una de las funciones que no podía cumplir el Ejecutivo hasta el momento era el nombramiento de cargos, algo que en la provincia se ha traducido en que durante este tiempo no hayamos contado con el máximo representante de la Administración Central en la provincia, el Subdelegado del Gobierno. La pregunta que nos hacemos es ¿alguien lo ha notado? ¿Se le ha echado en falta? En definitiva, ¿para qué sirve un Subdelegado del Gobierno?

Sigue leyendo

Menores acosadas

Los hechos tuvieron lugar en el IES Luis de Lucena de la capital.//Foto: foroactivo.com

Los hechos tuvieron lugar en el IES Luis de Lucena de la capital.//Foto: foroactivo.com

Por Ana María Ruiz

La Policía Nacional detuvo la pasada semana en Guadalajara a un joven de 19 años por once presuntos delitos de abusos sexuales cometidos contra otras tantas niñas de entre 12 y 13 años que acudían a estudiar a su mismo instituto: el Luis de Lucena, ubicado en el barrio de La Estación de la capital. Valiéndose de su edad, este individuo aprovechaba presuntamente los recreos para practicar tocamientos de carácter sexual a las menores en contra de su voluntad. Tras asistir a una de las charlas que impartieron varios agentes del CNP dentro del Plan Director para la Convivencia y Seguridad en los Centros Educativos, las víctimas decidieron poner los hechos en conocimiento de la directora del centro, quien los trasladó la Policía. Las investigaciones que han culminado con la detención comenzaron el pasado mes de febrero, constatándose además que el joven tenía antecedentes por hechos similares.

Soy madre de una preadolescente de 12 años que este curso ha comenzado su etapa de Secundaria en el instituto y les puedo jurar que se me revuelve el estómago con tan sólo pensar que un malnacido le pueda poner la mano encima a mi hija. No quiero reproducir lo que se me pasa por la cabeza y lo que yo le haría a este “presunto” si me dejasen cinco minutos con él a solas porque probablemente la detenida sería yo.

Sigue leyendo

Asustapadres

El subdelegado de Gobieno, Juan Pablo Sánchez, junto al teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil,  Pascual Luis Segura. // Foto: Lacronica.net

El subdelegado de Gobieno, Juan Pablo Sánchez, junto al teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil, Pascual Luis Segura. // Foto: Lacronica.net

Por Concha Balenzategui

Como soy madre, como padre es Rafael Esteban, puedo entender perfectamente los motivos que llevaron al alcalde de Marchamalo a escribir el comunicado que el pasado miércoles inundó las redes sociales, hablando de un presunto intento de secuestro en el pueblo. Como soy madre, como padre es Juan Pablo Sánchez, entiendo también que el subdelegado de Gobierno quisiera contrarrestar toda sensación de alarma entre los vecinos, al día siguiente del comunicado.

No, no voy a situarme en la equidistancia en esta polémica, seguramente porque ni siquiera voy a entrar en el rifirrafe de las declaraciones. Pero permítanme algunas consideraciones más generales antes de “mojarme”, que es para lo que me “pagan” (dicho sea metafóricamente) con su lectura.

El mundo está lleno de padres y madres, personas que asumimos la importante tarea de sacar a nuestros hijos adelante, satisfacer sus necesidades básicas (alimento, vestido, cuidado), educarlos para convertirlos en buenas personas, y tratar de que sean felices. Ahí es nada. Pero desde el mismo momento en que se corta el cordón umbilical, los niños comienzan el camino irreversible de la autonomía, un camino que está lleno de peligros y amenazas que no podemos controlar. Desde el mismo momento en que actúan las tijeras en el paritorio, se descarga automáticamente en el cerebro de padres y madres una especie de aplicación de alerta para tratar de que a nuestro hijo no le pase nada malo. Por eso, como la mayoría de los animales con los que compartimos el planeta, se activan nuestros instintos de protección al cachorro ante la más leve amenaza.

En este contexto de inseguridad nos debatimos, con la preocupación inserta en nuestro ADN y nuestra sensibilidad a flor de piel, pero intentando mantener la cabeza fría para que la vida siga y nuestras criaturas crezcan sin volverlas ni volvernos locos. Así, nos acostumbramos a no intervenir en las pequeñas disputas del parque, para que también los niños aprendan a resolver sus propios conflictos, o nos permitimos dormir cuando el adolescente no ha regresado a casa de anochecida. Quizá también la pugna entre la preocupación y la cabeza fría hayan estado detrás de la actitud adoptada por Esteban y Sánchez en este episodio.

Una de las alertas que circulan por wasap estos días.

Una de las alertas que circulan por wasap estos días.

Pero prosigamos con el contexto social. El imaginario colectivo está lleno de figuras que tratan de inculcar en los niños el miedo como vieja fórmula para atajar los peligros que les acechan: El hombre de saco, el que regala caramelos en la puerta del colegio o las calcomanías impregnadas de sustancias estupefacientes… ¡Cuánto habremos inventado y nos habremos creído a un tiempo! Ocurre que, según evolucionan las amenazas, van transformándose las figuras del mal, encarnadas ahora por rumanos -casi siempre rumanos, a veces albanokosovares- que venden perfumes en tu propia casa o que te hacen encuestas a la entrada del cine, por citar dos de las alertas que he recibido últimamente en mi teléfono. Y ese es el problema. Que si el mensaje se mantiene muy similar, solo cambiando los personajes, el medio es totalmente nuevo. Porque el miedo viaja ahora en grupos de wasap y en las redes sociales. Y lo hace a velocidad vertiginosa y con un impacto brutal por las constantes réplicas. Viralidad lo llaman.

Como afortunadamente no hay nadie dañado, vamos a recordar que al reciente caso de Marchamalo se une otro más el mes pasado en Alovera, cuando una alarma similar recorrió los grupos de wasap. A mi móvil había llegado otra más, muy parecida, el pasado verano, que hablaba de intento de secuestro de niños, y en este caso citaba la puerta de un supermercado de otra localidad del Corredor, indicando el color del vehículo del supuesto delincuente. Mi reacción fue y es la del susto inicial; supongo que es inevitable. Pero mi respuesta siempre ha sido la de no reproducir ningún mensaje “asustapadres” de este tipo. Cuando tengo tiempo, busco en los medios de comunicación una confirmación de que la denuncia existe y es pública, y si encuentro información, matizo o desmiento en el mismo grupo que la propaga. Con alguna historia rocambolesca de las que circulan, esas de los rumanos de las que hablaba, me ayuda bastante el perfil de Twitter de la Policía Nacional (@policia), que suele atajar los bulos que circulan.

Y este, el del premiadísimo community manager de la Policía, es un buen ejemplo de cómo adaptarse a los medios para transmitir información y cómo difundir alertas sin crear alarmas innecesarias. Y miren que es difícil hacerlo de forma impecable, cuando solo tiene 140 caracteres a su disposición. Estoy convencida de que, lejos de la guerra de declaraciones entre el subdelegado de Gobierno y el alcalde de Marchamalo, lo sucedido en estos meses, con un caso real y espeluznante como el del pederasta de Ciudad Lineal como telón de fondo y caldo de cultivo de nuestras angustias paternales, debería hacernos reflexionar.

Creo seriamente que las autoridades deben replantearse los protocolos de información y de alerta ante las emergencias en los nuevos tiempos. Sabiendo que el miedo es más viejo que nosotros y que el gusto por el chismorreo es inherente a la condición humana, pero también que los medios a nuestro alcance mucho más poderosos. Para bien y para mal.

Rafael Esteban, alcalde de Marchamalo. // Foto: PSOE

Rafael Esteban, alcalde de Marchamalo. // Foto: PSOE

No se han hecho bien las cosas en estas semanas, claro que no. Pienso que el alcalde de Marchamalo se precipitó, porque debía haber coordinado su información con la Subdelegación de Gobierno en lugar de alertar -o alarmar- por su cuenta. Y sobre todo que su mensaje no debía aportar datos que serán esenciales para la investigación (la descripción del vehículo y su conductor), pero pueden convertirse en una caza de brujas entre la población cuando no hay nada demostrado. Pero también prefiero recibir un mensaje firmado por un ayuntamiento, al que doy más credibilidad, como ocurrió en Marchamalo, que el caso de Alovera, donde el comunicado era más confuso, y a mí me llegó cuando ya había leído dos mensajes con versiones contradictorias sobre el supuesto ocurrido.

También pienso que el subdelegado, ese mismo que cuando era alcalde recorrió Pastrana megáfono en mano alertando a sus vecinos de que las monjas se llevaban los cuadros del convento, exacerbando los ánimos en un episodio en el que hubo hasta un obispo zarandeado, tendría que ser más comprensivo. No debería utilizar el tema para la pugna política, porque estoy convencida de que sus palabras hubieran sido otras si el alcalde “asustapadres” fuera del PP. Y sobre todo, debería informar. Pero claro, la Subdelegación el Gobierno casi nunca informa. Su máxima es que aquí no pasa nada, y si se reduce el parte de sucesos, la sociedad dormirá más tranquila. Y no es así. Si comunicara de forma más transparente, si desmintiera en los medios los bulos que circulan o los atajara con los hechos ciertos, estaríamos más informados. Seríamos menos presa del miedo irracional.

Y uso deliberadamente el término Subdelegación. Porque este modo de actuar es habitual en la institución, y no en este subdelegado en concreto. Las quejas por la opacidad son ya viejas en la prensa. Incluso recuerdo a María Dolores de Cospedal, siendo candidata, prometiendo ante los medios una mejor comunicación de los sucesos cuando el PP llegara al Gobierno. Pero de lo dicho nada. Las notas de prensa, redactadas en Toledo y no en Guadalajara, son escuetas y se limitan a contar los sucesos esclarecidos, los delincuentes detenidos, no los hechos denunciados. Las ruedas de prensa solo se dan para hablar de las operaciones exitosas. En lugar de un periodista encargado del asunto en la Subdelegación, en su puesto hay un recomendado militante sin conocimiento ni experiencia en comunicación. Últimamente veo más a Juan Pablo Sánchez ante los micrófonos azotando al PSOE, en su papel de secretario provincial del PP, que atizando a los “malos”, como subdelegado. Y no es de recibo.

Pero vuelvo a lo que nos ocupa esta semana: Es necesario que la Sudelegación de Gobierno convoque una reunión de la Junta Provincial de Seguridad y repase las últimas alarmas suscitadas en el Corredor. Y debe revisar con todos los implicados los protocolos de coordinación de la información y los pasos para comunicar las alertas a la población. Abrir canales directos e inmediatos con los medios de comunicación, y utilizar los nuevos medios que usa la población. De lo contrario, seguiremos asustados como en los tiempos del hombre del saco.