Black Hole

Por David Sierra

Mientras el tendero despachaba el encargo de una señora, la pareja ojeaba los productos de las estanterías. Entre paelleras, moldes y sartenes, esperábamos pacientemente nuestro turno otros tantos clientes, cumpliendo con las medidas de limitación de aforo que estaban bien claras en el exterior de la puerta principal del local. Querían una olla a presión, recomendados por otro familiar que ya había hecho la compra en ese mismo establecimiento donde, al parecer, quedó satisfecho. Enseguida, el experimentado dependiente comenzó a indagar en lo que realmente buscaban. No fue de manera directa, sino estableciendo una provechosa conversación que fue como una autentica clase magistral de cómo se debe utilizar una olla de esas características. Que la mayoría de las veces estos utensilios de cocina acababan rompiéndose por el mal uso que se hacía de ellos, que no había que superar el limite de llenado, que había que mantener siempre limpia la válvula de escape o que cualquier pieza tiene su recambio por lo que no es necesario comprar una nueva cuando alguna parte se rompe. Al final, no compraron la olla express, pero se llevaron otros accesorios que posiblemente les hacían más falta. La atención fue una gran experiencia para todos los que allí estábamos.

Este fin de semana pasado también tuvo lugar lo que se conoce como Black Friday, una estrategia comercial basada en teóricos descuentos agresivos para incentivar el consumo. En Guadalajara, aunque la pandemia está ocasionando un gran deterioro del comercio minorista, no es menos cierto que su declive es anterior a la aparición del virus si bien podríamos establecer que no responde a una única causa, sino a un compendio de ellas que ponen en evidencia las dificultades para realzar este sector.

Presentación de la campaña comercial ‘Black Friday ‘ en Guadalajara. / Foto: Jesús Ropero.

Por un lado, las planificaciones urbanísticas de hace medio siglo situaban al comercio minorista en el centro de la actividad urbana, basándose en dos principios fundamentales que imperaban por encima del resto, la accesibilidad y la centralidad. De este modo, Guadalajara concentraba en torno a su Calle Mayor todo el entramado comercial y aún en la actualidad los más mayores recuerdan ese centro urbano como un importante espacio donde no sólo se podían adquirir todo tipo de productos, sino que también albergaba la función de fuente de información, de oportunidad para nuevos contactos, de lugar de ocio y de juego. Los cambios de la ciudad han ido diezmando esas relaciones a través de las diversas modificaciones de los espacios priorizando, por un lado, la migración poblacional hacia la periferia e incentivando, por otro, el vehículo en perjuicio del peatón.

Instalar, por ejemplo, un supermercado en el casco más antiguo de Guadalajara no sale a cuenta en la actualidad, dado que los barrios que comprende son de los menos habitados de la ciudad, si atendemos a las cifras de empadronados. El centro urbano se vacía entre solares y edificios envejecidos de dudosa valía, muchos de los cuales están ocupados por despachos y oficinas. No resulta extraño, por tanto, que las grandes cadenas de supermercados hayan fijado sus puntos de instalación en los polígonos industriales y las periferias, tal y como lo demuestran informaciones como la recientemente publicada en Cadena Ser Guadalajara, donde informaban de la llegada de hasta seis nuevos establecimientos en la capital alcarreña. Todos ellos a las afueras.

El despliegue del comercio electrónico y las plataformas de compra a domicilio han terminado por modificar los hábitos de consumo de los ciudadanos en las ciudades y pueblos, desplazando al comercio minorista a la desaparición en un proceso irreversible ante el que, hasta la fecha, únicamente ha sobrevivido con más pena que gloria el sector hostelero. La jubilaciones en el resto no tienen relevo y las nuevas iniciativas encuentran dificultades insalvables en una ciudad carente de identidad.

Por su parte, es trascendental el papel que han jugado las administraciones y, especialmente la local, en sus estrategias para recuperar una actividad fundamental si el propósito es reactivar el núcleo de la capital alcarreña. Generar espacios cada vez más amplios que favorezcan la interacción social debiera ser una de las prioridades para ganar dinamismo en el centro urbano. La futura universidad podría dar un buen empujón que, sin embargo, necesita de otras medidas que han demostrado funcionar en otras experiencias similares, tal como un plan de peatonalización y movilidad de la ciudad en el que el transporte público y la bicicleta tengan principal protagonismo, relegando al vehículo particular y al aparcamiento a espacios residuales. Y como no, incentivar la vivienda en el corazón de la urbe es también fundamental cuando la mayor parte de las nuevas generaciones son urbanitas.

De momento, las iniciativas instauradas son como agua de borrajas. Palos de ciego mediante campañas de cheques regalos y concursos con premios canjeables que se han alternado con la organización de eventos varios en lo que se traduce como intentos estériles por ayudar a un sector que demanda cambios estructurales de fondo y no de fachada. La apuesta por un comercio donde el consumidor ya no solo demanda un suministro o satisfacer una necesidad, sino toda una experiencia de compra que trascienda de lo material y donde la activación de los sentidos es fundamental requiere de nuevos entornos y una formación especializada de quienes integran ese comercio. Y en eso, Guadalajara sigue sumido aún en su particular Black Hole.

Suerte que la Mahou está en Guadalajara

mahou alovera

Fábrica de Mahou en Alovera, Guadalajara

Por Sonsoles Fernández Day

Cuando el pasado lunes se conocía la noticia del cierre de las guarderías, los colegios y las universidades de Madrid a partir de ayer miércoles, durante, como mínimo 15 días, la pregunta era inmediata, ¿para cuándo en Castilla-La Mancha? Los chats de los adolescentes echaban humo. Lo peor no era que retrasaran los parciales, lo peor iba a ser si retrasaban la EVAU (Evaluación de Acceso a la Universidad), porque ya tienen todos organizado el veranito, viaje de fin de curso incluido. Que no venga ahora una crisis mundial a estropearles el plan. Sigue leyendo