De mantita y peli

Por David Sierra

Que suerte la mía. He pasado tres días, como diría Teodoro desde su sofá con móvil en mano y twitter echando humo, ‘de mantita y peli’. Mientras las máquinas quitanieves se afanaban por despejar, en plena tormenta, las carreteras en las que habían quedado atrapados cientos de ciudadanos a los que el temporal, y porque no decirlo, las exigencias de una sociedad en las que el trabajo está por encima de cualquier catástrofe natural o de cualquier otra índole, no les dio oportunidad de refugiarse a tiempo ante lo que ya habían advertido los meteorólogos que se avecinaba. El ‘hombre del tiempo’ ya no es el de antaño, y casi nunca falla.

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