Cimientos sobre cadáveres

Fosas comunes localizadas por la Administración. // Foto: Wikipedia. // Fuente: Ministerio de Justicia

Fosas comunes de la Guerra Civil y la represión franquista localizadas por la Administración. // Foto: Wikipedia. // Fuente: Ministerio de Justicia

Por Patricia Biosca

Si pones “represaliados de la Guerra Civil Española” en Google, la primera entrada te conduce directamente a la entrada en Wikipedia de “Víctimas de la Guerra Civil Española”, donde un mapa del país con cientos de puntitos de colores da la bienvenida a la narración escrita de uno de los pasajes más oscuros de su historia. Si al abrir este documento no se siente un desasosiego en el pecho, es que los medios de comunicación han hecho bien su trabajo de insensibilización ante la tragedia. En la actualidad se calcula que más de 100.000 víctimas aún están sepultadas en fosas comunes, convirtiendo España en el segundo país del mundo solo por detrás de Camboya, donde hay un mayor número de desapariciones forzosas aún sin resolver. Un estado al que se le llama del primer mundo. Una nación desarrollada, con sus ciudades cosmopolitas, sus gentes con móviles, sus trenes de alta velocidad, sus representantes a Eurovisión y sus programas del corazón. Y sus muertos en las cunetas. Spain is different, que dicen por ahí. Sigue leyendo

Examen de madurez

exhuma mendieta

Ascensión Mendieta supervisa en primera línea los trabajos de exhumación del cuerpo de su padre. // Foto: Twitter SER Guadalajara

“Y sentarnos todos: / los despiezados, los perdidos, los que consumen cera a la izquierda, / los sepultados sin sepultura, los que fueron ceniza, denso vacío, / los que dijeron la palabra y los que callaron y tuvieron miedo, / los avergonzados, los postergados por el amor, los heridos por el deseo, / los que esperan sin saberlo y los que saben y ya no esperan, / los que fueron luz o sonrisa, los que dejaron algo, los que apenas fueron.” (“Esta extraña fidelidad tan perruna y nuestra”, Antonio Crespo Massieu)

Por Borja Montero

Guadalajara está siendo estos días escenario de lo que debería ser un ejemplo de madurez democrática. El inicio de las labores de exhumación e identificación de los restos mortales de Timoteo Mendieta Alcalá no debería ser noticia, sino simplemente el último trámite que una familia tiene que atravesar para poder recuperar el cuerpo de su pariente represaliado. Sin embargo, el revuelo mediático que ha supuesto este caso, así como la peripecia necesaria para llegar a su resolución, indican que, lejos de que la España constitucional haya llegado a su mayoría de edad (habiendo cumplido ya los 40 años, recuerden), la verdadera reconciliación nacional, la que consiga igualar finalmente el status de los participantes en la Guerra Civil, la que quite honores a unos y, sobre todo, condenas y penas a otros, se antoja imposible de conseguir. Sigue leyendo

Las heridas abiertas

Ascensión Mendieta, retratada por Uly Martín para un reportaje publicado por El País en diciembre de 2013, a la vuelta de su viaje a Buenos Aires.

Ascensión Mendieta, retratada por Uly Martín para un reportaje publicado por El País en diciembre de 2013, tras regresar de su viaje a Buenos Aires.

Por Rubén Madrid

Ascensión Mendieta tiene casi 90 años y lleva 76 con la herida abierta. Es la hija de un sindicalista fusilado el 16 de noviembre de 1939, cuyos restos yacen en una fosa común del Cementerio de Guadalajara. La anciana se pegó hace dos años un viaje de 10.000 kilómetros hasta Argentina para prestar declaración ante una juez que investiga crímenes del franquismo y que, tras escucharla, pidió la exhumación del cadáver. Así que Ascensión Mendieta estaba ya muy cerca de rescatar por fin los huesos de su padre para ponerlos a descansar junto a los de su madre. A esto, y no a otra cosa, es a lo que algunos llaman reabrir heridas. Sigue leyendo