La marcha de Valerio

Magdalena Valerio, diputada nacional por Guadalajara y portavoz socialista en el Ayuntamiento de la capital. // Foto: Eldigitaldecastillalamancha.com

Magdalena Valerio, diputada nacional por Guadalajara y portavoz socialista en el Ayuntamiento de la capital. // Foto: Eldigitaldecastillalamancha.com

Por Concha Balenzategui

Magdalena Valerio ha desvelado esta semana a la Ejecutiva Provincial del PSOE que no va a repetir como candidata a la Alcaldía de Guadalajara. Tenía tomada la decisión desde enero, según dice, la había hablado con los secretarios provincial y autonómico, Pablo Bellido y Emiliano García-Page, y ahora la comunica a la militancia. Se despeja así una de las variables políticas que no estaba del todo clara, por mucho que no haya causado una gran extrañeza. Quizá la mayor sorpresa es que se produzca la confirmación cuando el tema no estaba oficialmente en la inmediata agenda política, centrada en la busca de secretario general socialista, por mucho que falte menos de un año para las próximas Elecciones Municipales.

Hay que recordar que hace nueve meses de las palabras de Valerio se deducía que mantenía abierta la puerta para aspirar a la Alcaldía; al menos tenía la intención de pelear por ser candidata. Lo hacía precisamente cuando Pablo Bellido insinuó que no debería hacerlo. Valerio ahora anuncia que no plantará batalla. Y la pregunta es: ¿por qué tira la toalla?

Dice la portavoz socialista en la capital que se va “por decisión propia”, y que nadie se lo ha pedido. Será verdad… pero también parece que pocos o nadie le ha animado a quedarse. Mi percepción es que nuestra protagonista ha mantenido vivas sus expectativas hasta bien recientemente. Valerio, a la que tengo por astuta, ha esperado prudencialmente, reteniendo los focos tanto como líder de la oposición municipal, como en el papel de diputada nacional y en el de secretaria de la Agrupación Local Socialista. Ha compartido el plano, pero siempre en el lugar central, sin que sobresalieran otras figuras emergentes. Ha sopesado con tiempo sus apoyos y sus rivales. Y finalmente ha decidido cortarse la coleta cuando empiezan las quinielas, y ya suenan nombres distintos.

La concejala acierta si su percepción es que su ciclo ha acabado. Algo sé de cómo funcionan los partidos políticos, y el PSOE no es una excepción. A pesar de que sus procesos internos son más democráticos que los “dedazos” del PP, buena parte de la militancia socialista tiende al final a arrimarse al sol que más calienta. Desaparecido el principal mentor de Valerio, José María Barreda, y toda vez que el secretario provincial mostró en público sus fundadas dudas de la conveniencia de que Valerio fuera candidata, es muy difícil que nadie rompiera públicas lanzas por ella. Y nadie lo ha hecho.

Hay un argumento de contundencia para su adiós, y no es otro que los nefastos resultados que cosechó al frente de la lista del PSOE en 2011, cuando se quedó en mínimos en el Ayuntamiento, algo que fue determinante para que la Diputación pasara a manos del PP. Solo hay que leer el peso de los resultados de la capital en el cómputo provincial para constatarlo. Algunos analistas en aquellas fechas interpretaban que, con esos resultados, Valerio se tenía que haber ido a casa ya entonces, sin siquiera tomar posesión. Yo soy de la opinión de que si el electorado le coloca a uno en los bancos de la oposición, es ahí donde tiene que permanecer cuatro años, que para eso se ha presentado, y no sólo para gobernar.

Lo que no es lógico es que a pesar de aquel tremendo batacazo en las locales, y contra todo pronóstico, la concejala fuera “premiada” por Ferraz con un nuevo cargo, encabezando la lista al Congreso, merced a la cual ha estado cuatro años compatibilizando la Portavocía en el Ayuntamiento con el escaño en las Cortes. Y de ahí viene una parte del divorcio que se ha producido entre la militancia y su secretaria local. No entendieron que le dieran ese puesto seguro en la lista al Congreso -ni que lo aceptara-, precisamente en los momentos en que la Junta había caído en manos populares y había muchos socialistas obligados a buscarse las habichuelas fuera de la política.

Magdalena Valerio en las primarias que disputó contra Araceli Muñoz, junto a la entonces secretaria provincial, María Antonia Pérez León. // Foto: PSOE de Guadalajara

Magdalena Valerio en las primarias que disputó contra Araceli Muñoz, junto a la entonces secretaria provincial, María Antonia Pérez León. // Foto: PSOE de Guadalajara

Ahora que empieza a hacerse leña del árbol caído, es de ley recordar también que si Valerio fue candidata a la Alcaldía en 2011 fue porque ganó un proceso de Primarias entre los militantes, contra Araceli Muñoz. Seguramente fue porque había demostrado capacidad de trabajo, don de gentes y oratoria, que son sus principales cualidades. O porque Muñoz tenía en contra su falta de conexión y no se le perdonaba su etapa inmobiliaria. Pero el caso es que ganó.

También hay que decir que si Valerio no fue antes candidata, en 2003 -ese era su momento- fue porque Jesús Alique y José Bono impidieron las Primarias, cuando los vientos eran mucho más favorables al PSOE. Estoy convencida de que la historia hubiera sido otra muy diferente.

Realmente estos son tiempos de cambio y las Elecciones Europeas han sido todo un aviso para navegantes. Mientras en Ferraz, Zarzuela y hasta en el Vaticano se pone de moda la renovación, Guadalajara no puede ser una excepción. Pero si el ciclo de Valerio ha terminado, habrá que pensar que hay más personajes que deben también dejar su paso a otros (léase Pérez León o Alique). Al PSOE, en horas bajas, no le queda otra que aplicarse una buena dosis de regeneración de la buena. Así que es tiempo de ventilar la casa, apostar por la voz de la militancia, y de dejarse de quinielas. Pero eso será otro capítulo.

El bueno, el rojo y el guapo

Madina, Sánchez y Tapias

Madina, Sánchez y Tapias aspiran a ser el nuevo secretario general del PSOE // Fotomontaje: Republica.com

Discutía ayer con el compañero que fue de este blog Roberto del Barrio sobre temas futbolísticos. Y, en medio de nuestros habituales desacuerdos, coincidimos en afirmar que, si algo ha demostrado el fútbol moderno, es que sobre el césped no hay un sistema “bueno” capaz de ganar siempre; y que casi cualquier sistema puede servir, si encuentras los peones adecuados para ejecutarlo. En política las cosas pueden ser parecidas. No hay una estrategia o un programa único y acertado para ganar, sino que los partidos tratan de encontrar “su estilo de juego” en cada momento de la historia. También coincidíamos Roberto y yo -discutiendo sobre quién sustituirá a Del Bosque tras el Mundial, si es que se va- en que el estilo de juego lo debe definir el entrenador, en virtud de los jugadores de que dispone. En política es lo mismo: Los partidos precisan de un liderazgo poco discutido, desde el cual se fijen las posiciones a defender.

En estas andan en las últimas semanas en el PSOE. Buscan un nuevo líder que componga a un partido destrozado y sobrepasado por los acontecimientos, que renueve ideas, fije posiciones, y señale el rumbo a seguir de cara al próximo año y medio, en el que se ventilarán unas importantísimas elecciones municipales y autonómicas en primavera, y unas vitales elecciones generales allá por diciembre. El PSOE debe decidir, en suma, si trata de recuperar el electorado que se le fue a la abstención, a UPyD o al PP, o si frena la sangría que se le ha abierto por la izquierda con Podemos e IU.

A pesar de las lógicas similitudes ideológicas que tiene que haber entre los aspirantes a dirigir un mismo partido, lo cierto es que leyendo y escuchando empiezan a verse matices que diferencian las propuestas. Y son importantes en unas votaciones que, por primera vez, supondrán una elección puramente democrática del secretario general socialista. Ya saben, “1 militante, 1 voto”, y nada de manejos de aparatos, delegados, compromisarios, familias y componendas.

A estas alturas ya sabrán que hay dos candidatos principales con opciones reales de ganar el liderazgo, ambos jóvenes diputados: Eduardo Madina y Pedro Sánchez. El tercero en discordia es Juan Antonio  Pérez Tapias, con menos opciones. Y también ha aparecido un cuarto “outsider”, Alberto Sotillos, que difícilmente logrará si quiera los avales para participar en la elección.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez es un economista de brillante currículum y posición centrada // Foto: Wikipedia

Las posiciones dibujan a un Pedro Sánchez de corte socialdemócrata tirando a liberal, para un PSOE ubicado en un tibio centro-izquierda. Enfrente, un Madina más abiertamente progresista, o al menos eso parece. Y finalmente a un Pérez Tapias que es de la izquierda clásica, marxista, hasta el punto que sus mensajes se parecen bastante más a los de IU o Podemos que al discurso del PSOE de los últimos 30 años.

Los dos diarios impresos nacionales más conservadores, ABC y La Razón, dejaron clara su posición hace pocos días, con sendas portadas que tildaban de “moderado” a Sánchez; frente a un “radical” Madina. Exageraciones aparte (porque ya me dirán que tiene Madina de “radical”) lo cierto es que si pretendían hacer un favor a Sánchez, los dos periódicos de la derecha le echaron una auténtica soga al cuello. Fue un abrazo del oso. “Si Sánchez le gusta a Marhuenda no nos puede convenir, es imposible”, me decía estos días un veterano y sabio militante del PSOE provincial.

Precisamente, hablando de Guadalajara, las cosas también se están moviendo. Algunos de los líderes del partido en la provincia han empezado a posicionarse públicamente, aunque otros muchos están guardando un silencio, que no sé si es prudente, o directamente “cobarde” (por aquello de que, si no digo quien me gusta, no pierdo, digo).

Sanchez y Valerio

Sánchez, acompañado de Valerio y Bellido, en una conferencia en Guadalajara // Foto: PSOE

Ha quedado claro, por lo visto en sus perfiles de redes sociales, que la ex consejera, diputada nacional y portavoz socialista en la capital Magdalena Valerio es la cara pública más identificada con Pedro Sánchez en Guadalajara. Sus tuits de apoyo son casi de veneración, diría yo. Me cuentan también -aunque esto otro no he podido contrastarlo, la verdad- que buena parte del “viejo” PSOE provincial también está remando en esa dirección; y que Sánchez cuenta con el apoyo de gente de peso, como la ex secretaria general María Antonia Pérez León, por ejemplo. Incluso me dijo otro militante, muy recientemente, que el “desaparecido” José Luis Ros ha despertado de su letargo en sus últimos días para remover voluntades en favor del diputado madrileño.

De este puñado de viejos líderes socialistas alcarreños hay que sacar a otro ex secretario general, Jesús Alique, quien, vaya usted a saber por qué, está apoyando claramente a Madina. Me ha sorprendido la decisión del ex alcalde, la verdad, porque yo le tenía por un hombre del “ala derecha” del partido, cercano a las posiciones que pueden representar José Bono o el propio Felipe González. Pero parece que no.

Bellido y Madina

Pablo Bellido y Eduardo Madina en un mitin en Azuqueca de la última campaña europea // Foto: PSOE

Por su parte, el “nuevo” PSOE de Guadalajara, el que lleva las riendas en la actualidad, está identificado con el diputado vasco. Aunque el secretario provincial Pablo Bellido ha prometido “neutralidad”, ha dicho que no recogerá avales, y no quiere decantarse públicamente por nadie, no es difícil saber que representa un perfil de renovación de izquierdas, y que sus simpatías están con Madina, al que se llevó a Azuqueca, sin ir más lejos, en la última campaña electoral. También son “madinistas”, y estos de modo muy abierto, los dos “números 2” del partido: los vicesecretarios Eusebio Robles y Rafael Esteban. Es curioso, qué vueltas da la vida política: Hace apenas dos años, Robles y Esteban estuvieron a punto de enfrentarse entre ellos en un Congreso Provincial, peleando por ser el secretario general, ante la renuncia de Pablo Bellido a presentarse. Y sólo el postrero cambio de opinión de este último propició la lista de consenso, en la que integró a su lado a ambos. Ahora, el ex concejal de la capital y el alcalde marchamalero, que iban a luchar por controlar el partido en Guadalajara, están remando en la misma dirección. Debe ser el roce, que hace el cariño.

Tapias y Trotsky

Pérez Tapias representa el marxismo que aún queda en el seno del PSOE. En su Twitter colgó esta foto

En cuanto a Pérez Tapias, que representa a una histórica corriente interna como es Izquierda Socialista, son pocos los apoyos alcarreños claramente expresados que he conseguido encontrar. El del concejal de la capital Víctor Cabeza es uno de ellos. Y, obviamente, el de la gente de IS en Guadalajara es otro, aunque tienen poco peso. El brazo guadalajareño más conocido de Tapias, y este sí es importante, es el de la mediática cabanillera Beatriz Talegón, quien es de hecho uno de los grandes apoyos del granadino en su campaña.

Quizá piensen que importa poco la visión provincial de estas posiciones. Pero créanme si les digo que tendrán su importancia local. Porque quién apoye a quién, o cómo lo haga, será recordado cuando sepamos el resultado de la votación. Por ejemplo: Hasta hace poco, Magdalena Valerio estaba convencida de que debía intentar de nuevo el asalto a la Alcaldía en 2015, frente a la oposición de Pablo Bellido. Me cuentan que en los últimos días ya no está la cosa tan clara. Pero intuyo que sus opciones cogerán fuerza si gana Sánchez, y se diluirán casi por completo si lo hace Madina.

En cualquier caso, es una elección apasionante, por cuanto la presión de Madina por el “congreso abierto” ha desbaratado cualquier capacidad del aparato de parachutar a sus elegidos. Las urnas son incontrolables cuando se vota en libertad, y bien lo sabe Susana Díaz, que estaba dispuestísima a ser secretaria general, pero sólo si le preparaban un Congreso a medida (como las Primarias andaluzas que “ganó” sin jugar); y que que ha cogido las de Villadiego en cuanto a visto a la democracia aparecer por la puerta.

Se presentan pues unos días intensos en la familia socialista, con un chico “bueno”, como se presenta Madina; un “rojo” de vieja escuela como Tapias; y ese economista de cartel imponente (por currículum, y por presencia), que es Sánchez.

El favorito es “El Bueno”, pero a lo mejor la presencia de “El Rojo” acaba brindando el triunfo a “El Guapo”. El final del western lo analizamos en unos días.