De lobos, pastores y corderos

Lobos con piel de pastor

Portada del libro del periodista alcarreño. // Foto: Edit. San Pablo

*Por Juan Ignacio Cortés.

El escándalo de los abusos sexuales de menores dentro de la Iglesia católica fue definido por Benedicto XVI como la mayor crisis de la institución desde la reforma protestante. Lo que comenzó como un leve rumor sobre algunos sacerdotes más cariñosos de lo debido en Estados Unidos, se reveló con el tiempo un complejo entramado de horror y silencio en el que jugaban un papel esencial centenares de sacerdotes abusadores, miles de víctimas y una jerarquía eclesiástica que no quiso darse por enterada y que trabajó duro para ocultar los abusos creyendo así defender la reputación de la Iglesia. Con su actitud solo consiguió agrandar el abismo de dolor en el que habían caído las víctimas.

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Menores acosadas

Los hechos tuvieron lugar en el IES Luis de Lucena de la capital.//Foto: foroactivo.com

Los hechos tuvieron lugar en el IES Luis de Lucena de la capital.//Foto: foroactivo.com

Por Ana María Ruiz

La Policía Nacional detuvo la pasada semana en Guadalajara a un joven de 19 años por once presuntos delitos de abusos sexuales cometidos contra otras tantas niñas de entre 12 y 13 años que acudían a estudiar a su mismo instituto: el Luis de Lucena, ubicado en el barrio de La Estación de la capital. Valiéndose de su edad, este individuo aprovechaba presuntamente los recreos para practicar tocamientos de carácter sexual a las menores en contra de su voluntad. Tras asistir a una de las charlas que impartieron varios agentes del CNP dentro del Plan Director para la Convivencia y Seguridad en los Centros Educativos, las víctimas decidieron poner los hechos en conocimiento de la directora del centro, quien los trasladó la Policía. Las investigaciones que han culminado con la detención comenzaron el pasado mes de febrero, constatándose además que el joven tenía antecedentes por hechos similares.

Soy madre de una preadolescente de 12 años que este curso ha comenzado su etapa de Secundaria en el instituto y les puedo jurar que se me revuelve el estómago con tan sólo pensar que un malnacido le pueda poner la mano encima a mi hija. No quiero reproducir lo que se me pasa por la cabeza y lo que yo le haría a este “presunto” si me dejasen cinco minutos con él a solas porque probablemente la detenida sería yo.

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