Un campo de concentración perdido entre carrascas

Por Gloria Magro.

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Foto: Carlos Pajas. Asociación Histórica Frente de Guadalajara.

En una planicie elevada sobre las alcarrias, más allá de Villanueva de Argecilla (37 hab.), una red de caminos de concentración parcelaria dibuja un laberinto intrincado de carrascas y aliagas por donde solo transitan agricultores de camino a sus labores y algún senderista ocasional. Ochenta años atrás estos parajes recónditos acogieron batallones de tropas requetés durante la Batalla de Guadalajara. La documentación de la época y los restos de los barracones que aún permanecen en pie así lo atestiguan. En ese monte hubo también, según los investigadores, un campo de prisioneros del que hoy nadie parece dar cuenta. Documentar ese lugar de memoria histórica de la Guerra Civil sumido en el olvido es el objetivo que se ha trazado el equipo de arqueólogos del Instituto de Ciencias del Patrimonio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La próxima primavera, si no hay mayores contratiempos, empezarán los trabajos de prospección. Al frente de ellos, el científico Alfredo González-Ruibal, a cuyo cargo han estado las excavaciones en el Valle de los Caídos que han dado a conocer como vivían los presos y trabajadores.

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Crónicas (incívicas) de un pueblo

 

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Arcenes sembrados de desperdicios en un entorno idílico, la subida a Villanueva de Argecilla.

Por Gloria Magro.

El perro es un ejemplar magnífico de pastor alemán o tal vez de pastor alsaciano. Me acerco confiada, su dueño conversa con un paisano mientras el animal, firmemente amarrado a su lado, nos mira amigable con sus profundos ojos oscuros. El perro olisquea mi mano y en un gesto mil veces repetido, hago amago de acariciarle la cabeza. En ese momento, retrocede, lanza un ladrido y se abalanza, llevándose mi mano izquierda entre las fauces. Por un momento pienso que la he perdido. El dueño deja la conversación y lo aparta. “No le gusta que le toquen”, me dice mientras yo recupero mi extremidad que sorprendentemente está entera aunque el dedo índice muestra la marca de los dientes. “¿Estás bien, guapa?” Me ha mordido, le digo aún incrédula por lo sucedido y con el corazón a cien por hora. “Está vacunado”, me dice mientras examina los exiguos daños. Al parecer he sido una imprudente por tocarle sin preguntar antes y pese a ello he tenido mucha suerte. Y más hubiera tenido si el espléndido animal que su dueño lleva tan alegremente este verano por el pueblo porque es muy manso y no hace nada, según dice, hubiera llevado bozal. ¿Lo paseará también sin bozal cuando regrese a la ciudad? En los pueblos todo vale, o al menos eso parece. Sigue leyendo

Lavanda, esplendor en la Alcarria.

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El aceite esencial de lavandina no tiene propiedades medicinales pero su aroma está presente en todo tipo de productos industriales de gran consumo. Foto: Alcarria Flora.

Por Gloria Magro. 

Más arriba de Almadrones, en una finca de ocho hectáreas que mira al monte San Cristóbal, en lo que ya es Parque Natural del Barranco Del Río Dulce, el zumbido de cientos de abejas laboriosas sobre el espliego pone banda sonora a una somnolienta tarde de finales de julio. Las plantas, perfectamente alineadas y de un color lavanda intenso, desprenden un aroma inconfundible a aceites esenciales, un manto impecable a la altura de cualquier fotografía de la Provenza francesa o la Toscana italiana. Y sin embargo esta finca está en Algora, al abrigo de miradas indiscretas pero también fuera de la última ruta que está poniendo a Guadalajara en el mapa turístico internacional, la de la lavanda. Podría decirse que de la gestión de este recién descubierto recurso depende el despegue económico de una amplia comarca de la provincia. La Alcarria será lavanda o no será.  Sigue leyendo