25N, la lucha contra la desigualdad que mata

Por Sonia Jodra

De las 42 mujeres que este año han perdido la vida en nuestro país a manos de sus parejas o ex parejas, una es de nuestra provincia. Al margen de la fría cifra, lo cierto es que la lucha contra esta desigualdad que mata debe estar más viva que nunca, para frenar los discursos negacionistas y el machismo que cada vez cala más entre los jóvenes junto a otros postulados de la extrema derecha como el racismo o la aporofobia. Centros educativos, colectivos ciudadanos e instituciones celebraron ayer en Guadalajara este día de reivindicación y justicia.

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Enseña tus cartas

Por David Sierra

Cuando se creó, la veían como la ‘maría’ de las consejerías. Esas que se crean más para situar a estómagos agradecidos que para llevar a cabo una gestión verdaderamente eficaz en la materia. Sin embargo, en apenas unos meses ha quedado de manifiesto que es uno de los departamentos del ejecutivo autonómico con mayor actividad y vocación por el bien común en su ámbito. Hace unos días presentaba su última iniciativa bajo el lema ‘Tú puedes ayudar’ para combatir la violencia machista de cara al 25N, fecha asignada para la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

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Era suya

Por David Sierra

Era suya. La había querido tanto como nadie en el mundo. Siempre atento a sus deseos. Abandonando todo aquello que le hacía feliz, antes de conocerla. Encogiendo el estómago cada vez que alguien se acercaba con intenciones deshonestas. Para no saltar a las primeras de cambio, pues esos piropos no están al alcance de la boca de cualquiera.

La amaba con locura. Tanto que cuando marchaba de fiesta sólo podía pensar en si habría salido también ella. La imaginaba, derrochando todo el encanto que le había atrapado de la misma manera que lo hacía aquella otra chiqueja, dos metros más allá de la barra donde el alcohol se mezclaba con miradas lascivas y contorneos impropios de alguien con quien los polvos no tuviesen mayor recorrido que el de una noche de juerga. Culpable por hacerle sentir culpable. Por ser la causante de ese desasosiego que produce el miedo a ser descubierto. A perderlo todo en un momento, en un desencuentro.

Amigas, amigos. Demasiados botarates perturbados. Comeorejas que no hacen más que dar ideas absurdas. Le miran con recelo, con suspicacia, con inquietud, con toda la desconfianza que conlleva haberlo descubierto. Sin pasamontañas y coartadas, mejor salir al paso con una estrategia de correa corta, palo y zanahoria. Y así se van truncando dos vidas, apesadumbrados los que les rodean, porque entrometerse en casa ajena ha dejado de estar bien visto desde que las puertas de dos hojas y cerrojo, dieron paso a las de llave de tres vueltas y cadena.

Violencia de género, machista o contra la mujer llegan a su máxima expresión cuando la muerte se concreta. Cuando el celo se desborda o cuando la víctima decide liberarse dejando a su agresor sin presunción de inocencia. Cuando el castillo de naipes montado entre bastidores, se viene abajo dejando huérfano de valores al sometedor sobre el sometido. Tampoco contribuye el estresante avance social, que desubica una y otra vez a quienes han forjado su juicio en una serie de directrices ancladas en tiempos de una felicidad forzada.

Casi 1.100 víctimas fueron obligadas a abandonar este mundo de la manera más cruel desde que se empezaron a contabilizar cifras allá por 2003. A lo largo de este trayecto, la sensibilización ha ido creciendo con años de mayor esplendor y otros con sombras en el marco de una crisis económica que ha marcado también el devenir de las políticas desarrolladas en este sentido. Y llegados a este punto, los interrogantes sobre el funcionamiento de las diversas medidas tomadas a lo largo de todo este tiempo siguen presentes. Con un aliciente más, el surgimiento de un grupo que se desmarca del movimiento y lo cuestiona hasta el punto de negarlo, sin complejos.

El bosque, no obstante, no es tan denso como para ocultar los árboles. Disponer de un teléfono y herramientas para formalizar las denuncias, la existencia de juzgados específicos para tratar el asunto o la cada vez mayor especialización de las fuerzas del orden público para actuar en estos casos son avances importantes que están jugando un gran papel. La cada vez mayor red de cobertura sobre las víctimas, en contribución entre todas las administraciones públicas también va dando sus frutos a pesar de que las inversiones siguen siendo, en muchos casos, insuficientes. En otros, principalmente en los pequeños municipios, la historia cambia. A las administraciones locales de pequeña envergadura les siguen faltando medios para desarrollar planes contundentes contra la violencia machista y malgastan los fondos que les tocan, a suerte de lotería por tener a un zurrante entre los suyos, en un aprovechamiento de recursos para satisfacer otras demandas municipales. Y así, en nombre de la violencia machista se adquiere mobiliario, se llevan a cabo infraestructuras varias o se desarrollan actividades o actos culturales y/o deportivas que bien sirven para rellenar la programación de unas fiestas o una temporada estival poco ambiciosa, pero poco contribuyen a evitar una emboscada.

Y mientras unos solicitan la contundencia de la prisión permanente revisable, en otras esferas los planteamientos de actuación sobre los agresores continúan en estado difuso con escasos programas piloto de intervención que, si bien muestran resultados esperanzadores, aún no han logrado atraer un apoyo más unánime.

Quizá sea hora, salvando las distancias, de menos minutos de silencio y más tiempo y financiación para agarrar el toro por los cuernos y, por un lado, endurecer las políticas de sensibilización en todos los ámbitos y, por otro, de actuar más allá de con las propias víctimas e incluir la figura del agresor en esa batería de medidas necesarias para identificarlo con antelación y disuadirlo para que entienda que nadie es suyo.

De mujeres y brujas

Por Celia Iglesias

Las mujeres estamos divididas en nuestra historia desde siempre. Las buenas y las malas, las correctas y las incorrectas, las castas y las putas, las santas y las brujas, las feministas y las no feministas, las madres y las que no lo son… y así sucesivamente hasta el infinito y más allá…

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Los otros virus

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El coronavirus no es la única epidemia que sufrimos esta semana. // Imagen: TVE

Por Álvaro Nuño.

No cabe duda de que la noticia de los últimos días en Guadalajara es la evolución del archinombrado «coronavirus». Desde que el pasado domingo se conociera el primer caso de infección en nuestra provincia, el de un vecino de Marchamalo de 62 años ingresado en la UCI del Hospital General -y donde todavía permanece-, una noticia que nos sonaba un poco a chino de repente se ha trasladado como quien dice a la puerta de nuestra casa, con la consiguiente preocupación y atención de los medios de comunicación. Parecía sólo cuestión de tiempo que el ahora rebautizado por la comunidad científica COVID-19 no apareciera por aquí puesto que somos un provincia cercana a Madrid y porque todos vivimos en un mundo intercomunicado y global, para lo bueno y para lo malo. Apenas cuatro días después, ya son ocho los casos detectados, la mitad de ellos relacionados con el primero y con foco en la localidad campiñera.

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Póntelo, pónselo

Por David Sierra

Fue a finales de los ochenta, en 1988 concretamente, cuando un anuncio sobre las prácticas de riesgo para contraer el SIDA alteró las conciencias conservadoras hasta el extremo. El spot, encargado por el Ministerio de Sanidad dentro de la campaña de prevención de esta enfermedad, y recogido bajo el lema ‘SiDa / NoDa no cambies tu vida por el SIDA’, se retransmitió por TVE y mostraba dos dibujos animados con formas redondeadas manteniendo relaciones sexuales, pinchándose con jeringuillas, besándose o bebiendo litronas, entre otras conductas susceptibles de favorecer el contagio de este virus y cómo se debía actuar para evitarlo.

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Héroes cotidianos

Voluntarios

Participantes en el Día del Voluntariado en Guadalajara // Foto Twitter Ayto. Gu.

Por Álvaro Nuño.

Pepe tiene 67 años. Como cualquier otro jubilado podría entretenerse jugando a la petanca, paseaando por la avenida del Colesterol en las mañanas soleadas, haciendo la compra o cuidando de los nietos. Sin embargo, aprovecha su experiencia como conductor y se dedica a ir a buscar a un grupo de ancianos, trayéndoles desde la casa de cada uno a un centro social de la ciudad donde trata de que pasen un buen rato a la semana, sacándoles de su absoluta soledad, fomentando que se relacionen, que hablen de sus cosas y que realicen de paso ejercicios de memoria. Cuando termina la sesión, coge de nuevo la furgoneta y les deja de nuevo en sus domicilios. Para estas personas, estas salidas son una verdadera terapia sanadora de su principal enfermedad, la soledad y el olvido.

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No estás sola

manifestacion contra la violencia de genero

Foto:// Agencia EFE

Por Sonsoles Fernández Day

Hoy le ha costado ponerse el abrigo. El golpe que se dio ayer en la espalda no le ha dejado dormir, pero tiene que llevar a los niños al colegio. Seguramente se le pasará en unos días. Se ha tomado un ibuprofeno, eso le irá bien. Al menos puede andar sin que se note. No tiene ganas de hablar con nadie, a ver si se va a poner a llorar. ¿Por qué no le gustaría ayer lo que le hizo de cena? Si ya lo había cocinado otras veces. Será eso. Le dijo que estaba aburrido de sus comidas. Le tiró el plato al suelo y la empujó contra la mesa. Cuando estaba tirada en el suelo le dio una patada en la espalda. ‘Levántate y limpia esto, inútil. ¡Que tienes la casa hecha un asco!’ Sigue leyendo

De datos, aforos y mujeres muertas

Acción de la Plataforma Feminista de Guadalajara. // Foto: Plataforma Feminista de Guadalajara

Acción de la Plataforma Feminista de Guadalajara. // Foto: Plataforma Feminista de Guadalajara

Por Patricia Biosca

¿Ha estado alguna vez en el Teatro Buero Vallejo? En una de esas funciones en las que se han acabado las entradas, que abarrotan la sala. Con esa foto en la cabeza, ahora imagine esta otra: todas y cada una de las personas que ve riendo, esperando a que comience el espectáculo, que charlan animadamente con el de al lado, todas y cada una de ellas, muertas. Todos asesinados con violencia, estrangulados, acuchillados, cosidos a balazos, desmembrados. 1.003 personas -número de aforo de butacas-, incluída usted, muertas de una manera terrible. Y más de medio centenar que se quedó fuera sin entradas, también. Ahora tiene una idea de todas las mujeres que han perdido la vida por la violencia machista solo en España desde 2003. 1.064 féminas que podrían estar riendo, esperando que empiece el show, charlando con sus hijos, sus nietos o sus amigos. Pero para las que cayó el telón mucho antes de lo esperado.  Sigue leyendo

Nacionalidades contra educación

Edificio abandonado donde se produjeron los hechos de la violación en grupo en Azuqueca de Henares. // Foto: El Español

Edificio abandonado donde se produjeron los hechos de la violación en grupo en Azuqueca de Henares. // Foto: El Español

Por Patricia Biosca

Guadalajara, esa provincia que no suele salir en los titulares de los medios nacionales, fue noticia la pasada semana por un acto brutal, cruel, salvaje, vomitivo: la violación en grupo a una menor de 12 años. Durante un año los hechos permanecieron ocultos a la opinión pública, entre susurros de pueblo. Aunque aquella ominosa tarde Policía y Guardia Civil se pusieran a investigar a los seis agresores tras la denuncia; aunque había otra niña que se salvó casi de milagro de un infierno que duró 45 minutos; aunque el grupo de amigos de ambas estaba presente en las inmediaciones de aquel inmueble abandonado que sirvió para tapar tres cuartos de hora de horror; aunque existía un instituto en el que todo el mundo sabía qué es lo que había pasado el 15 de marzo de 2018. Y durante 365 días nadie dijo nada. ¿Por qué? Sigue leyendo