Alarmados

Por Gloria Magro.

Mi amiga perdió a su padre este verano así que lleva semanas de trámites y papeleo. El último de ellos ha sido contratar una alarma de seguridad para la casa del pueblo. Ahora que irán menos por allí les preocupan los okupas y también la posibilidad de que roben en su ausencia así que han pensado en ponerse en contacto con alguna de las muchas empresas que ofrecen servicios de vigilancia y aviso a las autoridades en caso de intrusión. Mi amiga y su familia pagarán por dormir tranquilos y la empresa conseguirá un cliente más.

Estadística en mano, la posibilidad real de que alguien ajeno entre en una vivienda en la provincia de Guadalajara es más bien remota y mucho más lo es la posibilidad de una okupación. Sin embargo, las estrategias basadas en el miedo funcionan, a las empresas de seguridad las están haciendo ricas y el negocio no para de crecer. Esta semana el Ministerio del Interior ha dado nuevas instrucciones a las Fuerzas de Seguridad para agilizar y homogeneizar los trámites en caso de okupación o allanamiento.

En Guadalajara de un tiempo a esta parte muchos inmuebles presentan en sus fachadas el logotipo rojo y plateado de una conocida empresa de alarmas a modo de aviso disuasorio para los amigos de los ajeno y que ahora también se promociona como un recurso efectivo contra el nuevo enemigo a batir: los okupas. Un fondo de inversión sueco ha pagado recientemente 1.321 millones de euros por hacerse con algo menos del tres por ciento de Securitas Direct. La empresa escandinava es el cuarto grupo de servicios de seguridad más grande del mundo, presente en 56 países y con cerca de 370 mil empleados. Sus anuncios suenan constantemente en la radio y al escucharlos cualquiera diría que vivimos en un país de ladrones, okupantes en potencia -si es que tal palabra existe- e inseguro, con una policía incompetente y una Justicia inoperante.

Las cuñas publicitarias de esta compañía reproducen todo tipo de situaciones, de familias y de necesidades; todas con un denominador común: el recurso al miedo. En radio y televisión no dan tregua y cualquiera que haya pinchado en algún enlace verá como sus redes sociales empiezan a escupir información no deseada sobre dispositivos antirrobo. Por un no tan módico precio al mes ofrecen la seguridad de que nadie entrará en casa sin ser percibido de antemano, visto, grabado y en última instancia si accede, disuadido por el ruido ensordecedor de una alarma e incluso de humo esparcido por un dispositivo que impedirá que los intrusos cumplan con su objetivo. Tal debe de ser el potencial de este mercado que en los últimos meses hasta las empresas de telefonía ofrecen de forma adicional este tipo de productos.

Según los datos del Ministerio del Interior, Guadalajara es una provincia segura dentro de un país muy seguro como es el nuestro. Hasta la fecha, este año se han registrados 50 robos en domicilios. Si tenemos en cuenta que solo en la capital el Ayuntamiento estima que hay censadas cerca de 45.000 viviendas y en la provincia la Diputación Provincial cobra el IBI de 195.000 más -sin incluir a 18 municipios que gestionan sus propios impuestos, entre ellos algunos de la importancia de Azuqueca de Henares y Trillo-, la estadística demuestra que se trata de una polémica artificial basada en un alarmismo interesado y no en en cifras reales y demostrables, al menos aquí. El número de delitos denunciados en domicilios en Guadalajara durante 2020 es de momento un 13 por ciento inferior a la del resto de España y también un 10 por ciento inferior a 2019, es decir, que la delincuencia en la provincia no solo no aumenta sino que a día de hoy va en descenso. La posibilidad por tanto de que nuestra casa sea asaltada u okupada a día de hoy es mas bien remota, comparable poco más o menos con la posibilidad de que nos toque la Lotería de Navidad aunque siempre hay a quien le toca.

Marisa se levantó de la cama de madrugada, desvelada por el ruido que salía del jardín de los vecinos. Sabiendo que hacía mucho tiempo que esa casa no se alquilaba, no dudó en asomarse a la ventana trasera a ver que ocurría. Los dos hombres habían saltado la escueta valla sin seto y después de acceder al interior por el salón, habían vuelto a salir mientras la vecina insomne contemplaba atónita la escena. Por algún motivo discutían a voces y así, discutiendo, los encontró la policía y se los llevó. De no haber sido sorprendidos in fraganti, los dos hombres hubieran cometido en principio un delito de allanamiento de morada, tal vez agravado con robo, lo hubiera decidido el juez; pero de haber decidido quedarse irregularmente en la casa, ambos hubieran cometido un delito de usurpación o una okupación en función de la propiedad y la utilización del inmueble.

Pese a la creencia popular, la okupación, regulada jurídicamente como delito de usurpación, no es lo mismo que el allanamiento de morada. Son tipos penales distintos que afectan a bienes jurídicos diferentes y que comportan penas radicalmente opuestas. Su comisión no depende de si alguien está unas horas o unos días fuera de casa cuando un extraño accede a su vivienda y al volver descubre que no puede entrar en su propia casa, sino de la naturaleza del inmueble en el que el intruso ha entrado. Si se trata de nuestra morada, de nuestro lugar de residencia, estamos ante un allanamiento pero si se trata de un inmueble en desuso -propiedad de un banco, por ejemplo-, es una usurpación.

En España el delito de allanamiento de morada de un particular se encuentra tipificado en el art. 202 del Código Penal que contempla dos modalidades típicas: la básica, entrada en morada ajena y mantenimiento en la misma contra la voluntad del morador, castigada con pena de prisión de seis meses a dos años (art. 202.1 C.P.) y el tipo cualificado si conlleva violencia o intimidación, castigado con de uno a cuatro años de prisión y multa (art. 202.2 C.P.).

La okupación, conocido como delito de usurpación se regula en el artículo 245.2 C.P. y su definición es muy clara: “El que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular, será castigado con la pena de multa de tres a seis meses“. La propia definición lo dice: no puede constituir morada. Si constituye morada, estamos ante un allanamiento y la policía puede actuar de forma inmediata para desalojar a quien está en el interior de la vivienda que se enfrentará a penas de prisión. Sin embargo, si se okupa un inmueble que NO constituye morada, el desalojo sólo se podrá ejecutar con la preceptiva orden judicial, con otros procedimientos y otros plazos que previsiblemente se alargarán en el tiempo.

La crisis económica a partir de 2011 y la abundancia de viviendas desocupadas pertenecientes a entidades bancarias en los grandes cinturones urbanos propician situaciones percibidas como indeseadas por los vecinos que generan grandes titulares en los medios de comunicación pero que no dejan de ser marginales. Aún así, algunos partidos políticos utilizan la okupación como recurso partidista, apelando al miedo y la inseguridad jurídica a sabiendas de que no existe esa inseguridad porque como delito está perfectamente tipificado. El Ayuntamiento de Guadalajara aprobó en el pleno del pasado 4 de septiembre una moción del Grupo Popular que incluía medidas concretas como la creación de un protocolo específico dentro de la Policía Local para abordar de un modo más eficaz los casos de okupaciones. La moción salió adelante con el apoyo de PSOE, Ciudadanos y Vox. Un día después, el grupo municipal de VOX apoyaba en la Plaza Mayor una concentración de la Plataforma Stop Okupas a la que no acudió literalmente nadie.

Esta misma semana el Ministerio del Interior ha puesto en marcha un nuevo protocolo de actuación policial para tratar de agilizar el desalojo de okupas. Aunque aseguran que las okupaciones no se han incrementado notablemente, también afirman que “existe una percepción subjetiva de inseguridad ligada a este fenómeno y, por tanto, hay que darle respuesta”, según informaba el periódico El Mundo el pasado jueves. La novedad principal es que se elimina el plazo de 48 horas para echar a los okupantes. Además, se establece que hay delito de allanamiento de morada tanto en la okupación de primera vivienda como en la segunda residencia y en ambos casos es posible desalojar de forma inmediata al intruso sin necesidad de solicitar medidas judiciales. Se trataría de una instrucción para “clarificar” y “homogeneizar” los modos de actuación de las fuerzas de seguridad conforme a la legislación actual y de acuerdo con los criterios establecidos por la Fiscalía General del Estado.

Además de la mejora de los atestados, Interior ha hecho público que habilitará este mes en la aplicación para móviles Alertcops una herramienta específica para que cualquier ciudadano, propietario o vecino, pueda alertar con su teléfono a las fuerzas de seguridad de que un inmueble ha sido okupado e, incluso, pueda proporcionar a los agentes fotos del lugar. La instrucción de Interior también incluye actuaciones de tratamiento, información y asesoramiento a las víctimas.

El miedo es libre y las imágenes de desahucios, vecinos problemáticos y además ilegales que protagonizan horas y más horas de televisión como relleno de todo tipo de programas resultan alarmantes. Fuera de España, en Europa, es inusual ver viviendas con tapias, muros y ventanas enrejadas. Se trata de una cuestión cultural en países donde ni siquiera tienen persianas o cortinas que les resguarden de miradas ajenas. Aquí ahora hemos dado un paso más allá, contratamos seguridad privada para afrontar nuestros temores sean o no infundados.

Culebrones

Estado actual del Poblado de Villaflores. // Foto: ANP
Estado actual de uno de los edificios del Poblado de Villaflores. // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

No hay verano que no realice al menos una visita de inspección al Poblado de Villaflores. Confieso mi atracción por ese lugar tan fantasmagórico y mi desesperación al ver que año tras año, su ruinoso estado de abandono absoluto va de mal en peor. Cambiar, lo que se dice cambiar, ha cambiado poco desde que en 2016 se cayó la espadaña de la casona principal y la propiedad -la empresa Hercesa, por un lado, y el Ayuntamiento de Guadalajara, por el otro- tomaron alguna medida de seguridad, no fuera a ser que el siguiente derribo tuviera consecuencias fatales para las personas que, como servidor, siguen subiendo allí de vez en cuando para echar un vistazo. Así, se vallaron todos los edificios y se pusieron algunos contrafuertes de madera en aquellos inmuebles con amenaza inminente de derrumbe.

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El discurso del odio

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Por Vanesa Martín de Juan (*). 

En los años 80 en Reino Unido en medio de la dura huelga de los mineros británicos, un grupo de gays y lesbianas llamado Lesbians and Gays Support the Miners se propuso recaudar dinero para apoyar a los huelguistas. Era una época llena de profundos prejuicios contra el colectivo y a pesar de eso un grupo de activistas LGTBI viajaron en autobús hasta un recóndito pueblo en el sur de Gales para entregar las donaciones conseguidas para apoyar el movimiento minero y a su vez, sin pretenderlo, conseguía eliminar los prejuicios de toda aquella gente.  Comenzaba entonces una historia de amistad y solidaridad que culminaría con los mineros marchando al frente de la manifestación del orgullo en Londres en 1985. Sigue leyendo

Apagón cultural

 

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La cultura dinamiza durante todo el año la vida social de la provincia y genera una importante actividad económica que en estos momentos se encuentra paralizada.

 

“En Guadalajara no nos rendiremos nunca, no nos pararemos, proyectaremos nuestro Maratón de Cuentos, construiremos una cabaña, nos refugiaremos en ella, encenderemos la luz y el espectáculo dará comienzo un año más en la Ciudad de los Cuentos: cultura viva de sabiduría popular, ancestral y libre”. Concha Carlavilla.

 

Por Gloria Magro.

La cultura popular ha resultado ser el último campo de batalla donde obtener réditos políticos aunque en juego haya miles de puestos de trabajo y un sector económico muy rentable que podría salir seriamente dañado, también en Guadalajara. En estos tiempos de pandemia, cualquier asunto, por importante que sea, si no está referido a la situación por la que atravesamos, es visto como algo superfluo, frívolo, secundario y falto de empatía. Y si además resulta un tema que pueda tener alguna doblez o al que se le pueda sacar algún tipo de ventaja política, bienvenido sea.

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Póntelo, pónselo

Por David Sierra

Fue a finales de los ochenta, en 1988 concretamente, cuando un anuncio sobre las prácticas de riesgo para contraer el SIDA alteró las conciencias conservadoras hasta el extremo. El spot, encargado por el Ministerio de Sanidad dentro de la campaña de prevención de esta enfermedad, y recogido bajo el lema ‘SiDa / NoDa no cambies tu vida por el SIDA’, se retransmitió por TVE y mostraba dos dibujos animados con formas redondeadas manteniendo relaciones sexuales, pinchándose con jeringuillas, besándose o bebiendo litronas, entre otras conductas susceptibles de favorecer el contagio de este virus y cómo se debía actuar para evitarlo.

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Sus ciberseñorías

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El diputado de Vox por Guadalajara, de pie el segundo por la derecha. // Foto: Twitter Ángel López Maraver

Por Álvaro Nuño.

¿Cómo vivieron los tres diputados que representan a la provincia de Guadalajara la emocionante y en demasiadas ocasiones agria sesión de investidura que finalmente ha convertido al socialista Pedro Sánchez en presidente del Gobierno, con el apoyo de Unidas Podemos junto a otras fuerzas minoritarias y la necesaria y pactada abstención de los independentistas catalanes y vascos de ERC y Bildu? Hemos realizado un sencillo ejercicio consistente el repasar sus muros de Twitter en esta última semana, ya que esta es la red elegida por excelencia por los políticos para trasladar sus experiencias y pensamientos.

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Animalario alcarreño

 

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De arriba a abajo y de izquierda a derecha, Thor es un mestizo de 3 años que lleva 2 en el albergue, Nube es un gatito de 2 años, muy cariñoso; Amanda es una mestiza de nueve años que entró con cuatro en la protectora y Dafne es una gatita que lleva toda la vida en La Camada.

Por Gloria Magro.

Los fines de semana es habitual ver a muchos paseantes de perros de La Camada por la mota del río Henares. La cercanía del albergue y lo agradable del entorno, en plena naturaleza desde Los Manantiales hasta la ronda norte, hacen que la elevación sobre el río sea el recorrido habitual de muchos amantes de los animales, incluso de aquellos que no tienen perro en propiedad. Entre ellos destaca una pareja que lleva a dos mastines de imponente tamaño y andar pausado. Los perros pertenecen al Centro Municipal de Acogida de Animales y fueron abandonados juntos en una gasolinera de Guadalajara hace ya algún tiempo.

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Raritos

Por David Sierra

Ya decían que, de pequeño, era un poco “rarito”. No se comportaba como los demás chavales. Jugaba en solitario, como si supiera que era diferente al resto, sin saber en qué o porqué. En su casa, nunca sospecharon nada, aunque reparaban constantemente en que Manuel era un muchacho “especial”. Achacaban su comportamiento retraído a su insuperable timidez y no daban importancia a otros asuntos cruciales que en la adolescencia adquieren la relevancia suprema cuando entra de lleno la efervescencia por otras personas.

A partir de ese momento, se buscó las habichuelas. La identidad con la que sentirse en plenitud. Y al cabo de un tiempo, la encontró. Nunca dijo si fue mediante la experimentación o era algo que le venía adquirido. Tampoco valoró la posibilidad de que fuera una enfermedad o un castigo del más allá por el que debiera de hacer voto de castidad para salvar su alma. El dato tampoco importaba, ni ha importado, salvo en algunas situaciones de esparcimiento en las que, a modo de chiste, daba una de cal y otra de arena a fin de otorgarle curiosidad al secreto.

Fue en la madurez de su juventud cuando dejó el armario. El cisma familiar que pareció ser, nunca llegó, a pesar de la pesadumbre inicial de los progenitores. Ayudó el vivir fuera, en una de esas regiones de costa, cuyos habitantes cansados de presenciar continuamente en las visitas veraniegas la transgresión de la moral dominante, interiorizaban cualquier diferencia como normal. En todas las casas cocían habas, por lo que se guardaban mucho en los reproches.

En el pueblo, cuando acudía, la cosa cambiaba. Nadie preguntaba, aunque entre corrillos algunos se jactaban. Era un modo de afirmar su hombría que se convertía en cobardía, cuando por la calle con él se cruzaban. Le analizaban, tratando de encontrarle la “pluma” que nunca tuvo. Se mostraban distantes. Angustiados, no fuera que se enamorase de alguno. Y, en el más estricto privado, se cuestionaban que a ellos mismos pudiera también pasarles. Las conversaciones en torno al tema revelaban todo tipo de pensamientos y situaciones en las que se daba rienda suelta a las promiscuidades más extravagantes.

En esa época, hace ya más dos décadas, y en un pueblo como los de nuestra provincia hubiera sido mucho más complicado dar el paso. Aún hoy día, resulta complicado. Los avances en este sentido no han sido en vano, a pesar de la invisibilidad que algunas administraciones han fomentado cuando los colectivos lo han intentado. Por eso es tan importante que una ciudad como Guadalajara haya acogido con total serenidad los trigésimo primeros encuentros estatales de la diversidad sexual. No es una cuestión baladí, que esta provincia y esta ciudad, en la que un partido homófobo ha obtenido un diputado, se convierta en unos días en el centro nacional de la pluralidad. Y que todo haya transcurrido sin ese despendole atribuido.

EELGBTI4-370x277En este sentido, lo cierto es que las voluntades institucionales han cambiado y aunque la sociedad alcarreña aún debe recorrer un largo camino en este apartado, con el apoyo de las administraciones eso suele ser más sencillo. Traer esta concentración a Guadalajara es un primer paso, pero no el único. Es fundamental demandar políticas en todos los ámbitos que erradiquen la exclusión social y la discriminación por cuestiones de género e identidad sexual. El reto es arduo puesto que el punto de partida sigue estando demasiado bajo. No se trata de convencer, sino de enseñar a respetar y entender que cualquier persona tenga garantizados los mismos derechos al margen de cualquier condición sexual.

Al acecho están los “lovox” que intentan aprovechar la más mínima fisura para poner en riesgo los avances alcanzados y los que están por llegar. Son los beneficiarios de la desigualdad generada por los gobiernos que actúan con tibieza. Los garantes de esa moralidad arcaica que tratan de imponer con extrema brutalidad. De hecho, en el último año varias organizaciones sindicales como USO y CC.OO han advertido un incremento en los delitos de odio relacionados con la orientación sexual y la identidad de género, una circunstancia que coincide en el tiempo con el ascenso político de la formación de ultraderecha.

Urge, por tanto, aprovechar las sinergias actuales en el gobierno regional de PSOE y Ciudadanos en torno a este asunto, de cara a la agilización de esa Ley LGTBi prevista y dotarla del presupuesto suficiente para combatir con todos los mecanismos las desigualdades por identidad de género. Apremia también para evitar lamentos como los de la vecina Castilla y León donde la coalición formada por el “trifachito” compuesto por Partido Popular, Ciudadanos y VOX han rechazado la tramitación de un texto legislativo similar presentado por segunda vez por la Federación Castellana y Leonesa de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales (FECyLGTB+) para su debate como proposición de ley.

Es el tiempo de actuar. De aunar consensos y establecer los mimbres necesarios para que no se produzcan pasos atrás. Es la hora de combatir con normas y leyes las imposiciones procedentes de otras épocas. Es el momento de que personas como Manuel puedan manifestar cualquier condición sexual con naturalidad, sin que ello suponga un menoscabo o un desprecio de su identidad. Y quienes pueden hacerlo, cada día que pasa, están tardando.

Son los mismos

Por David Sierra

Había que mirar los datos con perspectiva. Alejarse de los resultados inmediatos y las declaraciones de éxito y alabanza. Retraerse de los mensajes que auguraban que Guadalajara era ahora más “facha”. Poner distancia sobre el terreno en el auge de VOX, de la ultraderecha. Y entender que lo que nunca se fue, sigue estando aunque configurado de otra forma. Que los votantes de la formación verde no son nuevos, ya estaban en los bares, en las tiendas, en el supermercado, en las discotecas, en los puticlubs. Puede ser el vecino, el amigo, el compañero de trabajo, el pescadero, la frutera o la conocida a la que saludas todos los días porque simplemente coincides con ella a una hora determinada todos los días. Y es un alivio comprobar que, en realidad, todo sigue igual.

Quien mejor lo ha expresado en nuestra provincia ha sido Antonio Román. El ahora senador por el Partido Popular reconocía, apenas unas horas después de conocer los resultados del 10N, que “si las fuerzas de centroderecha hubieran aceptado la propuesta de Casado hoy estaríamos hablando de una mayoría absoluta”. Así lo expresaba la Crónica de Guadalajara en su noticia en la web donde también apuntaba que “la única manera de desbloquear esta situación es concentrando el voto”.

Y es que, a diferencia del paracaidista y ya diputado por VOX en la provincia, Ángel López Maraver, Román conoce a la perfección y por su nombre y apellidos en algunos casos a muchos de los que en estos comicios han preferido quitarse la careta. Algunos, de hecho, han compartido durante años misma afiliación e ideología con el exalcalde.

Nada más lejos de la realidad; si tomamos como referencia las cifras del centro derecha guadalajareño en los diferentes comicios celebrados en la última década. En 2011, cuando aún Ciudadanos no había tomado relevancia a nivel nacional y VOX estaba fraguándose en las entrañas del Partido Popular, el conservadurismo concentrado en la gaviota obtuvo 71.362 votos. Cuatro años después, en los comicios generales de 2015, la suma de la derecha – ya con ‘naranjas’ y ‘verdes’ disputando escaños en el arco parlamentario – fue de casi 72.500 votos. No obstante, los ‘populares’ concentraban aún buena parte del poder en la derecha a pesar de perder más de 24.000 sufragios. Eso sí, Ciudadanos le arrebataba un diputado nacional de los dos que tuvo cuatro años antes.

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Sin duda alguna, el medio rural se ha convertido en una de las principales lanzaderas para la irrupción de la formación política de Santiago Abascal como alternativa de poder en el conservadurismo español. Sustentada en un relato basado en la defensa a ultranza de la caza y de la tauromaquia como símbolos de la españolidad, ha conseguido atraer la atención de las poblaciones de la España vaciada a la que aún le cuesta entender que buena parte de su repoblación transita ineludiblemente por el acogimiento de esa inmigración capaz de instalarse en aquellas zonas donde más carencia de recursos hay, bien sea por cuestiones económicas, laborales o simplemente por una mayor cercanía en la asimilación del espacio con sus entornos de origen. Ese hecho ha generado que las provincias como es la de Guadalajara, donde estos sentimientos son más sensibles y esas carencias más acuciantes, el mensaje de la ultraderecha haya calado de manera más profunda y significativa.

A ello se suma un Corredor del Henares carente de identidad que en apenas unos años ha pasado de la bonanza desmesurada a la miseria más deprimente para acabar subsistiendo a los vaivenes de la inestabilidad del mercado laboral. De la ilusión al desencanto en un chasquido de dedos. Buena parte de su población, más bien joven, ha perdido o nunca ha encontrado un referente ideológico y político estable sobre el que sustentar su ideario de acuerdo con la realidad de la zona. Promesas incumplidas sustentadas en el ladrillo y la logística con condiciones que, tras el golpe de la crisis y levantar la cabeza, ya no son lo que eran. Un filón para introducir el mensaje del odio al diferente y de la confrontación que VOX ha explotado de manera excepcional, dado que lo lleva intrínseco en su naturaleza.

Atendiendo de nuevo a las cifras, y a modo de comparativa, la diferencia en la suma de las ‘derechas’ en nuestra provincia entre las Elecciones Generales de 2011 y éstas últimas es de menos de 700 votos. Ante esta disyuntiva, lo que sí se desprende es que el Partido Popular tiene un grave problema de fondo, puesto que buena parte de ese electorado ultraconservador, que hace una década se resguardaba en la calle Génova, ha decidido, de momento, caminar por su cuenta y ha sumado a su causa a todas aquellas ovejas descarriadas que hace tan solo unos años anhelaban convertirse en ‘clase alta’. Son los mismos rescoldos de la España del pasado, que se han unido de nuevo para azuzar la llama. Y corresponde ahora a quienes mantuvieron las brasas, de manera definitiva apagarlas.

PD: Los datos han sido extraídos de la siguiente fuente: https://resultados.elpais.com/elecciones/2019/generales/congreso/07/19.html

 

Para no olvidar la diarrea

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Santiago Abascal, líder de Vox. // Foto: EFE

Por Patricia Biosca

—Papá, ¿tú a quién vas a votar?- pregunta la niña. Acaba de escuchar el telediario en la televisión y ha visto caras de gravedad hablando sobre las cifras de gente que no tiene trabajo. Lo llaman “paro”. 

—Pues a Aznar, a ver si arregla esto un poco.- Le dice su progenitor sin más explicaciones. 

—¿Son los buenos?- Vuelve a la carga la pequeña, intentando buscar la coherencia dentro de un cuento real del que aún se le escapan partes de la trama. 

—Algo así. Tú preocúpate de estudiar, que de lo demás ya nos encargamos los mayores.- Zanja el padre.  Sigue leyendo