Homenaje virtual en Mauthausen

Background-Default-7

El nombre de Guadalajara está ligado en los libros de Historia la lucha antifascista en Europa. Muchos alcarreños dejaron su vida por esa causa. Foto//Mauthausen Komitee Österreich.

 

Por Gloria Magro.

El 17 de noviembre de 1941, Nicolás Aladrén Merino, un joven de 32 años falleció en el campo de concentración de Gusen, en Austria, a miles de kilómetros de Medranda, su pueblo natal. Un simple número en una estadística criminal y largamente olvidada. La memoria de este hijo de un molinero de La Toba, -único dato de él que se conoce-, ahora recuperada, es la de uno de los 65 guadalajareños que fueron deportados a campos austriacos durante la II Guerra Mundial. Mañana, domingo 10 de mayo de 2020, estaba previsto que tuviera lugar en Mauthausen el homenaje a los españoles represaliados por los nazis dentro de los actos del 75 aniversario de la liberación de los campos austriacos, y que iba a contar con la presencia de representantes de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Guadalajara. La situación de pandemia por el COVID-19 ha hecho que el acto se lleve a cabo de forma virtual y también que se pueda seguir en la distancia. 

Sigue leyendo

Guadalajara sin mancha (III)

Sin-título

Diversos y diferentes pero con un futuro común que nos aporte desarrollo económico y prosperidad.

 

Por Gloria Magro.

Miles de visitantes de todo el mundo han pasado estos días por el stand de Castilla-La Mancha en FITUR, la Feria de Turismo más importante de España. En un espacio de 1.370 metros cuadrados la Junta de Comunidades ha desplegado un año más todos sus recursos para mostrar al mundo el músculo cultural, gastronómico y de naturaleza que ofrece nuestra región y atraer así visitantes a la comunidad autónoma. Mañana domingo y a modo de colofón, es el Día de Guadalajara en FITUR. Juntos sumamos y no solo en turismo. Sigue leyendo

Las lápidas perdidas

D8B77AE0-8179-4C8F-A68F-77DCDCE63D8B.jpeg

No todas las familias recuperaron a sus muertos tras la contienda. Foto: Biblioteca Nacional.

Por Gloria Magro.

Después de todo un año sin ir al pueblo, lo primero que hacemos nada más instalarnos para el verano es subir a limpiar las  lápidas familiares al cementerio. No hay forma de zafarse de esta especie de ritual que mi madre lleva a rajatabla cada mes de julio. Armadas de cubos y trapos pedimos la pesada llave de hierro a su cancerbero, el bar del Justi, y allí nos plantamos bajo un sol de justicia dispuestas a restregar el mármol polvoriento, renovar las flores de tela y pegarnos un rato de recuerdos y filosofía materna. Los comentarios son inmutables año tras año. Empiezan con un “Ay, hija, ¡y qué todos hemos de acabar aquí!”, seguido de un “¡ya descansan aquí juntos, toda la vida trabajando para esto!” Y mientras, le damos a la bayeta sobre los abuelos, el tío, los bisabuelos… para finalizar con  otro clásico: “Y claro, como tú no tienes hijas, ¿quién te va a limpiar a tí la sepultura?”. Sigue leyendo