Guadalajara no es la Luna

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Por Celia Luengo

Qué tristeza ver cómo las máquinas derribaron hace algunos días otro edificio, uno más, en el centro de Guadalajara. No era un edificio bonito ni singular, no tenía ningún valor especial, esa no es la cuestión, era simplemente uno más, uno de tantos. El problema no es el derribo del edificio en sí si no un hecho mucho más significativo y es que Guadalajara se parece cada día más a la Luna, no por su falta población, que también, sino por la cantidad de cráteres que la salpican. Como si un meteorito cayera cada algunos meses y dejara un agujero más en nuestra ya raquítica estructura urbanística. Hoy ha sido el edificio de Marián, ayer fue el Palacio del Vizconde de Palazuelos en la plaza de San Esteban, ¿y mañana?

El último edificio desaparecido víctima de la piqueta, a finales de marzo, en la calle Bardales

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