‘Matarile’ al trasvase

El periodista Paco Campos.

Por Paco Campos *

Si me permiten voy a cambiar la letra de esta canción tradicional: “Dónde está el agua matarilerilerile, dónde está el agua maratilerilerón chimpón”. Las llaves del trasvase, al contrario de lo que dice la tonadilla original, todos sabemos quién las tiene, no están “en el fondo del mar”, pero no conocemos el propietario del agua, a dónde va a parar. Recientemente se ha aprobado un nuevo envío a Levante de 101 hectómetros, pese a que los embalses de cabecera están al 23%. Se pide agua, pero seguimos sin conocer exactamente, más allá de las generalidades, quién disfruta del caudal, qué hectáreas se riegan, de forma pormenorizada, con propiedades incluidas y nombres de los propietarios, y, en su caso, qué complejos turísticos se benefician, porque tenemos derecho a sospechar, no a afirmar, que el uso que se da a este líquido elemento no va destinado para lo que se suele anunciar cada vez que se aprueba una derivación. Habría que hablar de los usos furtivos de ese caudal que sale de Guadalajara con destino a campos de golf –hay estudios, como el de la Universidad de Castilla-La Mancha, que lo demuestran- o pinchazos en la tubería del trasvase con dirección a usos agrícolas no declarados. ¿Estará el agua en el fondo del mar, junto con las llaves?

Se abusa de un bien que sigue siendo barato, y más si comparamos lo que les costaría a los agricultores levantinos pagarlo desalado si Zapatero hubiera cumplido con su compromiso de aplicar en su totalidad el plan de desalación. Sonará mal para muchos, pero aquí la realidad es que cada comunidad debería apañarse con los recursos hídricos que tuviera, así no habría que echar cuentas más allá de las necesarias para un aprovechamiento óptimo de los mismos. Digo apañarse, porque, por ejemplo, la agricultura intensiva de Levante se ha creado como una actividad artificial, gracias al caudal de una cuenca que se encuentra emplazada a cientos de kilómetros. Cientos de hectáreas subdesérticas son irrigadas con el agua, cada vez más escasa, de una zona que, a priori, tiene abundancia hídrica, mientras hay estudios que demuestran que las lluvias han disminuido un 40% en los últimos 40 años. Otro asunto es la necesidad de beber, que no se puede negar a nadie. Ahora, una vez más, uno de acuerda del borrador del Plan de Cuenca del Tajo, que sigue guardado en el cajón de la Confederación y me afeito la cabeza si sale adelante en las condiciones en que se redactó, beneficiosas para ambas partes, Castilla-La Mancha y Murcia. En él precisamente se adaptaba el sistema de regulación a la pluviosidad de los últimos años. Pero seguro que pesan más otros intereses…

Por todos estos motivos, la sociedad de Guadalajara, o para ser más precisos, y con el máximo respeto, los mismos de siempre, han puesto el grito en el cielo. Lo han hecho la Asociación de Municipios Ribereños, los representantes del PSOE más que los del PP porque, ya se sabe, algunos lo usan como arma arrojadiza contra la política protrasvasista del Gobierno de Cospedal, así como la Plataforma en Defensa de los Ríos Tajo y Alberche. Siempre con la aprobación y respaldo del PSOE que también lo utiliza para sus fines políticos (¿en qué cajón se encuentra la Ley del Agua?).

Sin embargo, en la calle, donde debería estar la protesta, espontánea, sin manipulaciones políticas, es un asunto que no preocupa demasiado, vamos, que los vecinos de las localidades del entorno de Entrepeñas y Buendía no están dispuestos a cortar carreteras, ni nada por el estilo. Entre tanto se olvida el verdadero trasfondo reivindicativo y la realidad que supone el mantener activa una infraestructura de enorme impacto medio ambiental. Si el Gobierno de España –el actual y los anteriores- se ajustara a la Directiva Marco del Agua de la UE –y no a los intereses electoralistas procedentes de Murcia y Valencia, feudos del PP-  estos embalses deberían ser utilizados primordialmente como una enorme infraestructura de regulación que garantizara en todo momento un caudal ecológico suficiente para mantener el ecosistema del Tajo. Por eso se debería dar matarile al trasvase y no por alguna otra cuestión falaz cuando se habla del “agua para nuestro desarrollo”, para el de Guadalajara. Y yo me pregunto: ¿Para qué desarrollo? ¿Qué perspectivas tiene de crecimiento la zona ribereña? ¿En qué medida real crecería si no hubiera trasvases más allá de la conversión de la zona en un museo naval y un lugar para el lucimiento de las embarcaciones de la gente adinerada? Esto es así, porque realmente no hay ningún plan que promueva la generación de riqueza a partir de la ejecución de obras para crear extensos regadíos con el objeto de que pudieran ser irrigados con “el agua que nos pertenece” por derecho natural. Por otra parte, para qué queremos reservar al margen de los trasvases 800 de los 2.400 hectómetros cúbicos de Entrepeñas y Buendía, lo equivalente, más o menos, al 40 por ciento de lámina estable de reserva en los pantanos, si no hay población para que los utilice con el fin de desarrollarse. Para qué queremos tanta agua si la zona abarca más o menos 8.000 habitantes (hay que recordar que en Beleña hay 50 hectómetros de capacidad para abastecer a todo el Corredor del Henares, sus 500.000 almas y las innumerables industrias que quedan, pese a la crisis). ¿Tanta agua queremos si, además, las obras de abastecimiento directo desde el Tajo están en su recta final?

En fin, que, con este panorama, no queda otro remedio que luchar por dar matarile al trasvase con el objeto de tener el agua de los pantanos para el disfrute propio, para sacar a pasear las relucientes embarcaciones y desempolvar el traje de capitán. A menuda Guadalajara aspiramos, a la del Mar de Castilla de los 70, representativa de una sociedad de ricos y pobres, de sirvientes y servidos, mientras el motor económico seguiría en otros puntos de la geografía nacional porque, desde luego, Murcia no renunciaría jamás al desarrollo alcanzado, mientras nosotros nos tendríamos que conformar con esos museos virtuales de vacaciones y fin de semana en los que se están convirtiendo nuestros pueblos.

 * Francisco Antonio Campos Vicente, afincado en Alcalá de Henares, atesora  una larga trayectoria en el periodismo de Guadalajara, ligada a la cabecera Nueva Alcarria, donde comenzó -en la etapa como bisemanario- cubriendo Corredor del Henares, para, tras el paso a diario, ampliar la cobertura geográfica, convertirse en jefe de sección de Provincia en 2005 y, desde 2008, redactor jefe del mismo área, hasta que se ha desligado del proyecto, este mismo año. 

1 comentario en “‘Matarile’ al trasvase

  1. Cabe recordar que la «poca» población de la zona que abarcan los pantanos ya han tenido LIMITACIONES en el uso de agua, tanto de regadío como en sus casas. Motivo suficiente para parar este sin dios de trasvase que lleva siendo lo mismo y siendo utilizado, como dice el artículista SIEMPRE con fines políticos (repito: SIEMPRE) y no por bienestar de nadie.
    Esto es como «invertir». Es aprovechar un recurso (económico, por ejemplo, en este caso de «materia prima») y en lugar de hacerlo en los pueblos de la zona, se hace en otro lado, es una decisión política y punto.
    Así están quedando los pueblos de Guadalajara, despoblados por ideología económica, marginados y sin futuro ninguno.
    Pero al margen de todo, llega ya un momento en el que se está PASANDO la línea de la subsistencia, es decir, que ya casi ni hay agua para las casas o regar y quieren destinarlo vayasé-usted a saber donde. Ya no es cuestión de invertir «o progresar» que visto lo visto en las últimas décadas no hay resquicio del PP-PSOE que así lo pretenda, es una cuestión de marginalidad atroz para los pueblos a los que no se les dejará ni agua.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.