Jugando a ser Asimov

Por Elena Clemente * ELENA-HEXAGONO

Hace medio siglo, el escritor y bioquímico de origen ruso Isaac Asimov aventuraba en un artículo para el New York Times cómo sería el mundo en 2014. Haciendo un ejercicio de ciencia ficción, imaginó que los robots existirían aunque no serían ni comunes ni muy buenos; que existirían los teléfonos inteligentes, que una nave no tripulada llegaría a Marte o que la enfermedad del aburrimiento se extendería cada año, con consecuencias mentales, emocionales y sociológicas.

La ciencia ficción no es un una buena herramienta para pronosticar, coincido con el escritor y editor Miquel Barceló: imagina muchos futuros y, por tanto, es difícil que se cumplan. La firma del convenio de esta semana entre el consejero de Educación, Marcial Marín y el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, ha precipitado algunos de estos vaticinios sobre “Guadalajara ciudad universitaria” muy al estilo de las novelas de Asimov.

La presidenta Cospedal ha dicho que el futuro campus será “un espacio vital en el centro histórico de la ciudad”, que va a ayudar a revitalizar y dinamizar esta zona, además de aportar más riqueza y juventud. Se trata de recuperar el “espíritu de ciudad universitaria”.

La ampliación de la presencia universitaria en Guadalajara siempre ha despertado este tipo de proyecciones futuristas. Era, cuando menos presuntuoso, el proyecto que defendió el PSOE en la Junta para el campus en el polígono del Ruiseñor, en una extensión mucho más amplia y con un Parque Científico y Tecnológico. Un proyecto que fue anunciado en grandes presentaciones, que ahora ha sido descartado por Toledo y del que apenas ha quedado una pequeña parte de su ala científica: un centro silencioso y desconocido prácticamente, el Guadalab, que en noviembre presentaba una Semana de la Ciencia con el fin de acercarlo a los vecinos y ‘humanizarlo’.

Particularmente me convence más el nuevo proyecto, con el aprovechamiento de los edificios que ya hay construidos en las Cristinas, al lado de las dependencias actuales de la UAH. Pero eso no significa, como defiende la presidenta Cospedal, que el centro así será más dinámico y que la ciudad recuperará su espíritu universitario porque dudo que alguna vez lo tuviera. Es obvio que habrá más jóvenes y que consumirán en los establecimientos del centro, pero eso no basta para convertir a Guadalajara en una “gran ciudad universitaria”, según sus palabras. Eso es otro ejercicio de ciencia ficción.

Cuesta imaginar a Guadalajara convertida en Alcalá, Salamanca o Santiago de Compostela. Para dinamizar el centro, no sólo hacen falta campus, sanear tuberías y ensanchar aceras, aunque sea un primer paso. Hacen falta también casas de cultura, cines, teatros, una buena oferta cultural que ya no existe, salvo ciertas excepciones, porque atraería negocios y también vecinos. La cultura siempre da más de lo que recibe, es un universo por explotar. Público hay y necesidades de ocio, cada vez más.

Más pronto que tarde, conoceremos el proyecto de ese nuevo Campus, una vez que se cierre el trato con Defensa, propietaria de los terrenos donde se pretende levantar la ampliación. El traspaso podría venir a mediados de año, cuando dicen que empezaremos a recuperarnos de este vatacazo impresionante que llaman crisis económica. Todo estará preparado entonces para que el proyecto se lance y coja impulso en 2015. ¿Estoy también yo haciendo ciencia ficción? Más que imaginarme futuros, como Asimov, simplemente soy realista: el proyecto no saldrá porque estemos saliendo de la crisis, sino porque en mayo de ese año hay elecciones.

* Elena Clemente (Madrid, 1973) es periodista, con posgrado en Producción, Redacción y Locución Radiofónica. Desde que se licenció en la Complutense, ha trabajado en diferentes emisoras locales de Madrid, en el diario El Mundo y en Guadalajara desde 2002, entonces en el bisemanario Guadalajara Dos Mil, donde fue redactora de Suplementos y de Cultura hasta 2008. Tras su paso por Oviedo, regresa a Guadalajara para trabajar en El Dia. Con su cierre, en julio de 2012, impulsa con dos compañeros el digital cultural http://www.culturaenguada.es, que coordina y que edita trimestralmente una edición en papel. Formó parte del equipo de El Hexágono desde su inicio en agosto de 2012 hasta hace justo ahora un año.

La gran ilusión

Decoración de El Rincón Lento.//Foto: elrinconlento.

Decoración de El Rincón Lento.//Foto: elrinconlento.

Por Elena Clemente

En unos días en los que el patio está revuelto entre corruptelas varias, duques sin mucha ética y ciudadanos indignados porque esto ya no hay quien lo aguante, surgen oasis donde apetece refrescarse ante tanta basura. Proyectos ilusionantes, como el que El Rincón Lento decidió abrir hace cerca de cuatro años, que reciben premios por ser buenos emprendedores sociales, o el de la parroquia de San Salvador, que poco a poco, piedra a piedra, se va levantando en un barrio joven, en Aguas Vivas.

Su tótem es Jesús Mercado, la piedra angular de una iniciativa que, quién lo diría, ya va por la segunda fase. Ha inventado campañas singulares para la televisión o el Club de Amigos del Salvador, que permite que todos los socios y colaboradores, por 10 euros al mes, se beneficien de descuentos en las empresas que también participen en la construcción de la parroquia. La fe mueve montañas, dice el dicho, y pronto, en septiembre calculan, está previsto que con el nuevo curso pastoral, se corte la cinta inaugural de esta construcción.

En el Rincón Lento persiguen que Guadalajara sea una ciudad donde se crea también en una filosofía alternativa a la que el sistema impone, una vida sosegada ante el estrés, un stop ante la rapidez que nos dicta el mundo actual, una filosofía de la lentitud, de mimar cada cosa, cada detalle…, una vida ecológica y sostenible, respetuosa con el medio ambiente, amante de lo natural. La Universidad Europea de Madrid y la Internacional Youth Foundation se lo han reconocido y han creído que son los mejores emprendedores sociales de España.

Otro oasis, esta vez de cuento, es La Caperuza Roja, un club para lectores inquietos, para lectores voraces, una propuesta de animación a la lectura para niñas y niños de 3 a 12 años. Concha Carlavilla, Susana Martínez y Luisa Borreguero lo han creado recientemente en el Espacio Karaba, tras años de trabajo en la Biblioteca Pública con las pequetecas. Dicen que animar a leer no es una tarea que se pueda medir, que no hay fórmulas matemáticas ni recetas mágicas que den resultados exactos, que conseguir la afición lectora es una tarea lenta. Su amor por la literatura infantil y juvenil y por transmitir lo bello que es el mundo lector, impregna cada sesión con ilusión envidiable.

Ilusión y amor por los animales es la que mantiene aún después de más de dos décadas de trabajo en La Camada, Ascensión Moranchel. Su premio, el Mª José Gallego, que entregó la pasada semana Ecologistas en Acción es más que merecido. Aunque admite que nuestro comportamiento hacia los animales poco ha cambiado a pesar de los esfuerzos, de sus palabras no se desprende cansancio sino todo lo contrario, la necesidad imperiosa de que el trabajo ha de continuar porque España, es el país que más abandona a sus mascotas, y Guadalajara suspende en esta asignatura.

Como ocurría en la película de Jean Renoir ‘La gran ilusión’, ambientada en la II Guerra Mundial, los prisioneros se mantienen vivos pensando en el gran tunel que cavarán para poder escapar y recobrar la libertad. En Guadalajara existen pequeños ‘túneles’ también que por momentos te hacen creer que otro mundo es posible. Proyectos que son aliento y esperanza.

PDA.- Con este artículo, despido mis reflexiones en el blog El Hexágono. Gracias a mis compañeros y, por supuesto, a los lectores, que siguen este oasis periodístico donde se puede pensar y escribir libremente.

Por pedir que no quede

Robe Iniesta, cantante de Extremoduro.//Foto: extremoduro.com

Robe Iniesta, cantante de Extremoduro.//Foto: extremoduro.com

Por Elena Clemente

Por pedir que no quede. Cientos de guadalajareños han participado ya en la encuesta de la concejalía de festejos. “Dí que grupo te gustaría que actuara en fiestas que haremos todo lo posible por traerlo”, parecen decir con esta propuesta. Extremoduro, el grupo que lidera ese gran poeta -a veces nada elegante- llamado Roberto Iniesta, tiene todas las papeletas por el momento, ya que arrasa con cerca de 500 peticiones. Resulta extraño que la banda extremeña aún no haya pisado la capital siendo uno de los grandes grupos que ha dado el rock español. Le siguen Marea y Melendi, aunque superando sólo los 200 votos.

Teniendo en cuenta el auge que últimamente tienen las redes sociales y su tirón mediático, la iniciativa de la concejalía que dirige Jaime Carnicero ha sido acertada. Sobre todo, porque es de agradecer que, al menos, se escuchen las peticiones del oyente. Al fin y al cabo, la fiesta es de los guadalajareños.

Desde aquí me sumo al casi medio millar de personas que apoyan la candidatura de Extremoduro. De la encuesta -aún faltan por conocer los votos que han hecho llegar a la concejalía via email- se desprenden varias cosas: la primera, que los votantes son preferentemente de gustos rockeros y, salvo algunas excepciones, jóvenes. Por dar ideas, Extremoduro sería un buen cabeza de cartel del festival Guadarock, siguiendo así la estela de anteriores ediciones y no rompiendo el estilo que define a los grupos que cierran este festival-concurso.

Analizando la encuesta, vemos a un Sabina, de capa caída, que se queda con apenas 33 votos… Nada despreciables son los 173 votos de Fito y los Fitipaldis, aunque ya actuaron hace unos años. O los 132 del sensible Pablo Alborán.Y mirando a la luna, por ponernos a soñar, ahí figuran los AC/DC con una cincuentena de votos, Coldplay, con 12 o Lenny Kravitz, con apenas 6, Metallica, con 28, Iron Maiden con 13, Jean Michel Jarre, con uno solo o Tiziano Ferro y Weezer, que apenas llegan a 5. Aunque mucho me temo que los cachés de estos artistas superan el presupuesto municipal.

Inexplicablemente se ha colado en la lista un mago, Manolo Talman, que aprendió con la famosa caja de Magia Borrás, y hoy es uno de los mentalistas españoles más aclamados. Una anécdota casi en una lista plagada de nombres del panorama musical no tan reciente, donde vuelven a estar Los Secretos, La Oreja de Van Gogh o Bisbal.

Carnicero ya tiene una buena lista de propuestas no sólo para hacer el cartel de conciertos de Fuente La Niña sino el de los conciertos de Santo Domingo. Miren si no, las peticiones para Camela, Un Pingüino en mi Ascensor o Los Pecos. Han sido la banda sonora de muchos finales de fiesta en un conocido bar de copas del centro y llenarían, sin duda, la plaza, como aquel año en que Mojinos Escozíos atrajo a las masas con su agro-rock.

Escuchar al pueblo es de sabios, asi que bienvenida esta encuesta. Por cierto, agrego un grupo más por si las moscas: Love of Lesbian… en el Espacio Tyce estarían bien.

Una decisión saludable

Manifestación en Hiendelaencia, frente al PAC.//Foto: serraniadeguadalajara.blogspot.com

Manifestación en Hiendelaencia, frente al PAC.//Foto: serraniadeguadalajara.blogspot.com

Por Elena Clemente

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJ-CM) ha decidido que se reabran, aunque sea con una medida cautelar, no definitiva, los centros de salud rurales, esos puntos de atención continuada (PAC) que se habían convertido desde el pasado lunes por orden del gobierno que preside Cospedal en puntos de atención hasta las tres de la tarde (o las ocho, en algunos casos), sin nocturnidad ni fines de semana.

Quien se ponga malo, verdaderamente grave, de momento no tendrá que recorrer distancias kilométricas que, a priori, no parecen descabelladas pero son un camino largo dependiendo de la zona y de la carretera. Con alguien gravemente enfermo, pueden ser una odisea. Porque no es lo mismo la vía que une Loranca con el centro de salud de Manantiales que la que une Majaelrayo, a los pies del Ocejón con Cogolludo, en la otra punta y con carreteras estrechas -aunque mejoradas-, con curvas en muchos de sus tramos y hielo en invierno.

La medida del TSJ-CM es transitoria hasta que tome una decisión definitiva -no ha oído todavía las razones de la Junta- pero como con la salud no se juega y el tiempo es vital, es hoy por hoy la mejor opción posible, la más justa y la más sabia: de momento, volverá la tranquilidad y se sosegarán los ánimos de los vecinos de las zonas rurales, indignados con razón, porque ven peligrar su vida, cómo se van evaporando sus parcelas de bienestar y cómo la sanidad pública va camino de convertirse en un lujo más que en un servicio.

Los ciudadanos de los pueblos, hasta de los pueblos más pequeños y recónditos de Guadalajara también pagan sus impuestos para tener todos los servicios. Una administración no se puede amparar en que son pocos los pacientes -la salud no entiende de horarios ni de días- y que como hay crisis hay que recortar lo que no se usa demasiado.

La Junta recurrirá esta decisión judicial -tiene un plazo de tres días- porque cree que tiene toda la razón y está convencida de que esta “reorganización de las urgencias nocturnas en las zonas rurales” no es un capricho sino una decisión muy meditada y encaminada a lograr una “sanidad sostenible”, dijo ayer por la tarde el consejero Echániz en una comparecencia posterior al auto del TSJCM. El cierre de las urgencias nocturnas está justificado porque se utilizan poco, vino a decir. Estos 21 ‘centros de salud’ atienden en la región a una población de 100.000 personas.

Pero lo que es más grave es que ante la decisión del TSJCM, el consejero Echániz contraataque diciendo que la administración intentará convencer a los magistrados de que “el plan a” -osea el cierre de las urgencias- “siempre sería mejor que el plan b” -¿qué es lo que nos espera si los jueces no le dan la razón a la Junta? ¿el cierre total de los PAC´s?-. “Se colocarán los recursos en el sitio más oportuno y útilConcentración Hiendelaencinay “habrá menos recursos para dedicarlos a otras cosas más importantes”, ha dicho Echániz. ¿Qué hay más importante que la vida?¿un centro de urgencias rural no es un sitio oportuno y útil?

“Estamos reordenando para ayudar a más gente” y “las urgencias están garantizadas”, esgrime la Junta. Que me digan cómo. De Majaelrayo a Cogolludo, donde está el PAC más cercano por el cierre de las urgencias en Tamajón, hay 37,5 kilómetros y se calcula que se tardan unos 52 minutos en recorrerlos. Conociendo la zona, pocos me parecen.

En Adobes, mejor no ponerse malo. En esta pedanía de Molina de Aragón, los vecinos tendrán que recorrer más de 50 kilómetros hasta el nuevo PAC. Porque no hay que olvidarse de otro detalle: los PAC´s no sólo atienden a los habitantes de la localidad donde están situados sino a muchos otros vecinos de pedanías más pequeñas.

La medida adoptada por Cospedal implica también la discriminación en el acceso a la sanidad, hacia quienes viven en poblaciones más pequeñas, con una orografía concreta. Y ha puesto de manifiesto la realidad del mundo rural, que reclama una sanidad digna. Cada vez se le están poniendo más trabas a aquellos que eligieron vivir en un pueblo. Parece que no interesa que existan. Y en una situación de crisis como la que vive el país, muchos son los que ven precisamente en los pueblos -en los de sus padres, en los de sus abuelos- esa oportunidad que la ciudad les niega.

Estaría bien que la Junta reflexionara durante estos tres días. Que piense mejor dónde se puede ahorrar verdaderamente de forma eficaz y que medite si los centros de salud se deben cerrar o abrir por criterios de sostenibilidad o son un derecho fundamental del ciudadano. Mañana se lo recordarán en la manifestación que partirá del Palacio del Infantado en Guadalajara. La gente está harta de que se juegue con su salud.

Un Museo por definir

Uno de los pasillos de la exposición permanente del Museo, 'Tránsitos'.//Foto: Museo Provincial de Guadalajara.

Uno de los pasillos de la exposición permanente del Museo, ‘Tránsitos’.//Foto: Museo Provincial de Guadalajara.

Por Elena Clemente

En 2013, el Museo Provincial de Guadalajara cumplirá 40 años en el Infantado como sede estable. En 1973, después de pasar por varias ubicaciones, como el convento de la Concepción, en la plaza Moreno o el propio Infantado (entre 1873 y 1898), el Museo Provincial se establecía definitivamente en el Palacio más famoso de la capital, un lugar emblemático y bello, adonde van a parar -quizás mucha gente lo desconozca- todos los hallazgos arqueológicos que se encuentran en los diferentes yacimientos que hay en la provincia, que son muchos.

El Museo se ha ido adaptando a las demandas culturales. Igual acoge una exposición fotográfica de los reporteros gráficos guadalajareños que una retrospectiva sobre el 1 de mayo o la gran muestra del Año Quijote, que delata a través de grabados, litografías y pintura cómo fue Guadalajara hace dos siglos, bajo los ojos de Genaro Pérez-Villaamil, máximo representante del paisajismo romántico. Ha sido con esta última muestra, ‘Guadalajara pintoresca’, clausurada esta misma semana, cuando el Infantado ha recibido más visitantes y eso no pasaba en los últimos 25 años.

El Museo no sólo ha sido y es un espacio expositivo, es guardián de los tesoros de otro tiempo y fiel restaurador de la memoria arqueológica que sabiamente ha querido mostrar en ‘Tránsitos’, la exposición permanente, que enseña a público y también a escolares -a través del programa de visitas didácticas y guiadas- quiénes fueron nuestros antepasados, cómo vivían, cómo era la Guadalajara remota, la de siglos antiquísimos.

También la Guadalajara de nuestros abuelos, porque en este Museo se expone el arte pero también la cultura, el paisaje y el paisanaje. Desde botargas hasta colmenas en tronco con tapa de pizarra; desde ‘La Virgen de la Leche’, de Alonso Cano hasta la escultura femenina que esculpió Zenón de Afrodisias, en el siglo II. Con ‘Tránsitos’, el Museo sacaba a relucir ‘sus fantasmas’ y transformaba seriamente su filosofía. Se convertía en una Pinacoteca moderna, con una exposición permanente sobre la vida del hombre: desde el nacimiento hasta el ‘más allá’.

En 2011, el Museo tenía planes para convertirse en un museo del siglo XXI, un paso más que se imaginaba como obra integral, pero tenía que esperar a que el Archivo Histórico se trasladara del Infantado al nuevo edificio, moderno, amplio, práctico y luminoso que espera pacientemente -no sé muy bien a qué- casi al final de la Avenida del Ejército, en el barrio de Escritores. Esa mudanza estaba prevista para la primavera de 2011.

El proyecto contemporáneo Museo Provincial de Guadalajara duerme en un cajón mientras el Archivo Histórico se desespera por la tardanza. Es verdad que el Museo ha dado pasos, como una intranet, conexión wifi, lecturas de código BIDI… pero también lo es, el hecho de que el gran proyecto museístico para este enclave duerme en un letargo por falta de presupuesto.

Quizás todo se resuelva a mediados de 2013, cuando se espera que esté lista la nueva Ley de Museos que se está preparando desde la consejería de Cultura que dirige Marcial Marín, y que promete una revolución en la gestión museística -en 30 años, es la primera ley de este tipo en la región-. Se quiere poner en orden el panorama museístico de la región y abrir la puerta al mecenazgo y la gestión privada. Quizás entonces sabremos si es posible que se abra el cajón y el Museo amplíe sus servicios o si se cobrará entrada por ver sus salas.

Sin prestación

Chiste de El Roto, publicado en El País.//Foto: El Roto.

Chiste de El Roto, publicado en El País.//Foto: El Roto.

Por Elena Clemente

El paro ha bajado en diciembre, tiempo de esperanza para muchos, para el optimismo, también para la tristeza y la incredulidad. Afortunadamente, ese trabajo -la mayoría, ocasional, de temporada- será un tiempo de oasis en medio del desierto. No sé si son espejismos o ilusión, propios de estas fechas. Ni siquiera si la política de empleo es errónea. Sólo que los trabajos que generan son en peores condiciones y de peor calidad.

Existen las cifras de parados, pero existe otra, más sangrante: la de las personas que no reciben ningún tipo de prestación, porque ya han agotado todas. En Guadalajara, existe una bolsa de casi 15.000 personas en esta situación,  un 7-8% de toda la población guadalajareña. Son personas que nunca antes habían pedido ayuda a los servicios sociales pero a los que la falta de recursos -ni tienen sueldo, ni paro, ni ahorros- han llevado a una nueva situación: son los nuevos excluidos sociales. Se han quedado sin trabajo, simplemente, y no encuentran ninguno.

La voz de alarma la han dado los dos Observatorios sociales -con sede en Sigüenza y Guadalajara-, Opegu y Opasi, de Accem. Las ayudas en parroquias en Azuqueca, por ejemplo, se han doblado.

La falta de prestaciones es, quizás, una de las consecuencias más graves de esta nefasta coyuntura económica. Porque no es más que una pieza de dominó a punto de caer y que, sin remisión, se llevará por delante todas las demás. Si no hay prestaciones, no se pueden pagar las facturas domésticas, hay deshaucios, no se puede llevar una alimentación equilibrada, se suspende el servicio de comedor escolar porque los padres no pueden permitírselo y en las zonas rurales, como así ha ocurrido en la Sierra Norte, por ejemplo, eso ha supuesto que el servicio de comedor se elimine del todo por falta de matrícula y que el servicio de transporte escolar sufra un desbarajuste que haga muy difícil la vida en el pueblo. Parece imposible pero es así. Es una larga cadena que empieza en los padres y puede terminar en los hijos, que también sufren la crisis.

Los Observatorios han detectado también que al no recibir ningún tipo de prestaciones, surgen nuevos modelos de convivencia. Quien no puede pagarse el piso, se vuelve con sus padres, y abuelos. O continúa viviendo con su ahora expareja, llevando como puede su vida.

La crisis económica no es sólo monetaria sino emocional y psicológica. Hace engordar el número de excluidos sociales y hace casi cotidiano lo que antes era un problema coyuntural. A cualquiera le puede pasar. Ya no es sólo un problema que se detecte en el seno de la comunidad inmigrante o de las minorías étnicas o de las personas largo tiempo sin recursos o sin lazos sociales.

Por eso, todas las administraciones necesitan estar coordinadas. Las administraciones, las ONG´s, los trabajadores sociales, voluntarios… toda la red ha de estar preparada para dar una respuesta conjunta y no duplicada a esta necesidad acuciante. En esto le doy la razón al consejero de Sanidad, José ignacio Echániz, cuando dice que “la pobreza, la marginación y la exclusión social son situaciones muy complejas y que exigen soluciones integrales. Si la colaboración entre las administraciones es siempre aconsejable, en este caso resulta imprescindible para obtener buenos resultados”.

El consejero ha destacado como “notable ejemplo de este buen criterio general” el desarrollo de los planes locales de integración social (PLIS), por valor de 2.610.000 euros, que propiciarán una “planificación muy eficiente” de los recursos asistenciales en media docena ciudades de Castilla-La Mancha, en colaboración y coordinación con los respectivos ayuntamientos. Todos, excepto Ciudad Real y Guadalajara, recibirán ayudas iguales o superiores a los 500.000 euros. El Ayuntamiento que dirige Román comenzó los primeros contactos para elaborar el I Plan de Inserción Local el pasado mes de marzo y aún no hay noticias concretas.

Ya no sólo se ha de pensar qué hacer con aquellos a los que la ayuda de 400 euros también se les agotó -en 2013, habrá un recorte del 34,6% respecto a 2012 en la partida de políticas activas de empleo, donde se engloba la ayuda de 400 euros-. Y si no hay ayudas, el precipicio humano y económico puede convertirse en abismo.

Hay que generar, además, otros mecanismos sociales en los que trabajar: bien en el área de vivienda, como el alquiler social o buscando ‘otra salida’ a los muchos pisos vacíos que existen -hay una gran bolsa de VPO´s que la administración no consigue vender-; la atención a menores, políticas efectivas de empleo y formación, la atención en el medio rural -si es difícil en la ciudad, en los pueblos, más porque se suman otros condicionantes- y también en el área psicológico-afectiva. Porque esta situación no sólo mina la cuenta de ahorro, también la moral.

Las pequeñas cosas

La puerta, lo poco que queda de una vieja casa en un 'pueblo negro'.//Foto: C.Jordá.

La puerta, lo poco que queda de una vieja casa en un ‘pueblo negro’.//Foto: C.Jordá.

Por Elena Clemente

Antolín busca el suelo más firme posible para levantar un muro sin cemento ni hormigón. Muestra cómo se levantaban las típicas parideras en los pueblos de la arquitectura negra y dorada. A golpe de martillo, rellenando con piedras falsas, la antigua construcción que servía de guarda de ganado para nuestros bisabuelos, llega hasta nuestros días como ejemplo de lo que significó y significa esta arquitectura para la comarca pero también como muestra de lo que se puede perder si la vida en los pueblos se hace cada día menos vida y más supervivencia.

Antolín es un vecino de toda la vida de unos de los pueblos con más renombre de la cara oriental de pico Ocejón, un mausoleo de piedra negra cuya ascensión es más que un premio y su postal, la que regala cada vez que llegas a su cumbre, una película imborrable.

Al otro lado del Ocejón, en otro pueblo con encanto, Miguel reconstruye con un amigo un muro de pizarra, un muro sin ningún tipo de mortero. En la construcción se aprovecha todo el material, sin desechar nada. Severino, a sus muchísimos años, cuenta a viva voz la historia de la iglesia de San Bartolomé, en Campisábalos: “estas iglesias miran a Italia, siempre al saliente”, dice con sabiduría popuular, la que sólo da los años.

Los tres protagonizan algunos de los videos de una iniciativa original que lucha por el mantenimiento de la comarca. Son empresarios de turismo rural, que se han reunido en viajandoporlospueblosnegros.blogspot.com.es

Los pueblos se llenan de vida y de futuro con gente que enseña las tradiciones, que cree que vivir en la naturaleza y no en la ciudad es todavía posible. Quienes hacen las cuentas, quizás lo saben, pero es tiempo de crisis, que todo lo disculpa. En los Presupuestos para 2013 de Diputación, los planes provinciales se reducen a la mitad respecto a 2012, las obras hidráulicas descienden hasta en un 70% y el convenio para arreglar caminos rurales solo refleja la mitad de lo que se tenía que consignar. Es el pan de cada día para los pequeños pueblos de la provincia, esos lugares de las pequeñas cosas, de las cosas cotidianas. No debe sorprender, si cada vez más, asistimos al decrecimiento de una provincia, sin núcleos con población.

La reducción de la deuda con los bancos, que roza el 120%, es -no hay duda- un lastre que es importante zanjar, pero es más vital, sin duda, invertir en esas pequeñas cosas de la vida -llámese transporte escolar o red de canalización- porque siguen siendo prioritarias las gentes antes que los bancos.

Por eso, cuesta entender que el porcentaje destinado a inversiones para el próximo año -no llega ni al 20%- sea inferior al porcentaje de la amortización de la deuda. “Lo que más molesta es pagar la hipoteca de la casa; tomar una caña, se disfruta más”, reflexiona el diputado de Hacienda, Lorenzo Robisco, para explicar el montante dedicado a menguar el déficit de la institución.

Sí, tiene razón. Pero: ¿de qué sirven las casas sin inquilinos? La inversión nunca ha de entenderse como un gasto sino precisamente como lo que es: una inversión, una siembra.