Requiem por la ribera del Henares.

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Un millón y medio de euros a gastar en apenas kilómetro y medio cuando el plan inicial lo que contemplaba era la mejora de la “mota” desde Castillejos hasta Los Manantiales.

 

Por Gloria Magro.

La vista desde el puente de Julián Besteiro es desoladora y da perfecta cuenta de lo que está ocurriendo en el río Henares a su paso por Guadalajara. La maquinaria pesada ha devorado la ribera, destrozando un ecosistema valioso y hasta ahora lleno de vida. Pese a que los vecinos creían que las obras habían parado, solo la climatología consiguió detener por algunos días el proyecto municipal que está devastando este paraje natural. Ni el sentido común, ni la legislación vigente, que ampara el Dominio Público Hidráulico han conseguido de momento acabar con este despropósito, visto lo cual, Ecologistas en Acción ha decidido llevar este tema los juzgados. Sigue leyendo

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Lo que pudo ser y no ha sido.

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En ese punto de la calle Mayor Baja, el panorama es desolador a poco sentido estético que se tenga. Foto: Nacho Izquierdo.

 

Por Gloria Magro.

Apenas faltan unas pocas horas para que liquidemos 2018 y el año se nos queda ya anticuado y viejo. El pan y la sal del día a día son esos escuetos comentarios en Twitter surgidos de todas partes en un bombardeo perpetuo e incesante que no se detiene nunca y al que, en la práctica, es imposible seguir el ritmo. La nueva fuente de noticias que alimenta al mundo es universal y no necesita secciones ni redacción alguna. Todos podemos ser el medio y el mensaje, sin necesidad de filtros y con un feedback continuo e incesante. Vivimos en la aldea global de McLuhan, aunque nuestra aldea alcarreña siga anclada en otra época y Guadalajara empiece a recordar una ciudad de posguerra. Sigue leyendo

Cuando no vuelven a casa por Navidad.

Lola vive en Melborne, difícil que llegue a conocer Jadraque, el pueblo de origen de su familia materna. Son ellos los que han ido a Australia por Navidad. Foto: M. Castro.

Lola vive en Melborne, difícil que llegue a conocer Jadraque, el pueblo de origen de su familia materna. Son ellos los que han ido a Australia por Navidad. Foto: M. Castro.

Por Gloria Magro.

Hablando de los planes navideños de este año, contaban mis compañeros de empresa la diáspora en la que se han convertido sus familias una vez los hijos han crecido y ya no es que hayan abandonado el  nido, es que han abandonado el país e incluso en muchos casos, el continente. Y no van a volver a casa por Navidad sino que serán los padres quienes un año más se desplacen hasta lugares de lo más remotos para propiciar la ansiada reunificación familiar. El anuncio de turrón El Almendro no siempre se hace realidad. Sigue leyendo

Cruzando las líneas en Los Manantiales.

Más de ochenta plazas de aparcamiento perdidas. Foto: El Hexágono.

 

Por Gloria Magro.

Después de varios meses de obras, ahora se empieza a ver el resultado de lo que será el nuevo trazado viario en la calle Buenafuente, la entrada al barrio de Los Manantiales (8.000 habitantes) y los vecinos no salen de su asombro. Los trabajos municipales de mejora en aceras y calzada han supuesto en la práctica la pérdida de más de ochenta plazas de aparcamiento, además de numerosos errores de señalización y un auténtico cuello de botella en lo que hasta ahora era la amplia avenida de acceso a uno de los barrios con más población de la ciudad. Mientras, de las obras  previstas para este otoño en la única zona deportiva de Los Manantiales, el campo de fútbol Dionisio Álvarez, no se tiene noticia alguna. Sigue leyendo

Tras las huellas (inmobiliarias) de don Camilo.

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El Espinar, la última propiedad de los Cela en Guadalajara, acaba de salir a la venta. Foto: El Confidencial.

Por Gloria Magro. 

A primeros de los años 1990, como cada viernes, una mujer menuda y rubia, joven aún, parapetada detrás de unas enormes gafas negras, aparca su Ford Scorpio sobre la acera de la calle Sacedón, en la misma puerta del supermercado Ahorramas. De riguroso incógnito, nada más entrar en la tienda empuñando uno de aquellos ruidosos carritos de metal que ya no existen, todo el mundo se percata de que Marina Castaño ha bajado de El Clavín, del mítico chalet donde se celebraban aquellos fines de semana entre literarios y sociales, en los que el todo Guadalajara rendía pleitesía al matrimonio Cela. El escritor y su esposa pisaban poco la ciudad, preferían recibir en casa. Eran los buenos tiempos de los Cela en Guadalajara, aquellos que culminaron en su boda civil en 1991, rodeados de su corte alcarreña, ya en la finca de El Espinar, la última casa de don Camilo y Marina Castaño en la Alcarria y que esta misma semana se ha sabido que vuelve a estar en venta.  Sigue leyendo

Un año en El Hexágono.

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Hay mucha más información de lo que creemos. Sólo hacen falta lectores voraces e informadores comprometidos. Foto: La Crónica de Guadalajara. 

 

Por Gloria Magro.

Cuando hace ahora un año Álvaro Nuño me propuso colaborar con El Hexágono y hacerme cargo de la entrada de los sábados, me entró cierto vértigo. Hacía casi veinte años que no ejercía el periodismo y tampoco estaba al tanto de la actualidad de la provincia, así que no tenía claro que podía aportar a este proyecto independiente de información y opinión provincial. Conocía el medio, sabía de su prestigio y había colaborado ocasionalmente, pero me asustaba la idea de no lograr estar a la altura ni de los que aquí escribían, ni de lo que esperaban los lectores, que se me antojaban por aquel entonces bastante exigentes, como bien he tenido la ocasión de comprobar después. ¿Y de dónde iba a sacar yo los temas? Después de todo, no es sólo que trabajara fuera y que desde que dejara el periodismo local a finales de los noventa, estuviera al margen de la vida en la ciudad, es que en realidad en Guadalajara nunca pasaba nada. O al menos yo no me enteraba de nada. Pronto descubrí que no era la única, la mayoría de los guadalajareños coincidían en esto conmigo. Sigue leyendo

Los 400 libros

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Sala Infantil de la nueva Biblioteca Municipal.

Por Gloria Magro.

Acostumbrados al incesante entrar y salir de gente y a la constante actividad que registra a cualquier hora la Biblioteca Pública en el Palacio de Dávalos, pasear estos días por las dos únicas salas que componen la nueva Biblioteca Municipal de Guadalajara José Antonio Suárez de Puga, produce una rara impresión. Ubicada de forma provisional en la segunda planta del Centro Municipal Integrado Eduardo Guitián de Aguas Vivas, en un espacio sustraído a lo que hasta ahora era la sala de estudio, el Ayuntamiento por fin ha decidido asumir sus competencias en esta materia  y dotar a la ciudad de un espacio municipal dedicado a los libros. Sin embargo, apenas un centenar de guadalajareños se han acercado por allí en las tres semanas que lleva funcionando. Inaugurada  por el alcalde, Antonio Román, la nueva Biblioteca Municipal viene a cubrir una demanda largamente esperada y necesaria para una ciudad en expansión y del tamaño de Guadalajara. De hecho, la nuestra era hasta ahora la única capital castellano manchega que no contaba con una biblioteca municipal -Ciudad Real, por ejemplo, tiene dos bibliotecas municipales además de la pública-, a pesar de tener una población  mayor.

En las últimas décadas, la Junta de Comunidades prestaba el servicio, primero en el Palacio del Infantado y desde 2004 en las instalaciones de Dávalos, dentro de la red de bibliotecas de Castilla-La Mancha, aglutinando todos los fondos bibliográficos disponibles para el público y los investigadores, así como los depósitos históricos. Bien dotada de personal y servicios, y con unas instalaciones a la altura, después de la minuciosa restauración del edificio histórico que la acoge, la Biblioteca Pública de Guadalajara ha sido en la última década un referente de reconocido prestigio en la ciudad, así como un foco de actividades que cubren un amplio espectro cultural, a la vez que contribuyen a dinamizar el centro histórico durante todo el año. Las cifras de actividades y usuarios que maneja esta institución apabullan y se pueden consultar en la web del Ministerio de Cultura.

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Una biblioteca sin fondo propio, ni libros.

A algo así aspira la nueva Biblioteca Municipal José Antonio Suárez de Puga, aunque a día de hoy se antoja un trabajo a muy, muy largo plazo, vistas las bases sobre las que se asienta este nuevo y precipitado proyecto del equipo municipal popular. El Ayuntamiento de Guadalajara ha optado por subcontratar todo el servicio, como si de un paquete turístico se tratara, a una empresa de Vigo, Pontevedra, Infobibliotecas, especializada en ofrecer servicios de préstamo de libros y de asesoramiento y que también se hace cargo de la dotación de personal. Según consta en su web, se trata de una organización “especializada en el suministro y gestión de fondos documentales en cualquier idioma y formato, exclusivamente con destino a Bibliotecas y Centros de Documentación”. Así, a través de Infobibliotecas el Consistorio habría optado por “simplificar los procesos de selección y adquisición en las bibliotecas con servicios de valor añadido para que éstas optimicen sus recursos”, tal y como se anuncia la empresa gallega. El personal de las nuevas instalaciones se reduce a dos personas con formación en Biblioteconomía y Documentación, contratadas por esta empresa.

Pese a que es evidente que se hacía necesaria una nueva biblioteca en la ciudad, nada de esto consta en los presupuestos municipales de 2018 y de hecho no había noticias de ningún proyecto al respecto hasta que este pasado verano se iniciaron las obras de adecuación en el edificio Eduardo Guitián. Para la oposición municipal se trata de un nuevo proyecto fallido pese a que es una demanda histórica de la ciudad que hasta ahora el Ayuntamiento se negaba a asumir. “Pequeña, sin personal, sin servicios, sin estar incluida en la red de bibliotecas de Castilla-La Mancha, sin presupuesto, sin actividades y sin libros. Lo que podía haber sido una alegría para la ciudad se ha convertido en otra decepción”, en opinión de Susana Martínez, concejal de Ahora Guadalajara. El grupo municipal socialista, por su parte, también ha valorado negativamente las nuevas instalaciones. “Estas son las miras de este equipo de gobierno. Un espacio diminuto: quieren que nuestra imagen sea la de una ciudad diminuta”, según la concejal Lucía de Luz. Según anunció el pasado verano el propio alcalde en su cuenta de Twitter, las nuevas instalaciones iban a tener una superficie de 420 metros cuadrados con cuatro áreas diferenciadas: zona de lectura y actividades para uso infantil, zona de lectura para adultos, sala de actividades culturales y zona de atención al público y que en la práctica se han llevado a cabo a costa físicamente de la sala de estudio ya existente.  A cambio, los estudiantes se beneficiarán de la amplitud de horarios de la biblioteca y de su apertura también los fines de semana. Para ello, el personal de la Biblioteca se hará cargo del puesto de información y vigilancia en la entrada de las instalaciones del edificio Eduardo Guitián en ese nuevo tramo horario. Con esta medida, el Ayuntamiento se salta una norma hasta ahora inamovible, como es que la atención extraordinaria al público en dependencias municipales recayera siempre en sus funcionarios.El término biblioteca le viene ciertamente amplio a las dos salas vacías que componen a día de hoy las instalaciones. Dos salas inhóspitas con siete puestos de ordenador, apenas unas mesas  y algunas estanterías. La oferta de libros físicos es de unos cuatrocientos volúmenes, una dotación precaria en extremo y a todas luces insuficiente para la población a la que aspira a dar servicio, aunque existe la posibilidad de acceso online al fondo bibliográfico de la empresa que la gestiona. El anexo, la zona infantil está en la práctica, vacío. Una habitación enorme y desangelada donde está todo por hacer, sin apenas libros, material o decoración que la haga atractiva a sus pequeños usuarios. Y sin más actividad en todo el recinto que la de sus bibliotecarias, que se esmeran estos días por solventar todos los inconvenientes y corregir todos los defectos que las prisas por inaugurar cuanto antes han impedido pulir de antemano. De hecho, las prisas por poner en marcha el servicio, hacen que a día de hoy esté aún todo “en construcción”, término que se aplica a las páginas web sin acabar y que se adecua perfectamente al proyecto municipal. Parece ser que la carencia de libros en una biblioteca es, según el alcalde, una ventaja, “una apuesta por lo digital”. Por lo tanto y como si de una suscripción a Netflix se tratara, los usuarios registrados tienen como alternativa a la carencia de libros físicos, la posibilidad de acceder y descargar libros, películas y series a través de la plataforma que pone a su disposición la empresa adjudicataria, un fondo amplio y bien surtido del que disfrutar desde casa. Se trata sin duda de un formato de biblioteca bastante alternativo, sin inversiones, personal propio o dotación alguna. El contrato firmado con la empresa Infobibliotecas tiene una duración de seis meses y un coste, una vez más, indeterminado. El acuerdo con la empresa gallega estará en vigor hasta las próximas elecciones y no más allá.  De hecho, la oposición municipal cree que la Biblioteca Municipal saldrá a concurso próximamente pero se desconoce si tendrá continuidad a largo plazo. La dotación económica que figure en los próximos presupuestos municipales 2019 dará una idea clara de su compromiso con este servicio. Por el momento, en la página web figura una futura red de bibliotecas municipales con sedes en barrios y pedanías y que tendrían como epicentro la José Antonio Suárez de Puga.Lo que sí se sabe es que se tiene la intención de que las nuevas instalaciones sean provisionales y que su futura ubicación definitiva esté en las naves del Fuerte San Francisco, una vez la Junta de Comunidades termine de adecuarlas y las entregue al Ayuntamiento. Así se acordó en su día tras el traspaso de los terrenos y así lo ha venido solicitando reiteradamente el Ayuntamiento por vía judicial y para lo que ya cuenta con una sentencia firme que lo dictamina. A diferencia de todos estos años de litigio entre ambas administraciones, cuando el Ayuntamiento no acababa de definir un proyecto para las naves del Fuerte, parece que ahora el equipo de gobierno popular si tiene claro que allí se instalará la Biblioteca Municipal de Guadalajara. Falta por saber si la fórmula para su continuidad será la de seguir subcontratando, como se hace con los servicios de limpieza, basuras, el agua o con los socorristas de las piscinas.  De hecho, en la última convocatoria de plazas de funcionario que acaba de anunciar el Ayuntamiento no figura ninguna de bibliotecario. Tampoco se tienen noticias de como se van a dotar de contenido y de personal unas futuras instalaciones que por definición ocuparán un espacio mucho más extenso que la actual y que precisarán de presupuesto propio y de una amplia dotación de medios materiales para llenarlas de contenido y actividades. Habrá que esperar. 

 

Para acceder a los servicios de la Bilblioteca Municipal es necesario ser portador de la tarjeta ciudadana Xguada y registrarse personalmente en sus instalaciones. Las primeras actividades culturales en la José Suárez de Puga se espera den comienzo en diciembre, especialmente dirigidas a niños y personas mayores. Se podrán consultar en la revista municipal Guadalajara Cultura. La Biblioteca aspira a albergar de forma permanente clubes de lectura y está abierta a todo tipo de actividades que los usuarios propongan, para cuyo desarrollo aceptan la colaboración ciudadana. Se espera que próximamente puedan celebrarse talleres relacionados con las nuevas tecnologías, dirigidos a mayores, entre otras iniciativas con las que trabaja su personal ya de cara a 2019.La Biblioteca Municipal José Suárez de Puga cierra los lunes. El horario de martes a viernes es de 11 a 21h;  Sabados de 10.30 a 21h. Y los domingos de 10.30 a 14h.