Acerca de El Hexágono

El Hexágono es una iniciativa impulsada por un grupo de periodistas de Guadalajara para analizar la actualidad de la capital y su provincia. Una visión coral, independiente y comprometida de las distintas caras de la realidad guadalajareña, desde el deporte y la cultura hasta la política, el medio ambiente y la temática social.

Regalo de Reyes

Por Borja Montero

A veces ocurre, en el torbellino de sensaciones que es eso que llaman el espíritu navideño, que un ansia la venida de los Reyes Magos, sobre todo a determinadas tiernas edades, ya que tiene puestas en los tres magicos monarcas su esperanza de recibir algo tremendamente ansiado, habitualmente algo excesivo como un pony, un árbol frutal o algún personaje de la televisión como amigo inseparable. Puede llegar a ocurrir que, ante la recurrencia de la petición año si, año también, sus majestades de Oriente tengan finalmente a bien conceder lo deseado, siempre que esté dentro de unos determinados cánones de materialidad, aunque cabe la posibilidad de que está concesión llegue tarde y el frenesí ya haya pasado. Hoy hablamos de la Radial 2.

Sigue leyendo

Anuncios

Por un beso en un clavel

Por David Sierra

Hubo un tiempo en el que los pueblos, nuestros pueblos, contaban con dos aficiones que estaban estrechamente ligadas a su esencia. Una de ellas era la caza. La otra, la tauromaquia. Manifestarse en contra de cualquiera de ellas suponía una grave ofensa a todo un conjunto de valores socialmente enraizados, que implicaba incluso llegar a la marginación y exclusión social dependiendo del entorno y el lugar.

Sigue leyendo

Cuando éramos chavales

salvadosporlacampana

Imagen de la serie “Salvados por la campana”

Por Patricia Biosca

Cuando éramos chavales, hace un tiempo, nuestra mayor preocupación solían ser los planes del fin de semana. Quedar con los amigos, ir al cine, hacer botellón -aunque suene políticamente incorrecto-, colarnos en las discotecas, hablar con el chico que nos gustaba, poner caras delante del espejo y sacar bíceps. Creernos más mayores de lo que éramos. No salir un viernes o un sábado equivalía a una tragedia griega de proporciones épicas. “Me has jodido la vida”, hemos llegado a decir con rabia a nuestros padres, que no entendían que perdernos unas horas de fin de semana era como el principio de “7 vidas”, cuando Toni Cantó -sin pretensiones políticas conocidas en aquella fecha- se despertaba de un coma de 18 años. “Buah, tío, la que te perdiste”, nos decían mientras ardíamos por dentro escuchando todas las historias que apenas sucedían en una tarde. Sigue leyendo

Otro vendrá que bueno te hará

Por David Gómez

Javi Meléndez, durante un partido del Club Deportivo Guadalajara

Cuando el Club Deportivo Guadalajara cesó a Javi Meléndez hace apenas un mes por estar a ocho puntos del liderato, la mayoría de aficionados mostraban su estupor ante la decisión de Morris Pagniello y sus hombres de confianza. Pese a que los resultados a domicilio no eran buenos y que el equipo tenía dificultades en defensa, Meléndez dejaba un Dépor salvado de la liquidación y a un punto del ‘play-off’ de ascenso. Todo ello, después de lograr tres victorias en los últimos cuatro partidos. Juzguen ustedes si aquel panorama merecía la destitución.

Sigue leyendo

Tras las huellas (inmobiliarias) de don Camilo.

las-imagenes-de-la-finca-que-fue-el-refugio-de-camilo-jose-cela(24)

El Espinar, la última propiedad de los Cela en Guadalajara, acaba de salir a la venta. Foto: El Confidencial.

Por Gloria Magro. 

A primeros de los años 1990, como cada viernes, una mujer menuda y rubia, joven aún, parapetada detrás de unas enormes gafas negras, aparca su Ford Scorpio sobre la acera de la calle Sacedón, en la misma puerta del supermercado Ahorramas. De riguroso incógnito, nada más entrar en la tienda empuñando uno de aquellos ruidosos carritos de metal que ya no existen, todo el mundo se percata de que Marina Castaño ha bajado de El Clavín, del mítico chalet donde se celebraban aquellos fines de semana entre literarios y sociales, en los que el todo Guadalajara rendía pleitesía al matrimonio Cela. El escritor y su esposa pisaban poco la ciudad, preferían recibir en casa. Eran los buenos tiempos de los Cela en Guadalajara, aquellos que culminaron en su boda civil en 1991, rodeados de su corte alcarreña, ya en la finca de El Espinar, la última casa de don Camilo y Marina Castaño en la Alcarria y que esta misma semana se ha sabido que vuelve a estar en venta.  Sigue leyendo

Yo tampoco voté

2018.12.07 constitucion-monumento-450x338

Monumento a la Constitución de 1978 // Foto: GuadalajaraDiario.es

Por Álvaro Nuño.

Efectivamente, yo no voté la Constitución de 1978. Evidentemente con mis ocho años recién cumpliditos, no tenía edad para participar en aquel lejano referéndum celebrado ayer hace cuatro décadas como hicieron 81.355 vecinos de la provincia. Dicen los viejos del lugar -perdón, los más veteranos que lo pudieron seguir– que Guadalajara fue uno de los lugares donde la Carta Magna recibió más apoyo, un 81,43 por ciento de síes, lo que nos convirtió en la quinta provincia de España más constitucionalista de España. Por contra, un 14,14% de los que metieron su papeleta en la urna, dijeron que no la querían, lo que nos colocó como la séptima provincia del país donde más rechazo suscitó, lo que nos colocó en el mismo grupo que las tres provincias vascas y Navarra.

Sigue leyendo

¿Crisis de los 40?

Por Borja Montero

Hoy es 6 de diciembre, Día de la Constitución Española. Para los que hemos nacido después de la muerte de Franco, esta festividad ha estado siempre ahí y si hemos sabido de su significado, más allá de la confección de minivacaciones invernales junto a la celebración festiva de origen religioso de dos después, ha sido porque hemos querido tomar conciencia de nuestra idiosincrasia política y ciudadana. En la cuadragésima celebración de este 6 de diciembre con valor añadido, si bien no fue festivo hasta 1983, parece un buen momento para mirar a aquello que se homenajea en este día, la Constitución, pieza central del ordenamiento jurídico español, que fue votada en referéndum tal día como hoy de 1978 y entró en vigor tres semanas después.

Precisamente el paso de estas cuatro décadas de servicio, y la maduración que en este tiempo deberían haber sufrido nuestras entendederas democráticas, ha hecho que muchos vean cada más cercana la posibilidad de modificar la carta magna, este sacrosanto documento que otros, por su parte, ven intocable. Es cierto que la Constitución establece las bases de algunos de los pilares fundamentales de la organización del país, precisamente por lo cual es un tema tan delicado que no puede ser impuesto por una sola opción política sino que requiere de una visión poliédrica de los asuntos y de un talante de diálogo y acuerdo de los que el mundo político español en la actualidad adolece (y no soy muy optimista en que los próximos años).

A pesar de que su reforma esté más bien lejos, y con la perspectiva y el cambio de enfoque que nos dan cuarenta años de existencia y el hecho de que la mayoría de la población a la actualmente afecta siempre ha vivido a su amparo, en el articulado de la Constitución, encontramos algunas cuestiones que podrían estar sujetas a revisión, algunas por la pérdida de la utilidad social que pudieron tener en su momento, otros por tratarse de conceptos pasados de moda y otros por ser preceptos que no se aplican, si bien esto tendría más que ver con la falta de desarrollo legislativa posterior que por la propia redacción del texto constitucional.

Sea cual sea el diagnóstico de cada uno y de las mejoras que cada uno pueda pretender (el PP es el único partido que no ha propuesto ninguna modificación a la carta magna, mientras que el resto de partidos, desde todos los ámbitos de la izquierda hasta la derecha más radical, sí incluyen en sus programas puntos a revisar), este cuadragésimo aniversario de la ratificación ciudadana de la Constitución Española parece venir a decirnos que tengamos paciencia y aprendamos a vivir con los preceptos y mandatos de nuestra viaje amiga de 1978, ya que parece poco probable que un Gobierno, ni siquiera el Ejecutivo interino y muy aficionado a la grandilocuencia en sus gestos e iniciativas, se atreva a iniciar un proceso tan sofocante como puede ser el pactar una modificación de cierto calado en el texto constitucional en un ambiente político tan fragmentado y lleno de egocentrismos.

La sociedad española debería estar madura para afrontar las correcciones que impone la vida adulta, pero puede que la política española, en lugar de madurar, haya regresado a una etapa infantil.