(Des)amor. La Tribu de los Corazones Rotos

Por Marta P. Mahaux (*)

Según su definición, en la Real Academia de la Lengua Española tiene tres acepciones:
“Desamor
1. m. Falta de amor o amistad.
2. m. Falta del sentimiento y afecto que inspiran por lo general ciertas cosas.
3. m. Enemistad, aborrecimiento.”
Pero, ¿cuántos tipos de desamor hay? 
Yo diría que tantos como personas, pero, vamos a resumir un poco.

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Los hermanos Pando Rivero, documentando una vida

Por Ana María Azfali (*).

En enero de 1970 aún durante la dictadura de Franco, mi padre, Juan Pérez Pando, falleció dejando atrás a su mujer y a siete hijos de muy pequeños. En aquel entonces yo tenía cuatro años.  Con la muerte de mi padre, desapareció la historia de su familia. Algunos años más tarde mi madre se casó con un diplomático americano y la mayoría de la familia se marchó a vivir a los Estados Unidos. 

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Pacto Verde sí, pero no así

El cultivo de lavanda ha generado una industria transversal de gran valor en la provincia de Guadalajara.

Por Juanjo de Lope (*).

Desde hace más de 3.000 años, la lavanda se ha usado para aromatizar el agua de baños relajante y conciliar el sueño. Lo hacían los egipcios y los romanos y se ha seguido haciendo a lo largo de la historia, adquiriendo una importancia progresiva en el mundo de la perfumería desde el barroco hasta nuestros días.

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Brihuega, enero de 1939. Matar con desfile y orquesta.

Por Luis A. Ruiz Casero y Julián Dueñas y

El desaparecido Palacio de Don Luis de Brihuega fue, durante la guerra civil, uno de los escenarios asociados a la victoria republicana contra el cuerpo expedicionario de Mussolini en marzo de 1937. Allí el Batallón Internacional Garibaldi ubicó su puesto de mando en vísperas del asalto contra el vecino Palacio de Ibarra, donde tuvo lugar uno de los combates más sonados de la campaña.

Las esperanzas que para los leales a la República se despertaron tras la mítica batalla en la Alcarria habían quedado muy atrás en el helador invierno de 1938-1939. Los franquistas habían roto el frente de Cataluña, y se acercaban vertiginosamente a Tarragona. Barcelona, la capital de la República, tardaría poco en caer. En la zona centro republicana hasta los más convencidos de la causa anticipaban que la derrota estaba próxima. En los frentes estabilizados de Castilla hacía tiempo que no había operaciones militares de importancia, y el tedio y la mordedura de la intemperie se cobraban su propio saldo en la moral de los combatientes. La mayoría de los soldados del Ejército Popular encaraban la recta final de la guerra con una mezcla entre estoicismo e indiferencia, aunque algunos, viendo cercano el desenlace, fantaseaban con la idea de pasarse a un enemigo que parecía próximo a la victoria. Solo unos pocos entre ellos se atrevían a dar el paso, aunque cada día la cifra aumentaba con cada noticia desfavorable del frente catalán.

Uno de quienes se atrevieron fue Rafael del Rey Mateo. Rafael era cabo de la Guardia de Asalto, el cuerpo policial de la II República, militarizado para combatir en el frente desde 1936. Pertenecía a la 99 compañía del 25 Grupo, asignado a la 90 brigada mixta. En aquellos días su unidad guarnecía el desolado sector del Alto Tajo. En cuanto a sus motivaciones personales para desertar, nada sabemos. Ignoramos si se pasó porque era afín a la ideología de los sublevados, un “leal geográfico”. O si tenía a su familia en la otra zona. O si era uno de aquellos para quienes la tentación de que el fin de la guerra les llegase en el bando vencedor había sido demasiado fuerte. Quizá solo tenía hambre, dada la penuria de los suministros republicanos en los últimos meses de la guerra. Lo único que sabemos del cabo Rafael del Rey a ciencia cierta es que fue sorprendido por sus superiores, apresado y juzgado. El Código de Justicia Militar de 1890, vigente en ambos bandos durante la guerra, no podía permitirle hacerse ilusiones. En su artículo 290 especificaba que aquellos sorprendidos tratando de desertar hacia el enemigo serían castigados, en el mejor de los casos, con la reclusión perpetua. Del Rey no tuvo suerte. Fue condenado a la pena máxima.

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Palacio de Don Luis.

Gracias a la documentación del Archivo General Militar de Ávila hemos podido rescatar los detalles de la ejecución del cabo de Asalto. El jefe de la 14ª División, su mando superior, decidió que el castigo fuera público, para dar ejemplo a la tropa en un momento en el que las deserciones crecían exponencialmente. Cipriano Mera, el antiguo miliciano anarcosindicalista al mando del IV Cuerpo de Ejército que cubría todo el frente de Guadalajara, dio su visto bueno, y él mismo debió disponer que en el acto estuvieran presentes fuerzas de todas las unidades bajo su mando, “para que sirva de ejemplaridad, en evitación de que en el Ejército Popular puedan producirse traiciones de tal índole al Pueblo, que le encomendó la defensa de la Justicia y de sus libertades”. Estudiando la carrera de Mera observamos un enorme celo castrense, en ocasiones inflexible. Pareciera que el antiguo albañil ascendido a teniente coronel quisiera sobrecompensar sus orígenes civiles, demostrar permanentemente que, tras sus dudas iniciales, se había transformado en un líder militar en cuerpo y alma en tanto en cuanto durase la guerra.

Del Rey fue fusilado tras el amanecer del 2 de enero junto al Palacio de Don Luis, donde había permanecido, en capilla, durante la noche anterior. El piquete de ejecución estuvo formado por una sección del 391 batallón de la 98 brigada mixta, al mando de un oficial. Como muestra de los nuevos aires de tolerancia religiosa auspiciados por el gobierno Negrín, se facilitó al reo el auxilio espiritual de un sacerdote. Según la normativa, la ejecución debería ser “severa y sencilla”, por lo que se prohibía todo tipo de arenga a las fuerzas presentes. Eso sí, la banda de música de la 17ª División estaría presente y tocaría una marcha, al son de la cual desfilaría frente al cadáver toda la tropa en formación.

La fría prosa militar no permite hacernos a la idea de lo que suponía una ejecución pública así, tanto en lo concreto como en sus efectos sobre la tropa, muchos de ellos reclutas forzosos que apenas rondaban la mayoría de edad. Contamos con otros testimonios sobre actos similares, como los del sacerdote Cándido Fernández Bosch, que asistió espiritualmente a otro reo en el mismo frente de Guadalajara, pero en zona franquista. En su mismo bando, José Llordés, destacado en el cercano frente de Toledo, tuvo que presenciar el ajusticiamiento de tres compañeros de batallón, también con toda la pompa que exigía el Código Militar. También conocemos el diario del republicano Buenaventura Leris, a quien se obligó a asistir a otro fusilamiento público en la retaguardia alcarreña, un par de meses después del de Rafael del Rey. Todos, sin excepción ni distinción de bando, aluden a lo deprimente del espectáculo, y a su efecto nefasto para la moral de la tropa. El sacerdote Fernádez Bosch describió gráficamente la agonía del reo, con el chorro de sangre a presión brotando de su cráneo al recibir el tiro de gracia, según recogió en su diario personal. En la correspondencia a su familia obvió, sin embargo, cualquier mención a lo que había presenciado.

Un médico certificó la muerte del cabo Rafael del Rey Mateo poco después de las diez de la mañana de aquel 2 de enero de 1939. Su cadáver fue recogido por una ambulancia y sepultado en el cementerio de Torija.

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(*) Luis A. Ruiz Casero es doctor en Historia por la Universidad de Alcalá, así como miembro de la Asociación Española de Historia Militar y autor de varios estudios sobre la Guerra Civil. Julián Dueñas, por su parte, es investigador y pertenece a la Asociación Histórica Frente de Guadalajara. Sus trabajos en el Archivo General Militar de Ávila han contribuido a rescatar la memoria de la Batalla de Abánades. El presente artículo está basado en documentos hallados en dicho archivo.

Guadalajara, otra vez, tierra de sacrificio

Por ALIENTE en Guadalajara*

Nucleares, trasvases… y ahora polígonos fotovoltaicos

De un tiempo a esta parte son innumerables los proyectos de megaplantas de energías renovables que sobrevuelan nuestra provincia. Con el pretexto de realizar una transición energética que se presenta como inaplazable, en Guadalajara, como en casi toda España, tanto el Gobierno central como el autonómico están promoviendo este proceso sin ningún tipo de planificación ni atención de las necesidades reales (demográficas, energéticas y medioambientales) de nuestra tierra, optando por el modelo llamado centralizado, de gigantescas plantas eólicas y fotovoltaicas.

El resultado de este proceso, si no se remedia, va a ser la expansión masiva y no planificada de energías renovables ocupando miles de hectáreas con gigantescas plantas solares, eólicas, estaciones eléctricas y líneas de evacuación, y la destrucción de numerosas zonas de cultivo que serán claves en un contexto de cambio climático.
Con ello, los efectos de esta transformación serán muy negativos para nuestros pueblos, dado que estas instalaciones industriales NO crean puestos de trabajo estables, ni durante ni después de su construcción, a la vez que los destruyen en el sector agropecuario, cinegético y turístico, agravando los problemas de despoblación, envejecimiento y falta de cohesión comunitaria que sufre Guadalajara. De ellos se aprovechan las empresas para agilizar sus proyectos, ya que cuentan a su favor con una menor capacidad de reacción y movilización en estas zonas despobladas, puesto que cuanta menos gente y cuánto más vulnerable su situación, más fácil es su negocio.

Muchas de estas instalaciones afectan a áreas de alto valor agrícola, cinegético, paisajístico y ecológico, afectando gravemente a la biodiversidad, poniendo en peligro a numerosas especies amenazadas y, arruinando décadas de políticas de conservación.

Desde nuestra perspectiva, todo este proceso se está fomentado desde las distintas administraciones públicas cuando, precisamente, son estas las que deberían velar por una planificación que garantice una transición realmente ecológica y justa en términos territoriales.

Como una imagen vale más que mil palabras, el mapa que adjuntamos más abajo da idea de la magnitud de la situación. En él, se puede observar cómo a los proyectos ya en funcionamiento, como una central nuclear, centrales eléctricas y una amplia superficie dedicada a la energía eólica y a la energía fotovoltaica, en la actualidad se ciernen sobre la provincia numerosos megaproyectos dedicados a la energía fotovoltaica.

Esta situación es especialmente grave en la zona de La Campiña y La Alcarria donde, si se llevan a cabo los proyectos planificados, estos supondrán un enorme impacto sobre el territorio, hipotecando enormemente su desarrollo y afectando severamente a la biodiversidad.

Como se puede observar en el mapa, son numerosos los proyectos que están proyectados, a pesar de que solamente están recogidos aquellos que han sido publicados en el Boletín Oficial. Además de estos, existen innumerables instalaciones más como, por ejemplo, y por citar solo algunas, las previstas en Torija, El Casar – Mesones, El Cubillo de Uceda, Valdenuño Fernández, Fuentelahiguera, Usanos, Yebra, Pastrana, Zorita, Valdegrudas, Caspueñas, Budia, San Andrés del Rey o Fuentes de la Alcarria.

Con todo ello, parece razonable pensar que el modelo territorial que se está cerniendo sobre la provincia para el siglo XXI es, por un lado, el de un Corredor del Henares y las zonas más cercanas a Madrid en la A2 orientados fundamentalmente a la logística; otras superficies orientadas a la conservación de algunas zonas rurales como el Alto Tajo o la Sierra Norte; y, por último, la conversión del resto de la provincia en grandes extensiones de polígonos solares para la producción de energía orientada al consumo de otros lugares, fundamentalmente Madrid.

De este modo, se da continuidad al modelo de desarrollo extractivo que se ha impuesto sobre la provincia desde mediados del siglo XX. Si en decenios anteriores era la población de estas zonas (forzada a la emigración), su agua (pantanos y trasvases), y su energía (nucleares) la que estaba al servicio de otras áreas geográficas, hoy es su territorio el que se pone a disposición de intereses ajenos, mientras nuestros pueblos languidecen por falta de servicios, trabajo e innovación y ven cómo se debilita aún más su débil tejido social y productivo. Todo ello nos lleva a pensar que estamos asistiendo a una verdadera colonización energética de la provincia de Guadalajara.

Frente a este modelo, hay alternativas. Queremos potenciar un modelo distribuido, basado en pequeñas instalaciones que, junto con el autoconsumo y las comunidades energéticas, permitan aprovechar las virtudes de las energías renovables y reducir sus impactos, acercar la producción de energía a los puntos de consumo y favorecer la democratización de la energía y la reducción de la pobreza energética. Y, sobre todo, queremos que se aplique un criterio científico, ordenado y planificado para las grandes plantas que inevitablemente haya que construir, consensuado con los agentes sociales del territorio para evitar que, una vez más, sean las zonas rurales de nuestra provincia, deprimidas y azotadas por la despoblación, las sacrificadas a costa del desarrollo de otros territorios, y para evitar que se deje en manos de la voracidad del mercado y de unas empresas que, además, están favoreciendo una nueva burbuja especulativa.

Por supuesto, es inevitable emprender una transición ecológica. Pero esta debe ser justa, beneficiando a las personas y no solo a las grandes empresas, y con respeto a los territorios, a las economías locales y a la biodiversidad. Para que unas zonas, ya deprimidas y azotadas por la despoblación, no sean de nuevo las perdedoras y sacrificadas.

Por todo ello, hemos convocado una concentración el sábado 11 de junio a las 12:00 en la plaza de Santo Domingo de Guadalajara, para mostrar nuestro desacuerdo ante esta situación y expresar así nuestra preocupación por este sinsentido que amenaza nuestra provincia.

(.) ALIENTE en Guadalajara.

El martes 22 de marzo presentaba en rueda de prensa la plataforma ALIENTE en Guadalajara para denunciar que, en Castilla-La Mancha y, en particular en Guadalajara, tanto el Gobierno central como el autonómico, han optado por un modelo de transición energética basado en la implantación de grandes parques eólicos y fotovoltaicos a gran escala que están provocando la ocupación de miles de hectáreas de suelo rústico con afecciones muy negativas a áreas de alto valor agrícola, cinegético, paisajístico, ecológico, social y cultural.

Se trata de la formalización a nivel provincial de la organización ALIENTE, creada en 2020,  cuyo posicionamiento en biodiversidad es apoyado por más de 270 investigadores. ALIENTE se ha convertido en una alianza de ámbito nacional que aglutina a más de 205 asociaciones y entidades sin ánimo de lucro. Lucha por un modelo más racional y distribuido, basado en el ahorro y la eficiencia energética, en el autoconsumo y las comunidades energéticas.

Un retablo excepcional en Fuentelencina

Por María Campoamor y Cecilia Hernández de la Torre (*).

Recientemente se ha inaugurado la restauración del Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Fuentelencina (Guadalajara). Se trata sin duda, del mejor ejemplo de arte plateresco de nuestra provincia, tanto por sus dimensiones como por la excelencia de la talla de relieves que decoran cada centímetro de su mazonería, de los grupos escultóricos y de las seis tablas excepcionales que ocupan sus calles laterales. El dorado y la policromía vienen a coronar la obra ya que llegan a un nivel de virtuosismo y detalle que nunca nos habíamos encontrado en nuestra larga trayectoria profesional, con un universo de imágenes fantásticas que ocupan toda la superficie de la obra y que fueron realizados incluso en zonas que nunca estarían a la vista del espectador.

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Literatura de playa y piscina

Por Ana García Lamparero(*).

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 Quisiera empezar este artículo planteando a los lectores de El hexágono un par de  preguntas ¿Puede la Literatura tener como única finalidad el entretenimiento? ¿Deberíamos distinguir entre “literatura elevada” y literatura de “rápido consumo”, poco densa o simplemente agradable, es decir una especie de “subliteratura”? Mientras van pensando en la respuesta les cuento algunas experiencias con estas sencillas cuestiones.

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La 70, historia esencial de la Guerra Civil española

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Por José Romero y Julián Dueñas (*).

A mediados de abril (el 17) publicaban Julián Dueñas y Luis A. Ruiz, un artículo sobre la muerte en combate del Capitán Doroteo Dueñas en Puntal del Abejar (abril de 1938). A primeros de mes, un programa de TV3 se adentró en la zona de Abánades y el Alto Tajuña para trazar la ruta (casi) completa de una unidad de relevancia republicana: La 70.

La historia de La 70 brigada mixta (BM) del Ejército Popular de la República sintetiza la de toda la Guerra Civil española (GCE) en sus partes esenciales; y esto fue así porque la 70 BM se movió y combatió en el Frente Central, en todos sus episodios trascendentes, pero fue más que eso…

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Los caminos de Guadalajara, un nuevo significado

Por Cristina Toledano (*).

Antes de que los urbanitas anduviéramos por los caminos para encontrar respuestas a nuestra vacía existencia en las ciudades, hubo un tiempo en que tuvieron sentido de verdad. Durante miles de años, hasta que llegaron las carreteras, los caminos fueron las únicas vías de comunicación que unían nuestros pueblos. “El Camino de Los Tratantes”, “Camino de la Lana” o la “Cañada de Alcohete” no son nombres casuales puestos para dar gusto a los senderistas, sino que fueron producto de los usos a los que estaban dedicados.

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Cogolludo, América y el Renacimiento

Por Francisco Javier Segura (*).

Mi abuela materna vio la luz en la histórica villa de Cogolludo y desde que era pequeño he estado disfrutando de todos los encantos que tiene esta preciosa localidad que cuenta con un gran patrimonio monumental, etnológico y natural y que es la principal puerta de entrada de la Sierra Norte. Se ubica en el noroeste de la provincia de Guadalajara en las estribaciones de la Sierra de Ayllón. La casa familiar estaba en la Plaza Mayor y mis abuelos eran padres de siete hijos.

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