Guadalajara a vista de pájaro. Evolución urbana 1934-2022

Por Antonio Miguel Trallero Sanz (*)

Vista aérea de la ciudad de Guadalajara. 1934. Archivo Histórico Provincial de Guadalajara

Dentro del Ciclo de Conferencias que se está celebrando en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, el próximo día 26 de enero voy a exponer cual ha sido la evolución urbana de nuestra ciudad desde 1934 hasta el momento actual.

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Guadalajara a vista de pájaro. Un vuelo fotogramétrico de 1934

Por Juan Leal Pérez-Chao (*), comisario de la exposición.

En el invierno de 1934 un avión sobrevoló la ciudad de Guadalajara tomando fotografías verticales a intervalos regulares. Algunas de las imágenes de ese vuelo, aunque no todas, han llegado hasta nosotros y se conservan en el Archivo Histórico Provincial, si bien no están acompañadas de documentación alguna que permita saber quién y para qué se tomaron. Su doble carácter de documento histórico por un lado y de material apropiado para su utilización cartográfica por otro, justifican sobradamente la exposición y el ciclo de conferencias que están celebrándose durante los meses de diciembre de 2022 y enero de 2023 en el Archivo Histórico Provincial.

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Paisajes Alcarreños. La Alcarria Alta Occidental

Por Amador Ayuso*

En marzo de 2015, mientras tallábamos la piedra que daría forma a la fuente de la Ribera de Romancos, se nos ocurrió que La Alcarria necesitaba un libro señero que, como en aquella caliza, quedara grabado el legado y la visión que de la comarca teníamos un entusiasta grupo de jóvenes variopintos. Iniciamos ese proyecto, al ruido del cincel, Aarón Mur y yo, Amador Ayuso, enamorado de mi tierra y convencido de que aún quedaba mucho que mostrar de esta comarca tan genuina.

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La huella de Alfonso X en Guadalajara.

Por Plácido Ballesteros (*)

La reproducción del sepulcro de Doña Mayor de Castilla se encuentra en la iglesia de Alcocer.


Alfonso X nació en Toledo el 23 de noviembre de 1221. Como primogénito del
rey Fernando III era el heredero de los reinos de León y Castilla. Su madre,
Beatriz de Suabia, era una noble alemana educada en la Corte de su primo el
emperador Federico II, un monarca muy culto, protector de las Artes, las Letras
y las Ciencias. La reina, descrita por el cronista Rodrigo Jiménez de Rada como
una mujer “buena, bella, sabia y modesta”, trasmitió a su hijo el amor por la
cultura y el estudio.

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Sinergias educativas, tan necesarias como respirar

Por Natalia Simón Medina (*)

El colegio público Ocejón de Guadalajara ha albergado actividades con metodología de aulas inclusivas que han servido de ejemplo a otros centros y por las que ha obtenido numerosos reconocimientos.

La llegada a la coordinación de programas en la Federación Síndrome de Down de Castilla-La Mancha en mayo de 2018 me abrió una puerta a la ILUSIÓN en mayúsculas, sí, ya que me pedían diseñara, entre otras funciones del puesto, un proyecto que vinculara a las seis asociaciones Down que la conformaban. ¿Temática? – Lo que tú consideres mejor. Por lo que podéis imaginar lo que supone esa frase para una socióloga e investigadora social, curiosa y pasional, y docente en la Facultad de Educación de la Universidad de Castilla-La Mancha. Pensé que debía diseñar algo no solo porque me gustara (ya sabemos que todo lo que nos gusta, nos motiva más y, por tanto, ponemos más entusiasmo) sino además que me fuera conocido y, por supuesto, que sirviera para algo más que para vincular a las asociaciones Down, que también.

Dando vueltas durante un par de semanas, ¡voila! Lo tenía.

En esa época colaboraba con la Sub Red Universitaria de Comunidades de Aprendizaje-SUCA CLM en la UCLM y sigo siendo una fiel convencida en que la forma en la que trabajan los centros educativos comunidades de aprendizaje trae de la  mano la inclusión educativa tan ansiada para muchos y que tanto miedo da a otros muchos, pero por algo hay que empezar y lo que siempre he tenido claro es, que el que no camina no hace camino, que solo se hace camino al andar tal y como decía Antonio Machado, y que no hay que tener miedo a equivocarse ya que aprendemos por ensayo-error y que los errores también traen de la mano potentes aprendizajes, otra cosa es cómo gestionamos esos errores, pero ese tema no es el del que versa este post.

Si has llegado hasta aquí leyendo, seguro que te estás preguntando en qué consistía ese tan increíble proyecto educativo. Muy, muy, muy resumido se trata de un proyecto que evidencia lo importante que es para todo el alumnado, también para el alumnado con síndrome de Down estar en clase con sus compañeros, pero no solamente eso. Ya lo decía Ainscow, Booth y Dyson en el año 2006, la inclusión educativa requiere de tres elementos, asistencia, participación y progreso por lo que, si el alumnado con discapacidad intelectual está en clase con el resto de los compañeros, incluso participando pero no progresa, no es inclusión, se quedaría en la conocida integración educativa. Este proyecto permite, además, ese progreso ya que los profesionales especialistas de apoyo educativo de las asociaciones Down (en su mayoría de Pedagogía Terapéutica) participaron en las aulas y en el diseño y adaptación de los materiales junto con el profesorado que ve en ellos un gran apoyo para poder trabajar con calidad con este alumnado. En Castilla-La Mancha estos profesionales no pueden entrar en las aulas como apoyo al profesorado, hecho que sí ocurre en otras comunidades autónomas, como por ejemplo Andalucía, por lo que este proyecto permitió entrar en las aulas y trabajar mano a mano con el profesorado tal y como se acaba de comentar.

Ahora sí, os cuento, el proyecto replica una actuación educativa de éxito de las comunidades de aprendizaje, en concreto los grupos interactivos, lo que ocurre es que no se llevó a cabo en centros comunidades de aprendizaje si no en centros que no lo son. La idea era trabajar en centros educativos en los que hubiera alumnado con síndrome de Down en algún curso de Educación Primaria y que, a su vez, perteneciera a alguna de las asociaciones de la Federación Down CLM. Así, se proyectó el diseño en siete centros educativos, cinco de ellos públicos, uno concertado y otro centro rural agrupado.

Nos reunimos con la Consejería de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha la cual aceptó ayudarnos con todo, en primer lugar, contactaron con los centros seleccionados que aceptaron participar y que cumplían los requisitos de partida para después proceder a una formación intensiva con profesorado y voluntariado para formarles sobre cómo proceder con el proyecto en las aulas. En el caso de Guadalajara (haciendo un guiño a los lectores de El Hexágono de Guadalajara) participó el CEIP Ocejón, en este caso, nos pusimos en contacto con Soledad Moreno, entonces jefa de estudios, y con Pino González, tutora del aula en el que íbamos a trabajar con Rebeca, una niña con síndrome de Down (pero recordar, que también se trabaja con todo el alumnado independientemente de sus capacidades) y con la Oficina de Cooperación Universitaria y Voluntariado de la Universidad de Alcalá para atraer a estudiantes de distintas disciplinas que quisieran participar como voluntarios. Con el resto de los centros se procedió igualmente y sus voluntarios fueron atraídos de las propias asociaciones Down (tanto profesionales como voluntarios y familiares del alumnado con síndrome de Down participante) y de la Universidad de Castilla-La Mancha, en concreto alumnado y egresados de la Facultad de Educación de Toledo. Aprovecho estas líneas para volver a agradecer su colaboración y entusiasmo en todas las fases del proyecto en el que se implicaron con rotunda confianza.

El voluntariado, clave en los grupos interactivos, no ayuda al alumnado a resolver las tareas (éstas se resuelven por el alumnado con sus interacciones), si no que actúa como facilitador del grupo, asegurando que todos participan, en igualdad de condiciones, haciendo posible que el número de interacciones entre ellos aumente y que se produzca un aprendizaje dialógico, por lo que voluntario puede ser cualquier persona, lo único que se necesita es tener ganas de colaborar, no hace falta tener estudios, ser joven o cualquier otro aspecto que podáis imaginar.

Como podéis intuir a estas alturas de la lectura, el objetivo principal del proyecto tampoco fue demostrar que trabajar en el aula con grupos interactivos mejoraba la convivencia y el aprendizaje de todo el alumnado ya que ya hay suficientes evidencias científicas que lo avalan, si bien este proyecto lo volvió a corroborar en este caso con alumnado con discapacidad intelectual. Sin embargo, el proyecto pretendía evidenciar algo más, que la labor de los profesionales especialistas de las asociaciones son agentes indiscutibles en la mejora de la atención al alumnado con necesidades educativas como es el alumnado con síndrome de Down por lo que su entrada al aula es fundamental para esa mejora.

Y así lo apuntaron los resultados obtenidos, por un lado, “el profesorado manifestó sentirse respaldado por los profesionales de las asociaciones en el diseño, adaptación de las actividades y la elaboración de los materiales como en el desarrollo de las actividades”; “se potenció una vía de colaboración lógica entre los técnicos que realizan los refuerzos educativos fuera del aula con la actividad docente del tutor del alumnado con síndrome de Down”; “las familias constataron los beneficios del fortalecimiento de las relaciones y el compromiso del profesorado y del equipo directivo del centro escolar”; “se observaron mejoras tanto en el aprendizaje como en la convivencia del alumnado, evidenciándose mejoras en todo el alumnado respecto a la comunicación dialógica, la solidaridad, el compañerismo y la cooperación, y en el alumnado con discapacidad en relación con la solidaridad, el compañerismo, la comunicación dialógica y la autoestima”.

Curiosamente, el 31 de octubre de 2022 justo unos diez días después de cesar en la Federación y dar el salto a tiempo completo en la Universidad de Castilla-La Mancha (casi como un regalo de despedida y agradecimiento), veía la luz un artículo en la Revista de Investigación en Educación que muestra los resultados conseguidos en ese proyecto que empezó a idearse a mediados de 2018, y que ahora os comparto por este medio. Aquí os dejo la referencia por si queréis leer detenidamente: Simón, N., Abellán, M-Á. & Cisneros, J.C. (2022). Sinergia colaborativa en aulas inclusivas: una experiencia de grupos interactivos con alumnado con discapacidad intelectual. Revista de Investigación en Educación, 20(2), 31-108. https://doi.org/10.35869/reined.v20i2.4218.

Por lo que puedo decir, muy orgullosa, que hicimos camino andando, que seguramente nos equivocamos, pero al menos nos arriesgamos y que aprendimos, nos emocionamos y disfrutamos a partes iguales a los errores que, seguramente, cometimos. Que hemos dejado una huella que constata que se puede hacer y que, aunque es cierto que es difícil y que lleva mucho trabajo de mucha gente, mereció la pena. Que es necesaria una inclusión educativa real, sin peros. Que los profesionales especialistas de las asociaciones tienen mucho que aportar en dicha inclusión educativa y que todas las sinergias que se consigan entren estos y el profesorado de los centros educativos es una apuesta ganadora, por lo que no deberíamos dejar el hoy en las aulas y el futuro de la vida de este alumnado en manos de la voluntad de unos y la vocación de otros ya que todos sumamos en este largo camino hacia la inclusión.

(*) Natalia Simón Medina es profesora ayudante, Doctor e investigadora de la Facultad de Educación de Ciudad Real en la Universidad de Castilla-La Mancha. Licenciada en Sociología, Doctora en Investigación en Humanidades, Artes y Educación, máster en Investigación de mercados y marketing digital. Premio al mejor TFM, máster en Dirección de Recursos Humanos, máster en Prevención de Riesgos Laborales, especialista en Técnicas y Aplicaciones en Investigación Social. Durante los últimos 5 años ha sido coordinadora de programas de la Federación Síndrome de Down de Castilla-La Mancha. También preside el Grupo de investigación Discapacidad y Sociedad en la Federación Española de Sociología y es Decana del Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha.

El TEAF, una lección por aprender

Por Laura Calvo Olmeda (*)

Rendición ante la realidad o resistencia a la indiferencia. Mi hijo tiene TEAF, Trastorno de espectro alcohólico fetal, como muchos otros niños adoptados en Rusia. Es un trastorno poco conocido en casi todo el mundo y está producido por el consumo de alcohol durante el embarazo. Pese a ser considerado una enfermedad rara, es un trastorno más común de lo que pensamos. Los estudios en el clínico de Barcelona nos muestran que en España las mujeres consumen alcohol durante el embarazo entre un 40 y un 60%.

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La Serranía, tierra de iniciativas

Por José María Alonso Gordo. (*).

Albendiego, Festival del Circo. Foto: Mario Gallego

La Sierra Norte de Guadalajara tiene atractivos suficientes para merecer una visita en cualquier época del año: por sus paisajes, por su arquitectura, por su costumbrismo o por sus fiestas tradicionales. Merece la pena perderse por ella, descubrirla o recordarla, para pasar muchas jornadas inolvidables. Sus fiestas de interés turístico, a nivel nacional, regional o provincial, son suficientemente conocidas y visitadas. Sus rutas recorren toda su geografía, el invierno también es una buena ocasión para disfrutarlas, siempre con cordura, y a ellas hemos dedicado también recientemente nuestra atención. Pero, al margen de tópicos más o menos manidos, hay muchas excusas y razones para volver a ella. Romperemos una lanza por otros momentos serranos de reciente instauración que también nos sorprenderán.

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Brianda de Mendoza, medio siglo de una construcción colectiva

Por Juan Leal (*).

El Brianda de Mendoza en 1983, todavía fuera del casco urbano. Para entonces ya estaba en funcionamiento el instituto Buero Vallejo. (Instituto Geográfico Nacional)

Cincuenta años, medio siglo…Ese es el tiempo transcurrido desde que, en 1972, se puso en funcionamiento el Instituto de Bachillerato “Brianda de Mendoza” en el entonces nuevo edificio del polígono El Balconcillo. Ya se ha dicho, pero conviene insistir en ello: la creación del instituto tuvo lugar por Real Orden de 17 de septiembre de 1837, aunque el acto de constitución se retrasara un par de meses, hasta el 30 de noviembre del mismo año en que se redactó el acta fundacional. Por eso cada año, el 30 de noviembre, el instituto celebra su cumpleaños.

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El turismo que nos lleva

Por David Velasco Arcediano (*).

El cambio de una palabra del título de la novela “El Rio que nos lleva” del ilustre Jose Luis Sampedro puede definir la situación turística de los territorios de la Mancomunidad de Municipios Alto Tajo.

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La familia Morales, desde Congostrina a la independiencia de Colombia

Por Carlos Nieto (*).

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Foto: Diócesis Sigüenza-Guadalajara.

El pasado día 13 de agosto, la localidad de Congostrina vivió un día histórico: en su plaza Mayor tuvo lugar el hermanamiento entre sus habitantes y la Casa de la Rosa, sede de la Fundación Los Ocho Valores, en la ciudad de Bogotá, en Colombia.

Para entender esta historia hay que retrotraerse al año1810. En el corazón de la América española, en el virreinato de la Nueva Granada, un altercado entre un comerciante hispano y un grupo de criollos colombianos inicia el proceso independentista de Colombia de la metrópoli española. En aquel proceso revolucionario y en aquellas jornadas históricas, estuvieron ampliamente implicados el coronel Francisco Morales Fernández y sus hijos, Francisco y Antonio Morales Galavís. Hasta hace pocos meses estos nombres eran desconocidos para los guadalajareños, pero la investigación ha arrojado unos datos sorprendentes: la familia Morales procedía de Congostrina, sus orígenes eran arriacenses.

Profundizando más en esta historia, hay que decir que ya en el siglo XVI estaba establecida en Congostrina una familia de hidalgos, los Morales, que ocupaban importantes cargos en la Casa de los Duques del Infantado, la más poderosa casa ducal de la España del Renacimiento y bajo cuyo mando estaban los pueblos y tierras de Guadalajara. Al servicio de estos nobles, los Morales se forjaron en importantes valores humanos: la justicia, la industria, la prudencia, la perseverancia la templanza, la severidad, la moderación y la fortaleza. Esos valores fueron concebidos a lo largo de los siglos y fueron adquiridos a base de esfuerzo y tesón, cualidades propias de los hidalgos peninsulares que habían surgido en la Reconquista.

En 1750 ya estaba en Colombia, entonces llamada Nueva Granada, Lorenzo de Morales y Díez-Coronel, que fue paje del Virrey de la Nueva Granada, con quien marchó al Nuevo Mundo. Su abuelo había nacido en Congostrina, al igual que todos sus antepasados, pero se había establecido en Utande, debido a las necesidades que imponía su servicio a la Casa del Infantado. En busca de nuevos horizontes, Lorenzo partió a América y pronto se convirtió en uno de los funcionarios más importantes de la época virreinal. Allí fue superintendente de la Casa de la Moneda de Santafé de Bogotá y allí, igualmente, contrajo matrimonio con Josefa Fernández. De su matrimonio nació Francisco Morales Fernández, prócer de la Independencia de Colombia, del que acabamos de hablar. Lorenzo es, por lo tanto, el eslabón entre España y la Nueva Granada, entre la España Imperial y la Colombia libre.

El desarrollo de esta historia -que hasta ahora permanecía inédita- ha hecho posible que doscientos años después de la marcha de esta familia de las tierras de Guadalajara, sus descendientes hayan retomado el contacto con sus raíces y se haya producido este hermanamiento. Detrás de la iniciativa, se encuentra la Fundación Los Ocho Valores, radicada en Colombia, entidad sin ánimo de lucro que pretende enseñar a los más jóvenes los valores fundamentales de los Morales Galavis, ya mencionados, líderes de la Independencia de Colombia.

Con este contexto como telón de fondo, el pasado día 13 tuvo lugar en Congostrina un emotivo acto que reunió a las primeras autoridades de la provincia. Acogidos con una generosidad sin límite por parte del alcalde de la localidad, Alfonso Segoviano, el pueblo se engalanó para recibir al ministro consejero de la Embajada de Colombia, que representaba al embajador de aquel país, al delegado la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en la provincia, al presidente de la Diputación Provincial y al Vicario General de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara. Junto a ellos, varios alcaldes de la zona, concejales y la familia Ortiz Díez, promotora de la iniciativa, disfrutaron de un acto entrañable e inolvidable.

En la iglesia parroquial comenzó el acto con las palabras de don Agustín Bujeda, vicario general de la Diócesis, que recordó a Lorenzo Morales y a sus antepasados y los orígenes cristianos inseparables de la conquista americana. En la pila bautismal, donde recibieron las aguas bautismales los miembros de esta familia, fue ofrecido un ramo de flores en que podía leerse “A todos los Morales de Congostrina”. Tras las palabras de Eloísa Ortiz, una joven descendiente de Lorenzo Morales, tuvo lugar el acto principal en la plaza Mayor donde hablaron la autoridades ya mencionadas y Juan Carlos Ortiz, principal impulsor de este acto, y su hijo Matías, que pronunció unas sentidas palabras en las que destacó que las conexiones especiales, las conexiones trascendentes que unen a los Morales de ayer y de hoy. Cerró el acto el presidente de la Fundación Los Ocho Valores, el colombiano Federico Hoyos, que reiteró la colaboración que se iniciaba y la proyección para el futuro en las nuevas generaciones, de españoles y colombianos, de los valores de los Morales.

Una vez descubierta la placa conmemorativa, en la que queda constancia de este hermanamiento, y la audición de los himnos de España y de Colombia, todo el pueblo de Congostrina pudio disfrutar de una tarde muy agradable, en la que incluso el sol, que estuvo escondido entre densas nubes todo el día, decidió aparecer e iluminar una jornada memorable.

Tal y como afirmó Juan Carlos Ortiz y los miembros de su familia, se inicia ahora una cooperación entre la Fundación los Ocho Valores y la localidad de Congostrina. Testigo de ello es la placa que ha quedado para el recuerdo en este hermoso lugar y que evocará a las generaciones venideras, que grandes hombres de Colombia nacieron y crecieron en Congostrina e hicieron cosas extraordinarias en aquellas tierras que los españoles había descubierto en los albores de la modernidad.

thumbnail (1)(*) Carlos Nieto (Toledo, 1982) es doctor en Historia Contemporánea por las universidades de Bolonia, Italia y Complutense de Madrid, y licenciado en Derecho en esta última universidad. Es autor de cuatro monografías y casi cincuenta artículos en revistas científicas nacionales e internacionales, comunicaciones, ponencias y capítulos de libros. En la actualidad es coordinador del Grado en Derecho de ISDE, profesor de IES Abroad Madrid y profesor Asociado de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid.