Capacitación ante todo

Por Gustavo García

La hemeroteca nos sirve para recordar siempre que la memoria es frágil. En el caso de los dirigentes políticos –unos más que otros, también es cierto– esa sensación se acrecienta cada día más en los tiempos modernos. Ya no se trata de campañas electorales o momentos puntuales; no, ahora es una práctica habitual y lo que se dijo antes de ayer ya ha cambiado totalmente hoy, incluso se hace todo lo contrario de lo afirmado previamente. En eso hay personajes que tienen un máster con buena nota.

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Saber elegir la tarifa de la luz

Por Gustavo García

Impuestos aplicados, coste de producción de la electricidad y comercialización, más costes regulados (incentivos a las energía renovables, cogeneración y residuos, coste de redes de distribución y transporte y otros costes regulados, incluida la anualidad del déficit). En esas tres partes se dividía hasta ahora la factura que pagamos por la electricidad y de la que tanto se habla estos días.

Los usuarios no tenemos nada claro por qué pagamos tanto en el recibo de la luz y, ni siquiera, de dónde procede la energía que consumimos. Intentaremos aquí aportar algo de luz a este asunto. Si bien, ya con la terminología aplicada en las líneas iniciales, se intuye que resulta un poco farragoso. Pero, si tenemos de verdad interés, vamos a tratar de aproximarnos más a esos detalles que desconocemos y de los que recelamos a menudo. Como hacemos con las compañías de telefonía. Pues, sí. Similar.

Delante de nosotros, una factura tipo anterior al 1 de junio, en la que la mayor parte de su importe, algo menos de la mitad, se destinaba a los costes de producción y de comercialización (unos 33 euros). Casi justo la mitad de eso son impuestos (15,50 €). Y, entre ambas cifras, se sitúan los costes regulados (23,50 €). A ello hay que añadir normalmente el alquiler de los equipos (cerca de 1 euro). Para un total de unos 73 €.

Detalle de una factura tipo inmediatamente anterior al 1 de junio de 2021.

No sé si con estas explicaciones un poco más sencillas y a pie calle se puede entender mejor lo que pagamos cada mes por la electricidad que consumimos. Esto es lo que hay en una factura normal. Sin embargo, luego las variables dependen del tipo de tarifa de acceso o de la potencia contratada. Y, ¿qué pasa con las franjas horarias y cuándo es más caro o más barato el consumo de energía eléctrica?

Errores comunes
Pues, se nos ha dicho que los P1, P2 y P3, que corresponden a horas punta, llano y valle llevan distintos precios. Vamos, que es como un bien cualquiera que adquiramos en el mercado. En la que estamos analizando ahora mismo, correspondiente al mes de mayo –en este caso, no hay diferencia entre un periodo de días y otro, como a veces también nos marcan en la factura–, la potencia se paga a 0,137105 € el kW; la hora punta, a 0,178639 €/kWh y 0,118098 €/kWh, la hora valle. No está contemplada la franja del periodo intermedio de coste, o llano, porque no figuraba así en el contrato realizado en su día, anterior a toda esta vorágine actual de subida persistente y escandalosa de precios.

No obstante, también las compañías eléctricas aseguran que estas franjas horarias se pueden modificar y no es necesario pagar más si no se cuenta con esta clase de discriminación horaria, lo que algunas comercializadoras ya vienen ofreciendo y gestionando desde hace meses. Hay empresas que también ofrecen tarifa plana, que mitiga las altas y bajas por la volatilidad del mercado eléctrico y que nos puede repercutir en determinados meses de manera muy negativa en nuestra factura. Incluso, previo también a esta oleada de subida de precios generalizada, existían ofertas cuya base era precisamente esa estabilidad, aunque se mezclara con la discriminación horaria. “Pero, ¡CUIDADO! Que algunas compañías luego lo regularizan a final de año y te cobran los kilovatios que excedan de los contratados, este año a 0,30 € y el pasado, a 0,26 €. La letra pequeña habla de los contratados, no del importe total. Hay un complot de las cuatro grandes compañías eléctricas para perjudicar a las pequeñas, de las que hay más de 400”, nos explican en una correduría de luz que contrata a las empresas que mejores condiciones ofrecen para sus clientes.

Detalle de la nueva factura de la luz a partir del pasado 1 de junio, con las tres franjas horarias ya bien definidas.

Por tanto, la conclusión es que existen diferentes fórmulas. Lo que hay que hacer es pararse a ver nuestra factura y elegir el modelo que más nos interese. Que incluye y nos va bien ese tipo de discriminación horaria porque somos capaces de cumplirlo, pues adelante. Que, no es así, pues a elegir un tramo más estable con una tarifa plana o lo que las comercializadoras nos ofrezcan y mejor nos cuadre. “Hasta ahora las grandes cobraban a 0,16 € durante todo el día y resulta que, sin saber cómo, lo pueden poner a 0,13 €. ¿Cuánto estaban ganando antes si, encima, la electricidad es más cara?”, indica la misma fuente. Y, en este sentido, se recomienda al consumidor que se informe y hable con las compañías porque, según de la que se trate, pueden o no regular precios al final de año, en esas tarifas planas, sin ir más lejos. “Hay penalizaciones, aunque no consumas todo lo contratado y no te devuelven el dinero. En cambio, si te pasas de lo contratado luego pagas el kilovatio el doble. Yo tengo una clienta que ha llegado a pagar hasta 500 euros a final de año por la regularización”, matiza.

Vienen existiendo dos tipos de contratos, fijos e indexados (precio energía más ganancia de la compañía). Las novedades son que desde enero ha subido este indexado y, con los recientes cambios, existe una triple tarificación del Gobierno. A los tres parámetros que indicábamos anteriormente de la factura que conocíamos, hay que añadir el importe por Cargos del Sistema Eléctrico. Y aquí es donde viene lo de ahorrar en las madrugadas con las lavadoras o los lavavajillas. Aparecen las franjas punta (a 0,105 €/kWh), llano (a 0,021 €/kWh y valle (a 0,005). “Se trata de un recargo añadido”, apuntan desde la correduría mencionada. Y, añaden: “Los grandes lo ganarán de otro sitio, aunque ahora bajen precios”. Aseguran también que algunas compañías “todavía” no han cobrado en junio a sus clientes el precio de la energía en las facturas. E, igualmente, hay que saber que existe una nueva tarificación por más de 15.000 kW/h, lo cual, para algunos expertos en el sector, “será un golpe muy fuerte para empresas y autónomos, que no se han tenido en cuenta en todo este asunto, del que tanto se está debatiendo”. Mientras, se anuncia una rebaja temporal del 21 al 10% en el IVA de la electricidad, que viene bien a los hogares, pero que a los autónomos, por ejemplo, ya les venía desgravando.

En definitiva, las tres partes de que hablábamos en que se dividía nuestra factura, se quedan ahora en 2 + 2. Es decir, peaje de acceso a la red, precio de la energía y luego impuestos, pero, dentro de ellos, el Cargo del Sistema Eléctrico (0,10 €/kWh más a añadir a las cifras que inicialmente apuntábamos en este post). En esta parte final aparecen desde el pasado 1 de junio las nuevas franjas horarias, ya ampliamente comentadas. Y, aunque lo que más nos interesa normalmente es el bolsillo, en las propias facturas se detalla la información concreta de dónde proviene esa energía que consumimos nosotros mismos. Renovables suele liderar con el 37%, nuclear casi un 22% y ciclos combinados con gas natural, un 21,5%, como principales fuentes de energía.

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Educar de ´corazón`

Por Gustavo García

La rápida y certera intervención de algunos compañeros pudo ser clave para salvarle la vida a Christian Eriksen el pasado sábado en el Dinamarca-Finlandia.
Foto: AFP

Pasaron 12 largos minutos, de un 12 de junio de 2021. Un juego de números que no lo fue tanto para aficionados y también para los no seguidores del fútbol. Se desarrollaba la segunda jornada de la Eurocopa, que estos días tiene lugar a lo largo de varias ciudades del viejo continente, cuando el desfallecimiento repentino del jugador danés, Christian Eriksen, paralizó a todos.

Si ya había habido en los últimos años varios sucesos luctuosos, relacionados con dolencias cardiacas, este hecho nos recuerda que no debemos bajar la guardia, tanto en el deporte profesional, como en cualquier ámbito de nuestras vidas cotidianas. Solamente en el fútbol, cabe mencionar los casos del sevillano Antonio Puerta (fallecido a los tres días de desmayarse en el campo en un Sevilla-Getafe), del españolista Dani Jarque (que murió en el hotel de concentración de su equipo de una insuficiencia cardiaca), del camerunés Marc-Vivien Foé o del húngaro Miklós Feher (ambos, en el mismo terreno de juego).

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Cortar & pegar vs. cúter y celo

Por Gustavo García

En plena era digital. Móviles inteligentes que sirven casi para todo, y que muchos ya los llevan encima excepto para llamar por teléfono; desde pagar la compra, conectar, desconectar y ver actividad con las alarmas de los domicilios desde cualquier lugar en el que tengamos cobertura; programar riegos, electrodomésticos a distancia; domótica; robot de limpieza o de cocina, videoconferencias de todo tipo, teletrabajo, clases on line, teletrabajo, comunicaciones profesores-padres-alumnos a través de plataformas, citas médicas, de ITV, del Catastro, de Hacienda, … y, ya no hablamos de consultar correos electrónicos, las cuentas bancarias, las previsiones meteorológicas, navegar por la red en general –que eso casi se ha quedado ya obsoleto­– .

Sí, estamos rodeados y vivimos dentro de la realidad virtual. Incluso, a veces, según las edades de cada uno, se tiene la sensación de que se va demasiado deprisa. Sobre todo, cuando te dicen que necesitas un D.N.I. electrónico, un certificado o una firma digital, o bien, te llega una notificación administrativa para la que tienes que estar preparado y con las opciones disponibles. Al final, hay cosas que se van dejando y que no parecen ser tan necesarias en estos tiempos, pero la burocracia te puede pasar por encima si nos descuidamos demasiado. La burocracia, las distintas administraciones y el propio día a día en las compras en comercios o en cualquiera de las utilidades mencionadas con anterioridad. Todavía se nos facilita el pago en metálico –si bien es cierto que cada vez está más en desuso–, el uso de nuestro carnet de identidad físico, aunque con chip incorporado y demás, los dispositivos manuales o las firmas a pluma (bolígrafo ya) o las transferencias bancarias que nos hacen en ventanilla.

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Que no somos manchegos

Por Gustavo García

Celebramos ayer la fiesta de Castilla-La Mancha. Esa comunidad autónoma que tan difícil de pergeñar fue en su momento. Los pensadores de la época posterior a la Constitución de 1978 se devanaron los sesos para encajar las provincias.

Toledo, Ciudad Real y Cuenca no tenían muchas dudas de que irían juntas con quien fuese. Dejar a las dos castillas juntas era demasiado, por la cantidad –de hecho, ya estaban divididas en la Vieja y la Nueva–. Meter a Madrid tampoco acababa de convencer, aunque ya era de la segunda de ellas, pero también era excesivamente voluminosa, en comparación con las otras que podrían entrar. Había que completar y, por la zona de Ciudad Real, se podía buscar un buen acompañante y Albacete apareció para separarlo de Murcia.

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El camino más recto

Por Gustavo García

Las infraestructuras en los pequeños pueblos de la provincia son las principales carencias que padecen, pero hay muchas otras de organización que intentan paliar.

En el día a día, no lo apreciamos, si bien, en cuanto dejamos algo más de distancia, nos detenemos a pensar en valores que paulatinamente se han ido perdiendo en nuestras vidas, escondidos en rincones que volvemos a descubrir de repente.

Y es que, los que somos de pueblo, como indicaba hace unos semanas en esta misma casa nuestra compañera, Sonia Jodra, tenemos normalmente algo especial, para bien o para mal. O, dicho de otra forma, solemos ser diferentes, que no raros.

Ahí es donde queríamos llegar. Una reunión este fin de semana pasado, de las que ya proliferan poco en los pueblos –al menos en el nuestro–, para abordar aspectos del pasado, pero, sobre todo, del futuro del mismo y buscando soluciones, en este caso a una problemática local, que pudiera ser cualquiera –no hace falta especificar qué–, hace volvernos a la realidad y recordar que estamos en pleno siglo XXI. Decimos esto porque, en lo que conocemos de los pueblos, lo habitual en este tipo de encuentros era echarse los trastos a la cabeza por los asistentes, debido a sus diferencias por otros asuntos generalmente. Es decir, hablar claro en grupo ante los que no se era capaz de hacerlo con diálogo cara a cara. Y, en demasiadas ocasiones, los contertulios se iban por los cerros de Úbeda a las primeras de cambio. El tema a abordar acababa difuminado.

Nunca hay orden del día, no se acaba con ruegos y preguntas, no se levanta la mano para hablar y pocas veces se vota. Eso no cambia. Así han sido y continúan siendo las juntas de este tipo que no sean plenos municipales o asambleas de rango similar, ya mucho más oficiales. No es que ahora, en esta época digital, todo vaya rodado y este tipo de reuniones se desarrollen como la seda. No, no. Eso, todavía no. Lo que ocurre es que esos vaivenes de las conversaciones se van apartando más a un lado, aunque siempre quedan tics de antaño, principalmente si la edad de los protagonistas así lo ratifica. En este ejemplo que estamos escenificando, real como la vida misma, y si sirve de referencia, que pensamos en este caso que sí, la mezcla de temas volvía a ser evidente, aunque ya en mucha menor proporción que en esas reuniones de hace décadas. Y, algo muy significativo, la gente ya no se prodiga tanto en sus desavenencias particulares. Bien, se hace antes o por otros medios, o bien, el grado de educación ha ido ascendiendo según transcurren las décadas.

Sin embargo, fijándonos ya en el aspecto psicológico y de comportamiento de las personas, satisface observar que las nuevas generaciones son más concretas y no pierden tanto el tiempo en todo ese tipo de disquisiciones, que normalmente no llevan a ninguna parte. Los jóvenes ahora centran más los debates y no se acuerdan de viejas rencillas o de ajustar cuentas pendientes. También es cierto que el roce no es tan estrecho, ni en proximidad temporal ni espacial.

El futuro de muchos ‘barrios anexionados’ pasa por que se involucren sus jóvenes generaciones en los asuntos locales.

Con todo ello, es muy satisfactorio encontrarse con un aspecto concreto a abordar, que tiene diferentes aristas por distintas partes, y que se puede pensar que es imposible de consensuar, cuando, de repente, uno se encuentra que las partes dialogan, entienden la postura del contario y, como consecuencia, al final se firma un acuerdo, impensable para casi todos minutos antes. Sorpresa, alegría y una reflexión posterior que hace pensar que vamos por buen camino y que las nuevas generaciones han ido ganando en respeto las posturas de los otros, en diálogo, tolerancia y en cesión de concesiones si son necesarias para el bien de la comunidad. Otra cuestión es que luego esos acuerdos se cumplan como se pactan en grupo y se concreten porque si no, volvemos a los problemas de partida. Sin embargo, al menos las formas van cambiando. De eso no cabe duda. Y aquí es lo que estamos analizando. Es el punto clave. Por encima de un resultado final rápido y satisfactorio para todos, que si no llega, tiene que continuar madurándose con ese picar piedra constante. Ahí ya, de las partes depende (intereses, negociación).

Nuevas maneras

Realmente, parecerá un tanto cursi, pero en nuestro caso el poder ver esos comportamientos tan democráticos y elegantes por parte de casi todos, es emocionante. Sobre todo, recordando tantos y tantos debates carentes de fondo y de forma a lo largo de los años en estos pueblos del mundo. Nuestra provincia es muy proclive a contar con esta idiosincrasia. Generalmente, por el pequeño tamaño de sus poblaciones, que lleva acarreados todos esos aspectos negativos comentados. Curtidos ya con infinidad de batallas perdidas en ese aspecto, creemos que es importante destacar ahora esas nuevas formas de intentar llegar a acuerdos, partiendo de puntos de vista lejanos. Y, cuando se logra –después de los repetidos fracasos o de soluciones agridulces, aunque hubiesen sido positivas, por las malas formas esgrimidas de parte de los presentes– hace pensar que podemos hallarnos ante una nueva manera de enfocar las diferentes problemáticas que surjan en el tiempo. Una filosofía de la vida que pasa siempre, por encima de todo lo demás, por la palabra –aunque siga habiendo alguna más alta que otra de vez en cuando.

La verdad es que conmueve al darse cuenta de que los pequeños pueblos de nuestra provincia quieren seguir luchando por subsistir a su manera –tiempo habrá en otros post de explicar quiénes y cómo también se afanan en poner piedras en el camino– y que asoma con timidez una generación que intenta estar en la brecha. El sentir ese aliento de paisanos más jóvenes que tienen un interés común, es, como venimos repitiendo, muy alentador. Y, ese interés no es otro que la mejora de las condiciones de infraestructuras varias, de servicios, de comunicaciones…En definitiva, el lograr el bienestar de la comunidad y no el individual, como era tónica habitual en esos pueblos de Dios. Los cambios administrativos que proliferaron entre los años 60 y 70 del siglo XX llevaron a que muchos pequeños pueblos se hayan convertido en poco más que un juguete de los ayuntamientos que los absorbieron por mor del ahorro de gastos cuando la emigración a las ciudades fue una sangría para estas poblaciones. Es cierto que hay excepciones y las reconocemos, pero no lo es menos –incluso, entendible a veces– que, bastante tienen ya los gestores de estos municipios principales con gestionar los problemas de sus vecinos, como para hacer frente a los de sus pedanías, que son, en muchos casos, no mucho más pequeños que ellos mismos, pero con dificultades similares o mayores. Y el resultado ha venido siendo en todos estos años más bien negativo para el desarrollo de estos, llamados posteriormente, ‘barrios anexionados’.

Que en este momento aparezca una ligera esperanza en la lejanía que encienda la llama de la lucha y el fuerte deseo por encontrar su propio rumbo, dentro de las circunstancias administrativas existentes, enorgullece, sólo por ese hecho de intentarlo, a los que hemos peleando contra molinos de viento durante tanto tiempo. No hablamos de buscar la independencia, sino de la autonomía que genera el disponer de recursos propios y ser capaces de administrarlos, siendo compatibles con esas formas administrativas presentes. Si los de arriba también colaboran y entienden esa nueva manera de gestionar los pueblos –como se empieza a ver también en determinados casos–, parece que vamos por el camino más recto.

Salud también para la prensa

Por Gustavo García

El pasado 3 de mayo se celebraba el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Unos tiempos estos en los que cada vez más se ataca a dicha profesión por parte de diferentes sectores. Hasta tal punto es así que la Federación de Asociaciones de la Prensa en España (FAPE) y la propia organización del sector en la provincia de Guadalajara hicieron públicos sendos comunicados –además de otras asociaciones– en los que se denunciaban estas prácticas y se defendían los derechos y bondades del periodismo.

La apuesta es por el valor esencial del “periodismo independiente y veraz” y “liberarse de las noticias falsas gracias al papel de los medios de comunicación de calidad”.

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Pagar en la A2

Por Gustavo García

Pues, no parece una broma, no. Esta semana volvía a saltar la noticia de que el Gobierno español presentará a Bruselas la idea de cobrar por circular en las autovías y autopistas del país, es decir, convertirlas todas en carreteras de peaje. Se trata de la segunda ocasión en que el asunto sale a la palestra y eso hace encender las alarmas. Lejos de un posible globo sonda que a veces lanzan los dirigentes a la población para ver cómo se acogen algunas de sus ideas más impopulares y actuar en consecuencia, como si de una encuesta se tratase, o bien, para ir preparando al personal de lo que se avecina, parece que esto cuaja y avanza. En su momento también ya se lanzó esta intención a la opinión pública y ahora, diferentes medios y redes, se han hecho eco de la noticia.

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Argumentos equivocados

Por Gustavo García

Extrañas teorías las que una parte de nuestra sociedad actual procesa con los asuntos que más nos preocupan, o bien, que están archidemostrados que sucedieron y que fue así, tal y como se ha venido contando siempre e, incluso, tratándose de evidencias científicas, que, por tanto, no dan lugar para el debate. Sin embargo, en la historia del mundo no han faltado esas corrientes que han seguido teorías diferentes a las mayoritarias.

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Muy pronto para desengancharse

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Por Gustavo García

Otra vez sin bares en Guadalajara capital. Siento no ser original y comenzar el post así, pidiendo disculpas. Lo cierto es que la actualidad siempre llama a la puerta y la sangre informativa nos lleva inexorablemente a comentar de nuevo algo sobre la maldita, traída y llevada pandemia. Prometo desde aquí que en sucesivas entregas de estos martes, seremos más alternativos en los temas a abordar. Por ahora, es lo que hay.

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