Una llamada a la reflexión después de otro tropiezo

Es la segunda derrota consecutiva de los de Pérez Salvachua. Foto: San Fernando CD

Es la segunda derrota consecutiva de los de Pérez Salvachua. Foto: San Fernando CD

Por Ana G. Hernández

La dinámica del Deportivo Guadalajara en las últimas jornadas de la primera vuelta ha sido negativa. El colofón fue la derrota en San Fernando, después de marcharse al descanso ganando. Una derrota que toma más importancia, sobre todo, tras perder en casa ante el Melilla. El único balance positivo que se puede hacer es que el play-off de ascenso, que en estos momentos cierra el Cádiz, está a solo cinco puntos. Un lujo dado el trayecto que tomó el equipo en ésta última etapa. Y es que, desde la visita al Lucena de Rafael Carrillo ‘Falete’, los morados han ido decreciendo, poco a poco y sin hacer ruido, pero decreciendo al fin y al cabo.

El único conato de esperanza fue el partido contra el Cacereño de hace dos semanas. Juego y goles se aunaron para hacer disfrutar a la grada del Pedro Escartín, falta de alegrías en los últimos tiempos. Precisamente esa conjunción es la que se echa en falta. Ante el Melilla y el San Fernando fue la falta de acierto en ataque la que privó al Depor de sumar. Otras veces es la eficacia, sobre todo de Quique González en punta, la que prima. Sin embargo, es la irregularidad el caballo de batalla de este equipo. Irregularidad en cuanto a los resultados de un club que se plantea, abiertamente y sin dudar, el regreso a Segunda División. No voy a hablar de irregularidad respecto del juego, porque con la excepción del Cacereño y algunos minutos sueltos, el Depor realiza un juego bastante ramplón encomendado al acierto de su delantero estrella. Aunque en Segunda División B tampoco podemos exigir al equipo en este sentido, los resultados priman en todas las categorías y, en la de bronce, mucho más si cabe.

Son precisamente los resultados los que me hacen dudar. Dudar de que el objetivo del play-off sea más complicado de lo que se esperaba después de las primeras jornadas. Como bien digo, la buena noticia es que solo está a cinco puntos y que queda toda la segunda vuelta por delante para recuperar esa diferencia y hacerse con uno de los cuatro lugares con derecho de promocionar a la Liga Adelante.

Ahora toca reflexionar durante estas dos semanas de vacaciones y superar el mal sabor de boca con el que hemos llegado a Navidad. Las expectativas que generó el propio club eran altas, tanto desde los despechos como sobre el terreno de juego, y ahora en la segunda vuelta debe de cumplirlas. No queda otra si no se quiere volver a decepcionar a la hinchada morada. Espero que las derrotas ante el Melilla en el Escartín y ante el San Fernando a domicilio sean meros accidentes, sin víctimas, porque hay plantilla para estar arriba. El Depor no es menos que nadie en este Grupo IV de Segunda División B.

Vista al frente

En la misma jornada que el Deportivo Guadalajara perdía el liderato del Grupo IV contra el Lucena, el Azuqueca empataba a cero en el San Miguel ante el Manzanares. Aquel día, en el periódico, titulé la crónica del partido de la siguiente manera: “Impotencia como estado de ánimo”. Y es que, el equipo rojinegro no era ni la sombra del que llegó a ser. Los de Miguel López no encontraban soluciones arriba, la fluidez de antaño estaba prácticamente olvidada, por no mencionar la angustia que reflejaban las caras de todos los jugadores. Sin embargo y cuanto el panorama era tan oscuro que no se veía la luz al final del túnel, los azudenses levantaron la cabeza. Primero tímidamente, como si no se creyeran que fueran capaces de salir de esa situación, después con más confianza y, por último, recordando el ADN que rojinegro que circula en su sangre.

Los rojinegros se sobrepusieron a un penalti y una expulsión. Foto: Nueva Alcarria (Rafael Martín)

Los rojinegros se sobrepusieron a un penalti y una expulsión. Foto: Nueva Alcarria (Rafael Martín)

Claro que después de esa jornada 10, el equipo ha perdido algunos partidos. Claro que durante estas nueve jornadas restantes, hubo momentos complicados. Sin embargo, la forma de afrontarlos cambió y cambió aquel miércoles en Las Delicias de Mora cuando, en un partido de lo más soso e intempestivo, Esaú besó las mallas de la portería moracha. Las consecuencias de ese gol son palpables e increíbles. El Illescas lo padeció en sus propias carnes ayer. Y es que, el partido no se le pudo poner más cuesta arriba a los de Miguel López de lo que lo estaba. En el minuto 48, Esaú veía la segunda amarilla por, supuestamente, tirarse en el área rival. A todo esto, los rojinegros caían 0-1 por penalti injusto. Dos losas importantes y que no supusieron un problema para que el equipo reaccionara y se llevara la victoria. Un partido que en condiciones normales se perdería y que, si se hubiera celebrado hace un par de meses, las consecuencias podían haber sido desastrosas; ahora se remonta a base de garra y coraje. Obviamente, el Azuqueca no conseguirá las hazañas de campañas pasadas, pero ha superado uno de sus peores momentos después de su regreso en la temporada 2007/08 en Tercera División.

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