Comerciar con la vida

Por Celia Luengo

No soy lesbiana, ni feminista, tampoco pertenezco a ninguna asociación provida ni mucho menos soy del ala más radical de la Iglesia católica pero aun así y dicho esto, no me gusta la idea de Ciudadanos de regular la gestación subrogada en España, los llamados “vientres de alquiler” para que todos nos entendamos.  Es más, incluso me siento ofendida por iniciativas como ésta que no creo que respondan a una demanda real de la sociedad y que, sin embargo, contribuyen a socavar los derechos de las mujeres.

Mi malestar responde a una idea muy clara, pagar a una persona supuestamente desconocida para que conciba en su vientre a un hijo al que renunciará una vez nacido supone una comercialización del cuerpo de la mujer se mire por donde se mire y por mucho que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, se empeñe en dejar claro que se trata de una acción altruista y que la mujer gestante sólo recibiría el dinero correspondiente a los gastos derivados del embarazo, de las molestias físicas que éste genere, los problemas laborales y desplazamientos o tratamiento médico del mismo. Quién determina cuáles son esos gastos, hasta dónde pueden llegar, cómo se evita el abuso y el negocio por parte de gestante y progenitores son preguntas difíciles de responder.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y la diputada Patricia Reyes registran en el Congreso la propuesta de Ley para regular la Gestación subrogada.

Hay quien puede considerar ese, el económico, el aspecto más polémico y delicado de la ley que propone Ciudadanos pero no es el único y a mi entender tampoco es el más importante, hay muchos otros como por ejemplo dónde fijar el límite ético y jurídico de esta técnica. Rivera pretende que se pueda utilizar una vez agotadas todas las prácticas de reproducción asistida, como último recurso y como si fuera una más de esas prácticas cuando realmente no lo es. En ningún caso podemos comparar la fecundación in vitro o la donación de óvulos con la gestación de un bebé en un vientre de alquiler, los niños no se donan.

Pero hay más en esta iniciativa que la hace profundamente injusta para las mujeres y es que aquellas que deseen gestar tienen que cumplir unas condiciones muy concretas en cuanto a edad, nacionalidad y situación socio-económica ya que se les exigirá una renta mínima para demostrar que no lo hacen por dinero. También deberán demostrar su capacidad de gestación habiendo tenido al menos un hijo sano con anterioridad y no podrán ejercer como madres de alquiler en más de dos ocasiones.

A los progenitores también se les limita la edad y se les exige que estén casados o sean pareja de hecho en el caso de dos pero nada más, no se les limita el número de hijos que pueden tener mediante esta práctica ni hay nada sobre los criterios físicos o psicológicos que deberán reunir los futuros padres. Profundamente injusto para las mujeres.

Nadie excepto una mujer sabe lo que supone concebir un ser humano, los vínculos que se generan entre madre e hijo, imposibles de romper incluso después de la concepción, palabra ésta que tiene entre sus acepciones la de “comenzar a sentir una pasión o afecto”. Nadie tiene el derecho de hacer renunciar a una mujer a ese afecto y a esa pasión que supone traer al mundo a un hijo.

Y es ahí donde radica otro de los problemas fundamentales de esta propuesta, dónde se inscribirá a los recién nacidos y a nombre de quién, si figurará en el Registro Civil su procedencia real o solamente sus padres “subrogantes”, asuntos todos estos que podrían incurrir en una vulneración de la Convención de los Derechos del Niño establecida por la ONU.

La gestación subrogada sólo está permitida en unos cuantos países del mundo, entre ellos algunos estados de Estados Unidos donde el precio es elevado lo que hace que esté al alcance de sólo unos pocos, detalle que pone de manifiesta el carácter elitista de esta práctica. En Europa son muy escasos los países que la permiten. En nuestro país, el debate no llegará al Congreso hasta el próximo otoño y Ciudadanos pretende haber convencido para entonces al PSOE, Podemos y PP para que voten a favor de esta iniciativa de la que actualmente están en contra. También pretende que esos partidos dejen libertad de voto a sus diputados para votar en conciencia y que la votación sea secreta ya que son conscientes de la controversia que puede generar en el seno de los partidos.

No hay ningún motivo para que Ciudadanos se metiera en este charco del que sólo puede salir embarrado, no hay motivo para abrir este melón y para generar un debate y una polémica que son absolutamente innecesarios en nuestro país. Y, por supuesto, creo que el derecho de las mujeres a la maternidad es algo innegociable, espero que se den cuenta y voten en conciencia.

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