Capacitación ante todo

Por Gustavo García

La hemeroteca nos sirve para recordar siempre que la memoria es frágil. En el caso de los dirigentes políticos –unos más que otros, también es cierto– esa sensación se acrecienta cada día más en los tiempos modernos. Ya no se trata de campañas electorales o momentos puntuales; no, ahora es una práctica habitual y lo que se dijo antes de ayer ya ha cambiado totalmente hoy, incluso se hace todo lo contrario de lo afirmado previamente. En eso hay personajes que tienen un máster con buena nota.

Pero, hoy no vamos a hablar de dicha clase, que es élite social de un tiempo a esta parte, como bien y, por desgracia, conocemos. Viene esto a cuento porque se está produciendo un curioso fenómeno en el panorama laboral de la actualidad. Algo que nos interesa más que las disputas personales o partidistas de los dirigentes que desde ya hace años nos ha tocado padecer. Y es que, las dos crisis económicas recientes que hemos sufrido la gente de a pie –es decir, la inmensa mayoría de los curritos–, y que seguimos padeciendo, han hecho que no resulte nada extraño encontrar personas, preparadas intelectualmente y con experiencia en sus trabajos originales, que han debido cambiar de oficio. Aunque, hayan demostrado sobradamente su capacidad en sus vocaciones y gustos laborales, de nada sirve si la falta de recursos y la necesidad de ajustes de las empresas se llevan todo por delante.

¿Qué ocurre entonces? Pues, que la preparación, evidentemente no ha sido la misma, ni la capacidad donde se había desarrollado toda la vida laboral hasta el momento. Ni eso ni la vocación, claro está. ¿Cuál es el mérito de estas personas? Su afán de superación y empeño de seguir adelante y reciclarse para el futuro. Con ello y su profesionalidad ­–a pesar de no trabajar en lo suyo estrictamente– son capaces de sacar adelante lo exigido como el que más, siempre con un tiempo prudencial de adaptación, eso también. No se trata de que sean tareas mejores o peores que las desarrolladas con antelación. Lo normal es que este tipo de personas tengan que “rebajar” sus pretensiones en la escala laboral, tanto en la consideración social, como en la parte económica. Y, ¿qué quiere decir esto? También algo significativo: que normalmente ellos son capaces de adaptarse a puestos que, al contrario que ocurriría con sus actuales compañeros, estos últimos no lo harían en el trabajo para el que se no estaban inicialmente preparados, salvo excepciones que siempre existen y que tienen que ver más con condiciones innatas de cada uno o, por qué no, igualmente ese afán de superarse, sacrificarse y ser lo camaleónico que sea preciso. Claro está, hablamos ya de ponerse a un nivel de intelectuales, que sería el caso mayoritario de las personas tipo que venimos describiendo en el primer caso, o bien, formados en estudios superiores o cualificados.

Igualdad laboral

Por eso, mal harían las empresas o los observantes de estos “reciclados” en considerarles como uno más en parte. En teoría, así tiene que ser, pero todos saben que no lo son. El fenómeno es sencillo. Estas recesiones económicas y la falta de empleo en general y para los puestos específicos que estas personas cualificadas no pueden desarrollar por la falta de oportunidades en su ámbito profesional, suponen que las empresas sepan perfectamente que cuentan con trabajadores preparados –muchos de ellos universitarios–, y sin embargo les emplean en tareas para las que no necesitan este tipo de estudios ni mucho menos. Evidentemente, la formación docente suele venir acompañada de una educación acorde a sus estudios y a la propia experiencia en la vida o las relaciones con personas de similares características. Lo que normalmente les distingue de quienes han llegado a este punto por otros derroteros, con otras experiencias vitales y de entorno social. En definitiva, formación y educación de mayor nivel, pero sin recompensa en muchos de los actuales puestos de trabajo, que sólo buscan mano de obra barata para cubrir necesidades básicas, la mayor parte en cadena y en el sector de la logística con especial significación. De ello, sabemos de innumerables ejemplos entre nuestros amigos, familiares o conocidos en Guadalajara, donde este tipo de trabajo ocupa un porcentaje altísimo de plazas dentro del tejido empresarial del Corredor del Henares.

Y, en otro apartado aparecen los jóvenes sin experiencia en el mundo laboral o los autónomos. Una modalidad que, del mismo modo, han adoptado titulados universitarios como forma de salir delante de alguna manera, ante la dificultad de desarrollarse laboralmente en lo que realmente desearían. No hay tanta relación ni posibles disputas, en ese caso, con el ejemplo anterior entre compañeros, pero la idea final es la misma. Tienen que luchar de otra manera para algo que, en principio, no habían contemplado en su preparación para cuando desembarcasen en el mundo del trabajo. Aquí llega ya el reciclaje y, de nuevo, la adaptación como camaleones a las circunstancias. Eso sí, ahora “eligiendo” la alternativa a su idea originaria y con responsabilidades totales en su empresa.

De todas formas, pese a que la fragilidad de la memoria ya vemos que peculiaridad común en nuestros días –y, no sólo en la clase política–, siempre se ha dicho una frase en todo esto que viene al pelo introducir aquí: El saber no ocupa lugar. Y, la mano de obra cualificada, también. No obstante, precisamente por lo anterior, en la vida hay que seguir demostrando eternamente la valía personal y profesional, en las empresas y en la sociedad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .