La incautación y recuperación del patrimonio sindical histórico de Guadalajara (I)

Proyecto original de la Casa del Pueblo de Guadalajara. Flores y Abejas, 1-9-1912.

Proyecto original de la Casa del Pueblo de Guadalajara, en Flores y Abejas, 1-09-1912.

Por Enrique Alejandre Torija (*).

Desde su constitución en 1888, la Unión General de Trabajadores a la vez que llevó a cabo la acción  sindical reivindicando mejores salarios y condiciones de trabajo,  también desarrolló una labor encaminada  a proporcionar a los trabajadores recursos como escuelas de adultos, bibliotecas, grupos deportivos, cuadros artísticos, cooperativas de consumo, etc. con los que mejorar sus por entonces muy precarias condiciones de existencia y elevar a la vez su nivel de conciencia política y social.

 Para disponer de un espacio donde realizar toda esta actividad comenzaron a crearse las Casas del Pueblo, como sucedió en Guadalajara. En la sesión ordinaria del pleno de concejales del Ayuntamiento de Guadalajara celebrada el 15 de mayo de 1912 se acordaba conceder la licencia de obra solicitada por Ramón Fernandez como secretario del Comité de Sociedades Obreras para construir la Casa del Pueblo, con arreglo al proyecto presentado obra del arquitecto Antonio Vázquez Figueroa, el mismo que diseñó el actual edificio del Ayuntamiento de Guadalajara. 

El 5 de septiembre de 1915, Pablo Iglesias Posse, presidente entonces de la UGT y el PSOE, inauguraba el edificio que se había construido sin otros recursos que las aportaciones personales de muchos trabajadores, ya fueran estas en trabajo, sobre todo o en dinero, con lo que las asociaciones obreras de la ciudad tuvieron un ámbito propio donde desarrollar su actividad, desde la puramente sindical a la cultural o deportiva, hasta el final de la Guerra Civil.

Tras el golpe del 18 de julio de 1936, una de las primeras medidas que decretó la Junta de Defensa Nacional -organismo colegiado que asumió por un tiempo todos los poderes del estado”, en la zona controlada por los sublevados- fue “….declarar fuera de la Ley a todos los partidos y agrupaciones políticas o sociales… que habían integrado el Frente Popular…,” y la consiguiente “incautación de cuantos bienes muebles, inmuebles, efectos y documentos pertenecieren a los referidos partidos o agrupaciones, pasando todos ellos a la propiedad del Estado”.

Los embargos se efectuaron a través de una Comisión de Incautación de Bienes Sindicales Marxistas creada para tal propósito, trasfiriéndose luego todos ellos al Estado, previa calificación por la Comisión Calificadora de Bienes Sindicales Marxistas (C.C.B.S.M.).

El edificio de la Casa del Pueblo de Guadalajara era al acabar la Guerra Civil una construcción de cuatro plantas, sobre un solar de 362,40 metros cuadrados, valorado en 773.744,56 pesetas, según estimación de la C.C.B.S.M., que por acuerdo de esta entidad, tomado en sesión de 1 de septiembre de 1941, pasó a ser propiedad de la Delegación Nacional de Sindicatos de FET y de las JONS, en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, siendo inscrita como tal el 16 de febrero de 1942 en el Registro de la Propiedad de Guadalajara.

En el inmueble se instaló la Delegación Provincial del Sindicato Vertical y durante un tiempo también fue sede de la organización juvenil del régimen. La Dictadura usurpó asimismo un número muy importante de cuentas corrientes pertenecientes a personas, partidos políticos, cooperativas, colectividades, consejos, sindicatos, periódicos, etc. afectos al régimen republicano, cuyo número se elevó a las once mil según cálculos del Ministerio de Trabajo en los años ochenta.

Una lista con los saldos existentes en los depósitos de las organizaciones obreras en Guadalajara en la sucursal del Banco de España de Guadalajara con fecha 5 de junio de 1940 nos dice que la Colectividad Agrícola de CNT-FAI de Chiloeches tenía una cuenta con 9.000 pesetas; la Colectividad Agrícola de Marchamalo de UGT la poseía de 100.000 pesetas; en la del Comité Provincial de Guadalajara del Partido Comunista había unas escasas 164,20 pesetas, el Consejo Obrero de la Tahona de Bardales, 39.259,40 pesetas; la Federación Socialista de la Provincia de Guadalajara, 300 pesetas y así hasta llegar a la cantidad de 7.809.218,57 pesetas.

En otro documento del Banco Español de Crédito, fechado el 22 de abril de ese año consta que las cuentas del periódico Avante, las de la Agrupación Socialista y el Comité Local de Federaciones Obreras de Guadalajara, ademas de las de once sindicatos sumaban 16.396,45 pesetas de las de aquella época. En julio de 1936, el sindicato El Porvenir Obrero de UGT de la fábrica de cementos El León de Matillas, que agrupaba a 305 afiliados, disponía de una cuenta en el Banco Hispano-Americano con la cifra de 1.284,75 pesetas. En el Banco Zaragozano la suma de las cuentas corrientes del Sindicato Femenino de Oficios Varios, la Unión Automovilista Alcarreña (sindicato de conductores), la Sociedad de Trabajadores de la Tierra de Pastrana y el Sindicato Provincial de Crédito y Finanzas, todos encuadrados en UGT, reunían la cantidad de 24.834,70 pesetas…

Este dinero, así como los equipos de prensa, emisoras radiofónicas y demás pasaron a ser propiedad o a usarse, mediante adjudicación por el régimen franquista, por los medios de comunicación del Estado u otras entidades como el Ministerio del Movimiento, el de Educación o el propio Sindicato Vertical.

La dictadura franquista también se apropió del Ateneo Instructivo del Obrero, institución fundada en 1891 y que durante su existencia cumplió con los objetivos para lo que había sido creado, que como decía el artículo primero de sus primeros estatutos, que no eran sino “la instrucción, socorro, mejoramiento social y recreo de la clase obrera”. Todo su patrimonio fue incautado, pues sus socios fueron obligados obligando a ceder al organismo sindical de Educación y Descanso todos sus bienes muebles e inmuebles en una asamblea antiestatutaria y forzando a una junta directiva amenazada a firmar un documento de cesión en el Registro de la Propiedad.

El edificio de la antigua tahona de San Bartolomé, adquirido y reconstruido por los ateneístas en 1909, pasó a ser sede de la Obra Sindical de Educación y Descanso y el Teatro Ateneo se cedió a la iniciativa privada y abrió sus puertas con el nombre de Cine Moderno.(**)

Durante el franquismo se hicieron algunas obras en la antigua Casa del Pueblo, alcanzando el importe de las realizadas en 1949 para la instalación de la Casa Sindical, 125.732,33 pesetas, asignándosele ese año al inmueble un valor de 892.030,59 pesetas.

En 1959 se efectuaron mas reformas y reparaciones, dirigidas por el arquitecto Antonio Battle que incluían entre otros aspectos el derribo de tabiques y la instalación de mamparas para compartimentar los distintos despachos y la construcción de un salón de actos “con capacidad para 120 camaradas y la presidencia del estrado” y una sala de juntas, modificándose así el aspecto original y con ello el recuerdo, de la Casa del Pueblo. Mas adelante se levantaría una planta mas.

El 13 de mayo de 1970, la Delegación Nacional de Sindicatos transfirió la propiedad del inmueble al Movimiento Nacional por permuta de unos terrenos propiedad de este último

Tras la muerte de Franco y legalizados en 1977 el PSOE y la UGT, los socialistas de Guadalajara pidieron documentación y testimonios para demostrar que el edificio era de su titularidad. Así lo acreditaban documentos, que sacados de España durante la guerra civil habían conocido la odisea del exilio hasta su regreso al país en 1978 y su depósito en Madrid.

En marzo de 1978 un centenar de ugetistas ocuparon durante una hora la antigua Casa del Pueblo y colgaron una pancarta en el balcón con la inscripción “UGT. Casa del Pueblo” y seguidamente los parlamentarios socialistas por Guadalajara en esos días, Rafael de Mora y Carlos Luxan, junto al secretario provincial de UGT, Alfonso Trillo, se entrevistaron con el gobernador civil Fernando García de Paredes reivindicando como propiedad socialista el edificio que habían ocupado simbólicamente. Aportaron la documentación pertinente pero olvidaron quedarse copia por lo que ni pudieron demostrar que habían entregado la documentación, ni que el edificio era suyo. Hubo que esperar al triunfo electoral del PSOE en 1982 para poder buscar el expediente entregado en las dependencias del Gobierno Civil, iniciándose así el proceso de recuperación de este edificio que será lento y accidentado, todavía inacabado, y del que bien podría hablarse extensamente en un próximo artículo.

(*) Enrique Alejandre Torija (Madrid, 1956) trabaja en el IMSERSO. Como autor ha publicado “El movimiento obrero en Guadalajara”, que va ya por su tercera edición y “Guadalajara 1719 1823: Un siglo conflictivo”, así como numerosos artículos en prensa sobre la historia de las clases trabajadoras en la provincia de Guadalajara.

(**) Calero Delso, Juan Pablo (2004): “El Ateneo Instructivo del Obrero: la memoria traicionada”. Actas del IX Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, Guadalajara, p. 345-362

 

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