Promocionar sin reconocimiento

Por Gustavo García

Alcalá de Guadaira acoge este año a la 62 Concentración Nacional de Clubes Campistas.

Hay actividades que no porque sean poco conocidas para la mayoría del gran público, lo son menos importantes y meritorias. Muchas veces las hay que pasan desapercibidas y, en cambio, suponen una destacada presencia. En casos concretos, hacen que aspectos como la promoción de una zona y una cultura se pongan en solfa sin que casi nadie se entere. De hecho, hace unas fechas comentaba un miembro del Camping y Caravana ClubAlcarria de Guadalajara que en el Ayuntamiento de la capital de la provincia no sabían de la existencia del mismo. Pues, no es que esta asociación, que se dedica, entre otras cosas, a llevar el nombre de Guadalajara de manera desinteresada y sin ningún tipo de ayuda pública, por toda España, sea flor de un día o un invento de unos cuantos pijos que se van al campo con sus caravanas. Es una promoción gratuita para la que otros gastan montantes económicos importantes y que gente como los campistas federados lo hacen gratis. Pero, no se trata de un club creado hace unos días por nos pocos entusiastas y poco más. No, no. Se mantiene desde los primeros años de los 80. Eso son, ni más ni menos, que cuatro décadas recorriendo campo, pueblos y ciudades y manteniéndose en la brecha, con sus tiendas de campaña, carros-tienda y caravanas de antes, para ir pasando paulatinamente a las autocaravanas, si bien, todavía hay muchos que cuentan con instalaciones de las tres primeras características y mantienen en su mayor amplitud la esencia del campismo.

El CCC Alcarria persiste en los últimos años con una veintena de socios, tras haber vivido sus mejores momentos a lo largo de casi tres décadas, en las que, además de realizar quedadas los fines de semana y puentes por los diferentes enclaves de la provincia en los que se podía acampar e insuflar a los más jóvenes los valores del compañerismo y la amistad, organizaron las llamadas ‘acampadas regionales’. A estas citas acudían miembros de otros clubes de las provincias más próximas, incluso algunas ya no tanto. Así, Trillo y Sigüenza (por partida doble) fueron algunos de los escenarios que pudieron conocer quienes participaban en este tipo de concentraciones. A su vez, pasaban unos días en compañía de otros campistas y de los propios miembros del Club Alcarria. Al contrario, estos también continúan participando en acampadas que organizan otros clubes, si bien, ya en menor medida. Y, en la provincia de Guadalajara ya no se llevan a cabo concentraciones de este tipo. Primero, por el menor volumen del Club local y segundo, por las trabas burocráticas que los ayuntamientos instauraron durante unos años a este tipo de actividades, pese a que los campistas son más cuidadosos del entorno que otros que se dicen amantes del medio natural.

La caída del número de practicantes de la acampada, tanto libre como organizada, no es, sin embargo, un mal que aqueje en exclusiva a los federados de Guadalajara. En general, en nuestro país no ha llegado el relevo generacional a todos esos amantes de la naturaleza que lo hacían en las últimas décadas del siglo XX de manera abundante con sus tiendas o caravanas. La mejor muestra de ello tiene lugar cada año en la Concentración Nacional que organiza en Semana Santa un miembro de la Federación Española de Clubes Campistas (FECC) y que, tras dos años de sequía por la maldita pandemia, tiene lugar durante estos días en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira. Si hace no tantos años estas acampadas nacionales podían reunir perfectamente a 2.000 personas, en los tiempos más recientes las concentraciones se saldan con entre 300 y 400 asistentes. Y, otro aspecto que llama la atención es lo elevado de la media de edad de las mismas. Los jóvenes tienen su lugar aparte, pero ha habido unos años que ni siquiera contaron con su propio espacio en la conocida como ‘acampada juvenil’, dentro del mismo recinto que la del resto de participantes.

El relevo generacional en el mundo del campismo se ha empezado a reducir a todo el montaje que rodea al mundo de las autocaravanas, que tienen su propia asociación y organizan quedadas por doquier. Se trata del vehículo más demandado por los campistas, pese a lo elevado de sus precios. En las acampadas nacionales ya muchos se extrañan de ver carros-tienda para pasar unos días en un camping o en un recinto ferial. Cada vez más se ve como algo del pasado, aunque en el CCC Alcarria hay muestras todavía de todo tipo. Una práctica del campismo en esencia que algunos creen como “avanzar poco”. La comodidad se ha hecho dueña también de este mundo, sin duda. Aún con todo y sea como fuere, sí que continúa presente ese espíritu de compañerismo, actividad deportiva, diversión y alegría conjunta que se destila en estas concentraciones. En la Nacional los diferentes clubes de las comunidades autónomas ofrecen también degustaciones de sus productos más típicos para el resto. En medio, competiciones de petanca, de cartas, de dominó, juegos infantiles…Mientras, muchos de ellos también ofrecen espectáculos por las noches en lo que se conoce como ‘Fuego de Campamento’.

El Club Alcarria representa a la provincia allá por donde va con sus trajes regionales y su presencia en sí.

Pero, sin duda, el acto más emblemático es el que tiene lugar en la mañana del Jueves Santo a través del desfile de los miembros de los clubes con sus diferentes trajes regionales. Un espectáculo que llena de orgullo a cada provincia o zona representada y del que pueden disfrutar cada año en el lugar de España donde toca esta concentración. Ahí es donde tampoco falla nunca el CCC Alcarria y los mieleros o las alcarreñas dan muestras de sus raíces allá por donde van con sus trajes regionales o de faena. Pasado mañana dejarán de nuevo su impronta por las calles de Alcalá de Guadaira, llevando el nombre de Guadalajara lejos de su zona de influencia, con orgullo y por todo lo alto. Algo similar que llevan a cabo los miembros de los demás clubes federados que participan en estas concentraciones nacionales, que, por cierto, cuentan también con presencia habitual de los vecinos portugueses como unos más del resto de la península. Esta promoción de la tierra es impagable y llevar por toda España a la provincia ni siquiera es conocido por muchos responsables de las instituciones que en cada parte se responsabilizan, por ejemplo, del turismo. No estaría de más que quienes reparten dinero en ferias, spots o publicidad sefijasen un poco en la tarea que llevan a cabo estosclubes. Nos consta que algunos mantienen un contacto más estrecho con las instituciones, pero, la mayoría encuentra incluso problemas para organizar acampadas nacionales con los distintos departamentos públicos de los que dependen parte de esas tareas. Aquí la sensibilidad y la cordura deja también mucho que desear por los que tienen la responsabilidad de cuidar de lo que es suyo. Los campistasfederados suelen dar ejemplo de todo lo contrario con sus actos y en sus reuniones.

Por cierto, reiteramos que en Guadalajara los alcarreños llevan más de 40años al pie del cañón. Quienes decían que no se habían enterado ya lo saben. Igual es que están en sus cargos mucho menos tiempo que los que pasean los encantos de su tierra allá por donde van.

La alegría y la diversión se unen entre el campismo.

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