Adiós y hasta pronto

Por Ana G. Hernández

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Celebración en Anduva del Depor a Segunda División. // Foto: El Día de Guadalajara.

Después de tres años, más o menos, analizando el transcurrir deportivo de la provincia en el blog, me retiro. No sin antes explicar que la experiencia ha sido, cuanto menos, muy satisfactoria.

Y eso que, en lo que se a deporte se refiere, no es que me haya tocado escribir de la época más placentera del Deportivo Guadalajara, por ejemplo. No en vano, cuando Roberto del Barrio me cedió el testigo, los morados ya atravesaban su época de vacas flacas iniciada con el descenso administrativo a Segunda División B y continuada con la mala gestión de recursos de la directiva que ha dado con los huesos de equipo en Tercera. Un Depor muy querido en la capital y que, por mucho que les pese a muchos, valga la redundancia, es el equipo más seguido de Guadalajara. No en vano, fue el que más ilusionó a la ciudad, especialmente, durante esas dos temporadas en las que militó en la categoría de plata del fútbol español. Mucho más que el Gestesa Guadalajara, y eso que el Santamaría se llenaba jornada sí y jornada también, o que el CB Guadalajara de los años 90 que consiguió el ascenso a la ACB, a pesar de no poder rubricarlo nunca.

El Depor es el Depor, a pesar de los pesares, por lo menos en la mente colectiva guadalajareña. Por eso duele tanto la cuesta abajo del equipo morado. Por eso y porque no fue una cuesta abajo deportiva al uso, sino una mala gestión de la situación. En ella la directiva se vio en las alturas y no supo mantener los pies en la tierra. Los Retuerta, y más concretamente Germán, que durante años hizo una gran labor al frente del club deportivista, fallaron en el momento clave. Y fallaron porque optaron por la trampa, en vez de por buscar la ayuda del colectivo morado. Fallaron por no ser honestos y creerse capaces de todo.

En cualquier caso y tras una temporada catastrófica en Segunda División B, parece que la estabilidad deportiva, al menos, se ha logrado. Esta vez sí, la directiva acertó al traer a Guadalajara a Alberto Parras como timonel de un proyecto que, aunque queda mucha liga por delante, puede cumplir las expectativas. El problema, el de siempre, la dificultad que entraña ascender.

Un ascenso que durante años ha intentado el Azuqueca, sin ir más lejos. Un club que esta temporada demostraba ser más ambicioso que nunca. No en vano, desde la directiva, dejaron claro que este año tocaba subir un peldaño más en sus aspiraciones de lograr el ascenso (siempre han sido eliminados, como mucho, en la segunda eliminatoria del play-off). Pero no solo eso, en Azuqueca, no solo también pusieron una meta, también pretendieron instaurar una método para llegar al objetivo. De ahí que se fichara a Manolo Alfaro y se comprara la idea de juego de toque. Sin embargo, el cambio de estilo no ha ido aparejado de los resultados que se esperaban. De hecho, la temporada en Azuqueca, y es mucho aventurar con un cuarto de la competición disputada, parece más de transición que de otra cosa.

Una transición que, desde mi punto de vista e, insisto, es mucho aventurar a estas alturas por la cantidad de situaciones que pueden darse desde aquí a junio, sí que puede lograr el Marchamalo esta campaña. Y por transición me refiero a estar más cerca de los mejores que ningún otro año. Y es que, la permanencia se ha convertido en una meta muy pobre para el conjunto gallardo.

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El BM Guadalajara se mantiene en la élite del balonmano español. // Foto: Nueva Alcarria.

Después de hacer mi penúltimo análisis de fútbol, ya saben por eso de que alguno más siempre se puede hacer, y de ejercer de atreverme con eso de ser pitonisa y predecir el futuro, no me podía marchar sin escribir sobre el otro equipo que más negro sobre blanco ha ocupado en mis post: el BM Guadalajara. Un Guadalajara que, por suerte, no ha seguido la progresión de su homólogo futbolero en estos tres años y que nos permite seguir disfrutando del mejor balonmano en la capital. Un deporte que, he de reconocer, me encanta y al que me gustaría que acudiera más gente a ver. Los de César Montes son unos tipos apasionados del balonmano, con garra y que siempre se dejan todo lo que tienen sobre el parqué. Además, están acompañados por una directiva que, separándose también de su homóloga, sí que hizo las cosas como debía. Una directiva que, como es lógico, no puede aspirar a un objetivo más ambicioso que no sea la salvación.

Muchos me dirán que no presté atención a otros equipos o personas que también lo merecían, pero, desgraciadamente, no tengo tiempo para ver más deporte del que veo. Lo dicho, adiós y hasta pronto.

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