El lobo y Guadalajara

 

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Los lobos se deben seguir protegiendo. Foto: lacronica.net

Por Julio Martínez

Los ataques del lobo al ganado son una noticia recurrente. El último episodio en Guadalajara ha tenido lugar hace apenas unos días. Varias localidades han sido afectadas. Entre ellas, Campillo de Ranas, Peñalba de la Sierra, El Cardoso o Cantalojas. Todas ubicadas en la Serranía de Guadalajara, donde se ha llegado a confirmar la existencia de dos manadas del mencionado mamífero.

Sin embargo, este tipo de sucesos no son nuevos. Los dos grupos referidos ya fueron identificados hace tiempo, mientras que los ataques –más o menos esporádicos, según la época– llevan produciéndose algunos años. Entonces, ¿por qué  los afectados siguen sufriendo grandes retrasos en el cobro de las indemnizaciones?  Hace unos días aseguraban que sólo han recibido las cantidades correspondientes a 2014. ¡Con dos años de retraso! Y  eso que ellos cumplen todos los requisitos marcados por el Gobierno regional para este tipo de circunstancias –como la identificación correcta de los animales, la no manipulación del ejemplar afectado por los ataques, etc.–.

Por tanto, los responsables autonómicos deben agilizar los trámites para la concesión de dichas ayudas. Si esto se hace bien y rápido, se podrían evitar parte de las afecciones económicas a los ganaderos. Incluso, habría posibilidad de soslayar procesos judiciales como el que se resolvió hace poco, por el que el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Guadalajara consideró que en el caso de los ataques del lobo –al ser una especie protegida– existía responsabilidad patrimonial por parte de la Administración. Por tanto, la Junta tuvo que pagar 5.000 euros a un propietario de El Ordial, que el 25 de abril de 2014 perdió 12 ovejas y un ternero por este motivo.

“Este pronunciamiento judicial sienta un precedente jurídico para posibles reclamaciones similares por parte de los ganaderos de la Sierra Norte de Guadalajara afectados por estas circunstancias”, señalaba Jaime Valladolid, uno de los abogados personados en el proceso.

Sin embargo, la responsabilidad para evitar los mencionados ataques no recae exclusivamente sobre los poderes públicos. Los mismos ganaderos tienen mucho que decir en este aspecto. Es real la carencia de medios –personales y materiales– que sufre la ganadería extensiva de la provincia. Ante esta situación, no es recomendable que los rebaños pasten toda la noche en las dehesas, tal y como se hacía antaño. Una vez que el propietario termine su jornada, debe estabular a los animales. Y, mientras éstos se encuentren en el campo, nunca ha de dejarlos sin vigilancia.

Pero lo que no se puede hacer en ningún caso es matar al lobo, como ocurre al norte del Duero.  El Ejecutivo de Castilla y León, incluso, se está planteando cazar a este animal al sur del referido río. En concreto, está planteando dicha opción en las provincias de Salamanca y Ávila. Una barbaridad. No hay que olvidar que nos encontramos ante una especie protegida. Por ello, gran parte de la sociedad se está movilizando contra esta disposición.

Además, se deben tomar otras medidas para evitar situaciones tan extremas. Entre ellas, por ejemplo, emprender una mayor liberalización a la hora de dejar restos de animales en el campo. “Las carroñas pueden ofrecer un recurso importante para carnívoros como el lobo, pero es preciso mantener su distribución aleatoria e impredecible, para no generar un nivel indeseable de dependencia”, señalan los conservacionistas. Pero lo más importante es concienciar a la ciudadanía de la relevancia ecosistémica  de dicho animal. “Es esencial que la población, especialmente la rural, se sensibilice sobre la importancia ecológica del lobo y se desmonte la mala imagen de dicha especie”, corroboran los defensores de esta opción.

Por tanto, la solución de las agresiones al ganado no es única. La misma debe pasar por la agilización de los trámites administrativos para las indemnizaciones, por una mayor vigilancia del ganado por parte de sus propietarios, por la educación ambiental, etc. Pero, sobre todo, no se ha de a ir a soluciones rápidas, antiecológicas y populistas, como la caza de una especie protegida. Ambas realidades –ganadería y lobo– pueden coexistir sin problemas. Siempre que las cosas se hagan bien.

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2 pensamientos en “El lobo y Guadalajara

  1. Estimado Julio,

    Tras la detenida lectura del artículo, he de decirte que es de lo más sensato que se ha escrito respecto a esta problemática. Ciertamente, debemos partir del carácter de especie protegida del lobo, condición que viene impuesta desde Europa. Y precisamente este régimen de protección obliga a la Administración a realizar una correcta gestión del lobo que persiga compatibilizar la existencia e incluso la expansión de este bello animal con las actividades tradicionales que se siguen realizando en nuestras zonas más rurales. Quizás de este modo los ataques al ganado se verían notablemente reducidos. Sin embargo, ni siquiera contamos en Castilla-La Mancha con un Plan de Gestión de la especie. De hecho, hasta que no se ha publicado el censo nacional a mediados de este año ni siquiera sabíamos oficialmente cuántos ejemplares estaban presentes en la provincia. Con los debidos respetos y sin ánimo alguno de ofender, considero que la Administración no se ha tomado el asunto con la seriedad que sin duda requiere.

    En segundo lugar, es urgente la aprobación de una Orden de Ayudas ajustada con la realidad de los daños que sufren los ganaderos afectados. Las cantidades aprobadas -más allá de que su cobro se eternice en el tiempo- son totalmente irrisorias. De hecho, ni siquiera cubren el valor de la carne del animal siniestrado. Sin duda, debe considerarse tanto el daño emergente como el lucro cesante, así como otros daños asociados al hecho, como sin duda lo es la notable disminución de la paridera -pérdida de fecundidad- que sufren las explotaciones afectadas por el continuo estrés del ganado ante el constante acecho del cánido. En definitiva, la restitución del daño causado debe ser, además de rápida, íntegra.

    Como cazador, conservacionista, amante de la naturaleza y conocedor de las zonas más rurales de nuestra provincia, me siento orgulloso de que este emblemático y precioso animal vuelva a habitar nuestros montes. Es, sin duda, una grata noticia que celebrar. Y, por supuesto, me opongo totalmente a que se autorice su caza.Es nuestro deber y cometido protegerlo.

    Eso sí, también es obligación de la Administración poner solución al conflicto gestionando correctamente a la especie e intentando así compatibilizar su expansión con el desarrollo de las actividades propias de nuestro mundo rural, que también tenemos que proteger y conservar. Porque, no olvidemos, sobre el ganadero no recae el deber jurídico de soportar tales daños, que sin duda tienen que ser asumidos por una Administración que, de momento, no sabe o no quiere asumir responsabilidades.

    Muchas gracias.

    Fdo.- Jaime Valladolid (Abogado)

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