El DeLorean de Cospedal

Dolores Cospedal, ayer, en su comparecencia de balnce de legislatura en Guadalajara. // Foto: castillalamancha.es

Dolores Cospedal, ayer, en su comparecencia de balnce de legislatura en Guadalajara. // Foto: castillalamancha.es

Por Concha Balenzategui

Decía un mensaje muy gracioso que me llegaba este fin de semana que era una faena que nos quitaran una hora del sábado por la noche, en lugar de ahorrárnosla del lunes por la mañana. Fuera de coñas, estarán conmigo en que es una verdadera pena que este fin de semana haya tenido una hora menos, justamente en pleno frenesí inaugural y anunciador de obras. Porque si dejamos a nuestro políticos en esta hiperactividad solo un rato más, hubieran acabado cortando la cinta inaugural de la iglesia de San Ginés.

La Ley Electoral, que marcó anoche el toque de queda para los balances políticos, las inauguraciones y las visitas a obras con la prensa, ha sometido a las exiguas redacciones de los medios supervivientes a unas jornadas frenéticas en la última semana. Menuda hiperactividad la de los cargos PP, que se las han visto para poder llegar a tanto compromiso con los flashes: Desde el funeral de Santiesteban a la procesión de la Borriquilla, pasando por un homenaje al grupo Antorcha, la inauguración del “parque de las Torres”, la firma del protocolo del Campus, la rueda de prensa de balance de Cospedal, una exposición de carrozas de Ferias, el V Centenario de Santa Teresa en Pastrana, la apertura de un Centro Comarcal de Diputación en Cogolludo, la inauguración del Museo Sobrino, y hasta un convenio con la Universidad de los Mayores, o unos vestuarios deportivos en Sacecorbo. Todo eso y algo más que se me escapará, seguro, solo entre el viernes y el lunes, como si no hubiera mañana.

Yo no tendría nada que reprochar si realmente esta fuera la tónica de trabajo de los últimos cuatro años. Si el ritmo de las actuaciones se asemejara al del Museo Sobrino en las últimas semanas, y no a los cinco años de retraso con que nos llega esta infraestructura. Tampoco diría nada si hubiera visto a la presidenta de la Junta dar, una vez cada pocos meses, una rueda de prensa como mandan los cánones, con periodistas sentados y preguntando después de escuchar, como la de ayer tarde. Pero yo solo recuerdo unos pocos “canutazos” apresurados a la salida de los actos, convocatorias con discurso y sin preguntas, y entrevistas televisadas con medios escogidos y preguntas orquestadas.

Inauguración del Museo Sobrino, ayer. // Foto: culturaenguada.es

Inauguración del Museo Sobrino, ayer. // Foto: culturaenguada.es

Es una lástima que este fin de semana haya tenido una hora menos, decía, pero sobre todo es una pena que esta legislatura no haya durado unos meses más. Lo digo tras leer y oír el balance de legislatura que realizó ayer Cospedal, con el boato de las grandes ocasiones, escogiendo para ello Guadalajara, la tierra que le dio la victoria clave en 2011. Aprovechaba la presidenta que pasaba por aquí con las tijeras de cortar cintas y los micrófonos de anunciar proyectos. De nuevo, como hace unas semanas en el centro de la familia del Cuartel del Henares, inauguraba una actuación donde la Junta no ha aportado un solo euro, porque en verdad ella tiene poco o nada que inaugurar en esta ciudad. Ayer, incluso le pusieron una placa con su nombre en un museo que es municipal, con el mismo descaro con que acudió a hacerse la foto en la reapertura de un teatro que ella misma cerró. Pero asesores tiene Román para que le aconsejen si esta estrategia de compartir fotos con Cospedal es la más acertada para mantenerse en la Alcaldía o para retornar pronto a la Medicina.

En cuanto a la comparecencia en sí misma, me llama la atención que Cospedal conjugara más verbos en futuro que en pasado. Para tratarse de un balance, la presidenta montó en el DeLorean con destino a 2016 en lugar de a 2011. Y así, se empeñó más en esbozar lo que hará -un campus por aquí, un hospital por allá, un parador acullá- que en glosar los logros conseguidos. Del pretérito -“pluscuamperfecto” para más señas- nos queda el déficit que había en Castilla-La Mancha cuando ella tomaba el mando y las facturas que los socialistas dejaban sin pagar. Del pasado, también, las difíciles decisiones que “se han tenido que tomar en esta legislatura -nótese la forma impersonal del verbo- que suponían un esfuerzo, un gran esfuerzo para los ciudadanos”. Y como conclusión, que “el tiempo ha demostrado que esos esfuerzos no eran baldíos y que el esfuerzo, los esfuerzos, han dado fruto, y están mereciendo la pena”, esto ya en presente. El futuro, el de “una segunda etapa”, es la de “la consolidación efectiva del progreso para las familias de Castilla-La Mancha y para el futuro de esta tierra”.

El balance tampoco se ajustaba al tiempo marcado, la legislatura, cuando Cospedal elegía a su conveniencia los periodos analizados: del crecimiento se refirió al último año y a la previsión mucho más halagüena de este, y del desempleo a los últimos dos años, los que han sido más benignos. No podemos negar que el déficit se ha reducido (a costa de duplicar la deuda bancaria) y que el crecimiento está en ascenso. Lástima, nuevamente, que hayan faltado unos meses para ver la situación con más claridad y juzgarla con mayor benevolencia. Pero también podemos comprobar, no porque lo haya dicho Cospedal en su personal balance, sino por los datos oficiales de empleo, que hay hoy 22.010 parados en la provincia de Guadalajara, donde había 21.194 en mayo de 2011, cuando ella ganó. O dicho de otro modo -porque la población también se ha reducido- que hay 78.184 personas trabajando -cotizando a la Seguridad Social, incluidos los autónomos- donde hace cuatro años había 81.468.

Firma del protocolo de colaboración del futuro campus. // Foto: castillalamancha.es

Firma del protocolo de colaboración del futuro campus. // Foto: castillalamancha.es

Entre el pasado y el futuro pintados por Cospedal como muy distintos, han pasado cuatro años que nos devuelven a un punto que, en lo tocante a proyectos, se parecen demasiado. Como si de un mal sueño despertáramos, nos encontramos al cabo de la legislatura con una parcela en Molina donde se remueven tierras en vísperas de las elecciones, y volvemos a acariciar dos grandes infraestructuras para la provincia: un hospital y un campus. ¿Estamos en el mismo punto? Con algunos matices. El proyecto de ampliación de la Universidad tiene dos ventajas a su favor: que está en plena ciudad y no en el extrarradio, y que no hace falta construir el grueso de los edificios, sino adecentar unas instalaciones existentes en buen uso. En su contra pesa el hecho de que lo que se firmó ayer es un mero protocolo, una declaración de intenciones, pero no hay consignación presupuestaria. Sobre el Hospital tampoco hay una fuerte inversión prevista -solo una cantidad inicial para el estudio del proyecto- y el anuncio de que empieza a hacerse un aparcamiento, que suena a chiste cuando no hay un compromiso ni mucho menos serio de qué se va a acometer y en qué plazos.

Pero no ha habido tiempo a más concreciones en estos días de remate apresurado. Es una lástima, ya digo, que la legislatura no apure unos meses más y Cospedal se tenga que montar en el DeLorean para convencernos de que hemos llegado mucho más lejos en su Regreso al futuro.

Anuncios

Un pensamiento en “El DeLorean de Cospedal

  1. Para que luego digan, que la Presidenta Cospedal, no cumple su palabra. Y es que no ha puesto ninguna piedra, muy bien, si señora, Sólo nos está construyendo humo, mucho humo. Seguro que vamos a tener un gran hospital, Una envidia para el MUNDO, MUNDIAL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s