Dos años del Geoparque molinés

geoparque

El Geoparque Comarca de Molina-Alto Tajo fue incluido en 2014 en la Red Europea y la Red Global de Geoparques de la Unesco. // Foto: Efeverde

Por Raquel Gamo

En septiembre de 2014, el Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo fue aceptado como miembro de la Red Europea y de Red Global de Geoparques de la Unesco. Una distinción perseguida por la comarca durante años que reconocía internacionalmente el rico patrimonio geológico y natural que atesoran estas históricas tierras. Esta catalogación va ligada al cumplimiento de unos objetivos sociales y económicos, como la preservación del patrimonio natural o el impulso de medidas de crecimiento local. El objetivo es que sirva como motor de desarrollo de esta denostada comarca a largo plazo. Es un propósito que merece la pena, aunque nadie espere resultados a corto plazo.

Recordemos que el Geoparque ocupa una vasta extensión de la comarca del Señorío de Molina: algo más de 4.300 kilómetros cuadrados y 10.370 habitantes, de los cuales un tercio vive en Molina de Aragón. No es el único espacio protegido en la comarca de Molina (existen otros como el Parque Natural del Alto Tajo, el Monumento Natural de la Sierra de Caldereros, además de varias ZEC y ZEPAS), pero sí se ha convertido en una marca potente y reconocida, ya que abarca parajes de extraordinaria belleza como el valle del Mesa, la Sierra de Caldereros, las Parameras de Maranchón y Aragoncillo o Sierra Molina, los cañones del Tajo y el Gallo, lagunas como las de Salobreja y Taravilla, el salto de Poveda o los pliegues de Cuevas Labradas.

La cuestión, más allá de la evidente es si se trata de una mera figura protectora o está llamada a ser un acicate que impulse el desarrollo económico de la comarca. Manuel Monasterio, gerente del Geoparque de la Comarca de Molina-AltoTajo, explica a El Hexágono de Guadalajara que “la acción se ha centrado en estos dos años en la creación de puestos de trabajo en ecoturismo. Se trata de arrancar proyectos de desarrollo rural aprovechando nuestra riqueza natural e implicando a los ayuntamientos, a las asociaciones, a los pueblos, en definitiva.”

cubiertas_guiageoparque_homeLa tarea más relevante que se ha llevado a cabo atañe a la promoción del patrimonio geológico y natural, tal como se puso de manifiesto con la publicación de la excelente Guía Turística del Geoparque y otro manual de Geología del Parque Natural del Alto Tajo, escrito por los especialistas Luis Carcavilla, Rafael Ruiz y Esaú Rodríguez.

Es más, la capital molinesa se ha convertido en el centro de tres importantes convenciones este otoño: en septiembre se celebró el Congreso de Paleontología, que atrajo a unas 200 personas a Molina; en octubre, el Congreso de Minería; y en noviembre, el Congreso de los Geoparques de España. No son citas menores en una población como Molina, entre otras cosas, porque realzan su perfil como destino para el turismo ecológico y empresarial. “Hay que llegar a los 20 millones de visitantes potenciales que tenemos en un radio de 200 kilómetros entre Madrid, Zaragoza y Valencia. El camino es crear una marca de calidad del Geoparque, avalada por la Unesco”, puntualiza Monasterio.

Entre las iniciativas que se han puesto en marcha en estos dos años destacan el curso de formación en hostelería, en el que han participado 15 alumnos y que ha contado con la colaboración de algunos establecimientos hosteleros de la ciudad en la organización de las prácticas laborales. Además, se celebró un curso de dinamizadores del Geoparque. Ambos, financiados por la Diputación de Guadalajara.

A todo ello hay que añadir las reuniones con empresarios rurales -con el fin de potenciar la creación de empleo-, la intensa labor de promoción fuera de Guadalajara, las jornadas monográficas como el “Geolodía” o hitos como el Estratotipo de Fuentelsaz, un pequeño cerro en esta población molinesa que refleja el tránsito entre el Jurásico Inferior y el Jurásico Medio, una de las etapas geológicas más desconocidas. Este emplazamiento, por cierto, está pendiente de su declaración como monumento natural por parte de la Junta de Castilla-La Mancha. Además, el Estratotipo de Fuentelsaz albergará en el futuro un centro de interpretación.

Comité científico del Geoparque. Manuel Monasterio, gerente, a la derecha.

Comité científico del Geoparque. Manuel Monasterio, gerente, a la derecha.

Pero si hay una pieza clave para que el Geoparque contribuya al empuje económico molinés de forma palpable esa es la financiación de las administraciones. El propio Monasterio considera que “la administración regional debería colaborar más aportando recursos, teniendo en cuenta que éste es el único Geoparque de Castilla- La Mancha”. El hecho de que esta infraestructura esté emplazada en una zona despoblada debería ser un motivo extra para que todos los gobiernos se sensibilicen y aporten su ayuda, a través de líneas de desarrollo del Geoparque, similares en funcionamiento a los grupos de acción local que gestionan los fondos comunitarios.

Logotipo del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo.

Logotipo del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo.

No obstante, hay que tener en cuenta el contexto. La Tierra de Molina, igual que el resto de áreas rurales de la provincia, sufrió durante la legislatura anterior el hachazo de los recortes sociales perpetrados por el Gobierno regional del PP. Se cerraron escuelas rurales, se intentó eliminar las urgencias nocturnas y se liquidó el proyecto original del Parador molinés, que estaba llamado a ser el motor del turismo y la economía comarcales. No parece justo exigir ahora, tal como por cierto acaba de hacer el PP en Molina, inversiones urgentes al Ejecutivo de Page para revertir la despoblación. Primero porque las varitas mágicas no exigen y, segundo, porque el propio Gobierno regional ya se ha comprometido a habilitar una ITI (Inversión Territorial Integrada) para esta zona, lo que en principio podría actuar de catalizador de mayores inversiones.

Desde La Otra Guadalajara aplauden la creación del Geoparque pero refutan el nombre (porque no engloba a toda la comarca), piden “mejorar y democratizar su funcionamiento” y puntualizan que no puede considerarse el “único eje” para el desarrollo del Señorío. La propuesta de este colectivo es ambiciosa aunque de difícil materialización teniendo en cuenta la escasez de recursos y la falta de voluntad política. La Otra Guadalajara exige profundizar en un proyecto de comarcalización para la zona, un plan integral de la comarca -economía local, fiscalidad de las empresas, sanidad, educación o mejora de la cobertura móvil- y la implementación de lo que denominan “condición de ruralidad”, esto es, que se reconozca el carácter rural de los habitantes de estas tierras, lo que en principio puede ser decisivo de cara a tener prioridad en la consecución de inversiones.

Es evidente que, en este marco, el Geoparque puede jugar un papel relevante para Molina. De hecho, ya lo está jugando, aunque está por ver que sea central. Lo que sí resulta ya inaplazable es que la Tierra de Molina empiece a circular sobre la base del consenso en materia turística y medioambiental. A veces da la impresión de que cada uno de los actores implicados hace la guerra por su cuenta, y eso acaba siendo nocivo para el conjunto. Hace falta coordinación y determinación. Y esto vale no sólo para el turismo, sino para el conjunto de la vida pública molinesa. El futuro del Señorío es suficientemente complejo como para hacerlo recurriendo a individualismos o poniendo todos los huevos en la misma cesta.

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