La huerta

Por David Sierra

Aún no había caído del todo el sol, que luchaba contra el horizonte con haces de luz púrpura que encumbraban todo el cielo del atardecer, cuando Primitivo iniciaba con paso pesado por los años pero decidido, su recorrido por el caminito que le llevaba al huerto. Era un pequeño terrenito de pocos metros cuadrados que le devolvía la vida que él mismo desgastaba afanándose en las tareas del cultivo. Siempre con la azada al hombro, éste era el único utensilio que portaba consigo. El resto los guardaba en una pequeña choza de adobe con techumbre de teja y paja. Antes de iniciar la faena, llenaba un cubo con agua donde introducía la herramienta para ensanchar la madera del astil y garantizar su fijación.

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Pequeño huerto familiar.

Utilizaba la reguerilla que transcurría lindando el huerto para obtener el agua necesaria para el riego. El sistema de compuertas rudimentario consistente en abrir unas entradas a golpe de azadón aprovechando la tierra extraída para tapar otras, ponía de manifiesto la experiencia adquirida tras muchos años de miseria viviendo de estrujar la naturaleza. El colorido mosaico de plantaciones desplegado permitía diferenciar las tomateras de las cebollas, los pimientos, los ajos, las judías, las calabazas, los pepinos y dos surcos de patatas. En un pequeño rincón se encontraba una fila de melones y sandías, todavía reverdecidos. Aunque llevaba garrota, cuando estaba arremangado no la utilizaba o la sustituía por el mango de la azadilla. Era su hobby de sexagenario y todo un orgullo cuando los frutos de la cosecha destacaban por su tamaño y calidad. Todo natural, se enorgullecía a pesar de que ya ni las simientes eran de fiar.

Es contradictorio que mientras estos huertos, que antes formaban el paisaje de la periferia de los núcleos urbanos de los pueblos, van desapareciendo, el hormigón de las grandes urbes está dejando hueco a pequeños espacios dedicados a esta afición, que antaño fue necesidad. Guadalajara ha sido una de esas ciudades enganchada a la moda de lo neorrural. La creación de carriles bici, que prácticamente se despliegan por toda la ciudad con más desatino que tino con la excusa de favorecer la movilidad y la práctica deportiva; la instauración de grandes espacios y zonas verdes con innumerables referencias a la naturaleza y al pueblo representados en solares abandonados, en las zonas infantiles y en el peculiar mobiliario; la plantación de árboles como olivos hasta en las rotondas; o la propia ubicación de huertos urbanos ponen de relieve el cada vez mayor acercamiento al medio rural con la paradoja de ser la provincia con más pueblos con menos de cien vecinos, en acelerado proceso de despoblación y abandono. 180 contabilizó el INE en sus últimos datos publicados. Ciudades que quieren parecerse cada vez más a los pueblos y pueblos que anhelan disponer de los servicios que disfrutan las ciudades.

Los 188 huertos que se instalarán en el Parque Victoria Kent de la capital, al lado de la Ciudad de la Raqueta, dispondrán de todos los servicios, incluido el

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Infografía de los huertos urbanos de Guadalajara.

riego. Por goteo. Y no sería de extrañar que si la iniciativa funciona no se aborde una línea de subvenciones para material tal como azadones, guantes, cubos y resto de material labriego necesario para ejercer la actividad con plenas garantías. Del mismo modo que no se descarta la instalación de un futuro mercadillo para comercializar los productos producidos.

Sobre el tapete de esta iniciativa está la gestión y adjudicación de ese espacio. La idea del Consistorio, que ha puesto a estos huertos el calificativo de “sociales”, es adjudicar la gestión a una empresa que, de un modo u otro, tratará de obtener beneficios con la idea. Por tanto, los interesados en cultivar estos terrenos deberán pagar un alquiler cuyo coste aún no está determinado. Tampoco las condiciones que deberán reunir los futuros adjudicatarios, aunque el Consistorio ya ha abierto la puerta a que particulares puedan beneficiarse del proyecto.

Sin embargo, la idea de crear estos espacios no es nueva y lleva planeando desde el año 2011 cuando el Partido Popular se comprometió a generar un centenar de huertos en solares de la ciudad. Eso no le impidió hace menos de un año tirar abajo – con el apoyo de Ciudadanos – una iniciativa de Ahora Guadalajara para instalar huertos ecológicos por discrepancias en el modelo de gestión. Nunca entendieron que, más allá de cultivar un espacio de tomates, el propósito de la formación progresista consistía en proporcionar al vecindario un lugar en torno al cual fortalecer las relaciones en comunidad e incentivar los valores medioambientales en beneficio de la propia ciudad. Que las peticiones son muchas y hay que priorizar. Atentos a los agraciados.

Durante los años en los que Primitivo cultivó su huerto, siempre produjo más de lo que necesitaba. Vivía con su esposa. Al tiempo, sólo. Invitaba a sus más allegados a acudir a su entrañable escondrijo para recoger los frutos de su trabajo. Su ocio consistía en ver la vida crecer y conceder una pequeña sonrisa a todo aquel con el que compartió una parte de su afición.

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