PP, el Partido partido

Robisco-Carnicero

Lorenzo Robisco y Jaime Canicero, juntos en una imagen de 2014. // Foto: clm24.es

Por Álvaro Nuño.

Lorenzo Robisco y su compañera Encarnación Jiménez destapaban la caja de los truenos dentro del Partido Popular en el Pleno de organización del pasado viernes, al mostrar públicamente un voto disidente del resto de sus seis compañeros concejales a la hora de repartir las liberaciones: el exdiputado regional y la exteniente de alcalde se abstuvieron a la hora de repartir y remunerar las liberaciones, que en el caso de los populares han recaído en el portavoz del grupo, Jaime Carnicero -inequívoco segundo en los mandatos de Antonio Román-, Armengol Engonga y José Luis Alguacil, dos personas también de la total confianza del hoy senador que renunció a su acta de concejal antes de tomar posesión, tal y como anunció en campaña.

La cara del resto de los concejales del PP cuando vieron que sus dos compañeros no votaban a favor como todos ellos y levantaban su mano cuando el nuevo alcalde pedía las abstenciones fue un poema, quizás ya conocido porque nos imaginamos que dentro del nuevo grupo municipal ya habrían hablado al respecto y repartido responsabilidades, sueldos y liberaciones. Robisco, sin embargo, dijo públicamente tras la sesión que esas decisiones no se habían tomado por consenso “porque la imposición no funciona”. El edil añadió que las liberaciones “deben tomarse por consenso dentro de cada grupo”, denunciando que los nombres de los tres ediles que cobrarán estos cuatro años de las arcas municipales no ha sido decidido por todos. Para Robisco -y nos imaginamos que igual para Jiménez, la decisión no ha sido “equitativa, justa y proporcional” y no todos los concejales han sido tratados “iguales”. Incluso rememora una reunión de grupo en la que “a algunos nos han denigrado, e incluso no nos han dicho la verdad en ciertas cosas”, lo que explica su “disgusto”.

Está claro que no empieza bien el mandato para el grupo municipal del Partido Popular. No sólo han perdido las elecciones y la Alcaldía después de doce años -muchos de los concejales estarán aprendiendo que es eso de hacer oposición-, sino que la disensión se ha visto desde el principio y además de manera pública, algo no muy habitual entre los populares, que son la formación quizás con más sentido de la llamada disciplina de partido. Muy profunda tiene que ser la herida para no haberla curado en la enfermería a tiempo.

La división dentro de los populares ya se veía desde antes. El propio Román, en una entrevista tras las elecciones reflexionaba sobre los malos resultados cosechados por el PP en la ciudad y en la provincia para poner la mirilla sobre la actual presidenta provincial, Ana Guarinos,  “Ana lleva 7 años en la presidencia y creo que llega el momento de empezar a reflexionar sobre quién debe ocupar ese cargo en el futuro”, afirmaba en antena en directo y directamente. El expresidente del PP pedía así la celebración de un Congreso Provincial de la formación para renovar cargos y abrir una nueva etapa pensando en el futuro. Guarinos contestaba a Román en los mismos micrófonos diciendo que no tenía previsto adelantar ningún Congreso -el próximo está fijado para 2021- y que “la autocrítica dentro del partido ya se ha hecho y las reflexiones también”, cerrando así un posible movimiento interno. La única diputada regional del PP por Guadalajara afirmó no tener intención de dimitir como cabeza provincial del partido y anunció el nombramiento como portavoz del partido en la Diputación de otro de los hombres fuertes de Román, Alfonso Esteban, -que ha pasado de formar parte de su “equipo de confianza” como concejal de Hacienda e incluso de sonar como alcaldable a exiliarse al municipio de Las Inviernas-. En la Casa Palacio comparte bancada con Robisco.

También recordaba que según las normas internas del partido, la portavocía en el Ayuntamiento capitalino debe ser refrendada por el Comité Ejecutivo, o sea que Carnicero, en teoría, podría no ser el portavoz, papel que ya interpreta de facto, no solo en el salón de plenos sino ante los medios de comunicación. Guarinos debe ser consciente de que la Ley de Régimen Local otorga plenos poderes a los concejales, que detentan el acta en propiedad y que ni el Comité ni el propio Pablo Casado podrían llevar la contraria  a esos ocho concejales y a su decisión Por ahí empiezan los transfuguismos, ediles elegidos dentro de la lista de un partido, pero que en el transcurso de los cuatro años acaban por no admitir la disciplina de partido. Que se lo digan sino a Ciudadanos en la pasada legislatura en la Diputación Provincial con Yolanda Ramírez, que en estas elecciones se llegó a presentar con partido propio.

Y, por supuesto, hay quien ve en todo esto, no solo un equilibrio de poderes dentro del PP, sino también el reparto de sillones entre personas que han hecho de la política su principal modo de vida y que ahora que llegan las vacas flacas, ven peligrar incluso sus garbanzos, ante la posibilidad de volver a la vida civil, darse de alta en el Servicio de Empleo, buscar o recuperar un trabajo que no dependa de una decisión política, fichar, tener un jefe o empezar incluso un negocio propio. Muchas de estas personas llevan años saltando del Ayuntamiento a la Diputación o a las Cortes de Toledo y vuelta a empezar, siempre con cargo y con sueldo público, y ahora que todos estos escasean, muerden el cuchillo entre los dientes porque les va mucho en ello, no ya solo defendiendo posturas, ideas o programas.

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