Otro modelo de Ferias

Por Álvaro Nuño.

Viernes de Ferias en Guadalajara y, sin embargo, las calles de la ciudad están semivacías, tristes, con una sensación que se encuentra entre la nostalgia y el temor. Nostalgia, porque deberíamos estar celebrando las Ferias y Fiestas de la ciudad, cada uno a su manera, en el baile-vermú, montando a los niños en los cachivaches del ferial, bailando en alguna verbena con el pañuelo de la peña anudado al cuello, o delante de los cuernos de un morlaco después del chupinazo. Y temerosos porque el bicho que obligó a suspender toda celebración parece que sí sigue campando a sus anchas, lo que ha obligado a Sanidad y al Ayuntamiento a tomar medidas más restrictivas para intentar parar las infecciones.

No vamos a decir que este impás obligado le haya venido bien a nadie, pero si es cierto que va a dar más tiempo al Equipo de Gobierno del Ayuntamiento para diseñar su propio modelo de Ferias. En los doce años del PSOE en la oposición, hizo bandera de su negativa al cambio de modelo llevado a cabo por el PP de Antonio Román y Jaime Carnicero,  sustituido después por Armengol Engonga, un cambio que pasaba fundamentalmente por sacar el Recinto Ferial de la ciudad y, con él, llevarse al otro lado de la autovía, todo el ruido de las atracciones, el olor a morcilla (y a otras cosas mucho menos apetitosas) y, poco a poco, a las peñas. El objetivo estaba claro: de día, fiesta en el centro, y de noche, todos a cruzar por el túnel y a seguir la fiesta sin molestar a los vecinos. No eran los socialistas los únicos a los que el plan no les gustaba. Las propias peñas, sin duda el alma de las fiestas, siempre se han opuesto con uñas y dientes a que les sacaran del centro, de las plazas y de los parques donde se reunían y daban ambiente a la ciudad. Pero la verdad es que en los últimos años, muchas -las más jóvenes- terminaban aceptando la política de hechos consumados: el Ayuntamiento paga la charanga y la carpa, y ya se sabe que quien paga, manda.

Ya el año pasado, con PSOE y Ciudadanos pisando moqueta de nuevo, insistieron en su idea de cambiar ese modelo y de volver a las fiestas de antes, en el centro de la ciudad, pero claro, ganaron las elecciones en mayo, tomaron posesión en junio y por entonces las fiestas ya estaban prácticamente preparadas. La concejala de Fiestas, Sara Simón, y el alcalde, Alberto Rojo, no se cansaron de repetir por todos lados que “esas no eran sus fiestas”, que eran heredadas como el presupuesto de Montoro y que en 2020 se verían ya los cambios. Lo que no suponían -ni ellos, ni nadie- es que este año no habría Fiestas, ni las del Román, ni las de Rojo. 

Hoy, el Recinto Ferial sólo está ocupado por el autocine del Fescigu y se desconoce cuál es su futuro porque ha sido una de las bestias negras de los socialistas, el origen de todos los males de las Ferias: pequeño, lejano, mal acondicionado, con malos accesos y servicios, mal ubicado,… Y su opinión ahora se ve refrendada con el resultado de una encuesta realizada por el Ayuntamiento a comienzos de año y cuyo resultado la concejala Simón, presentó el pasado martes (de Ferias) en la primera reunión de trabajo de la “Mesa Por el Nuevo Modelo de Ferias y Fiestas para Guadalajara”, a partidos políticos, peñas, asociaciones de vecinos, de jóvenes, de personas mayores, hosteleros y otras organizaciones sociales. El dato más destacado es que el ochenta por ciento de los que rellenaron la encuesta no está conforme con el actual modelo y en porcentajes similares opinan que la ubicación del recinto ferial no es buena, y quieren a las peñas así como todas las actividades del programa se desarrollen otra vez dentro de la ciudad.

Casi 4.000 ciudadanos contestaron a la encuesta pero, finalmente, sólo se ha tenido en cuenta la opinión de 2.125 después de cruzarse las contestaciones recibidas en la web con el padrón de habitantes y eliminar errores y duplicidades. Sería un dato interesante conocer, por ejemplo, el perfil del participante, sobre todo su edad -la encuesta pedía el año de nacimiento-, porque seguro que las respuestas de un padre de familia con niños pequeños que buscan actividades infantiles por el día no es la misma que la del joven peñista que vive todo el año pensando el anudarse el pañuelo morado durante una semana sin importarle mientras que la vida sigue y que hay gente que quiere dormir esos días también; o la de los vecinos más maduros ya y para los que las fiestas solo son “cosas de jóvenes” y no les dan mayor importancia que una semana en la que hay que pisar las calles con más cuidado que de costumbre si cabe, por si nos resbalamos con unos pises o restos de la noche anterior.

El reto que se ha autoimpuesto el Equipo de Gobierno con estos resultados y su propio deseo de cambiar el modelo festivo se antoja complicado, aunque el coronavirus ha echado una mano en este caso al prolongar las decisiones hasta el año que viene -que contando con las pasada ferias de 2019, sumarán dos ya-. “Buscamos un modelo integrado en el que todo el mundo se sienta a gusto”, afirmaba la concejala de Festejos en una reciente entrevista emitida por GuadaTV, en la que recorría diferentes escenarios de las Ferias, como la Plaza Mayor, La Concordia, el parque de Adoratrices –“el sitio donde surgió todo, donde se empezó a fraguar un ambiente y un sentimiento que queremos recuperar” según Simón- y la Plaza de Toros -aclarando que la Feria Taurina no la van a tocar y menos con la cantada y reciente declaración de los encierros como Fiesta de Interés Turístico Regional, a propuesta del Pleno casi al completo-. Curioso que durante la entrevista no se cruce la autovía y la teniente de alcalde dijera qué opina del actual Recinto Ferial, de su futuro y de su alternativa si es que la están pensando: “No hablamos tanto de espacios sino de recuperar el sentimiento y el ambiente de las Ferias y Fiestas” insiste ante la entrevistadora.

Pero la pregunta que sobrevuela es cómo pretende hacer el Equipo de Gobierno todo eso dentro de un año: devolver toda la actividad festiva al centro de la ciudad, incluidas las peñas, su actividad nocturna y sus verbenas. ¿Va a instalar una carpa en cada parque o plaza de la ciudad -hay una veintena de peñas-? ¿Y el Ferial también se considera una actividad y, por tanto, se instalará de nuevo con sus atracciones y sus chiringuitos en el casco urbano? ¿Dónde? ¿Hay alguna alternativa ya pensada que sea cercana, accesible y que se pueda acondicionar convenientemente para septiembre de 2021? Desde luego, mucho tendrá que trabajar esa mesa y la Concejalía de Festejos para que las próximas ferias sean “las mejores de nuestra vida”, como prometía el alcalde el lunes de chupinazo ante una Plaza Mayor vacía y un gran pañuelo morado desplegado por los presidentes de todas las peñas.

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