Un museo en la Santa Catalina

Por Gloria Magro.

En la entrada natural a la Sierra Norte, a poco más de una hora por carretera del centro de Madrid, aún se pueden ver a simple vista, esparcidos sobre el paisaje, los restos de lo que en su día fueron las principales minas de plata de España. Hiendelaencina (115 habitantes) contará en un futuro próximo con la primera mina musealizada de Guadalajara si sale adelante el anteproyecto que acaba de presentar su Ayuntamiento.

La rehabilitación de las instalaciones de la mina Santa Catalina, hoy abandonadas, supondría la recuperación de un patrimonio de gran valor histórico e industrial y una apuesta firme de las distintas administraciones por el futuro económico de una comarca gravemente afectada por la despoblación. Los pormenores de este proyecto ya han sido ya expuestos a las principales autoridades de la provincia, dentro de la visita institucional organizada por el Ayuntamiento de Hiendelaencina hace unos días y que contó con la presencia de Mercedes Gómez, subdelegada del Gobierno de España, y José Luis Tenorio, delegado provincial de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades, así como del presidente de la Diputación Provincial, José Luis Vega.

Todo lo que se ve hoy en día en los terrenos que rodean esta localidad serrana, semi oculto por la vegetación, es paisaje industrial ligado a la minería. A ojos de los expertos se trata de un entorno de enorme valor patrimonial e histórico y que pese a los largos años de abandono aún sería posible rescatar. En la superficie, a escasos metros del pueblo, se localizan las estructuras originales que daban servicio a las explotaciones mineras y la maquinaria de la última época, en funcionamiento hasta los años ochenta del pasado siglo y donde trabajaron algunos de los vecinos que aún viven allí, entre ellos el actual alcalde. Bajo el subsuelo se encuentran las galerías y también el mineral de plata origen de su riqueza pasada. Aunque hoy no sea rentable su extracción, si pudiera serlo la gestión turística de este patrimonio tan particular y único situado a escasos kilómetros de Madrid. El ejemplo a seguir serían otras explotaciones mineras recuperadas y gestionadas bajo este modelo, las llamadas minas turísticas, como la de El Soplao, en Cantabria, que recibe más de medio millón de visitantes al año y es el motor económico de su comarca.

El anteproyecto, que contempla la apertura al público de la última mina que estuvo en funcionamiento en Hiendelaencina, requiere de una inversión cercana al millón de euros y es el resultado del compromiso personal de su alcalde, Mariano Escribano, quien durante los últimos quince años, con el apoyo de sus vecinos y de un grupo de voluntarios locales, ha luchado por actualizar la historia del pueblo y la recuperación de su patrimonio. La apuesta del edil por este proyecto es firme, ya que “hacer visitable una mina en Hiendelaencina supondrá generar de nuevo riqueza, tanto en el municipio con en la comarca, y eso ayudará a frenar la despoblación y a generar puestos de trabajo directos e indirectos”. Se trataría, por tanto» de culminar la musealización del territorio de Hiendelaencina«, califficando este objetivo como “el gran proyecto de Hiendelaencina, brindando a los visitantes la posibilidad de adentrarse en las entrañas de la tierra y experimentar sensaciones únicas”.

A Hiendelaencina también se la conoce como Las Minas, y de hecho su gentilicio, mineros, procede de este último término, lo que en si mismo es una clara referencia a la importancia que este sector industrial tuvo en su pasado más inmediato. En origen, una veta de plata muy fina, de apenas veinte centímetros de grosor y prácticamente a ras de suelo, a las afueras del pueblo, que hizo rica a la burguesía madrileña y a los inversores ingleses y franceses que para su explotación llevaron los mayores adelantos industriales y sociales de la época a este pequeño rincón de la sierra (ver ). Con su descubrimiento y explotación, la localidad vivió una auténtica fiebre de la plata y llegó a contar con cinco mil vecinos, más que Guadalajara capital. Como consecuencia, fue de los primeros pueblos de la provincia en tener energía eléctrica y otros adelantos técnicos y sociales, un pasado esplendoroso en el que hoy, más de un siglo después, podría estar la llave de su desarrollo futuro.

El proyecto municipal constaba de tres fases, de las cuales las dos primeras ya se han llevado a cabo apoyadas por la Diputación de Guadalajara, la Junta de Comunidades y el Grupo de Acción Local ADEL Sierra Norte. En 2016 se puso en marcha el Centro de Interpretación El País de la Plata, que cuenta con profusión de material original de la época, reproducciones, maquetas y paneles explicativos de la historia de Hiendelaencina y de sus minas desde el descubrimiento del primer filón en 1845 hasta la década de 1980 en que que dejó de funcionar la última explotación. Y la pasada primavera inauguraron la segunda fase, dos rutas no guiadas por el territorio minero. La primera de ellas, urbana, recoge el desarrollo urbanístico de Hiendelaencina a partir del pueblo primitivo; y la segunda, conocida como Ruta de los miradores, que lleva a los visitantes por los distintos parajes de interés ligados tanto a la fauna y flora locales, así como a los restos mineros y etnográficos. Ambas rutas son fácilmente accesibles para grupos familiares siguiendo un mapa didáctico y no se ven afectadas por la situación actual de pandemia. Además, la localidad ha venido acogiendo durante estos últimos años unas Jornadas Mineras, iniciativa que este año, de haberse celebrado, habría cumplido su undécima edición convertida en referente dentro del sector minero nacional e internacional.

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La maquinaria original francesa de los años 1920 añade un extraordinario valor patrimonial al conjunto a rehabilitar.

El siguiente paso dentro del plan trazado por el Ayuntamiento, el único que hasta ahora no se ha podido llevar a cabo y el que requiere de mayor inversión es la rehabilitación y musealización de la última mina que se mantuvo abierta, la Santa Catalina, a escasos metros del casco urbano y ubicada cerca de la primera veta en ser descubierta; también la más accesible por su estado de conservación. Para ello, la empresa Túneles y Geomecánica, encargada del estudio preliminar, ha proyectado abrir una nueva galería trasversal de unos cuatrocientos metros de largo que cubriría el desnivel hasta los cincuenta metros de profundidad donde se hallan los túneles originales en los que extraían el mineral. En la superficie de esta mina aún se conserva la maquinaria original de la última época de explotación, hoy propiedad del pueblo: el castillete de metal y la maquinaria francesa datada en los años veinte del s.XX, que movía las vagonetas, un conjunto difícil de encontrar en otras minas musealizadas y que añade atractivo e interés al proyecto.

Los autores de los estudios, Rafael Jordá, doctor en Ciencias Geológicas, y los ingenieros de minas Manuel Arlandi y Guillermo Layne, apuestan por habilitar como museo visitable la propia galería de la mina; una instalación que podría estar abierta en torno a ciento ochenta días al año, con unos costes de gestión de unos 35.000 € anuales. Con estas cifras se estima que la gestión turística de la mina sería rentable a partir de 24 visitantes cada día de apertura, una cifra en su opinión “fácil de superar con holgura teniendo en cuenta el tirón del turismo industria, el interés turístico que suscitan los museos mineros y la cercanía con el mercado madrileño”. A tenor de estos datos, es fácil suponer que la actual capacidad turística de la localidad tendría que desarrollarse para dar servicio a los nuevos visitantes, se haría necesario proyectar nuevas infraestructuras, si bien es cierto que el trazado urbanístico actual, herencia de su antiguo esplendor minero, cuenta con dimensiones más que generosas para acoger a los potenciales visitantes. En la actualidad, la oferta hotelera de Hiendelaencina es de medio centenar de camas en dos establecimientos de turismo rural (*), además de dos negocios de hostelería y una panadería. La actividad se reduce a los fines de semana y a la temporada de verano, además de la Semana Santa, cuando tiene lugar la representación de la Pasión Viviente, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y que atrae a cientos de visitantes cada año.

El alcance de la rehabilitación de la Santa Catalina podría llevar aparejados otros usos alternativos que también repercutirían económicamente en la comarca. Las galerías mineras se utilizan en otros lugares para el envejecimiento de vinos y cervezas, algo que ya ha sido valorado por alguna importante empresa del sector y que podría atraer inversores particulares al proyecto aunque la principal fuente de financiación que maneja el Ayuntamiento de Hiendelaencina para la puesta en marcha del proyecto sería pública. Y en el contexto actual es posible que el alcalde de la localidad por fin haya tocado la tecla adecuada después de largos años de espera.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se ha comprometido a que la región sea de las primeras en aprovechar los fondos europeos de desarrollo comprometidos para España para paliar la situación actual por el coronavirus. En la clausura del Encuentro Empresarial ´Hacia una recuperación económica en España y en Europa´, celebrado recientemente en Toledo, el presidente afirmó que “que “el dinero se quiere para reinvertir, para cambiar inercias y generar un valor añadido distinto al que tenemos”. El proyecto de Hiendelaencina podría enmarcarse dentro de estas actuaciones, con la ventaja añadida de que está ultimado, con todos los estudios realizados y se materializaría a muy corto plazo, contribuyendo de forma inmediata a la dinamización económica y social de la comarca de la Sierra Norte de Guadalajara.

Y esto pudiera ser solo el principio. A escasa distancia de Hiendelaencina, en el término municipal de Gascueñas, se alzaba en su día el complejo de La Constante, sobre el río Bornova, una auténtica mini ciudad construida por ingenieros ingleses para fundir la plata y convertirla en lingotes. De ponerse en marcha la musealización del territorio minero de Hiendelaencina, la recuperación de este otro retazo de historia hoy en día abandonado podría ser también una realidad, lo que supondría la consolidación del desarrollo turístico y económico de la Sierra Norte.

Más información sobre este proyecto, mañana en El Hexágono de Guadalajara con Isabelle Bancheraud, presidenta de la Asociación de Turismo Rural Sierra Norte.

(*) Casa Rural La Perla y Casa Sabory.

Documentación sobre las minas, su historia y los movimientos sociales asociados a su explotación en:

Enrique Alejandre: La insurreción de los trabajadores de Hiendelaencina, 1914. Minas de Hiendelaencina. 647 firmas contra la guerra de Marruecos. Miseria y paternalismo en las minas de Hiendelaencina.

Antonio Nieto Bruna, Poemas y Relatos (Hiendelaencina).

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