El calendario aprieta

Concentración de peñistas durante el chupinazo. // Foto: Concejalía de Festejos.

Concentración de peñistas durante el chupinazo. // Foto: Concejalía de Festejos.

Por Álvaro Nuño.

La profunda crisis que estamos atravesando con esta dichosa pandemia, con los cadáveres de cientos de conciudadanos todavía calientes, muchos de los comercios y negocios de la ciudad con el cierre echado y la mayoría de sus empleados cobrando del paro, las residencias de ancianos cerradas a cal y canto para evitar que prosiga el goteo de contagiados y fallecidos, los trabajadores sanitarios manteniéndose en la primera línea de la batalla contra el virus y las familias más vulnerables haciendo cola en los bancos de alimentos y en las puertas de las parroquias esperando llevar comida a sus mesas, no parecen razones suficientes para que nuestros representantes políticos se sienten en una misma mesa y remen en la misma dirección que parece clara en estos momentos. La corriente baja fuerte y lo que hay que intentar ahora es que el barco no se hunda.

Lamentable es el espectáculo que se está dando en todos los niveles políticos, desde el Congreso de los Diputados -donde sólo falta que los más radicales lleguen a las manos- a los ayuntamientos más modestos, como puede ser el nuestro, y desde los asuntos más graves, como la gestión de las medidas para combatir la enfermedad, hasta los más triviales y mundanos, como es aquí si habrá o no fiestas en septiembre.

La semana pasada corría por las redes la “noticia” de que el Ayuntamiento ya había decidido suspender las Ferias. La información se extendió como la pólvora, hasta el punto de que el propio alcalde tuvo que salir al paso para desmentirlo (en parte) y decir que la decisión no estaba tomada ni en un sentido ni en otro. En palabras de Alberto Rojo, “las Ferias no están suspendidas, están en pausa”.  El grupo popular en el Ayuntamiento, siempre dispuesto a salir al quite, acusó al alcalde de “engañar a los ciudadanos”, ya que una cosa eran sus palabras y otras los hechos, ya que en el Pleno que se celebra hoy mismo, el Equipo de Gobierno llevará varias partidas “festivas” para que sen declaradas “no disponibles” como  subvenciones de peñas, conciertos, seguridad del Ferial y el alumbrado.

Por boca del anterior concejal del ramo, Armengol Engonga, esto demuestra que el alcalde “no es de fiar”, que “no tiene palabra y que su inseguridad le está haciendo permanecer agazapado y paralizado”. Para el PP, esto es un terrible “engaño”. Como si el tema fuera una cuestión vital en estos momentos y no algo completamente prescindible como es si habrá fiestas o no este año. De las palabras del edil popular se podría deducir que ellos son partidarios de que las fiestas se mantengan y de que no se anulen esas partidas, pero resulta que debajo de la verborrea incendiaria no hay nada porque ellos mismos confiesan a continuación no poner en duda el fondo de la decisión y que “aún es pronto para tomar una decisión definitiva”. Es decir, no sé exactamente porqué pero protesto. Luego añaden que es por las formas y porque el Equipo de Gobierno no ha consultado la cuestión con nadie, ni con el resto de grupos políticos, ni con las peñas. Bueno, con el resto de grupos ya lo habrá hecho elevándolo a Pleno.

Y ahí sí que puede tener razón Engonga. Aunque tener o no ferias en la ciudad con la que está cayendo no parece vital, sí que en otras localidades ya se ha tomado esa decisión y de manera unánime por parte de la Comisión de Fiestas, donde se reúne a todas las partes implicadas. Por ejemplo, así lo ha hecho ya -de manera unánime- el Ayuntamiento de Marchamalo con su feria taurina de agosto. Allí no parece haber habido discusión política sobre el asunto y tampoco se ha trasladado a la calle, como sí han hecho en la ciudad, tanto el PP como el Equipo de Gobierno por boca de su concejala Sara Simón, que si bien reconoce que las principales partidas se ponen a disposición de otros menesteres más urgentes ahora -decisión que parece acertada- niega que eso signifique que haya tomada una decisión al respecto y que el Ayuntamiento se reserva la posibilidad de que finalmente haya fiestas dependiendo de la evolución de la pandemia y de lo que vayan recomendando las autoridades superiores, en este caso el Gobierno de la nación. Eso mismo dice el secretario provincial del PSOE y presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido, que cree que anular o no unas fiestas no debe dejarse solo en manos de los alcaldes, de los ayuntamientos o de las comisiones de fiestas, sino que debe haber una instrucción superior que les ampare y les diga qué deben hacer.

Cierto es que quedan cuatro meses hasta el mes de septiembre, pero el calendario aprieta y ya hay otras capitales de provincia que han tomado la decisión viendo el panorama de un futuro a corto plazo donde no se ven como recomendables actos multitudinarios, como conciertos, pasacalles, desfiles, bailes o recintos feriales y carpas atestados de gente, donde no hay posibilidad humana de mantener una distancia social de ningún tipo y la actual mascarilla sería sustituida por el pañuelo morado. Por ejemplo, el Ayuntamiento de la vecina Cuenca, acaba de decidir suspender sus fiestas de San Julián en agosto y de San Mateo en septiembre -como las nuestras-, allí por decisión de los dos grupos que forman el Equipo de Gobierno y con el rechazo del PP y Ciudadanos.

Qué quieren que les diga, estoy de acuerdo tanto con la Comisión de Fiestas de Marchamalo como con el alcalde de Cuenca y en mi opinión, el Ayuntamiento de Guadalajara debería reunir a todos los grupos municipales, a las peñas y a los colectivos implicados y proponerles suspender las fiestas de septiembre por responsabilidad y precaución. No hay que marear más la perdiz, ni perder un minuto de tiempo y esfuerzo en algo tan prescindible como una semana de jarana. Además, así PSOE y Ciudadanos tendrán un año más para definir su modelo festivo, si mantienen el recinto ferial que tanto criticaron o vuelven a salpicar toda la ciudad y sus parques con las ruidosas peñas. Ya dejaron claro Rojo y Simón que las de 2019 no habían sido sus fiestas porque estaban ya preparadas por el anterior Equipo de Gobierno y que no habían tenido la posibilidad de cambiar apenas nada. Bueno, pues las de 2020 tampoco lo serán. Tendremos que esperar todos a septiembre de 2021.

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