La columna desmembrada

El centrocampista se marcha al Cartagena. Foto: Abc.

El centrocampista se marcha al Cartagena. Foto: Abc.

Por Ana G. Hernández

Esta semana se confirmó una nueva baja en la plantilla del Deportivo Guadalajara. En esta ocasión, el que no vestirá la elástica morada la próxima temporada será Prosi. El mediocentro llegó al Pedro Escartín como el único fichaje de un club que confiaba en conservar su plaza en Segunda División y se convirtió en una de las piezas claves del engranaje de Pérez Salvachúa en la medular, si las lesiones le permitían jugar y defender la camiseta. No en vano, gran parte de la temporada pasó con el jugador en el dique seco. Así, Prosi se une a las bajas confirmadas de Quique González y José Antonio Espín, tres jugadores titularísimos en el Depor de la temporada 2013/14.

Y es que, se puede decir que los tres formaban parte de la columna vertebral del cuadro alcarreño junto a Álvaro Campos, bajo los palos, y a Tello, en la dirección del juego. Precisamente fue este último el que le quitó a Prosi el papel protagonista en el medio campo morado demostrando estabilidad y equilibrio durante toda la campaña. Así las cosas, la dirección deportiva deportivista tendrá que buscar nuevos jugadores franquicia de cara a la próxima temporada, por lo menos uno por línea, y la tarea no va a ser nada fácil.

Sobre todo en lo que se refiere a la zona ofensiva, porque no nos vamos a engañar, buscar un recambio para el mejor jugador que ha pasado por el Deportivo Guadalajara en su historia, va a ser una tarea más que ardua. Quique González, además de ganarse a la afición por su entrega en el terreno de juego, veía portería con facilidad, tanta facilidad que las puertas de Primera División se abrieron para el pucelano en Almería.

Sin embargo, antes de presentar los nuevos talentos, el club sigue a expensas de conocer la resolución de la Audiencia Nacional sobre la ya famosa cautelarísima. Y digo presentar porque el Depor debe de estar planificando la próxima campaña o, por lo menos, debería de estar haciéndolo. La directiva debe trabajar sobre certezas y la certeza o certezas, con el mes de julio principiando, es que el Deportivo Guadalajara no consiguió el ascenso deportivo y que jugará la próxima campaña en Segunda División B. Y es que, esta temporada la directiva no puede permitirse el lujo de dormirse en los laureles como el año pasado. Sería demasiada casualidad que un equipo sin apenas pretemporada y con los jugadores fichados dos semanas antes del comienzo de la liga pueda volver a luchar por una plaza en el play-off hasta la última jornada. En otras palabras, no todos los días se construye un bloque sólido en un par de semanas ni se encuentra a un verdadero killer en el mercado y dispuesto a venir a Guadalajara.

El entrenador es el nuevo mánager general del Mirandés. Foto: Marca.

El entrenador es el nuevo mánager general del Mirandés. Foto: Marca.

Y todo esto sin la ayuda de un mánager general que conozca todos y cada uno de los recursos del mercado de fichajes. Un mánager que hacía las veces de entrenador y que se marchó la temporada pasada para encontrar refugio en Miranda de Ebro. Allí, como si se cerrara un círculo, Carlos Terrazas ha vuelto a conseguir su más preciado tesoro, ser coordinador deportivo de un club con aspiraciones de ascender de categoría. Cuando digo coordinador deportivo me refiero a ser el responsable de TODA, lo pongo en mayúsculas para que quede claro, la parcela deportiva del Mirandés. Según el propio Terrazas, el modelo de gestión fue el culpable del descenso de su equipo a Segunda B. Por ello y con el fin de ascender a Primera, desde Anduva han decido confiar en el modelo que Terrazas ya implementó en Guadalajara y que funcionó moderadamente bien, siempre y cuando se tenga en cuenta que el gran objetivo del mánager era el ascenso a la categoría máxima, objetivo que no se logró. La rueda de prensa en donde explica su nuevo cargo, para todos aquellos nostálgicos, se la dejo aquí.

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Por una mayor visibilidad LGTBI en Guadalajara

Ignacio de la Iglesia, promotor de WADO en Guadalajara. Foto: Ignacio de la Iglesia.

Ignacio de la Iglesia, promotor de WADO en Guadalajara. Foto: Ignacio de la Iglesia.

Por Ignacio de la Iglesia Caballero*

Ayer sábado, en diferentes lugares del mundo, se celebró el Día Internacional del Orgullo LGTB, Lesbiana, Gay, Transexual y Bisexual, aunque hay que apuntar que a día de hoy se ha incorporado a las siglas del colectivo una más, quedando como LGTBI, por los Intersexuales. El 28 de junio es el día que se conmemoran los disturbios de Stonewall de Nueva York, de 1969, reivindicativos y de lucha contra la opresión homofóbica policial del momento. Para ello se celebran actos a lo largo del mundo, de manera pública, para reivindicar e instar a la tolerancia y a la igualdad de derechos del colectivo LGTBI o, por el contrario, celebrar la obtención de los mismos. En España, la mayoría de municipios tienen sus celebraciones este mismo 28 de junio, aunque otros municipios se desmarcan en fechas, como Madrid, siendo siempre el primer fin de semana de julio, al querer concentrar a gente del todo el país, considerándose la fiesta del Orgullo nacional.

Aunque muchas personas piensen lo contrario y consideren que no hay que reivindicar nada ya en la actualidad, a día de hoy sigue habiendo muchísima intolerancia o puntos de desigualdad hacia la comunidad LGTBI por una parte muy significativa de la población. Sobre todo, en otros países en los que la homosexualidad o cualquier otra corriente no heterosexual, son incluso motivo de pena de muerte.

Centrándonos un poco en nuestra Guadalajara, a pesar de lo que consideren algunos, la capital alcarreña no es una zona intolerante, ni LGTBI-fóbica, al menos no más que la media nacional. Es más, considero que es una ciudad bastante abierta, en la que las diferentes ideologías, estilos de vida, culturas, nacionalidades o incluso tribus urbanas pueden entremezclarse y convivir perfectamente. Por no hablar exclusivamente de la orientación sexual, sino de cualquier tipo de integración. Eso sí, es una de las capitales de provincia con menos visibilidad del colectivo en toda España e, indirectamente, la culpa de ello la tiene la proximidad y cercanía de Madrid.

Hace unos quince años, perdido y casi olvidado el movimiento cultural de los ochenta, años de “movida” en los que todo valía; en nuestra ciudad, a mediados y finales de los noventa, parecía que la ciudadanía no heterosexual estaba representada por menos de una decena de personas. Al menos era la impresión que nos daba a aquellos pocos que nos conocíamos entre sí. Es cierto que, aunque la población homosexual o bisexual fue “creciendo” en visibilidad año tras año, no lo hizo al ritmo que tuvo que haber sido con los diferentes cambios sociales y leyes de igualdad que se fueron desarrollando en nuestro país. El motivo de esa escasa visibilidad fue y ha sido siempre Madrid.

La Puerta de Alcalá preside el desfile del Orgullo en Madrid. Foto: Gaiaespana.com.

La Puerta de Alcalá preside el desfile del Orgullo en Madrid. Foto: Gaiaespana.com.

Madrid, capital de España, debido a su ambiente cosmopolita y a algunos barrios emblemáticos de la ciudad, como el archiconocido barrio de Chueca, es también la capital de la población LGTBI española, aunque no la turística, pese a quien le pese, por ambas partes. A diferencia del resto de capitales de provincia españolas, Guadalajara es la única que tiene a Madrid a tan sólo 60 kilómetros por carretera y está comunicada también por tren de Cercanías. Es la capital de provincia más próxima a Madrid capital. Esto lo que ha traído consigo es que la mayoría de la población homosexual, bisexual o transexual alcarreña siempre haya optado por pasar su tiempo de ocio en Madrid al poseer lugares, negocios, bares, pubs o barrios enteros en los que la tolerancia, la igualdad y la visibilidad LGTBI llega a su punto más álgido, incluso más allá.

En cambio, en otras provincias, la ausencia de un núcleo tan extenso en una ciudad vecina ha ido generando a lo largo de los años zonas o negocios de los que denominamos de “ambiente”. Por ello ciudades como Cádiz, Burgos, Pontevedra, Toledo, Salamanca… y así, una a una, casi todas los tienen su “ambiente”, por no contar los grandes núcleos como Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza… Así, lo que se ha propiciado en Guadalajara es que aquellas personas con solvencia económica e independencia siempre han realizado escapaditas a Madrid. Todo ello provoca que aquellas más jóvenes, en su etapa de “conocimiento” y autodeterminación en búsqueda de un referente en su día a día y, sobre todo, en busca de aquel sitio que le ayuda a evadir los problema durante su ocio, no hayan encontrado su lugar en Guadalajara. Esta situación conlleva que, cuando ellos o ellas sean los que tengan la oportunidad de marchar a la capital, hagan lo mismo que sus predecesores: migraciones por ocio o incluso para vivir.

Siempre he visto como muchas personas ni siquiera le han dado una oportunidad a la vida nocturna alcarreña, ya sea por miedo o, simplemente, pensando que la oferta no le iba a ser de su agrado al considerarse “fuera de ambiente”. He de reconocer que Madrid está muy bien para determinadas ocasiones, pero nunca he tenido ningún problema en Guadalajara. Claro que sé de personas que han tenido, desgraciadamente, alguno, aunque suelen ser casos puntuales, a excepción de la tenue tolerancia de algunas aulas por la falta de educación en la materia.

wadoHace seis años, en la víspera del Orgullo de Madrid o MADO (Madrid Orgullo), cenando con un grupo de conocidos. Se nos ocurrió la necesidad de aportar una mayor visibilidad en Guadalajara, simplemente para normalizar y demostrar a aquellos que están en “el armario” que no tengan miedo. Por ello, decidimos crear WADO. En un principio, lo íbamos a denominar GUADO, pero pensamos que sería un guiño para indicar que no sólo existe el MADO, sino también el WADO. Así nació esta agrupación, grupo o colectivo, no asociado a día de hoy. Aparte de alguna charla, coloquio o participación en alguna cadena local, su aparición en redes sociales fue todo un boom. Apareció en escena un lugar positivo, normalizado y sano para aquellas personas necesitadas del entendimiento de otras en su propia ciudad. Porque seamos claros, para un homosexual o bisexual, la amistad con sus conocidos heterosexuales es igual de importante que con la de uno que no lo es, pero el nivel de confidencia o entendimiento en problemas personales, sobre todo afectivos, es diferente con una persona de su misma orientación sexual.

Así, un año después, decidimos organizar la 1ª Fiesta del Orgullo de la Diversidad Sexual de Guadalajara y tuvo tanto éxito esta iniciativa que ayer celebramos su quinta edición, sin contar otros festivales eventuales que hemos realizado en estos años. La organización siempre ha variado en personal, menos un servidor, pero no en su localización, La Criolla, a excepción de las fiestas eventuales que, aunque no son en locales de ambiente, para todo el colectivo siempre han sido considerados como negocios gay-friendly. Es decir, un refugio en el que sabías y sabes que vas a encontrarte cómodo, en un ambiente mixto y sano.

Desde un principio, no quisimos denominar a nuestras celebraciones como Orgullo Gay u Orgullo LGTBI, sino Orgullo de la Diversidad Sexual, porque, desde mi punto de vista y del de aquellos pocos que tuvimos la iniciativa, luchamos así contra una discriminación que va junto al nombre, aunque sea una discriminación positiva. De esta manera, abogamos más aún desde Guadalajara por la integración y la visibilidad, pero una visibilidad de igualdad total entre orientaciones sexuales y géneros, porque si un homosexual, bisexual, transexual o intersexual debe estar orgulloso de sí mismo por serlo, también tiene que estarlo un heterosexual, porque si no, no habría igualdad al cien por cien.

Cientos de personas reivindican sus derechos estos días. Foto: Universia.

Cientos de personas reivindican sus derechos estos días. Foto: Universia.

No sé si desde WADO hemos ayudado o colaborado por la visibilidad LGTBI en Guadalajara o no, pero puedo decir que en estos últimos cinco años el crecimiento ha sido exponencial, de escasas decenas de personas a centenares. Aún así, es increíble saber la cantidad de gente con miedo a ser identificado como un miembro del colectivo en Guadalajara. Por lo que desgraciadamente no vive dentro como él quisiera, en ámbitos de libertad de actuación o expresión. La culpa es tanto del que discrimina como de aquel que se esconde para no ser discriminado.

La autodeterminación y la normalización del día a día de uno mismo es la mayor educación para aquel que desconoce o tiene miedo a lo que no entiende. Así que, una muestra de cariño eventual como una cogida de la mano, un beso a su pareja o el no tener miedo de hablar con normalidad en un círculo heterosexual, es decir que la persona no actúe como algo que no es, es la mayor lucha por los derechos LGTBI que se puede hacer. Lo importante no es celebrar un Día del Orgullo, sino demostrar uno mismo que está Orgulloso de su género u orientación sexual y que es totalmente igual en todos los aspectos a un heterosexual en todos los ámbitos y todos los días de su vida. Lo pase mal o no, durante ese proceso de normalización, está facilitando a otros su camino

Desde WADO pedimos a todos los grupos políticos, estén en gobierno o no en Guadalajara, que tomen iniciativas por los derechos, la igualdad y la visibilidad de los que tenemos otra orientación sexual, independientemente del color de sus siglas. Algún grupo ha tomado iniciativas anteriormente o en la actualidad, pero en Guadalajara por parte de las instituciones poco se hace. Así desde este hueco en El Hexágono les llamamos a que lo hagan, ofreciéndoles todo nuestro apoyo y colaboración.

*Ignacio de la Iglesia Caballero (Guadalajara 1983) es titulado en Diseño de Moda por la Universidad Politécnica de Madrid y la Complutense, profesión que ejerce para El Corte Inglés en su central de Madrid. Ha sido una persona muy participativa en la red asociativa de Guadalajara en diferentes asociaciones, entre ellas la antigua A.C.A.N.A. y Neuromantes, completándose finalmente como activista por los derechos LGTBI con el colectivo WADO. A su vez es vocal del Consejo Local de UPyD Guadalajara, responsable del Gabinete de Prensa y Redes Sociales, o del área de Igualdad junto a otras.

Cómo hemos cambiado

Tasa bruta de natalidad en España y en Guadalajara. // Fuente: INE.

Tasa bruta de natalidad en España y en Guadalajara. // Fuente: INE.

Por Concha Balenzategui

Los datos del Movimiento Natural de la Población, publicados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística, subrayan de nuevo la tendencia al envejecimiento de la población en la que estamos inmersos desde hace décadas. Además, desde hace unos años, los indicadores hacen notar cómo la crisis económica va alterando nuestra pirámide demográfica.

Cada vez que salen estas estadísticas, los españoles comprobamos que somos más viejos, porque cada vez vivimos más años y cada vez tenemos menos hijos. Volvemos a oír eso de que hay menos mujeres en edad fértil, que cada vez se quedan embarazadas más viejunas, y que tienen menos hijos como media. Para colmo, la diferencia entre el número de personas que nacen y el de fallecidos se va reduciendo paulatinamente, hasta tal punto que en algunas regiones de España ni se produce el relevo suficiente.

El INE no nos da una explicación más allá de sus propios datos. Es decir, si baja bruscamente la natalidad se debe a que las mujeres son menos fecundas (tienen menos hijos por mujer), y porque hay menos féminas en edad fértil, lo que se apoya en que el grupo de “procreadoras” es más pequeño, esto como consecuencia de que bajó la natalidad en los 80 y a principios de los 90, y de que hay menos inmigrantes en España y más españolas emigradas en edad de embarazo. No dice el INE que lo de tener hijos se está convirtiendo casi en un capricho, sea por tendencia o por la crisis económica.

Y es que a veces leemos los datos como si no fueran con nosotros, como si tuviéramos asumidos de forma determinista los fenómenos que están alterando nuestra sociedad, dicho lo de “alterar” sin ningún matiz positivo ni negativo. No se trata de lamentarse, pero sí de reflexionar, de poner los pies en el suelo, cuando una vez al año nos vemos en el espejo de la estadística y nos devuelve una imagen llena de arrugas. Lo de mirar a nuestros vecinos europeos y verlos más añosos no nos quita las canas.

Poner la lupa en los datos de natalidad de Guadalajara nos revela una situación más aguda. El número de nacimientos aquí también ha disminuido por quinto año consecutivo, pero mientras en el conjunto del país se ha reducido un 6’4 por ciento en 2013, en nuestra provincia la caída es del 9’6 por ciento. Desde el año 2008, en que la recién estrenada crisis dio la bienvenida al mundo a 3.152 niños, el número de nuevos bebés se ha reducido nada menos que un 22’64 por ciento en Guadalajara. El último año llegaron 2.570 niños. No estaría yo muy tranquila si fuera fabricante de chupetes, o profesor de educación infantil.

Tampoco viven tiempos de bonanza los vendedores de lápidas o de coronas mortuorias, por mucho que el negocio siempre esté asegurado. Afortunadamente, el número de muertes sigue bajando, y también por suerte, en Guadalajara siguen siendo más los que nacen que los que fallecen. Pero no podemos ignorar que el saldo va siendo paulatinamente más pequeño.

Yo empezaría a preocuparme seriamente si me dedicara a los banquetes de boda o a los trajes de novia. Los datos evidencian que el matrimonio también está en crisis, con apenas 926 enlaces en el año 2013. Desde el año 2002 hasta ahora, la cifra siempre se había mantenido por encima del millar.

Pero sobre todo, realmente estaría intranquila si fuera cura. El último dato me dice que en Guadalajara por cada boda bendecida por la Iglesia se celebran dos “por lo civil” (303 matrimonios católicos frente a 616 exclusivamente civiles). He aquí un cambio vertiginoso, y basta recordar que hasta el año 2000, las bodas civiles apenas eran un 20 por ciento del total en nuestra provincia.

Número de matrominos en Guadalajara. // Fuente: INE

Número de matrominos en Guadalajara. // Fuente: INE

Y esta es una de esas cuestiones que el INE no puede basar únicamente en sus propias cifras, porque hay un componente sociológico o económico clarísimo en que la gente deje de casarse, y más en que no acuda al altar para hacerlo. La sociedad está cambiando a pasos agigantados y la de Guadalajara, con sus particularidades, no deja de hacerlo.

Algunos datos más lo corroboran. Las mujeres tienen su primer hijo a los 31 años como media, cuando al principio de la Democracia parían con 26. La tasa de fecundidad ha bajado alrededor de 20 puntos en ese periodo en la provincia. Pero uno de los datos que más me ha sorprendido al bucear en las estadísticas es el número de niños nacidos, por así decirlo, “fuera del matrimonio”: Uno de cada tres bebés que vinieron al mundo en Guadalajara en 2012 están en esta circunstancia. No cabe aquí el término de “madres solteras”, que ni siquiera el INE usa, en el sentido de mujeres solas o niños no del todo deseados como cabría suponer a mediados de los 70, cuando este grupo apenas llegaba al 1 por ciento. Hablamos de padres -normalmente el bebé tiene un padre y una madre- que no se han casado, seguramente porque no quieren, o de mujeres que emprenden esta aventura de forma independiente, y en ambos casos en plena libertad.

Porcentaje de hijos de madres no casadas, en Guadalajara y en España. // Fuente: INE.

Porcentaje de hijos de madres no casadas, en Guadalajara y en España. // Fuente: INE.

Hay muchos más datos que nos hablan de una sociedad cambiante, con familias cada vez más pequeñas, jóvenes que se van de casa a edades tardías o mayores que viven solos. Son una realidad que no podemos ignorar, pinceladas de la sociedad en que vivimos, y que debe ir adaptándose a las nuevas costumbres con una velocidad lo más pareja posible a la que se producen los fenómenos. Hasta la Iglesia católica va tomando nota de los cambios, y parece empezar a armarse para combatir la crisis de matrimonios.

Nos tocará fabricar menos lápidas o menos chupetes, como decía un tanto a la ligera al inicio de este artículo. Pero sobre todo tendremos que empezar a gestionar los recursos pensando más en geriátricos que en guarderías. Tenemos que admitir que a los que aquí estamos nos gusta cada vez menos el humo de las velas y echamos mano de los anticonceptivos con más frecuencia. Debemos contar los que vivimos, los que llegan y los que se van, pero no solo de manera numérica, sino apreciando las nuevas formas de convivencia que hemos elegido o a las que las circunstancias nos están sirviendo.

Lecciones cuneras

Fraga Egusquiaguirre

Luis Fraga Egusquiaguirre, llegando a la Audiencia Nacional a declarar ante el juez Ruz // Foto: J.C.Hidalgo (EFE)

Por Óscar Cuevas

En el Partido Popular de Guadalajara se ha dado cuenta, precisamente esta semana en la que estrenamos el verano 2014, de que la persona que durante más tiempo les ha representado como parlamentario nacional, en toda la Democracia, es -digámoslo así- de poco fiar. Olé tu perspicacia, Ana Guarinos.

Saulo

Saulo cayendo del caballo, o dirigente del PP de Guadalajara dándose cuenta de quién es Luis Fraga // Cuadro de Parmigianino

Y es que ha sido ahora, justamente en estos días, cuando (¡milagro!) los populares se han caído del caballo, como Saulo, y se ha producido su conversión al antiparacaidismo trempante.

Esto de ahora no lo vieron venir, ni de lejos, durante los 20 largos años en los que Luis Fraga Egusquiaguirre (alias, “el sobrinísimo”) ejerció como senador por esta circunscripción. Debe ser que, como venía entre poco y nada, no tuvieron tiempo de charlar con él. Y por ello ha tenido que ser en junio de 2014, 6 años después de que dejara de ser parlamentario por Guadalajara, 2 años después de que lo dejara de ser también por Cuenca, cuando el PP de nuestra provincia ha visto la luz. Alabada sea tu visión política, Ana Guarinos.

¿Cómo es posible que durante décadas Luis Fraga (alias, “el rey del Anapurna”) fuera un estupendo representante nacional electo por nuestra provincia, y que ahora sea un apestado? Pues la razón es tan sencilla como que Fraga (alias, el “amigo del alma de Bárcenas”) ha declarado ante el juez Ruz que, efectivamente, durante sus años de gloria política alcarreña, él recogía dinero de la Caja B de Génova, que luego entregaba “en billetes” en las sedes provinciales de los partidos por los que se presentaba a las elecciones.

Bueno, la parte que entregaba al partido era pequeña, no nos vamos a engañar. 3.000 euros en 2004, ha dicho. No parece la caraba. Y digo yo que el monto gordo se debía ir a sus cuentas suizas. Que eso lo sabe también hasta el último militante del PP de Guadalajara, uno de esos que le aclamaban cuando empezaban las campañas electorales, y Fraga cogía la escoba para encolar un cartelillo. Uno nada más, no se vayan a pensar que se dejaba los cuernos.

A raíz de la declaración judicial y bajo juramento de Fraga, el PP de Guadalajara ha emitido un comunicado, breve, de tres puntos, que es una gloria leerlo, y que hemos de encuadrar en el género de los comunicados de la obviedad en la negación de la evidencia. Y así, nos dicen Guarinos y Sánchez-Seco que no hay documento alguno en la contabilidad del partido donde “conste” que el señor este entregaba cantidad alguna a quien definió como “un señor de bigote” (que no puede ser otro que Paco Orozco, el sempiterno gerente del partido). Que “no consta”, nos cuentan. ¿Alguien esperaba otra cosa?

El Bigotes

Álvaro Pérez “El Bigotes”, en un acto de NNGG celebrado en Guadalajara y organizado por empresas de la trama Gürtel // Fotograma de RTVCM

Así pues, sabemos ya que la Gürtell-Bárcenas lleva años rondando por Guadalajara. Pero hasta la fecha lo había hecho muy tangencialmente. Unos actos de campaña organizados en el Tryp por “el Bigotes” y sus empresas de la trama; una declaración ante el juez que salpicaba a Rafael Hernando; unos eventos de Metro de Madrid adjudicados a dedo a otras empresas de Correa y sus amigos cuando Ramón Aguirre estaba al frente del suburbano, colocado por Cospedal… poca cosa, la verdad. Lo mollar es lo conocido ahora, y es lo que exige explicaciones -alguna de más enjundia, digo- de los dirigentes actuales y pasados del partido. Porque lo sabido se resume en una frase: Fraga ha dicho bajo juramento y ante un juez que financió campañas electorales del PP de Guadalajara con dinero negro. Y vistan ahora ustedes el titular como quieran.

En fin, seré buenista, pensaré en positivo, y me limitaré a pedir que toda esta situación al menos sirva de lección al partido más importante y representativo de nuestra provincia. Espero que, con lo sabido hasta la fecha, el PP de Guadalajara se blinde, se haga fuerte, y tenga argumentos y peso suficientes para no volver a aceptar, nunca más, y bajo ninguna circunstancia, que desde Génova 13 le impongan paracaidistas infames sobre los que no mantienen ningún control… y que vete tú a saber en qué líos te pueden meter. Con eso me conformaría; con no volver a ver en las papeletas de la gaviota a Fragas, Mirandas, Aguirres y demás ralea. Que esos sí que son la “casta”, la genuina casta política de vividores que nos invade.

Claro, que este ejercicio de responsabilidad no sólo cabe pedírselo al PP. También a sus votantes, mayoritarios en Guadalajara elección tras elección. Porque esta sociedad tan escorada a lo conservador, tan nuestra, tan de aquí; esas personas que no tienen reparos en declararse las más guadalajareñistas del mundo mundial, llevan décadas votando a cuneros infames. Y haciéndolo con auténtica veneración. Hasta Fraga (alias “el iberoamericanista”) ha alardeado de ello, recordando que, no una, sino varias veces, fue el senador más votado por nuestra provincia. ¿No es para reflexionar?

La imagen que nos representa

Guadalajara celebró una jura de bandera civil en 2007. // Foto: www.lacronica.net

Guadalajara celebró una jura de bandera civil en 2007. // Foto: http://www.lacronica.net

Por Marta Perruca

Vivimos tiempos truculentos, en los que parece que se han dado las circunstancias precisas para que empiece a salir toda la mierda de debajo de las alfombras.

No es que en otro tiempo hayamos sido tan ingenuos como para no darnos cuenta de lo que estaba pasando. En el fondo, sabíamos que cada administración tenía sus tejemanejes y que en política siempre han existido intereses oscuros que nada tienen que ver con el servicio al ciudadano. Pero aquello no importaba demasiado, porque en nuestro cinismo, nos habíamos acomodado en una numerosa clase media con acceso a los servicios básicos y a algún que otro capricho que al Capitalismo interesaba que cada vez fuera más ambicioso y, claro, ya no nos conformábamos con ir de vacaciones a Benidorm, queríamos el crucero por el Atlántico y las playas de Punta Cana.

Puede que ahora que nos encontramos empapados por toda esa porquería sea cuando nos rasgamos las vestiduras o que la faz que hemos visto cuando se empiezan a caer las máscaras sea más horrible aún de lo que habíamos imaginado.

A mí, personalmente, toda esta situación me genera rechazo. Rechazo hacia el sistema, hacia nuestros dirigentes, hacia las administraciones, hacia el fisco, hacia la justicia y, sinceramente, en cierta medida, también hacia la sociedad. Ahora se oye mucho eso de “no nos representan” y creo que lo que realmente asusta es que sea así y que, finalmente,  la clase política sea precisamente eso: un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos.

En muchas ocasiones he ahondado en ese vértigo con difícil remedio y entonces, de veras, me han entrado unas ganas enormes de gritar: “¡Paren el mundo que yo me bajo!”, quién sabe,  hacer las maletas y pedir la nacionalidad en otro país, como hacen los artistas o los futbolistas a conveniencia, o presentarme un día cualquiera en el Ministerio de Interior y simplemente decir: “Quiero apostatar”. Huir del mundanal ruido y hacerme ermitaña, ahora que, casualmente, ha quedado  libre una vacante, desde que el querido ermitaño de Montesinos, Francisco Checa, falleciera el año pasado. Pero parece ser que eso no es posible y que una no puede ser apátrida tan fácilmente y pretender vivir en este país, al margen de todo lo que ello conlleva.

No es extraño que ahora que se afanan en cargar sobre nuestras espaldas todo el peso de la quiebra del sistema, tengamos ganas de escapar. Supongo que no es fácil ese ejercicio cruel de mirarse al espejo y comprobar que la imagen que éste nos devuelve no nos gusta en absoluto.

Y este divagar incontrolable por los oscuros recovecos de mi conciencia, no es gratuito, ni casual.  Y es que, no cabía en mi asombro cuando leía en la prensa la convocatoria que realizó el pasado lunes el Ayuntamiento de Guadalajara para celebrar una jura de bandera civil en la ciudad. Luego he comprobado que no es la primera vez que se lleva a cabo -el Consistorio ya la celebró en 2007- ni tampoco se trata de un hecho novedoso, puesto que otras ciudades españolas, como Algeciras, Valencia o Barcelona, han celebrado actos similares recientemente con una participación considerable.

Entiendo que lo cortés no quita lo valiente y que habrá quien pueda sentirse orgulloso de ser español y, al mismo tiempo, condenar los escándalos de corrupción que han salpicado a prácticamente la totalidad de las esferas que representan a nuestro país. Sin embargo, en un momento, me he preguntado cómo alguien, en medio de esta marabunta, puede dar un paso al frente de manera voluntaria para manifestar su orgullo por el Estado Español.

Claro, que ya se sabe que la oportunidad la pintan calva, y es en este preciso momento, en el que la marca “España” está tan degradada, cuando parece preciso llamar a los ciudadanos para configurar imágenes de patriotismo y respaldo a un sistema que se tambalea.

 

Es evidente que  huir es de cobardes y que, ahora que vienen mal dadas, rendirse no puede entrar dentro del guión, aunque tantas veces sienta un tremendo hastío por esta sociedad y fantasee con las idea de una vida eremita. Ahora, más que nunca, se deberían encontrar cauces de unión y consenso para remar todos en la misma dirección y conseguir salir adelante. Me atrevería incluso a afirmar que es igual de necesario restablecer la confianza en la clase política para que ello sea posible.

Pero eso, no se puede encauzar con un acto, en mi opinión, de lo más casposo y arcaico y que, además, recuerda a otra época que deberíamos enterrar de una vez por todas en el pasado. No se puede lograr ensalzando un sentimiento patriótico, como si el hecho de sentirnos españoles avalara las acciones de quienes nos representan.

La situación requiere de hechos reales y pasos firmes. Pide que se depuren responsabilidades, que los fraudes y corruptelas no quedan impunes. Reclama cambios estructurales que engrasen los engranajes de la Democracia, variaciones importantes que logren devolvernos una imagen en el espejo que sí nos represente.

El discurso de la caspa

La cabra de la Legión. / Foto: El Mundo Today.

La cabra de la Legión. / Foto: El Mundo Today.

Por Rubén Madrid

“Ese discurso político es el discurso de la caspa, porque es antiguo y rancio”.

Cuando ayer escuché estas palabras en boca del ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, pensé de pronto que estaba poniendo letra a la música marcial que me venía rondando desde que el lunes presencié atónito el anuncio de nuestras autoridades locales, provinciales y militares convocando a una jura de bandera a todos los guadalajareños de bien.

Jurar bandera. Asimilen: será en octubre y en La Carrera –tal vez en homenaje al capitán golpista que da nombre a esta plaza, Boixareu Rivera–, con una parada militar: para que a nadie se le olvide de qué lado están las armas en este país, pero con un amor democratizado a la patria, porque cualquier civil podrá rendir homenaje a la Constitución que algunos de ustedes votaron… hace ya casi cuarenta años, cuando el coronado Felipe VI tenía sólo diez años y cuando Chani, fíjense si ha llovido, corría delante de los grises y no detrás, como ahora.

Jurar bandera… ¿Puede haber algo más casposo que una jura de bandera abierta al público? Esa era, insisto, mi pregunta. Y esta otra, como digo, la respuesta que me escupía el televisor: “Ese discurso político es el discurso de la caspa, porque es antiguo y rancio”. Lo curioso es que el ministro, en cambio, escupía sus palabras contra Podemos, que todos menos sus votantes saben que es ETA. Miren si será verdad que lo ha confirmado Esteban González Pons.

La contrarreforma. El resurgimiento de la izquierda real con un 20% de los votos en las europeas y la oleada republicana en las calles en vísperas de la proclamación de Felipe VI como rey han desatado una reacción casi comparable a la contrarreforma en tiempos de Lutero. Los defensores del desorden establecido tenían dos opciones ante el descontento social expresado primero con el 15-M, más tarde con las mareas ciudadanas y ahora también por cauces políticos: podían haber aceptado el debate abierto con quienes exigen cambios en aquellos puntos donde realizan propuestas; o podían cerrar filas apelando además a la testosterona de nuestros héroes militares de ayer, de hoy y de siempre.

Han elegido lo segundo.

En esta lógica de la contrarreforma la Constitución de 1978 resulta innegociable. Y se pretende presentar a Felipe como símbolo de una modernización en las formas, perdiendo de vista que cada vez más ciudadanos señalan la necesidad de meter el bisturí algo más profundo. No somos pocos quienes no entendemos que en un asunto histórico se nos niegue una consulta (perfectamente constitucional, por cierto) y se nos invite, en cambio, a jurar bandera, tomándonos por palmeros de la democracia en vez de por auténticos protagonistas.

Se niega el referéndum, el plebiscito, la democracia directa o como queramos llamarlo, pero el asunto se lleva a pleno esta misma semana en el Ayuntamiento y en la Diputación, “en defensa de la Constitución Española de 1978 y de la forma política del Estado español en ella establecida, la Monarquía Parlamentaria”, reza el enunciado de la moción del PP. Si leen entre líneas descubrirán que la moción reconoce el problema de legitimidad de la Corona, pero este recurso a las votaciones en foros locales resulta todo un contrasentido para solucionarlo cuando se está escatimando la vía más democrática, que no es una votación consistorial sino una consulta popular.

Alvar Fáñez ‘matamoros’. También la celebración del IX Centenario de Alvar Fáñez en la ciudad de Guadalajara ha reforzado el discurso de la caspa. Coincido con la lectura del evento que hacía aquí mismo mi compañero Abraham Sanz. No sólo fallaron detalles como el sonido, el limitado plantel actoral y el guión justito para teatralizar los hechos más allá de arengas militares, sino que fundamentalmente se caía el planteamiento: desde el mensaje (niños: los moros son muy malos) hasta la supuesta misión de dar a conocer mejor nuestro pasado como ciudad.

Recreación del sábado: Alvar Fáñez celebra la toma de la ciudad rodeado de cadáveres musulmanes. // Foto: R.M.

Recreación del sábado: Alvar Fáñez celebra la toma de la ciudad rodeado de cadáveres musulmanes. // Foto: R.M.

De hecho, apenas disiento con el artículo de ayer en que confío en que esta edición haya sido una cita puntual que no se repita hasta el décimo centenario. Además, andamos saturados de mercados medievales y a la concejala Nogueroles no le gusta la competencia en la oferta cultural: se la haríamos a Hita y Sigüenza, y por menos que esto ella misma justificó el cierre del Teatro Moderno.

Entonces, ¿por qué este despliegue tan espléndido para este ‘sarao sin mucha historia’ en una tierra que se olvida tanto de insignes figuras que representan el poder de la palabra en vez del lenguaje de las armas?

Sólo encuentro una respuesta convincente si acudo de nuevo al discurso de la caspa. Lo que se reivindicó este fin de semana a tenor del mensaje de la recreación histórica fue el canto a una banda de fanáticos religiosos tomando una ciudad musulmana que destacaba por la riqueza de su industria y de sus artes. Unos bárbaros arrebatando las llaves de la ciudad a un pueblo culto. Pero en esta remembranza a capricho vale cualquier cosa, aunque fuese una adaptación libre de la historia, con tal de resucitar el mito del Cid Campeador de las escuelas de ‘El Florido Pensil’ y el Santiago Matamoros a lomos de su blanco caballo derramando sangre infiel. El discurso de la caspa exige volver sobre el eterno enemigo llegado del otro lado del Estrecho y admirar en carne y hueso a los héroes salvapatrias.

La Guadalajara de la Monarquía 2.0 (consigna: un rey moderno para los nuevos tiempos) le pone un poco de caspa a nuestras vidas, una estatua a Juan Pablo II en el Fuerte, el cambio de un festival de títeres magnífico por unos guiñoles y unas matrimoniadas en la Plaza Mayor, una alfombra roja y barra libre a la procesión del Corpus, un capítulo de serie B de moros y cristianos… y una jura de bandera para militares y civiles. ¿Qué será lo próximo? ¿Un ciclo de cine de verano dedicado a los Ozores? ¿Tirar una cabra desde el campanario de Santa María? Ya puesos, que tiren dos, siempre que no sea la cabra de la Legión.

Una fiesta con poca ‘Historia’

La toma de la ciudad por Alvar Fáñez, la cita de este fin de semana en la capital. // Foto: R.M-www.culturaenguada.es

La toma de la ciudad por Alvar Fáñez, la cita de este fin de semana en la capital. // Foto: R.M-www.culturaenguada.es

Por Abraham Sanz

Guadalajara, aunque a veces nos empeñamos en menospreciarla quienes vivimos en esta ciudad, goza de mucha historia y mucha de ella parece que desconocida para el gran público, especialmente para quienes son oriundos de esta tierra. Gracias a dos recientes conmemoraciones, el 550 aniversario de la otorgación del título de ciudad a nuestra capital y, el 900 aniversario de la muerte de Alvar Fáñez –quien liberó  la ciudad del dominio musulmán en aquella noche estrellada que preside nuestro escudo-; se ha logrado acercar dos hitos históricos por los que Guadalajara pasó y que hizo que gozará de una notable relevancia tanto en la época musulmana como en la Edad Media.

Acercar la Historia de la localidad donde residimos es algo fundamental para conocer nuestras raíces y valorarlas así como para lograr una mayor y mejor identidad con el terruño que nos vio nacer. Cada vez, desde los centros educativos, se ejercita más este afán de dar a conocer nuestro pasado más próximo y con citas, como la que se celebró este fin de semana sobre Alvar Fáñez, se consigue despertar el interés y la curiosidad por quienes, un día, fueron quienes guiaron los designios de esta ciudad.

Si bien, file, se echó de menos una rama que no sólo se ciñera a lo lúdico, sino que también quisiera ahondar en este interés histórico que pudiera despertar esta efeméride. Alguna charla o conferencia de diferentes historiadores –que los tenemos y muy buenos- que hayan investigado sobre el personaje y su época, hubiera dado un mayor empaque a esta cita y un mayor valor social.

Hay quien me puede decir que para tal fin se optó por la recreación teatral de la toma de la ciudad, pero para poder entenderla, haber podido tener un conocimiento más en profundidad de la época, nos hubiera permitido conocer los porqués de la batalla, sus entresijos más singulares así como las formas de asedio que se utilizaban en el Medievo. Por otra parte, he de apuntar que la representación no pasó de un aprobado raspado ya no sólo porque faltaban actores que llenasen el escenario –la zona situada entre el torreón de Alvar Fáñez y el muro del Palacio Infantado, donde discurría la muralla de la ciudad en el año 1.100 y de la que hoy no queda ni rastro-; sino porque el sonido no invitaba a introducirse en situación y no dejó de ser más que un mero teatro que sí, estuvo animado, pero que no logró entusiasmar al público.

Una lástima desaprovechar la ocasión, cuando en Guadalajara gozamos de importantes referentes en este tipo de recreaciones y que ya gozan de un éxito más que notable como son el festival medieval de Hita o las jornadas medievales de Sigüenza. Espejos en los que hay que mirarse para lograr esa sintonía con el espectáculo, que no se logró el pasado sábado.

Y sí, fue una lástima, porque el resto de actividades, sin salirse del guión de lo que ofrecen este tipo citas que buscan que retrocedamos en el tiempo, funcionaron con buena asistencia de público y dio vida a una de las zonas más bellas de la ciudad, pero más deprimentes. No es otra que el entorno del Palacio del Infantado, que usarle como telón de fondo del habitual mercado, fue, es y sigue siendo la mejor opción no sólo para dotarle de ese aire añejo al mismo; sino porque es el mayor tesoro de la ciudad y debe ser explotado en mayor medida turísticamente.

Sin embargo, confío en que esta cita no sea un punto y final; sino que el cierre del mercado del domingo se haya convertido en un punto y seguido para que, poco a poco, esta conmemoración del aniversario de Alvar Fáñez, se convierta en una cita con estancia propia en el calendario que nos permita adentrarnos cada vez más en diferentes pasajes de la historia de la ciudad. Y ya no sólo aprovechar el entorno del Palacio del Infantado, es una buena oportunidad para dar a conocer todo el legado de los Mendoza que aún se conserva por el casco histórico de la ciudad y, por qué no, puede ser un acicate para que los proyectos entorno al Alcázar de Guadalajara vuelvan a ser desempolvados y replanteados de nuevo para poner en valor uno de los monumentos más añejos y de mayor importancia que aún se conserva en la ciudad.

Lo ideal es que este tipo de eventos medievales, además de ser un buen lugar para el comercio artesanal y volver a revivir antiguos estilos de vida, se conviertan en una pequeña fiesta de la historia de Guadalajara en la que, se logre implicar más a la ciudadanía a participar, aprender y a recrear ese ambiente de la Edad Media a través de los más pequeños.